lunes, 30 de marzo de 2026

•Rehacer el mundo

Hay momentos en que está todo a la vez en la cabeza. La desilusión. El enfado. La tristeza. La desesperación. La incertidumbre. La rabia. El miedo. Es normal. Al menos yo, me digo que es normal. Lo que no es normal es que no pasase todo eso y, ante el panorama que se nos abre a la mirada, nos diese todo igual. La guerra, las guerras, generan eso en parte de las personas que las viven en diferido. En las que lo viven en directo la escala es otra donde las palabras no alcanzan a describir el sufrimiento y la barbarie. Y lo peor es que, además del militar, la guerra tiene múltiples frentes abiertos en nuestra propia cotidianidad. Por eso me pregunto si es posible recrear el mundo, rehacerlo de la nada, reconstruirlo desde el baldío donde se echa la basura, ese territorio caótico y triste donde se descartan los principios éticos y las vidas se tratan como desperdicios. Sería maravilloso y salvífico que existieran en el mundo personas capaces de inventarlo todo de nuevo, con determinación, desglosando la tristeza en menudos párrafos, delineando la esperanza punto por punto... Necesitamos a esas personas que, aunque la correlación de fuerzas sea desfavorable, incluso obscenamente desfavorable, se agarran a la idea de que si el éxito no está asegurado el fracaso tampoco. Las que opinan que lo único que puede hacer que el fracaso sea una certeza es que nadie lo intente, que nadie se empeñe en rehacer este mundo que hace aguas. Sé que existen esas personas. Lo sé porque también sé que a lo largo de la historia antes de conseguir algo, un cambio, aunque fuese pequeño, hubo muchos intentos en los que no se consiguió nada. Intentos que fracasaron pero que sirvieron para acumular probabilidades. Intentos fallidos pero que posibilitaron, de alguna manera, que ocurriera ese intento que no falló. Y siempre alguien lo lideró y animó a otros muchos a seguirlo. Es lo que hacen las plantas al llegar la primavera, producir cientos de semillas, año tras año, porque intuyen que la posibilidad de éxito, de que alguna encuentre un pedazo de tierra en el que germinar es pequeño. Pero conseguirlo depende de eso. De los intentos.

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