El gran truco político y social de nuestra época ha consistido en convencer a los que no se ven lo suficientemente pobres para que crean que sus intereses están en apoyar a los que nunca son lo suficientemente ricos. Era de esperar en una sociedad donde se han abolido los ideales, los sueños de dignidad, de respeto a la vida y de convivencia pacífica entre las personas, que se enfanga en los intereses individuales y grupales y pierde el sentido del bien vivir en común. Quién iba a pensar hace unos años que hoy el relato dominante que moldea el sentido común social sería el de una reducida élite de multimillonarios sin empatía ni ética. Parte de las clases populares votan desigualdad, machismo, intolerancia, supremacía blanca y masculina, disminución del Estado del Bienestar, incultura, violencia, odio... ¿Lo saben? Supongo que si. Otra cosa es que lo entiendan. Milei despidió a 30.000 empleados públicos, redujo hasta un 74 por ciento el dinero destinado a pensiones, educación, salud, ciencia, cultura y desarrollo social y ha creado cinco millones de nuevos pobres. Pero ha ganado las últimas elecciones legislativas. Dale a un obrero un móvil de marca, ropa fake de mercadillo, un buen coche de renting, un poco de cash para tomar cañas, un traje barato para lucirlo en Semana Santa y en la feria, y convéncele de que es clase media, y tendrás votante de derechas asegurado. Antes se ha desprestigiado a la democracia, a toda ideología humanista, hundido sus valores, laminado el sentido común, trocado la convivencia por guerras culturales, cebado la confusión intelectual, trocado los ideales de igualdad y solidaridad -presentados como elementos perniciosos o demodé- por una falsa identidad nacionalista. Ha sido un engaño de destrucción masiva. Una vez le preguntaron al poeta alemán Heinrich Heine por qué los hombres ya no construyen catedrales. "La gente de aquellos tiempos tenía convicciones” -dijo-; nosotros los modernos sólo tenemos opiniones". Para eso no hay que pensar, basta con ver vídeos en Tik Tok que, como "tonto", tiene dos tes.
Vivir es intentarlo infinitas veces
martes, 14 de abril de 2026
•Palo a la internacional populista
Hungría ha abierto una ventana a la esperanza. Cuando vemos cómo se suceden globalmente los triunfos de la ultraderecha, la derrota del fascista Orbán ha sido un soplo de esperanza. La clave para entender lo que allí ha pasado es muy sencilla: Orbán llevaba 16 años ininterrumpidos en el poder, tiempo suficiente para que los ciudadanos hayan podido apreciar el calibre de sus populistas mentiras y sufrir las consecuencias del fascismo activo. Esto no ha sido una cuestión de europeísmo sí, europeísmo no, como muchos blanqueadores del fascismo están interpretando. El cambio se debe a que hasta los ciegos acaban viendo. El panorama en Hungría no es limpio, ni democrático, ni edificante. Como en tantos otros sitios es un lodazal con algoritmo. Tras 16 años, Orbán deja una Hungría con un PIB que lleva años estancado; donde la reducción de impuestos a los ricos (tiene un impuesto de sociedades muy bajo, pero el IVA más alto de la UE) ha provocado una gran caída del consumo y una elevadísima inflación. Hungría tiene uno de los niveles de deuda más altos de Europa Central pese a las restrictivas políticas de gasto público. El paro -pese a ser bajo- está en continuo aumento desde hace diez años, afectando sobre todo a los jóvenes. Su salario medio es de 1.300 euros y el medio de 750. Muy similar a la pensión media: 750 euros. Su gasto en sanidad en 2024 fue de 9.800 millones de euros (España, 98.000), el 4,76% de su PIB (España, el 6,5%). Pese a las políticas anti inmigratorias, Hungría tiene más emigrantes (más del 7% de la población) que inmigrantes. Los húngaros se han fatigado de tanta patria. Mucho mensaje patriótico, mucho enemigo exterior, mucha épica de cartón piedra. Demasiado abuso de Photoshop político. Porque la inflación no se combate con patrioterismo de pulserita. Porque la corrupción, por mucho que se barnice de patria, sigue oliendo a corrupción. Y porque los servicios públicos, cuando se deterioran, tienen la fea manía de recordarle al ciudadano que la propaganda no cura, no educa y no llena la nevera. Pero no conviene idealizar nada. El poder ha pasado de la ultraderecha a una derecha poco liberal. El parlamento se lo reparte esa derecha y la ultraderecha. Ni un solo liberal. Ni un solo escaño para una izquierda que decidió no presentarse a las elecciones. Lo mejor es el revés a Trump, que apoyó a su "amigo" Orbán enviando a su vicepresidente, JD Vance. Y el revés a Putin, principal aliado de Orbán. Y el revés a Abascal, que ve desaparecer su principal fuente de oscuros préstamos millonarios.
domingo, 12 de abril de 2026
•Los trapos sucios de Netanyahu.
