sábado, 10 de enero de 2026

La Riviera Boreal

Estoy de acuerdo con Saramago cuando decía: "No es que sea pesimista, es que el mundo es pésimo". Y añado: "Y peor que se va a poner". Las anteojeras que nos han colocado y la perpetua flexión cervical a la que nos obliga la contemplación de nuestros móviles, nos impiden ver más allá de nuestro ombligo. Y, claro, se nos escapa lo más evidente. Un sujeto anaranjado, afectado por un grave Trastorno Narcisista de la Personalidad agrede militarmente y secuestra al presidente de un país soberano y, en vez de hablar de la "ejecución" de las normas del derecho internacional, entramos al trapo de discusiones bizantinas: que si Corina o Delcy; que si es más dictador Maduro o Trump; que si democracia o petróleo; que si Zapatero fuma... El sátrapa, un tipejo en el que es imposible distinguir honestidad de chulería, despejó una de las incógnitas: ¡Y una mierda, libertad! A mí lo que me mueve es el negocio.Pero Venezuela es sólo el teatro de guiñol para distraer a los niños. Un picoteo. El plato principal, la madre del cordero, es Groenlandia. Gaza y Venezuela han servido para demostrar a Trump que nadie moverá un dedo cuando se apodere de ella. Pero el "plan" es antiguo y tiene lógicas conexiones: apoderarse del petróleo, quemarlo para hacer negocio, incrementar las emisiones de CO2, acelerar el cambio climático y, con ello, el deshielo del Ártico, favorecer con ello el saqueo de los recursos de Groenlandia, abrir así nuevas rutas marítimas, dominarlas y adelantarse así a Rusia y China. La comunidad científica advierte ya sobre las terribles consecuencias de quemar las ingentes reservas de crudo de Venezuela. A las que habría que sumar los 31.400 millones de barriles de Groenlandia. Aunque lo que más interesa al íncubo del subsuelo groenlandés son las materias primas estratégicamente críticas como uranio, gas natural, níquel, cobre, oro,  grafito y tierras raras Para plantar cara a China. Pero para hacerse con ellos se necesita que el hielo desaparezca, proceso que depende del calentamiento global. Y todavía hay menos que no entienden la cruzada ultra contra las energías renovables y su negacionismo del cambio climático. Además, cuando en Arizona, Florida, Texas, California o Nevada, los veranos sean como un asador de pollos, Groenlandia será un lugar ideal para convertirlo en un resort turístico a lo bestia: La Riviera Boreal, donde los nuevos siervos europeos podrán sobrevivir sirviendo a sus amos yankees. 


El bloqueo como causa de pobreza

Después del revés sufrido por los opositores venezolanos y sus correligionarios españoles a manos de Trump, que ha preferido mantener al frente del "negocio" a la número dos de Maduro en nombre de la "libertad" de quedarse con el petróleo, la prensa ultradefensora de los venezolanos "de bien" se ha apresurado a hacer lo que mejor sabe: imponer un relato basado en falsedades, medias verdades y cómplices silencios para arrimar el ascua a su sardina. La crisis de Venezuela es una realidad innegable por documentada: pobreza, escasez, migración masiva, inseguridad alimentaria, deterioro de los servicios públicos..., pero las narrativas sobre ella se politizan para servir a espurios intereses. El ejercicio, ahora, consiste en usar la estadística para mostrar el precipicio al que el Chavismo ha llevado al país. Un dato, sobre todos, llama la atención: los plumillas destacan su "escandalosa" tasa de mortalidad infantil: ¡22‰!. Un dato. Cuando Hugo Chávez accede al poder, ésta era del 29 . Cuando lo deja, había bajado al 15 , y a partir de ahí inicia un crecimiento sostenido. El objetivo es demostrar que el Chavismo ha llevado a Venezuela a la ruina absoluta, pintando el país pre-bolivariano como un paraíso terrenal de prosperidad y estabilidad. Pero esta narrativa dista mucho de la realidad. Antes de Chávez (1999) Venezuela tenía unos niveles alarmantes de pobreza y desigualdad y falta de acceso a servicios básicos: en 1999, casi el 67% de la población se encontraba en situación de pobreza, con un 35% en pobreza extrema, alcanzando el desempleo al 14.5%, de acuerdo con fuentes del Departamento de Estado de EE.UU. Y su economía era altamente dependiente del petróleo, que beneficiaba principalmente a una élite corrupta y a empresas extranjeras. Pero, sobre todo, se olvida que el deterioro tiene mucho que ver con 27 años de acoso político, sanciones económicas, el estrangulamiento de su industria petrolera y las confiscaciones de activos por parte de EE. UU., sobre todo desde 2016, cuando Trump accede por primera vez a la Casa Blanca. Las "sanciones" limitaron drásticamente los recursos del Estado, provocaron desabastecimiento, dispararon la inflación, la reducción del gasto público, el deterioro de la sanidad y servicios esenciales, y, con todo ello, se disparó el malestar social y la emigración. Llamadme loco pero, a lo mejor, el desastre económico de Venezuela no sólo tiene que ver con el corrupto gobierno de Maduro. Que se lo pregunten a los cubanos, que llevan 65 años sometidos a un bloqueo económico, financiero y comercial total por parte de EE.UU. 

