lunes, 29 de junio de 2026

Catetos y disciplina

Paletos y provincianos hay en todas partes. Las ciudades están llenas de tales especímenes, aunque en Madrid creen que España es una ciudad cosmopolita -la suya- rodeada de catetos. Lo que es nuevo es esa exhibición alegre del espíritu pueblerino que invade pueblos y ciudades patrias, pues basta desparramar la vista para apreciar esa sobreabundancia de catetos en nuestros poblachones o en nuestras grandes urbes, bobos que conocen lo suyo -a veces ni eso- y con ello les basta, sin más altura de miras que la que les permite su vista cuando levantan el Barceló cola en el bar. Ahora el paleto se disfraza de moderno, de gente trendy, de intelectual cool digitalizado, de seguidor de tendencia fashion. Pero, al primer descuido, se colocan el tenedor del restaurante en la oreja entre plato y plato. Ahora triunfa el "cateto disciplinado", ese moderno que reconoces cuando suelta alguna frasecilla del estilo “cuando la motivación falla lo que queda es la disciplina”. Es la nueva plaga digital. Hasta los influencers conversos centran su discurso en hablar de cómo Dios pone orden en sus vidas. Mires por donde mires, encontrarás mensajes que ensalzan el sacrificio y el control. Se veía venir. Desde hace unos años vivimos en una demanda de optimización infinita. Queremos comer mejor, estar más guapos, hablar todos los idiomas. Hay que sacarle el máximo partido a todo: al cuarto de hora que se te queda libre entre recados, a las sobras de la cena o a unos pantalones que ya no usas. Además, para "perfeccionarnos" necesitamos volvernos rígidos e impermeables. Lo admirable es ser capaz de restringirse y dominarse, porque esa es la clave para lograr los objetivos. Para esto, hace falta disciplina. El nuevo modelo de ciudadano es un rebujito de estoicismo de Temu y un Funko Pop de Torquemada. Cabezón y perenne. La disciplina es un valor seguro. Parece ser que la dirijas hacia lo que la dirijas, siempre recibes una palmadita en la espalda por practicarla. Para sorpresa de nadie, en un contexto cada vez más virado hacia la derecha y en el que estamos asistiendo a un rearme generalizado, la disciplina es un valor cada vez más importante. ¡Qué casualidad!. Estamos todos de meritocracia hasta las cejas y nos la tragamos sin darnos cuenta. Tanto que, muchas veces, ni siquiera nos fijamos en el precio que se paga por esa "divina" fuerza de voluntad. Porque siempre, siempre, imponernos disciplina tiene un coste económico, algo que nos venden y por lo que hay que pagar. Y, sobre todo, esa exigencia de estar continuamente autoapatrullándonos, es otra vuelta de tuerca en el mirarnos a nosotros mismos y olvidar a los demás, salvo para compararnos insanamente con ellos.

Peinado y Bertín

Según una reciente encuesta de una de esas empresas demoscópicas expertas en despilfarrar el dinero planteando preguntas que oscilan entre la intrascendencia y la estupidez, el 90% de los españoles tiene ya dificultades para distinguir entre el calor y el bochorno cuando leen la prensa o ven los informativos de A3. Me lo creo. Si la encuesta se refiriese a la lectura de sentencias judiciales, el porcentaje se elevaría hasta el 140%. Hoy leemos que "Los conservadores del CGPJ insisten en bloquear la renovación de la Sala Segunda del Supremo". ¿Para qué, con lo bien que les va con la mayoría prevaricadora, digo conservadora? Feijoo, después de decir que él no habla inglés ni preside el Consejo General del Poder Judicial porque no quiere, ha propuesto a Aldama como presidente de dicho Consejo. "Por su capital aportación a la mejora de la eficacia de la justicia y el descubrimiento de delitos del gobierno", ha dicho. Aldama sólo sigue la línea del juez Peinado que, ahora, quiere abrir nuevas diligencias contra Begoña Gómez porque, dice, los papeles desclasificados del 23F la inculpan como autora intelectual del golpe de estado. "Que entonces sólo tuviera cinco años -dice Peinado- es un detalle menor". Sus compañeros "ultraindependientes" pretenden conseguir ahora que ser cónyuge, hermano, progenitor, vástago o vecino de un presidente o expresidente socialista sea considerado delito. Proponen, además, que su propuesta sea objeto de una iniciativa legislativa popular que se redacte en una tertulia de El Hormiguero con Iker Jiménez como invitado especial. Pero, mientras, el personal sigue preocupado por el calor. La patronal de fabricantes de ventiladores de techo advierte del estancamiento de sus ventas, debido a que cada vez más españoles no tienen un techo donde colocarlos o este es muy bajo y las aspas les rebanan el cuello. Por su parte, Bertín Osborne ha lanzado su compañía "España de climatización", con el lema "Las casas bien frescas, el fresco a la derecha y el cambio climático al carajo". Su producto estrella es un aire acondicionado portátil, extremadamente ruidoso, con etiqueta G de eficiencia energética, que incrementa la factura de la luz en 230 € mensuales y que enfría menos que un abanico roto. Pero lleva pintada la bandera de España. "Me la soplan las críticas. Solo me interesan los retrasados que se fijan en mi aparato", ha dicho el Conde de Donadío de Casasola, otro que nos vende que es un patriota que madruga.

