Este mundo no hay quien lo entienda. Netanyahu ha firmado el alto el fuego con Irán, confundido, al creer que eso significaba que había que apuntar siempre a la cabeza. Por su parte, Trump acaba de batir el record mundial de contradecirse, al hacer una afirmación, refutarla, rebatir el resultado, impugnar la conclusión, ponerle objeciones, negarla y desmentirlo, todo antes de acabar una frase. Y como la estupidez va por barrios, la izquierda maoísta antisistema internacional ha creído buena idea y brillante estrategia llamar cobarde a Trump por no haber arrojado una bomba atómica sobre Irán. La prensa "ultraliberal" española, por su parte, en un alarde de patriotismo, ha decidido que la mejor manera de defender la soberanía de España en contra de las majaderías insultantes de Trump, es publicando que el ayatolá Sánchez insiste en atacar a Estados Unidos, insultar a su presidente y llevar la Guerra "Sancha" a su país. Pero así está el patio. Hasta la ONU se está contaminando del nivel barriobajero de la clase política, como demuestra su último comunicado dirigido a Putin, Trump y Netanyahu: "Respetad los jodidos Derechos Humanos, locos cabrones, o arderéis en el puto infierno". Así no vamos a ninguna parte. Tenemos que cambiar la forma de pensar para no contribuir a la crispación. Aceptar, por ejemplo, que Franco fue una bellísima persona que dió su vida para traer la democracia a España. O que el racismo es sólo una enfermedad, una especie de daltonismo mental. Tenemos que ayudar a los más necesitados, contribuyendo a incrementar la riqueza de los más ricos. Apostar por la solidaridad, sumándonos a los 22 millones de afiliados de la seguridad social que han decidido colaborar para comprarse un piso a medias en la periferia de Madrid. Y no molestarnos porque nos hayan obligado a posar con una sonrisa fingida para que la Tierra salga bien en las fotos de la Artemis II. Yo, por mi parte, he decidido apuntarme a un curso de FAES con el título de "¿Era Jesucristo feminista?". Total, que ninguno de sus doce apóstoles fuese mujer no quiere decir realmente nada. Que la mujer más decente y con más protagonismo en la Biblia fuese su madre, y la segunda, María Magdalena, según estableció el papa Gregorio I en el siglo VI, una prostituta redimida, tampoco habla de machismo en la Iglesia. Además, si no se hubiese falseado la historia, sabríamos que el Titulus Crucis sobre la cabeza de Jesús era INRI, pero sobre las cabezas de los ladrones figuraban, respectivamente, las cartelas de SPORT y LGTB.
Vivir es intentarlo infinitas veces
sábado, 11 de abril de 2026
•Luna, lunáticos y aluniceros
El legendario diseñador aeronáutico y espacial Burt Rutan dijo hace tiempo: "Regresaremos a la luna por no aprender nada nuevo". Esa es la realidad de la sobrevalorada misión Artemis II. Nada nuevo. Ninguna aportación científica de interés. Un simple paseo espacial. Una operación de marketing para lavar la imagen de los EE.UU. más denostados de la historia gracias al miserable que los dirige. Ya dijo Julio Cortázar que "el hombre está llegando a la Luna, pero hace más de veinte siglos que un poeta supo de los ensalmos capaces de hacer bajar la Luna hasta la tierra". Para mi, la Luna no es un astro que ampare formas de conquista, colonizaciones para hacer de su superficie un espacio habitable o un nuevo nicho de explotación de recursos. Para mi sigue siendo un lugar para dirigir una mirada curiosa, o melancólica, o para formular un deseo callado. Me quedo con la Luna como un recurso profundamente literario capaz de activar nuestra sensibilidad y de modificar nuestros sentimientos. Para mi, los mejores viajes a la Luna fueron los descritos por Julio Verne o por Cyrano de Bergerac. Los que han dejado en los ojos de generaciones un camino para activar lo creativo, los que han construido literaturas para acompañar a la imaginación a mundos soñados, a nuevas tierras que se describen como imponentes paraísos inimaginables. La Luna era un lugar para reflexionar sobre los males de la Tierra: La ambición, el dolor, la culpa; en definitiva, la condición humana. Qué lástima que haya dejado de serlo. Ahora un viaje a la Luna significa una