Netanyahu acusa a España de "difamar" a su ejército y amenaza con represalias. Es parte de la estrategia defensiva del sionismo genocida de Israel, que pretende llevar a cabo sus prácticas de exterminio y aniquilamiento en Gaza, Cisjordania y Líbano de manera plácida, sin oposición, sin crítica, sin comentarios molestos que pongan de relieve sus planes de apropiación territorial a partir de masacres etnocidas planificadas. De ahí la ofensiva verbal de Netanyahu contra España, a la que, en tono chulesco, le ha advertido que "pagará un precio". Además ha defendido la actuación de su ejército, al que ha definido como "el más moral del mundo". Es lo que tienen los canallas. Ya sabemos que la mayor desvergüenza es la de aquel que, siendo miserable, intenta enseñar ética a los demás. Este "señor" es experto en el desprecio a la vida y el derecho internacional. Su ejército ha asesinado a 70.000 gazatíes, la mayoría civiles, entre ellos 20.000 niños. Y su genocidio continua a día de hoy: en sólo un mes, solo en el Líbano, las fuerzas israelíes han matado a más de 2.000 personas en una guerra ilegal más. Netanyahu es un arrogante sociópata que se cree investido por la autoridad divina con el fin de realizar una misión histórica. Es un político profundamente corrupto acostumbrado a recibir "regalos" de magnates millonarios a cambio de "favores". Tras este personaje mentiroso, déspota y chulesco, se esconde un tipo depravado sobre el que la Corte Penal Internacional ha emitido ya órdenes de arresto por una larga lista de crímenes de guerra y de lesa humanidad. Este tipejo comenzó a ser investigado por la policía israelí en 2016, siendo acusado de soborno, fraude y abuso de confianza. El juicio estaba previsto para 2024 pero, ¡oh casualidad!, unos meses antes se produce el brutal atentado de Hamás, comienza el genocidio en Gaza y Netanyahu es investido de poderes especiales. El juicio se paraliza. El tribunal lo había citado a declarar el 19 de abril, pero este ha conseguido un nuevo aplazamiento alegando "motivos de seguridad" vinculados a la guerra que su país mantiene ahora con Irán. Los malpensados pueden creer que este canalla va de genocidio en genocidio para perpetuarse en el poder y escapar de la acción de la justicia. Seguramente están en lo cierto. Este infame personaje tiene muchos trapos sucios. Literalmente. Según el Washington Post Netanyahu y su esposa solían llevar maletas llenas de ropa sucia para lavar en sus visitas a la Casa Blanca. En fin, Netanyahu, lecciones de moral, ninguna.
sábado, 11 de abril de 2026
•Tono jocoso
Este mundo no hay quien lo entienda. Netanyahu ha firmado el alto el fuego con Irán, confundido, al creer que eso significaba que había que apuntar siempre a la cabeza. Por su parte, Trump acaba de batir el record mundial de contradecirse, al hacer una afirmación, refutarla, rebatir el resultado, impugnar la conclusión, ponerle objeciones, negarla y desmentirlo, todo antes de acabar una frase. Y como la estupidez va por barrios, la izquierda maoísta antisistema internacional ha creído buena idea y brillante estrategia llamar cobarde a Trump por no haber arrojado una bomba atómica sobre Irán. La prensa "ultraliberal" española, por su parte, en un alarde de patriotismo, ha decidido que la mejor manera de defender la soberanía de España en contra de las majaderías insultantes de Trump, es publicando que el ayatolá Sánchez insiste en atacar a Estados Unidos, insultar a su presidente y llevar la Guerra "Sancha" a su país. Pero así está el patio. Hasta la ONU se está contaminando del nivel barriobajero de la clase política, como demuestra su último comunicado dirigido a Putin, Trump y Netanyahu: "Respetad los jodidos Derechos Humanos, locos cabrones, o arderéis en el puto infierno". Así no vamos a ninguna parte. Tenemos que cambiar la forma de pensar para no contribuir a la crispación. Aceptar, por ejemplo, que Franco fue una bellísima persona que dió su vida para traer la democracia a España. O que el racismo es sólo una enfermedad, una especie de daltonismo mental. Tenemos que ayudar a los más necesitados, contribuyendo a incrementar la riqueza de los más ricos. Apostar por la solidaridad, sumándonos a los 22 millones de afiliados de la seguridad social que han decidido colaborar para comprarse un piso a medias en la periferia de Madrid. Y no molestarnos porque nos hayan obligado a posar con una sonrisa fingida para que la Tierra salga bien en las fotos de la Artemis II. Yo, por mi parte, he decidido apuntarme a un curso de FAES con el título de "¿Era Jesucristo feminista?". Total, que ninguno de sus doce apóstoles fuese mujer no quiere decir realmente nada. Que la mujer más decente y con más protagonismo en la Biblia fuese su madre, y la segunda, María Magdalena, según estableció el papa Gregorio I en el siglo VI, una prostituta redimida, tampoco habla de machismo en la Iglesia. Además, si no se hubiese falseado la historia, sabríamos que el Titulus Crucis sobre la cabeza de Jesús era INRI, pero sobre las cabezas de los ladrones figuraban, respectivamente, las cartelas de SPORT y LGTB.