martes, 23 de junio de 2026

A hacer puñetas

No pocos medios se han felicitado por la ejemplar contundencia que la "Justicia" ha tenido en el caso Mascarillas contra "los corruptos" Los 24 años de condena a Ábalos pueden hacérselo pensar a otros. Por mí parte, bien: Todo cerdo debería tener su San Martín. Pero me surgen dudas. Éstas se resolverán cuando se aplique el mismo rasero a todos, TODOS los corruptos. Porque, de momento, tenemos a un corrupto que pertenecía a un gobierno de izquierdas, condenado a 24 años de prisión. Pero, también, a un corruptor, convertido en héroe de la derecha, que se libra de la cárcel y le dan permiso para quedarse con el dinero. No es la idea que yo tengo de justicia. Aldama es tan corrupto como los condenados, fue el motor de la trama corrupta, el principal, corrompedor y un corrupto de libro pero, curiosamente, "le sale a devolver". Más aún, queda libre para que pueda continuar su "gira" de declaraciones y amenazas por los "medios afines": de Horizontes al programa de Ana Rosa, del Hormiguero al telediario de Franganillo... Y sigue haciendo caja. Caja de caudales y caja de resonancia para los intereses de la derecha. Quizás sea eso a lo que se refiere la sentencia cuando habla de "trabajos a la comunidad". Creeré en la podrida justicia española cuando el prevaricador juez Peinado sea sancionado por su esperpéntica instrucción del caso Begoña. Cuando en los casos de corrupción en curso o por venir del PP se apliquen condenas de 24 años. Cuando las escandalosas vinculaciones entre Quirón, Ayuso y su novio, que han metido millones en los bolsillos de éste, sean comenzadas a investigar por algún juez. Cuando el magistrado que mantiene durmiendo el sueño de los justos el caso González Amador decida mover el culo y avanzar algo. Cuando algún juez promueva la instrucción de un caso sobre las más de 7.000 víctimas en las residencias de la señora Ayuso durante la Pandemia. Cuando algún juez decida imputar al impresentable señor Mazón, que sigue aforado, cobrando sueldazo y riéndose de las víctimas. O cuando alguno de los togados implicados salga a dar explicaciones sobre las grabaciones del caso Villarejo -que siguen sin investigarse- que acreditan cómo Fernández Díaz -ministro de Interior de Rajoy- presumió en 2012 de "hablar" con el fiscal general para promover la guerra sucia contra independentistas. O lo que se oye al propio Villarejo decir a Fernández sobre la Operación Cataluña: "Hablé con los jueces Andreu y Pedraz y han tocado a otros". Me da que aquí la corrupción va mucho más allá de la economía. Pero mientras la base de toda instrucción siga viniendo de la "Nueva Escuela de Razonamiento" UCO/UDEF, cuya principal aportación a la investigación judicial es la mezcla en un totum revolutum de hechos, indicios, inferencias y sospechas, lo veo difícil. Un atestado policial justifica la agresión por la espalda del antidisturbios a la profesora jubilada en la huelga valenciana diciendo: “Usó la mínima fuerza”. ¿Qué apostamos a que se va de rositas?