carrera de conquista, una lucha de intereses nacionalistas que ponen de manifiesto la capacidad y la fuerza de Estados Unidos ante los avances espaciales de China. La literatura, la imaginación que induce, se ha perdido a favor de una guerra tecnológica que refuerza la idea de colonización para ocupar territorios inexplorados y hacerlos nuestros por interés material. Que me dejen de historias. El viaje es antropología, literatura, imaginación y pasión. Todo lo demás está llamado a ser colonización, toma de posesión y guerra tecnológica. La Luna está ahí arriba para gozarla, no para ligarla a proyectos de dominio, a planes extractivistas o a nuevos nichos de negocio. Cuando al hablar de la Luna surgen los nombres de Trump, Elon Musk o Jeff Bezos, pienso que el hermoso viaje hasta ella también tiene una cara oculta. Y en ella se pretende reactivar el botón del deterioro de la naturaleza para beneficio propio. Es paradójico que la misión lunar de EE.UU. se denomine Artemis, diosa de la luz y poseedora de atributos que castigaban a quienes dañaban la naturaleza.
Patriotax
El pasado martes el Ejército de Israel mantuvo retenido durante una hora a un soldado español que actuaba como casco azul de la ONU. Formaba parte de un convoy que estaba llevando aprovisionamientos a la misión de paz en Líbano. Se trató de una acción totalmente ilegal, pues constituye una violación de la legalidad internacional. Después de "la protesta más enérgica" a Israel por parte de la diplomacia española, el soldado fue liberado. Se pidió depurar las responsabilidades pertinentes y las autoridades israelíes aseguraron que investigarían lo ocurrido "por si dicha conducta fuera sancionable". Sin embargo, poco después Netanyahu, en un rato libre entre órdenes de genocidio en Gaza, Líbano y Cisjordania, volvía a cargar contra España acusando a Pedro Sánchez de "librar una guerra diplomática contra Israel". Hay quien cree que el sionismo criminal, encabezado por el genocida Netanyahu, está muy cabreado por la postura contraria de Sánchez a los bombardeos en Líbano en pleno alto el fuego en Irán. Pero la cosa va más allá. Estos criminales, pues son responsables de crímenes de lesa humanidad, están muy cabreados con España. Con esa España que apoya la no participación en Eurovisión por no excluir a Israel; que se manifiesta en contra de la participación de un equipo israelí en la Vuelta Ciclista; que alza la voz en contra del genocidio sionista en Gaza; que se posiciona a favor del "No a las guerras" ilegales patrocinadas por el sionismo. Acostumbrados al apoyo incondicional, a la "comprensión" o -al menos- al silencio cómplice de los acomplejados y serviles países europeos, la actitud de España molesta especialmente a los sionistas. Su líder, Netanyahu, publicó en redes lo siguiente: "El Estado de Israel no guardará silencio ante quienes nos atacan. España ha difamado a nuestros héroes, los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel, los soldados del ejército más moral del mundo. Y por eso he ordenado expulsar a los representantes de España del centro de coordinación en Kiryat Gat, después de que España haya elegido una y otra vez posicionarse en contra de Israel". Está "diarrea" mental, plagada de mentiras y obscenidades que insultan a la inteligencia, sólo puede salir de ese montón de mierda que día a día demuestra ser Netanyahu. Un tipo que llama héroes a quienes colaboran con ganas y "creatividad" en sucesivos genocidios, escudándose en la idea del deber obligado, y que califica a un ejército brutal que tiene en el asesinato colectivo su principal tarjeta de presentación, como de "el más moral del mundo", sólo puede ser un canalla, un psicópata, un miserable y un infame. Pura escoria. Mientras, en España, la portavoz del PP compara la detención del soldado español con una retención de tráfico y es defendida a ultranza por su grupo. Y, mientras, el señor Abascal sigue desaparecido, guardando silencio y haciendo lo que más le gusta: no dar un palo al agua y disfrutar de las rentas económicas que le proporciona el cargo. El apoyo de VOX al sionismo es inquebrantable. Entre racistas, supremacistas y fascistas anda el juego.