•Luna, lunáticos y aluniceros
El legendario diseñador aeronáutico y espacial Burt Rutan dijo hace tiempo: "Regresaremos a la luna por no aprender nada nuevo". Esa es la realidad de la sobrevalorada misión Artemis II. Nada nuevo. Ninguna aportación científica de interés. Un simple paseo espacial. Una operación de marketing para lavar la imagen de los EE.UU. más denostados de la historia gracias al miserable que los dirige. Ya dijo Julio Cortázar que "el hombre está llegando a la Luna, pero hace más de veinte siglos que un poeta supo de los ensalmos capaces de hacer bajar la Luna hasta la tierra". Para mi, la Luna no es un astro que ampare formas de conquista, colonizaciones para hacer de su superficie un espacio habitable o un nuevo nicho de explotación de recursos. Para mi sigue siendo un lugar para dirigir una mirada curiosa, o melancólica, o para formular un deseo callado. Me quedo con la Luna como un recurso profundamente literario capaz de activar nuestra sensibilidad y de modificar nuestros sentimientos. Para mi, los mejores viajes a la Luna fueron los descritos por Julio Verne o por Cyrano de Bergerac. Los que han dejado en los ojos de generaciones un camino para activar lo creativo, los que han construido literaturas para acompañar a la imaginación a mundos soñados, a nuevas tierras que se describen como imponentes paraísos inimaginables. La Luna era un lugar para reflexionar sobre los males de la Tierra: La ambición, el dolor, la culpa; en definitiva, la condición humana. Qué lástima que haya dejado de serlo. Ahora un viaje a la Luna significa una carrera de conquista, una lucha de intereses nacionalistas que ponen de manifiesto la capacidad y la fuerza de Estados Unidos ante los avances espaciales de China. La literatura, la imaginación que induce, se ha perdido a favor de una guerra tecnológica que refuerza la idea de colonización para ocupar territorios inexplorados y hacerlos nuestros por interés material. Que me dejen de historias. El viaje es antropología, literatura, imaginación y pasión. Todo lo demás está llamado a ser colonización, toma de posesión y guerra tecnológica. La Luna está ahí arriba para gozarla, no para ligarla a proyectos de dominio, a planes extractivistas o a nuevos nichos de negocio. Cuando al hablar de la Luna surgen los nombres de Trump, Elon Musk o Jeff Bezos, pienso que el hermoso viaje hasta ella también tiene una cara oculta. Y en ella se pretende reactivar el botón del deterioro de la naturaleza para beneficio propio. Es paradójico que la misión lunar de EE.UU. se denomine Artemis, diosa de la luz y poseedora de atributos que castigaban a quienes dañaban la naturaleza.