lunes, 22 de junio de 2026

Usar

Pasa muy a menudo. Te enteras de que alguien cercano, alguien a quien aprecias, ha recibido un "diagnóstico" muy negativo. Tanto que hasta te da miedo nombrarlo, como si ponerle palabras fuera lo que lo hiciera verdad. Hasta ahora te consolaba pensar que es algo que le pasa a otra gente, en otra vida, en otra historia que no tiene nada que ver contigo. Pero entonces descubres que el dolor no discrimina, que también le afecta a gente cercana. Y no sabes cómo estar. No sabes qué decir. No sabes si lo que puedes decir ayuda o molesta, si el silencio reconforta o agobia, si es mejor hablar de ello o quitarle hierro y hacer como que la vida sigue normal, porque quizás eso es lo que necesita el "diagnosticado", normalidad. Pero tampoco sabes si la normalidad duele, si puede parecer que no te importa, si parece que es un libro que te incomoda y no quieres leerlo. Nadie nos prepara para esto. ¿Qué haces, qué dices?. Preguntarle qué necesita, cómo esta, qué está bien preguntarle y qué no. Quieres estar de la forma que esa persona necesita, con la intensidad exacta que necesita, en el momento exacto en que lo necesita. ¿Pero qué es lo que necesita? Y preguntar también da miedo. Da miedo ahondar en la herida. Da miedo que la pregunta duela más que el silencio, que nombrar las cosas las haga más grandes, que al preguntar estés poniendo el foco justo donde ella quizás estaba consiguiendo no mirarlo por un momento. Y luego te das cuenta de algo que es todavía más incómodo. Que cuando le preguntas cómo puedes ayudarla, quizá y sin querer, lo que estás haciendo en realidad es pedirle que te ayude ella a ti. Que traduzca su miedo a un idioma que tú puedas manejar. Que te dé instrucciones mientras está intentando aprender ella misma a respirar con todo lo que tiene encima. Llegas a pensar que le estás pidiendo que piense en ti. Y eso, viniendo de alguien que quiere acompañarla, es una carga más. Pequeña, invisible, bienintencionada. Pero una carga. Y entonces decides no preguntar. Y entonces tampoco sabes qué hacer. Y te quedas ahí, dándole vueltas a cómo vas a estar tú a la altura, como si eso fuera lo importante. Y eso genera culpa. Y la culpa no ayuda a nadie. Vivimos en una cultura que nos ha enseñado a afrontar lo usual, a proponer soluciones a problemas comunes, a decir algo mil veces ensayado. Pero hay situaciones en las que no hay nada útil que decir. Nadie nos enseña a acompañar. No hay asignatura, no hay manual, no hay momento en que alguien se siente contigo y te explique qué se hace cuando una persona a la que estimas recibe una noticia que le cambia la vida. No tenemos tiempo para ello. No tenemos tiempo para lo trascendente. Y lo descubrimos tarde.

Por todo esto, no te pregunto a diario, no te pregunto a la cara. Por todo esto no tengo nada inteligente que decir ni tengo consejos que darte. Solo puedo decirte que es en los momentos más oscuros cuando debemos esforzarnos en ver la luz. Aunque el camino sea duro y parezca incierto, nunca estamos solos. Juntos es como se pueden encontrar momentos de paz y esperanza entre el dolor. Porque cada momento que acompañamos a quienes queremos por un duro camino que no nos deja ver el final es un regalo precioso. Esos momentos, por más pequeños que sean, son los que forman un puente de apoyo inquebrantable, un soporte que, mejor que cualquier otra cosa, da consuelo y fuerza. En estos momentos, más que nunca, no hay que mirar atrás. Y cuando te preguntes: ¿Por qué? Mira adelante y pregúntate: ¿Por qué no? Porque si dejas salir tus miedos de tu vida, tendrás más espacio para vivir tus sueños. Quizás la vida os ha golpeado, pero seguro que todavía no ha logrado quitaros la sonrisa.