•La nueva barbarie
Los que no viven absorbidos por alguna "ventana" tecnológica; los que, al menos de vez en cuando, enderezan las cervicales y miran alrededor, se dan cuenta: la barbarie está ganando. No la barbarie antigua, la de las hordas salvajes, la que conquistaba, saqueaba y pasaba a cuchillo. No, la actual es más sofisticada: viste traje de marca, cotiza en bolsa, tiene cuenta en Islas Caimán y vota fascismo. Es la barbarie que se mea en las normas de derecho internacional, la que pisotea los derechos humanos, la que replica por interés económico guerras ilegales, la que destruye el planeta con hojas de cálculo, mata con algoritmos y celebra la miseria ajena con champán francés. En Silicon Valley diseñan aplicaciones para que no tengas que mirar a los ojos a ningún trabajador y veas las miserias que el sistema crea. En las salas de juntas de las multinacionales se aplaude cuando suben las acciones después de despedir a miles de empleados. Esta es la nueva barbarie: eficiente, optimizada y con excelente marketing. Antes la barbarie podía disfrazarse de misión civilizadora; el saqueo, de progreso; el genocidio, de liberalización. Ahora ha cambiado el relato Pero el efecto es el mismo. Tienen el planeta en llamas, la desigualdad en máximos históricos, la democracia convertida en parodia, pero siguen pretendiendo convencernos de que la concentración obscena de poder es meritocracia, que la explotación infinita es crecimiento, que el orden será el resultado del caos que siembran, que el fascismo es liberalismo democrático, que el cambio climático no existe, que se preocupan de tu futuro mientras devoran tu presente. Han conseguido que ya no podamos debatir entre sistemas económicos alternativos pues sólo reina el suyo. Ya no podemos elegir entre revolución o reforma porque sus reformas nos llevan al pasado. Ahora la única resistencia posible es la de intentar defender los últimos restos de vida civilizada, la posibilidad misma de mantener lo común, lo público, lo compartido, lo que no es sólo negocio, frente a una barbarie que avanza sin siquiera necesitar una ideología clara. Aunque la sombra del fascismo lo sobrevuela todo y todo lo envenena. El tiempo se agota. Los científicos nos dan una década para cambiar el rumbo del cambio climático. Los economistas honestos advierten de que la próxima crisis hará palidecer a la de 2008. Los sociólogos documentan cómo se deshilachan los lazos que nos mantienen juntos. Los psicólogos ya no saben cómo decir que las aplicaciones de nuestros móviles están calcinando nuestras mentes. Los fascistas afilan sus cuchillos.