El frío mata

Este sistema tiene por objetivo que las cosas funcionen bien..., para los de arriba. Promete orden, seguridad, crecimiento, estabilidad. Promete protegernos a todos. Pero cuando los recursos no llegan se señala al más débil y se le deja atrás. Sin drama. Sin ruido. Sin culpa. Aunque la muerte esté de por medio. Pero más obscena que la muerte me parece la tranquilidad posterior. El modo en que la noticia se consume rápido, pierde significado, se archiva, se olvida. Y no es cuestión de magnitudes. ¿Quién se acuerda ya del genocidio en Gaza?. Damos las cifras de muertos, asépticamente, y se nos anestesia la conciencia. Es como si el número, como concepto abstracto, amortiguara la violencia del hecho. Como si sumar cadáveres fuera una manera decente de ordenar la tragedia. Llega una ola de frío y en Barcelona mueren dos personas. Mientras, se iluminan fachadas, se calefactan terrazas y se anuncian pistas de patinaje sostenibles. Pero todo es normal. La culpa la tiene el frío. Como la pudo tener el cha-cha-chá. El frío llega, paraliza y busca a quién sobra. Y lo normalizamos. Acudimos para ello a un lenguaje que ayuda a anestesiarlo todo: “Era una persona sin hogar”. Suena neutro. Como si el hogar se hubiera extraviado solo. Se deja caer que hay dispositivos de emergencia, que funcionan albergues, que se dedican recursos para evitar que los desgraciados se mueran de frío. Los medios preguntan sólo cuando hay titulares. Pero eso no es preocupación, es maquillaje. Porque los protocolos que se activan son un camelo. ¿Quién iba a pensar que un "sin techo", perdido en la calle, no iba a estar bien informado de un protocolo municipal puntual? Y todos llegamos a la misma conclusión: La culpa es del fallecido. Y Santas Pascuas. Nadie se preguntará por qué no tenía un techo, por qué estaba en la calle, cuántas puertas se le cerraron antes de que el frío hiciera su trabajo, por qué una persona muere de frío cuando hay gente que calefacta las casetas de sus perros. Esto no va de meteorología. Va de capitalismo salvaje, un sistema que habla de eficiencia, de inversiones, de protocolos, de ayuda. Pero el resultado es siempre el mismo: hay vidas que no compensan la inversión. Vidas que no entran en el cálculo. Vidas que, si desaparecen, no alteran el balance. El frío, el hambre, la guerra, no matan de manera fulminante. Matan siempre lentamente, con tiempo, con silencio, con permiso de los que pueden evitarlo. Mientras sigamos mirando hacia otro lado porque nos incomoda pensar que nada hacemos ante lo evitable, estaremos aceptando, sin decirlo en voz alta, que hay vidas prescindibles.

viernes, 9 de enero de 2026

Para Pepe Aumente

En el camino de la vida, hay un lugar y un tiempo para cada cosa, y por el propio desarrollo de la misma, hay ciclos que se cierran, caminos que se inician y otros que concluyen. 