sábado, 20 de junio de 2026

Feijoo y el inglés

El mismo día que Zapatero fue a declarar ante el juez, Pablo Motos invitaba a Feijoo "a divertirse" a su Hormiguero. Y, como era de esperar, éste acudió con el objetivo de cargar contra el Gobierno y contra Zapatero, repitiendo su mantra favorito: España no aguanta más, Sánchez se esconde, la derecha viene a restaurar la decencia. Todo muy espontáneo. Todo muy natural. Todo cuidadosamente colocado en un decorado familiar. Un decorado amable. Una mesa cómoda. Dos hormigas. Un presentador que se auto identifica como el sentido común nacional. Y, alrededor, una maquinaria capaz de convertir la política en sobremesa emocional, la crítica al Gobierno en chascarrillo inocente y la propaganda conservadora en conversación de bar con presupuesto millonario. Cuando el entretenimiento se disfraza de neutralidad para hacerle el trabajo sucio a una opción política, deja de ser televisión inocente y empieza a ser poder político con risas enlatadas. Pero el uso del mando a distancia es libre. Lo mejor es que, incluso en esos publirreportajes disfrazados de entrevista, uno puede encontrar momentos donde, por despiste, el protagonista muestra lo que realmente piensa. Así, durante la entrevista, Feijoo culpó a "la escuela rural" de su poca habilidad con el inglés. ¡Hombre!, aunque es verdad que, el conocido en la comarca como "el hijo del cura" vivió hasta los 10 años en A Peroxa, una pequeña aldea gallega, después estudió en régimen de interno en el exclusivo colegio Maristas Champagnat de León, donde terminó la enseñanza reglada. ¿También la enseñanza privada es responsable de su incapacidad con los idiomas? ¿Tampoco en su etapa universitaria en Santiago pudo aprender algo de inglés? ¿Ni en los años donde mantuvo con Marcial Dorado, un conocido contrabandista y narcotraficante, una estrecha amistad, con compartiendo vacaciones, lujos y horas de navegación? Pero es que este señor tiene otros focos de interés. Ya lo aclaró, recordando su infancia, durante el III Congreso Internacional de Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural, con un peculiar relato sobre su interés en la "procreación de los conejos". En fin, espero que tras el revés del señor Feijoo a la escuela y el profesorado rural, nada más llegue a Moncloa incremente notablemente la inversión en la escuela rural. Aunque no lo creo, pues en sus 13 años al frente de la Xunta de Galicia, se cerraron más de un centenar de centros públicos en la comunidad.

jueves, 18 de junio de 2026

Gritas con cien mil lenguas.

Se le atribuye a la mística Santa Catalina de Siena la frase: "¡Basta de silencios! ¡Gritad con cien mil lenguas! porque, por haber callado, ¡el mundo está podrido!. Estas palabras son como bálsamo para las heridas que voy arrastrando, vacunas contra ese virus de la mentira que nos inoculan permanentemente y que nos obliga a bajar la cabeza, amedrentados, darnos por vencidos y aceptar que la única alternativa a la corrupción es el único partido que ha sido condenado por corrupción. Y nada menos que con la ayuda, presencia activa y programa de la ultraderecha. En este extraño momento en el que se adentra nuestro país, las palabras de Santa Catalina son un acicate para mí. Un llamamiento a no creer las mentiras que inundan medios y redes, ni las procedentes de los gobiernos, ni de los poderes de una oposición que pasa las horas en la embajada de EE.UU., ni de algunos jueces que parecen estar más interesados en imputar que en desvelar verdades. Son un llamamiento a no seguir sus banderas podridas de codicia, corrupción y engaños. A no creer sus machacones mensajes de conspiraciones, alimentados por sus triquiñuelas legales, por su lawfare, aireados por una prensa que crea estados de opinión, que decide cambiar gobiernos cuando hay intereses de por medio, que confunde, difama, persigue, acosa. No, me he cansado de aguantar sus excesos dialécticos y sus mentiras, esa corrupción sistémica disfrazada de democracia y alentada desde los medios, unos más que otros, desde los desayunos en los que todas las mañanas se juntan para escuchar a tal o cual protagonista agónico de nuestra deprimente vida política, económica, social. voy a perseguir cada día la verdad, me cueste lo que me cueste. Voy a contar cada día la verdad. Y si hay que gritarla, la gritaré. Voy a deciros, cada día, quiénes son los míos y los voy a intentar distinguir en el campo de batalla, sin dejarme confundir por mayorías, minorías, tendencias, opiniones, tertulianos y provocadores profesionales. Voy a perseguir cada día la verdad, me cueste lo que me cueste, Y si hay que gritarla, la gritaré, sin dejarme confundir por mayorías, minorías, tendencias, opiniones, tertulianos y provocadores profesionales. Usaré sólo la palabra. La violencia es de ellos. La física, la policial, la militar, la de los tribunales, la psíquica, el bullying, el acoso. Todo eso es de ellos. Yo sólo tengo la palabra. Cualquiera que defienda la verdad, la libertad, la justicia, la solidaridad, será de los míos, de mi país, de mi patria. Un patriota. Cualquiera que no lo haga será un bárbaro. He elegido bando y voy a defenderlo, porque ya no es tiempo de racionalismo interesado, de aceptación impuesta del realismo del dinero y el poder por encima de todo. No voy a participar en la demencia de sustituir a pícaros y chorizos por corruptos, caciques y señoritos a caballo. Es tiempo de aferrarse a la vida y salir a defenderla. Es tiempo de filósofos y de poetas, de líderes honestos y decentes, porque como dijo Unamuno, "el silencio es la peor mentira".