viernes, 10 de abril de 2026
•Imbéciles y gilipollas
Carlo M. Cipolla publicó hace algunos años un corto ensayo llamado "Leyes de la estupidez humana". Decía Cipolla que siempre infravaloramos el número de imbéciles que nos rodea. Que no llega a ser infinito, pero sí muy elevado. Y que, además, no le damos importancia suficiente al poder para hacer daño que tienen esos imbéciles, sobre todo porque el imbécil, a veces, por su propia estupidez, actúa en contra de sus intereses. Totalmente de acuerdo. En todo caso, yo hablaría no sólo de imbéciles sino también de gilipollas. Trump apareció el otro día en un balcón junto a un florero, perdón junto a Melania, y un conejo gigante. A nadie le pareció raro. Como tampoco nos extrañamos cuando empezó a sacarse aranceles de su bragueta neoliberal y a invadir países a voleo. Nos hemos habituado a ver sus bailecitos patéticos y sus gestos y muecas grotescas. Es un esperpento que se rodea de gente de su nivel, como un vicepresidente tan inepto como engreído o un secretario de Guerra que habla como un niño de seis años. El problema es que la peña no se toma en serio el peligro que esconde esta escoria y cuando todo acabe mal dirá, como en aquel chiste de Gila: "Me habéis matado al hijo, pero lo que me he reído". Trump es un portento: en Venezuela reemplazó el chavismo por el chavismo sin Chavez. En Irán ha cambiado el régimen de los ayatolás por el régimen de otros ayatolás. Este imbécil pasa de expresarse como si fuera un niño de primaria con retraso cognitivo a hacerlo como un chulo matón de taberna: "Abrid el puto estrecho, locos bastardos o el infierno os espera". Mientras, amenaza e insulta a diario a sus aliados, incluso a nivel personal, vitupera a todo el que osa criticar sus acciones y, ahora, ultraja hasta a los que ayer le daban su apoyo incondicional, sin faltarle tiempo para amenazar con "arrasar toda una civilización en una sola noche". A cambio, nos aboca a una crisis económica de incalculables consecuencias. Su megalomanía, excesos verbales, estilo de gobierno basado en la humillación de adversarios y su populismo autocrático y globalmente lesivo lo ponen a la altura de ese monstruo que fue Calígula. Menos mal que Rajoy, otro inepto con el mismo nivel discursivo que un repetidor de 3º de Diversificación, ha venido en su ayuda al decir que "Trump tiene razón". Es lo que pasa cuando el juez García Castellón no te imputa por corrupción porque no sabe quién demonios pueda ser el "M. Rajoy" de los papeles de Bárcenas. O cuando el mismo García Castellón -que casualidad- hace lo mismo con el caso Kitchen, pese a que unos audios de Cospedal lo involucran de lleno. Te acabas creyendo un genio intocable cuando sólo eres un imbécil que no sabe ordenar correctamente en una frase sujeto, verbo y predicado. Y ojo, porque el próximo gallego en Moncloa promete mejorar la apuesta.
Servilismo del PPOX
Hace unos días el genocida ejército israelí detuvo durante casi una hora a un sargento español desplegado como casco azul en la misión de la ONU en el sur de Líbano. El militar formaba parte de un convoy que transportaba alimentos y suministros a compañeros indonesios. Es un paso más en la escalada de flagrantes violaciones del derecho internacional por parte del sionismo. La detención ilegal del soldado español solo terminó tras la enérgica protesta diplomática de España, que exigió explicaciones inmediatas. La ministra de Defensa lo describió como un incidente y un agravio inaceptable. Tan inaceptable como la reacción de PP y VOX. Ante un hecho tan grave -un soldado español, uniformado bajo bandera de la ONU, retenido por fuerzas extranjeras en territorio de misión-, cabría esperar de los autoproclamados "patriotas" de Vox y el PP una condena rotunda, una defensa sin fisuras de la soberanía, la dignidad y la integridad del ejército que representa a España. Sin embargo, lo que hemos presenciado es el silencio de VOX y una minimización vergonzante por parte del PP. Su portavoz parlamentaria tuvo la ocurrencia de equiparar la detención con un control de tráfico: "Yo he estado retenida en controles de tráfico más tiempo", dijo. Frivolidad y desvergüenza absoluta. Vox, por su parte, ha optado por el silencio sepulcral por parte de Vox: Ni un tuit, ni una nota de prensa, ni una declaración. Lo mismo es que siguen de vacaciones y sin trabajar. El partido "más patriota del universo", cuando un soldado español es humillado, guarda un silencio elocuente. Un silencio que, como la frivolidad del PP, grita servilismo y vasallaje hacia los poderosos y un alineamiento incondicional con el sionismo, incluso cuando ese agrede directamente a España.Este no es un incidente aislado. Es su "modus operandi". El "patriotismo" de Vox y PP solo vale cuando no choca con sus afinidades ideológicas. Defienden a capa y espada la "seguridad de Israel" aunque esté país humille a un soldado español. Entonces miran para otro lado. Hablan de "soberanía" y "orgullo nacional", pero ante un agravio real a la bandera y al uniforme que dicen defender, se convierten en mudos servidores. Un soldado español retenido. Una nación agraviada. Y dos partidos que, en vez de alzar la voz, bajan la cabeza. Ese es el verdadero rostro de su patriotismo de cartón piedra. Como siempre, dicen una cosa y hacen lo contrario.
