martes, 24 de marzo de 2026

¿Pero qué nos habíamos creído? ¿Pensamos de verdad que el hecho de estar en manos de locos no iba a tener ninguna consecuencia?

No es un niño

Muchas gente piensa que Trump no es más que un niño malcriado que se negó a crecer. Un Peter Pan del lado oscuro que ya de niño disfrutaba abusando de los compañeros, acosando a las niñas y torturando animalitos. Es verdad que este tipejo habla como un niño, baila como un niño con algún tipo de tara y actúa como un niño insoportable. Pero no es un niño. Es un ser antropomorfo adulto, naranja sunshade tono Pantone FFA12B. Yo lo veo más como un adulto de mente deforme y comportamientos irracionales. Su gran activo es que sus payasadas nos hacen fijarnos tanto en él que no vemos los hilos que lo manejan como una marioneta. Que su discurso sea simple y rudimentario no prueba un desarrollo cognitivo incompleto. Es una estrategia retórica diseñada por los que lo manejan y dirigida al impacto y al recuerdo: frases cortas, repeticiones, eslóganes y polarización moral nivel preadolescente: ganadores/perdedores, nosotros/ellos, buenos/malos, y conmigo/contra mí. Son muchos los expertos en comunicación política que sostienen que la simplicidad es una eficaz herramienta populista. Un mensaje simple para una sociedad con cada vez menos entendederas. Algo parecido sucede con su concepto de la guerra. Puede dar la impresión de que para él es un juego. Pero no. Es una técnica negociadora con teatralidad y amenaza de dudosa viabilidad y cero humanidad. Una estrategia para conseguir titulares, crear incertidumbre y obligar a la otra parte a reaccionar, sabiendo que cualquier resultado será una victoria. Tampoco es infantilismo la amenaza al débil. Esa táctica es un cálculo de costes: castigar donde el coste de represalia es bajo y evitar choques donde es alto. Y menos infantilista es su idea de que el dinero lo puede todo. “Compro Groenlandia, construyo hoteles y cuando caigáis por aquí soltaréis una buena pasta”. Es su concepto Monopoly del negocio, el que siempre le ha ido bien pese a estar condenado por 34 delitos graves sin haber pisado la trena. Trump no tiene un cerebro infantil. Lo infantil es el pensamiento binario, no el fondo. Tiene un discurso pueril perfectamente pensado y difundido. Él y sus asesores son fascistas pero no tontos. Tontos son quienes le votan. Ellos elaboran mensajes simples y estúpidos pensando que van dirigidos para los y las estúpidas. Y le funciona. Porque o le votan o, como sus sucursales en cada vez más países, le lamen la suela de sus zapatos.

lunes, 23 de marzo de 2026

•Ayuso y América.

Ayuso, como todo gran ignorante, hace gala de una lenguaraz osadía. Cuanto menos sabe, más habla y, por tanto, más necedades salen de su boca. Es experta en coleccionar charcos. En todos se mete y en todos la caga. Pero sus electores votan fanatismo, no conocimiento y coherencia, por tanto nada importa. En una reciente entrevista en Ok Diario -la prensa "amiga" está para eso- Ayuso se quitó cualquier disfraz de demócrata y dejó una ristra de declaraciones que retratan con crudeza su proyecto ideológico ultra: defensa de la colonización como empresa “civilizadora”, falsas sospechas sobre el sistema electoral, ataques a la inmigración, consignas contra el aborto y una apelación constante a una España católica supuestamente asediada. Cuando las celebraciones religiosas ocupan la calle cada dos por tres, esto último mueve a la risa. En fin, más que una entrevista, fue una exhibición descarnada de revisionismo, agitación y deslegitimación política. Su "discurso" sobre la colonización de América, donde reivindica el papel de "los de la cruz" mientras minimiza los abusos históricos, es bochornoso por sus contradicciones, su uso político de la historia y su conexión con una agenda ideológica que enlaza directamente con el trumpismo. Su comparación de los movimientos indígenas con el comunismo o su afirmación de que la hispanidad solo llevó "libertad, paz y prosperidad" al continente, son de un nivel de estupidez difícil de superar. Si esta señora hubiese leído algo serio sobre este tema, en vez de hablar de paz y libertad, hablaría de genocidio, esclavitud y exterminio de indígenas para enriquecer con oro las arcas de la monarquía y los nobles conquistadores. El colonialismo español -como el inglés, el francés o el holandés- fue violencia integral, una violencia que integró destrucción cultural, abuso económico y desaparición física, no una una colonización evangelizadora y benigna. Baste un dato: 79 millones de amerindios fueron reducidos a 3,5 millones en siglo y medio. Estos fanáticos de las gestas del pasado deben entender que si se compra el relato de la grandeza imperial también se heredan las responsabilidades históricas de sus protagonistas, y no caben excusas sobre "que eran otros tiempos", rupturas institucionales o prescripciones temporales que blanqueen genocidios pasados. Pero claro, los que son como Ayuso manipulan la historia protegiendo su relato con el silencio y no con la Verdad.