Durante muchos años te has dedicado, no solamente a enseñar, sino también a educar a tus alumnos. Has trabajado para ayudarles, para marcarles un camino. para guiarles. Sé que has sido más de guiarles que de conducirlos, de aconsejarles que de imponerles. Tu dedicación para dar más sentido, para mejorar sus vidas en alguna manera. Tú voluntad inquebrantable de creer en ellos, incluso cuando a veces dudaban de ellos mismos, ha sido inspiradora para muchos de nosotros. Por eso te has ganado nuestro respeto y admiración.

con cada palabra, nos enseñas no solo a pensar, sino también a creer en nuestras capacidades

Siempre he admirado tú templanza, tú paciencia y tu dedicación. Tú valor para aceptar retos difíciles

clase contigo es una puerta abierta hacia un mundo lleno de posibilidades

Gracias por enseñar con el corazón, además de con la mente. Gracias por ser más que un maestro, por ser un guía en el viaje del conocimiento. Los maestros como tú no solo enseñan, inspiran y cambian vidas para siempre.

Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas

Enseñar con la actitud, el gesto y la palabra.

Tú sabes bien, porque lo has puesto en práctica, que la mejor parte de la enseñanza es tocar los corazones de tus pupilos y eso permanecerá contigo, como un tesoro, por el resto de tu vida.

Ahora puedes mirar hacia atrás con orgullo por todo lo que lograste. Ahora llega el momento de recordar y relajarse, de mirar hacia el futuro con alegría y satisfacción.

Como todos los buenos maestros permanecerás para siempre en los corazones de muchos de tus alumnos. Has entregado tu tiempo y talento de muchas maneras diferentes. Ahora podrás saborear los muchos recuerdos que has creado a lo largo de los años mientras disfrutas cada momento de tu vida y los muchos días por venir.

profesores pueden cambiar vidas con la mezcla correcta de tiza y desafíos.

propósito de la educación es reemplazar una mente vacía con una mente abierta (Malcolm Forbes).

Hoy te despedimos, pero también te celebramos, te apreciamos, te atesoramos y te agradecemos. Aunque gratitud es una palabra pequeña para todo el esfuerzo, empeño y dedicación que has puesto de tu parte, dejándote -seguro- jirones de tu piel en el intento. Cuando el agradecimiento es mucho, las palabras son pocas para expresar todo lo que un alumno siente en su corazón.


Una nueva especie

A lo mejor no es la polarización. A lo mejor no tiene nada que ver con la moral, ni tampoco se trata de una patología global que pudre a la sociedad. A lo mejor no es ya una parte estructural de un sistema que alimenta y se basa en la desigualdad. Ni tan siquiera que ésta favorezca la corrupción y, para cerrar el círculo, a la polarización misma. A lo mejor es que la evolución conduce a la especie humana por un camino aciago. A lo mejor es que, como en la novela "La máquina del tiempo", ya existen dos especies humanas: los que vivimos en la utopía de buscar un mundo mejor y los nuevos "Morlocks", criaturas ignorantes, egoístas, brutales, que depredan irracionalmente el medio y explotan a los primeros. El prototipo de los Morlocks es Donal Trump, un espécimen que, pese a portar chaqueta y corbata está asilvestrado, como demuestran sus continuos excesos gestuales, su lenguaje corporal propio de un mandril, su engorilamiento psíquico o su gusto por ejecutar pantomimas y danzas tribales para regocijo de su tribu. Si el Homo Erectus se cubría ya la cara con pigmentos para sus expediciones de caza, el Homo Trumpus (primo hermano del Homo Netanyahus) se embadurna la jeta con espray naranja y se peina a portazos. Esta nueva especie ha logrado el cenit evolutivo en su empeño en exterminar especies, desertizar hábitats y aniquilar congéneres. Su mayor avance ha sido anular cualquier rastro de conciencia moral. Al Homo Trumpus le apetece el petróleo del otro lado del mar y no se corta un pelo: va, le suelta un garrotazo a su dueño, y se lo queda. Toda esa farfolla de la diplomacia y el derecho internacional se la trae al fresco. Eso es cosa del pusilánime Homo Progre. Un atraso. A su primo, el Homo Netanyahus, le da por arrasar Gaza y se porta exactamente igual que Gengis Kanh incendiando las estepas asiáticas, asesinando niños y aplicando la brutalidad y el terror. Muchos lamentan el grotesco espectáculo de contemplar a este homínido cítrico dando saltitos, ejecutando estúpidos bailes, haciendo mohines insólitos, insultando a jefes de estado, periodistas, personas con discapacidad y, en fin, haciendo el imbécil, pero olvidan que lo han votado millones de compatriotas y lo aplauden muchos más millones de homínidos fuera de su tribu, encantados con la exhibición de poderío irreflexivo que supone dejar el botón rojo al alcance de semejante botarate. Desde luego la inteligencia artificial lo tiene fácil ante el patético estado de la natural.