miércoles, 8 de abril de 2026
•Dualidad de la Humanidad.
Hemos vuelto a la Luna. Bueno, nos hemos dado un paseo fotográfico por su periferia, que no es lo mismo. Para muchos es un nuevo hito para la Humanidad, otro hecho más que incluir en los anales de la Historia. Para mí es un símbolo de cómo, en tantas cosas, vamos para atrás como el cangrejo. ¡Vamos a ver!, que sí, que a mí también me fascina apreciar la grandeza del ser humano desafiando a la naturaleza, imaginando, descubriendo, ampliando fronteras. Aunque después las llenemos de muros, de vallas de alambre espinoso y pongamos el cartel de "Reservado el derecho de admisión". Es humana esa fascinación por explorar lo desconocido, por superar los límites, por conocer más, por aprender, por ser cada vez más sabios, más capaces. Lo malo es cuando uno escucha al mandatario más poderoso del mundo decir cosas como "Abrid el puto estrecho, locos cabrones, o vais a vivir en el infierno. Voy a volar todo por los aires y apoderarme del petróleo". Ahí reniega uno de su especie y le gustaría tener la nobleza de un lobo estepario. Cuesta aceptar que el mismo ser que es capaz de explorar el espacio, se está destruyendo a sí mismo y está destruyendo el Planeta. Paso por la puerta de un colegio y me pregunto ¿Cómo le explicamos a estos "enanos" que podemos llegar a la Luna pero somos incapaces de darnos una vida digna y en paz en la Tierra? ¿Cómo hacerles comprender que la ciencia, la tecnología y todo el saber adquirido ha mejorado nuestras vidas, pero que también gran parte de todo este aprendizaje se usa para someternos, controlarnos o destruirnos de una manera más eficiente; que somos capaces de curar enfermedades, de construir artefactos increíbles, de transformar el mundo y poner todos sus recursos a nuestro servicio?. Y a la vez, que usamos un alto porcentaje de toda esta sabiduría para hacernos daño, para el beneficio de unos pocos. Es la dualidad del ser humano, capaz de lo mejor y de lo peor. De la ternura y de la tortura. Y esto es jodido de asumir, pero más todavía de explicar a quien empieza a ser consciente de que vive en este mundo, de que forma parte de esa especie, de que le va a tocar elegir bando. O te comprometes y eres solidario o te sumas a los egoístas. O asumes responsabilidades o refuerzas el bando de los irresponsables. O apoyas la democracia o votas a la ultraderecha. Así es el mundo: siempre hay a quienes les va bien jodiéndole la vida a los demás. Hace unas semanas, las bombas mataron a casi 200 niñas en una escuela. Hay gente con cáncer que no puede ser tratada en su país porque no tiene seguro médico, niños encarcelados y deportados por ser inmigrantes o pasando hambre en una Gaza destruida. Pero, chicos y chicas, no ha importado gastarnos casi 100.000 millones de dólares para fotografiar en directo la cara oculta de la Luna. Esa que, sospecho, no quiere ni mirarnos a la cara.