Juanma, Moreno, había dicho que no quería formar gobierno con Vox. Como otros presidentes autonómicos del PP que presumían de tener principios -¿verdad, señora Guardiola?-, Moreno, para seguir siendo presidente, refutó lo que hasta ahora sostenía e hizo justo aquello que él consideraba "irrazonable, insensato e incomprensible para la ciudadanía": darle a Vox un puesto en el gobierno. Y no cualquier cosa. Moreno, que piensa que los andaluces son tontos -solo así puede explicarse que le voten-, para que parezca que ha dado a Vox menos de lo que le ha dado, lo ha concentrado en una consejería "múltiple" con rango de vicepresidencia. Manuel Gavira, líder de Vox en Andalucía, gestionará la cartera regional de Turismo, Justicia, Desregulación y Administración Local. Y, por supuesto, la "prioridad nacional". Para echarse a temblar. Vox quiere destruir los avances conseguidos en los últimos años y retrotraernos al pasado. Cree que gran parte de las normas aprobadas a lo largo de las últimas décadas en España han provocado un "empobrecimiento generalizado" del país. (todo lo contrario de lo que dicen los datos y demuestra la realidad) y, por ello, aboga por una "desregulación integral" mediante la derogación de leyes. Vox propone, por ejemplo, "aligerar" el funcionamiento de la administración pública. O lo que es lo mismo, podar lo público para favorecer al sector privado. "Lo que no sea estrictamente necesario, se suprime", dicen. Los funcionarios andaluces deberían empezar a atarse los machos. Propone la formación de "mesas sectoriales de desregulación", con inexcusable presencia de asociaciones empresariales, colegios profesionales y representantes de la sociedad civil "productiva". Es decir, barra libre a los empresarios. Vox se compromete a "derogar tres normas por cada una que se apruebe", es decir, instaurar por decreto la ley del más fuerte. O el más rico. En concreto, los de Abascal identifican como prioritaria la supresión de ocho normas estatales: la ley de vivienda, la de cambio climático y transición energética, la reforma laboral, la que regula el régimen de comercio de emisiones de gases de efecto invernadero, la Ley de residuos y suelos contaminados para una economía circular, la de movilidad sostenible y parte de la de igualdad. No tiene pérdida. Ahí están todas las obsesiones de la ultraderecha. Ahí está su declaración de guerra contra cualquier norma de vivienda con trasfondo social, contra los derechos de los trabajadores, contra las políticas de igualdad o contra cualquier norma destinada a combatir un cambio climático que, estos engañabobos, siguen negando. Hace dos meses, la "prioridad nacional" era para Moreno una promesa de ilegalidad que hacía la extrema derecha populista y que él denunciaba con vehemencia. Hoy ha pasado a ser el compromiso firme de Juanma.
Vivir es intentarlo infinitas veces
viernes, 3 de julio de 2026
jueves, 2 de julio de 2026
Puto Quiles
Una jueza ha ordenado su detención por no atender sus citaciones. Me refiero a Vito Zoppellari Quiles, otro de esos "super patriotas" con orígenes extranjeros (su padre es un italiano, con raíces también en Argentina) que sobreabundan en los partidos de ultraderecha. Los conversos han sido siempre lo peor. Su abuelo fue un destacado empresario del sector del calzado y el último alcalde de Elche durante la dictadura franquista. Quiles es el típico niño de papá, un "Cayetano" venido a más. Un mediocre absoluto formado en un colegio del Opus de donde fue “invitado a irse” de debido a sus malos resultados y a su pésimo comportamiento. Aunque se presenta como periodista, lo cierto es que se marchó de la Universidad Complutense con asignaturas pendientes. ¿Para qué, si en este país uno puede vivir muy bien del insulto y la mentira? Quiles es un cobarde que se siente arropado, un vividor, un tipejo que busca titulares, monta escenarios fascistas, apela al discurso identitario, al nacional-patriotismo, al rechazo a la inmigración y al relativismo de derechos. En el fondo, es una mala copia, una versión doméstica, low-cost, de lo que Charlie Kirk representó en EE.UU. Su tarjeta de presentación es un discurso que atenta contra los derechos humanos, contra la igualdad o la dignidad de las personas. Él se presenta como activista pero no deja