Decadencia de EE.UU.

Desmontar los mitos siempre está bien, sobre todo cuando la realidad se empeña en reventar las costuras que sostienen su trama. Eso es lo que está ocurriendo con EE.UU.: que se está derrumbando la fábula que los presentaba como el paladín de la democracia, la igualdad, la libertad y los derechos a nivel global. Tal falacia se construyó a partir de su papel en las dos guerras mundiales, olvidando que en ambas se mantuvo neutral hasta que fue atacada y convino a sus intereses. Después, sus intervenciones militares en Vietnam, Corea, Irak o Afganistán no fueron para preservar la paz, sino las típicas respuestas imperiales. Lo mismo que su papel promoviendo golpes de estado y apoyando a sangrientas dictaduras en América Latina. O a la franquista, sin ir más lejos. Pero es que ya Roosevelt declaró en 1897 que EE UU "recibiría con agrado casi cualquier guerra" porque "este país lo necesita". Al año siguiente declaraba la guerra a España. Por eso Trump no es un accidente aislado en la historia de USA. Es la repetición grotesca de un sistema que lleva siglos nutriéndose de la violencia organizada, del saqueo sistemático, de la explotación de los pueblos y de la mentira institucionalizada. Trump concentra obscenamente todo lo que el imperialismo americano produce en su fase más degenerada y decadente: el culto a las armas, la codicia sin límites, la manipulación mediática, el racismo estructural, el supremacismo y la glorificación de la ignorancia como estrategia política. Trump es el síntoma de un imperio en decadencia, de una sociedad enferma que acelera la descomposición del planeta bajo el yugo de las armas, el saqueo, el engaño, el apoyo a ideologías fascistas y la reversión de las medidas para luchar contra el cambio climático. En definitiva, la muerte misma. El mayor problema, como en todos los imperios decadentes que han existido, es que su caída será larga y dolorosa. "La combinación de decadencia en todos los ámbitos y abuso militar convierte hoy a EE.UU. en un peligro planetario: la única forma de mantener su hegemonía es por la vía militar, sometiendo países, asegurando áreas de influencia, ampliando su territorio, ignorando la existencia misma de las normas e instituciones que regulan la convivencia internacional e imponiendo la ley de la fuerza" bruta. Trump es síntoma de un imperio en ruinas que, para prolongar su supervivencia, está dispuesto a que esas ruinas nos sepulten a todos.

jueves, 8 de enero de 2026

La conjura de los necios

Ante lo que está pasando, uno no puede dejar de recordar la novela de John Kennedy Toole, "La conjura de los necios". Como en ella, vivimos en un mundo dominado por la ignorancia, la vulgaridad, la irracionalidad y la mediocridad. Somos víctimas de una "conjura" de gente estúpida que se opone al genio o a la verdad, pero que -y eso es lo grave- domina muchos aspectos de nuestra vida y la sociedad. Entre esos necios está una parte de la prensa patria. Tras la acción delictiva de Trump, ésta se entregó a los más insólitos malabarismos verbales. Una vez agotados los epítetos contra Putin, los gacetilleros de obediencia neoliberal han tenido que hacer malabares para relativizar el despotismo de Donald Trump y cargar toda la culpa sobre Venezuela que, por lo visto,  llevaba la falda muy corta. El ABC, un periódico que en su día glorificó a Hitler y a Franco, celebró entrañablemente el bombardeo llamando "dictador" a Maduro. Su lógica es: dictador es quien preside un país sin haber ganado democráticamente unas elecciones. El problema es que ya llamaba "dictador" a Hugo Chávez cuando había ganado nueve citas electorales bajo la supervisión de organismos independientes. Pero así puede llamar también dictador a Sánchez. Total, también llama a Israel "la única democracia de Oriente Medio". El caso es que estos aladides de las libertades están incómodos porque el "amo" Trump ha dejado en ridículo a María Corina Machado. Ya saben, la Nobel de la Paz que ha jaleado la agresión a su propio país.