Patriotax
El pasado martes el Ejército de Israel mantuvo retenido durante una hora a un soldado español que actuaba como casco azul de la ONU. Formaba parte de un convoy que estaba llevando aprovisionamientos a la misión de paz en Líbano. Se trató de una acción totalmente ilegal, pues constituye una violación de la legalidad internacional. Después de "la protesta más enérgica" a Israel por parte de la diplomacia española, el soldado fue liberado. Se pidió depurar las responsabilidades pertinentes y las autoridades israelíes aseguraron que investigarían lo ocurrido "por si dicha conducta fuera sancionable". Sin embargo, poco después Netanyahu, en un rato libre entre órdenes de genocidio en Gaza, Líbano y Cisjordania, volvía a cargar contra España acusando a Pedro Sánchez de "librar una guerra diplomática contra Israel". Hay quien cree que el sionismo criminal, encabezado por el genocida Netanyahu, está muy cabreado por la postura contraria de Sánchez a los bombardeos en Líbano en pleno alto el fuego en Irán. Pero la cosa va más allá. Estos criminales, pues son responsables de crímenes de lesa humanidad, están muy cabreados con España. Con esa España que apoya la no participación en Eurovisión por no excluir a Israel; que se manifiesta en contra de la participación de un equipo israelí en la Vuelta Ciclista; que alza la voz en contra del genocidio sionista en Gaza; que se posiciona a favor del "No a las guerras" ilegales patrocinadas por el sionismo. Acostumbrados al apoyo incondicional, a la "comprensión" o -al menos- al silencio cómplice de los acomplejados y serviles países europeos, la actitud de España molesta especialmente a los sionistas. Su líder, Netanyahu, publicó en redes lo siguiente: "El Estado de Israel no guardará silencio ante quienes nos atacan. España ha difamado a nuestros héroes, los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel, los soldados del ejército más moral del mundo. Y por eso he ordenado expulsar a los representantes de España del centro de coordinación en Kiryat Gat, después de que España haya elegido una y otra vez posicionarse en contra de Israel". Está "diarrea" mental, plagada de mentiras y obscenidades que insultan a la inteligencia, sólo puede salir de ese montón de mierda que día a día demuestra ser Netanyahu. Un tipo que llama héroes a quienes colaboran con ganas y "creatividad" en sucesivos genocidios, escudándose en la idea del deber obligado, y que califica a un ejército brutal que tiene en el asesinato colectivo su principal tarjeta de presentación, como de "el más moral del mundo", sólo puede ser un canalla, un psicópata, un miserable y un infame. Pura escoria. Mientras, en España, la portavoz del PP compara la detención del soldado español con una retención de tráfico y es defendida a ultranza por su grupo. Y, mientras, el señor Abascal sigue desaparecido, guardando silencio y haciendo lo que más le gusta: no dar un palo al agua y disfrutar de las rentas económicas que le proporciona el cargo. El apoyo de VOX al sionismo es inquebrantable. Entre racistas, supremacistas y fascistas anda el juego.
•La nueva barbarie
Los que no viven absorbidos por alguna "ventana" tecnológica; los que, al menos de vez en cuando, enderezan las cervicales y miran alrededor, se dan cuenta: la barbarie está ganando. No la barbarie antigua, la de las hordas salvajes, la que conquistaba, saqueaba y pasaba a cuchillo. No, la actual es más sofisticada: viste traje de marca, cotiza en bolsa, tiene cuenta en Islas Caimán y vota fascismo. Es la barbarie que se mea en las normas de derecho internacional, la que pisotea los derechos humanos, la que replica por interés económico guerras ilegales, la que destruye el planeta con hojas de cálculo, mata con algoritmos y celebra la miseria ajena con champán francés. En Silicon Valley diseñan aplicaciones para que no tengas que mirar a los ojos a ningún trabajador y veas las miserias que el sistema crea. En las salas de juntas de las multinacionales se aplaude cuando suben las acciones después de despedir a miles de empleados. Esta es la nueva barbarie: eficiente, optimizada y con excelente marketing. Antes la barbarie podía disfrazarse de misión civilizadora; el saqueo, de progreso; el genocidio, de liberalización. Ahora ha cambiado el relato Pero el efecto es el mismo. Tienen el planeta en llamas, la desigualdad en máximos históricos, la democracia convertida en parodia, pero siguen pretendiendo convencernos de que la concentración obscena de poder es meritocracia, que la explotación infinita es crecimiento, que el orden será el resultado del caos que siembran, que el fascismo es liberalismo democrático, que el cambio climático no existe, que se preocupan de tu futuro mientras devoran tu presente. Han conseguido que ya no podamos debatir entre sistemas económicos alternativos pues sólo reina el suyo. Ya no podemos elegir entre revolución o reforma porque sus reformas nos llevan al pasado. Ahora la única resistencia posible es la de intentar defender los últimos restos de vida civilizada, la posibilidad misma de mantener lo común, lo público, lo compartido, lo que no es sólo negocio, frente a una barbarie que avanza sin siquiera necesitar una ideología clara. Aunque la sombra del fascismo lo sobrevuela todo y todo lo envenena. El tiempo se agota. Los científicos nos dan una década para cambiar el rumbo del cambio climático. Los economistas honestos advierten de que la próxima crisis hará palidecer a la de 2008. Los sociólogos documentan cómo se deshilachan los lazos que nos mantienen juntos. Los psicólogos ya no saben cómo decir que las aplicaciones de nuestros móviles están calcinando nuestras mentes. Los fascistas afilan sus cuchillos.