de ser un vulgar fascista, un mercenarios de las derechas radicales que ha aprendido a monetizar el odio. Su trabajo consiste en provocar, en acosar, en explotar las polémicas que el mismo crea, en inventar y propagar bulos y mentiras. "Trabaja", codo con codo, con otros fascistas, otros vividores, otros sinvergüenzas como Javier Negre o Alvise Pérez. Va de la mano de fascistas históricos como José Luis Roberto, un fascista puro... y de puticlub, pues llegó a ejercer de presidente de la Asociación Nacional de Lugares de Alterne. Esta joyita fue detenido, pero no condenado, por poner dos bombas en locales independentistas. En el presente, dirige varios gimnasios que han sido investigados por peleas ilegales y gestiona una empresa de seguridad que acumula muchas denuncias por agresión. Pero fue condecorado por la Policía Nacional en Valencia. Esto explica muchas cosas. A las cosas hay que llamarlas por su nombre. Quiles no es un activista de nada. Quiles es basura fascista financiada por partidos de la derecha y encumbrado por los medios ultra. Es un tipo que acumula, al menos, siete investigaciones judiciales por presuntos delitos contra el honor, revelación de secretos, estafa, odio, injurias y calumnias... Pero él, como buen fascista, llama "cacería judicial" a lo que son causas abiertas por cosas como humillar a una persona con discapacidad. De momento tiene orden de busca y captura pero, qué apostamos que está "policía patriótica" no es capaz de dar con él. Este tipejo es el prototipo de ese fascismo que actúa de yunta para unir a un puñado de mediocres, acomplejados, ignorantes, mercachifles y sociópatas.
miércoles, 1 de julio de 2026
El individualismo provoca fealdad
El individualismo es una plaga capitalista que afecta a todos los aspectos de la vida. Ahora le toca a las ciudades, que han pasado de ser ecosistemas donde las personas desarrollaban sus vidas a nichos de negocio. Qué tiempos aquellos donde mudarse a un bloque con fachada racionalista de ladrillo visto y terraza con baranda metálica, con maceteros incorporados, representaba el triunfo de una clase media de treintañeros que habían superado en bienestar a sus padres. Las calles repletas de niños, aunque escaseaban las guarderías, los colegios de primaria estaban abarrotados y una ciudad como Córdoba tenía sólo cuatro institutos públicos. Pero el "progreso" nos trajo bienestar e individualismo. La cooperación dio paso a la competencia. Las asociaciones de vecinos se vaciaron y triunfó la política de cada mochuelo a su nido. Las calles se vaciaron de niños y se llenaron de coches. Las terrazas de las viviendas, que facilitaban el contacto con la calle y los vecinos, dejaron de tener sentido en una sociedad individualista que busca el aislamiento y comenzaron a cerrarse, a la vez que los aparatos de aire acondicionado colonizaban las fachadas. Éstos, las reformas de terrazas y ventanas y la instalación de toldos representaban el triunfo de la "soberanía testicular" frente al acuerdo comunitario. Mientras, las otras terrazas, las de los bares, metáfora moderna de la exhibición ostentosa y pública del consumo, se multiplicaban y se apropiaban del espacio común. Pertenezco a esa mayoría menguante, a esa generación, en que la vivienda estaba siempre habitada. Ahora las jóvenes parejas, agobiadas por salarios bajos y alquileres altos, abandonan su vivienda al amanecer y regresan al ocaso. Mas que vivir, duermen en casa. En muchos barrios, de los bajos han desaparecido las tiendas y negocios artesanales, siendo sustituidos sus locales por oscuras miniviviendas al servicio del negocio inmobiliario. Los centros se han convertido en parques temáticos abiertos al servicio de un turismo molesto. Los nuevos turistas no vienen a ver, vienen a hacerse notar. Los niños, pese a celebrar cumpleaños con decenas de invitados, no tienen amigos con quienes jugar en la calle y se divierten -o acipotan- individualmente con el móvil o la maquinita. Es evidente que el individualismo es una plaga capitalista que afecta a todos los aspectos de la vida. Soy consciente de que los barrios, como las personas, irreversiblemente envejecemos. Pero juntos podríamos haberlo hecho mejor. Este individualismo de obreros que no saben que lo son, aparte de estúpido, es feo.