miércoles, 17 de junio de 2026

Para Javier

Excmo. e Ilmo. Sr. D. Presidente de la FIFA: En primer lugar, agradecerle su valentía y saber estar por ser uno de los últimos de Filipinas en usar los números ordinales en vez de los cardinales. No sabe su excelencia cómo se lo agradezco. Supongo que es una de las ventajas de la edad. Y del saber. Ahí tiene vuecencia el caso del portero de Cabo Verde (no lo confunda con el cabo Gutierrez, número del puesto de la Benemérita de La Carlota) que hizo un partidazo con cuarenta años porque no se sabe los ordinales y no podía contar más allá del primer gol. Bueno, eso y que el seleccionado nacional tuvo menos ritmo que una gotera. Pero ahí están los periodistas manteniendo que España es una de las favoritas. Una de las ocho o diez favoritas. Cuánto echamos de menos al pulpo Paul. Ya podía León XIV haber echado mano de sus contactos divinos y habernos aclarado el futuro de La Roja.

Sin embargo, lo que más me consume en este -que amenaza- tórrido verano, lo que más me quema, lo que más me crispa, lo que más me jode, es la meretriz manía del personal de calificar cualquier chorrada o necedad de hecho histórico. ¡No puedo! Ante tamaña tontería el cuerpo sólo me pide empezar a arrimar hostias a diestro y siniestro, sin conocimiento ni medida. Para evitarlo me he puesto a repasar la Historia de España, llegando a inquietantes conclusiones. La fundamental es que la nación española no tiene poco más de 500 años de antigüedad. No, qué va. Su nacimiento ni tan siquiera fue inspirado por Jesucristo tras ingresar en el Frente Popular de Judea. ¡Qué va. Es mucho más antigua! Lo han demostrado los arqueólogos de Atapuerca, que han encontrado restos de un homínido con una pulserita con la bandera española en la muñeca y un cuenco para hacer gazpacho. Estarímos, sin duda, ante el "Homo Cañí". Yo, sin embargo, sospecho que Dios creó España un cuarto de hora después de separar la luz de las tinieblas. Desde entonces, un largo linaje de españoles ha mantenido viva la Ilama de la patria. Sin ir más lejos, en Altamira se ve la imagen de un fulano echándose la siesta. ¿Qué más pruebas queremos?. Después, Fenicios, Griegos y cartagineses se dieron una vuelta por aquí para visitar Madrid y se quedaron tostándose en nuestras playas, comiendo espetos y bebiendo sangría. Los romanos se pasaron por Iberia para conquistarla y les salió la gata gato. Los redujimos y los metimos en nuestras procesiones. El modo de vida hispano se impuso. Ya lo dijo Séneca: "vitreum parvum salmorejum et duorum flamenquinum dolores spiritus et rigorem fato levant". Los godos, como se sabe, no invadieron nada: brotaron de la tierra, y Leovigildo eligió Toledo como capital por el ruido que había en Madrid con las remontadas del Real. Desde entonces no hacemos más que dar lecciones al mundo como reserva espiritual, cultural, ideológica y folklórica de la Galaxia. ¿Y Abderramán? Ese no juega, por moro. Ya se sabe. Si mira para La Meca en vez de para Madrid, chungo, que lo único que vale es haber nacido en tierra de Isabel Santísima. Y es que la historia está ahí para lo mismo que otras cosas: para manipularla, falsearla, aprovecharte de ella y declarar histórica cualquier gilipollez con el objetivo de que los libros de historia de la ESO acaben pesando más que el Planeta.

En fin, que esperamos con nerviosismo la publicación de las bases de la convocatoria del II Concurso de Fotografía Peripatética. Solo espero que dicho concurso alcance, cuanto menos, la nonagésima novena edición y que, pese a ello, no se convierta nunca en un puñetero hecho histórico. En cualquier caso propongo que todas las fotos recibidas pasen a formar parte del fondo gráfico del futuro monasterio benedictino que pretendemos refundar. Y que las ganadoras presidan las paredes de su noble scriptorium o, en su defecto, de su prestigiosa bodega artesanal... ¡Que el combinado de Arabia Saudita nos pille confesados! Personalmente me encomiendo a San Drogón, San Simeón el Loco y San  Marc de Cucurella.