martes, 30 de junio de 2026
Vergüenza informativa
Vivimos tiempos donde un monstruo vil y anaranjado bombardea países, secuestra presidentes, monta golpes de Estado, manipula elecciones, amenaza a Groenlandia, ejecuta militarmente a supuestos narcos o libera a otros como el expresidente de Honduras mientras mata o arresta a conciudadanos con su "Gestapo" (ICE). Además, nos obliga a endeudarnos comprándole armas y protege a genocidas como Netanyahu. Nuestros representantes se humillan ante él. Mientras, se blanquea el nuevo fascismo en canales de televisión privados y en redes sociales, justificándolo con palabras equidistantes como “polarización”. Presentadores de "naves del misterio" alzan el saludo nazi mientras impunemente sueltan bulos sin contrastar. Los estragos que en la profesionalidad de muchos medios informativos está produciendo el irrespirable clima político son incalculables. Nos encontramos ante un fraude informativo al servicio de los sesgos ideológicos en conflicto actualmente, lo cual dice muy poco en favor de quienes dirigen o se dejan manipular dentro de la clase periodística. Es época de mercenarios. Vicente Vallés, por ejemplo, es tenaz como pocos en su tarea de palanganero de la derecha, escudado en esa impecable elegancia jesuítica que le adorna. Otros, o no hablan de lo que realmente pasa, o lo hacen de un modo claramente sectario, o simplemente lo ocultan. En el terreno judicial se practica el lawfare a la luz del día, cuando no la prevaricación directamente. Se alaba y se libera a corruptores que deberían estar en la cárcel. En muchos medios se promociona el "negacionismo" de todo tipo (climático, antivacunas, anticiencia…). Todo ello sin consecuencias. Mientras España se convierte en un horno de mayo a octubre, habrá incendios cada vez más salvajes, vendrán futuras "danas" y sequías cada vez más destructivas, Vox -con el aplauso de cada vez más memos- exige la derogación de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, así como el desmantelamiento de normativas medioambientales y planes de movilidad sostenible. Y se siguen sin escuchar a científicos solventes, porque el mercado debe seguir engullendo. Y porque, en asuntos climáticos, es mejor dar voz a Jorge Rey, que con sus observaciones de las hormigas y las cabañuelas está muy por encima de los complejos procesos científicos y técnicos que sirven de base al pronóstico meteorológico. Y todo porque anticipó Filomena. Lástima que sólo viera venir la Dana de Valencia a toro pasado y en los periódicos ultras como La Nueva España, El Confidencial, La Razón, El Debate u OK Diario. Una vergüenza más, un menosprecio del primer deber de todo informador, que es contar la verdad, no invisibilizarla ni manipularla. Pero claro, Jorge Rey opina que "el cambio climático no lo está ocasionando la actividad humana y no es preocupante". No sé qué pensar, si este tipo es un imbécil útil, un facha redomado o ambas cosas.
lunes, 29 de junio de 2026
Catetos y disciplina
Paletos y provincianos hay en todas partes. Las ciudades están llenas de tales especímenes, aunque en Madrid creen que España es una ciudad cosmopolita -la suya- rodeada de catetos. Lo que es nuevo es esa exhibición alegre del espíritu pueblerino que invade pueblos y ciudades patrias, pues basta desparramar la vista para apreciar esa sobreabundancia de catetos en nuestros poblachones o en nuestras grandes urbes, bobos que conocen lo suyo -a veces ni eso- y con ello les basta, sin más altura de miras que la que les permite su vista cuando levantan el Barceló cola en el bar. Ahora el paleto se disfraza de moderno, de gente trendy, de intelectual cool digitalizado, de seguidor de tendencia fashion. Pero, al primer descuido, se colocan el tenedor del restaurante en la oreja entre plato y plato. Ahora triunfa el "cateto disciplinado", ese moderno que reconoces cuando suelta alguna frasecilla del estilo “cuando la motivación falla lo que queda es la disciplina”. Es la nueva plaga digital. Hasta los influencers conversos centran su discurso en hablar de cómo Dios pone orden en sus vidas. Mires por donde mires, encontrarás mensajes que ensalzan el sacrificio y el control. Se veía venir. Desde hace unos años vivimos en una demanda de optimización infinita. Queremos comer mejor, estar más guapos, hablar todos los idiomas. Hay que sacarle el máximo partido a todo: al cuarto de hora que se te queda libre entre recados, a las sobras de la cena o a unos pantalones que ya no usas. Además, para "perfeccionarnos" necesitamos volvernos rígidos e impermeables. Lo admirable es ser capaz de restringirse y dominarse, porque esa es la clave para lograr los objetivos. Para esto, hace falta disciplina. El nuevo modelo de ciudadano es un rebujito de estoicismo de Temu y un Funko Pop de Torquemada. Cabezón y perenne. La disciplina es un valor seguro. Parece ser que la dirijas hacia lo que la dirijas, siempre recibes una palmadita en la espalda por practicarla. Para sorpresa de nadie, en un contexto cada vez más virado hacia la derecha y en el que estamos asistiendo a un rearme generalizado, la disciplina es un valor cada vez más importante. ¡Qué casualidad!. Estamos todos de meritocracia hasta las cejas y nos la tragamos sin darnos cuenta. Tanto que, muchas veces, ni siquiera nos fijamos en el precio que se paga por esa "divina" fuerza de voluntad. Porque siempre, siempre, imponernos disciplina tiene un coste económico, algo que nos venden y por lo que hay que pagar. Y, sobre todo, esa exigencia de estar continuamente autoapatrullándonos, es otra vuelta de tuerca en el mirarnos a nosotros mismos y olvidar a los demás, salvo para compararnos insanamente con ellos.
Peinado y Bertín
Según una reciente encuesta de una de esas empresas demoscópicas expertas en despilfarrar el dinero planteando preguntas que oscilan entre la intrascendencia y la estupidez, el 90% de los españoles tiene ya dificultades para distinguir entre el calor y el bochorno cuando leen la prensa o ven los informativos de A3. Me lo creo. Si la encuesta se refiriese a la lectura de sentencias judiciales, el porcentaje se elevaría hasta el 140%. Hoy leemos que "Los conservadores del CGPJ insisten en bloquear la renovación de la Sala Segunda del Supremo". ¿Para qué, con lo bien que les va con la mayoría prevaricadora, digo conservadora? Feijoo, después de decir que él no habla inglés ni preside el Consejo General del Poder Judicial porque no quiere, ha propuesto a Aldama como presidente de dicho Consejo. "Por su capital aportación a la mejora de la eficacia de la justicia y el descubrimiento de delitos del gobierno", ha dicho. Aldama sólo sigue la línea del juez Peinado que, ahora, quiere abrir nuevas diligencias contra Begoña Gómez porque, dice, los papeles desclasificados del 23F la inculpan como autora intelectual del golpe de estado. "Que entonces sólo tuviera cinco años -dice Peinado- es un detalle menor". Sus compañeros "ultraindependientes" pretenden conseguir ahora que ser cónyuge, hermano, progenitor, vástago o vecino de un presidente o expresidente socialista sea considerado delito. Proponen, además, que su propuesta sea objeto de una iniciativa legislativa popular que se redacte en una tertulia de El Hormiguero con Iker Jiménez como invitado especial. Pero, mientras, el personal sigue preocupado por el calor. La patronal de fabricantes de ventiladores de techo advierte del estancamiento de sus ventas, debido a que cada vez más españoles no tienen un techo donde colocarlos o este es muy bajo y las aspas les rebanan el cuello. Por su parte, Bertín Osborne ha lanzado su compañía "España de climatización", con el lema "Las casas bien frescas, el fresco a la derecha y el cambio climático al carajo". Su producto estrella es un aire acondicionado portátil, extremadamente ruidoso, con etiqueta G de eficiencia energética, que incrementa la factura de la luz en 230 € mensuales y que enfría menos que un abanico roto. Pero lleva pintada la bandera de España. "Me la soplan las críticas. Solo me interesan los retrasados que se fijan en mi aparato", ha dicho el Conde de Donadío de Casasola, otro que nos vende que es un patriota que madruga.
martes, 23 de junio de 2026
A hacer puñetas
No pocos medios se han felicitado por la ejemplar contundencia que la "Justicia" ha tenido en el caso Mascarillas contra "los corruptos" Los 24 años de condena a Ábalos pueden hacérselo pensar a otros. Por mí parte, bien: Todo cerdo debería tener su San Martín. Pero me surgen dudas. Éstas se resolverán cuando se aplique el mismo rasero a todos, TODOS los corruptos. Porque, de momento, tenemos a un corrupto que pertenecía a un gobierno de izquierdas, condenado a 24 años de prisión. Pero, también, a un corruptor, convertido en héroe de la derecha, que se libra de la cárcel y le dan permiso para quedarse con el dinero. No es la idea que yo tengo de justicia. Aldama es tan corrupto como los condenados, fue el motor de la trama corrupta, el principal, corrompedor y un corrupto de libro pero, curiosamente, "le sale a devolver". Más aún, queda libre para que pueda continuar su "gira" de declaraciones y amenazas por los "medios afines": de Horizontes al programa de Ana Rosa, del Hormiguero al telediario de Franganillo... Y sigue haciendo caja. Caja de caudales y caja de resonancia para los intereses de la derecha. Quizás sea eso a lo que se refiere la sentencia cuando habla de "trabajos a la comunidad". Creeré en la podrida justicia española cuando el prevaricador juez Peinado sea sancionado por su esperpéntica instrucción del caso Begoña. Cuando en los casos de corrupción en curso o por venir del PP se apliquen condenas de 24 años. Cuando las escandalosas vinculaciones entre Quirón, Ayuso y su novio, que han metido millones en los bolsillos de éste, sean comenzadas a investigar por algún juez. Cuando el magistrado que mantiene durmiendo el sueño de los justos el caso González Amador decida mover el culo y avanzar algo. Cuando algún juez promueva la instrucción de un caso sobre las más de 7.000 víctimas en las residencias de la señora Ayuso durante la Pandemia. Cuando algún juez decida imputar al impresentable señor Mazón, que sigue aforado, cobrando sueldazo y riéndose de las víctimas. O cuando alguno de los togados implicados salga a dar explicaciones sobre las grabaciones del caso Villarejo -que siguen sin investigarse- que acreditan cómo Fernández Díaz -ministro de Interior de Rajoy- presumió en 2012 de "hablar" con el fiscal general para promover la guerra sucia contra independentistas. O lo que se oye al propio Villarejo decir a Fernández sobre la Operación Cataluña: "Hablé con los jueces Andreu y Pedraz y han tocado a otros". Me da que aquí la corrupción va mucho más allá de la economía. Pero mientras la base de toda instrucción siga viniendo de la "Nueva Escuela de Razonamiento" UCO/UDEF, cuya principal aportación a la investigación judicial es la mezcla en un totum revolutum de hechos, indicios, inferencias y sospechas, lo veo difícil. Un atestado policial justifica la agresión por la espalda del antidisturbios a la profesora jubilada en la huelga valenciana diciendo: “Usó la mínima fuerza”. ¿Qué apostamos a que se va de rositas?