domingo, 22 de marzo de 2026

•Esto es un simulacro

El simulacro es el pan nuestro de cada día. Asistimos, sumidos en el estupor, al imperio de la insignificancia, al triunfo de lo efímero. Infinidad de personas, en lugar de vivir, dejan que la pantalla viva por ellas. Sustituyen el intento de ser felices por el deseo de serlo. Se refugian en la ilusión, constantemente desmentida por los hechos, de que los que mandan saben lo que hacen. Piensan que al final todo irá bien gracias a los desvelos de las élites, mientras el mundo se derrumba ante sus ojos cegados. La sociedad del espectáculo y la pulsión consumista es la perpetuación de la religión por otros procedimientos. Todo está condicionado para que no percibamos más que los efectos de superficie. Se nos invita a olvidar lo verdaderamente importante. No es que sea difícil separar las palabras del ruido, es que solo tenemos ruido. Nos anega una marea de populismo cultural de bajísima estofa que entroniza lo mediocre y vulgar como el non plus ultra. Lejos de trabajar por elevar el nivel intelectual y estético de la mayoría, se pugna por mostrarse servil hacia su gusto alienado y degradado. Lo vemos en la literatura, en el cine, en la música, en el entretenimiento, en la información. Dar gato por liebre es una estrategia de las élites en su afán de obtener el máximo provecho y monopolizar cualquier poder. Lo triste es que haya tantos prestos a aceptar gustosamente el gato, e incluso a pagarlo como si fuera liebre. Esto afecta tanto a las masas alienadas como a sectores supuestamente concienciados. No es extraño cuando la información está en manos de fundamentalistas, de mercenarios, de gacetilleros complacientes –y bien retribuidos– que manejan de forma descarada la mentira, la insidia y la falacia para servir a sus amos. Dándole la vuelta a lo que dijo Sir Horace Mann: este mundo es una tragedia para los que piensan y una comedia para los que sienten.

•Nueva División Azul

No hay forma de encontrar una mesa libre en un restaurante si no has reservado con antelación. Por nuestras carreteras circulan más Mercedes, Audis, BMWs y Volvos que por toda Alemania y Suecia Juntas. España es uno de los líderes mundiales en el consumo de "moda rápida". Pero todo va mal y España se hunde. Europa produce vergüenza ajena acomodando el cuello para que se lo pise el amo americano y el mundo se va a la mierda. Pero no hay que preocuparse, porque vivimos en el país con más gente capaz de solucionar los grandes problemas. Es el caso de Paco, camarero, que se sienta en el sofá aflojándose el elástico del chándal mientras grita libertad. O Alberto, que en la barra del bar explica a sus amigos como liquidaba él al ejército ruso con su escopeta de caza. O José Luis, tornero fresador, que no llega a atarse los zapatos pero suplica que le presten un fusil para frenar al comunismo. O Marcela, que está de baja por un padrastro, pero que es partidaria de un ataque nuclear preventivo contra Irán. O Federico, un hippie trasnochado que cree que esto se soluciona con una pegatina de "Haz el amor y no la guerra" y un buen porro. O Arturo, tertuliano testosterónico, que enseña la foto de una marine con un fusil M27 y dice que seguro que ella no dice todos, todas y todes. O Santiago, que no quiso hacer la mili, pero que presume de que el y sus amigotes reabrirían solos el Estrecho de Ormuz armados sólo con un hueso de jamón y la bandera de Borgoña. O Carmelina, jubilada de toda la vida, que cada mañana se atrinchera en su butacón para absorber todo tipo de calamidades, miserias e imágenes morbosas, mientras reza y le pide a Dios que se lleve a Sánchez. O Secundino, taxista, que tras ver un vídeo de la guerra, le dan ganas de coger su escopeta de plomillos e irse a proteger a Israel, pero no sabe por dónde se va, y además, se acuerda que ayer intentó colgar un cuadro y se machacó un dedo de un martillazo. O Serafín, que indignado con el gobierno por no dejar que EE.UU. use sus bases en España para bombardear colegios en Irán, tiene previsto declarar independiente su terrenillo de tres hectáreas de olivas y ofrecerlo a Trump para que instale una macrobase. En fin, que hay un runrún en la cola de la frutería, en las puertas de los colegios concertados y en los taburetes de los bares que sólo puede acabar en la formación de una nueva División Azul, compuesta por batallones de cretinos y columnas de botarates, dispuestos a salvar al mundo de "los malos". Pero cuando los vayan a reclutar dirán: "Huy, pues me viene fatal porque he quedado", o "precisamente hoy había reservado mesa en Paco’s, o "yo, la verdad, me iría a la guerra, pero es que me parte la tarde".

sábado, 21 de marzo de 2026

•Corrupción sistémica de Vox

Les diría a todos esos visionarios que votan, o van a votar a Vox (todo con V de vago), creyendo que estos chavalotes son gente que madruga con el objetivo de salvarles a ellos el culo, es decir, para resolver sus problemas de empleo inseguro y mal pagado, explotación laboral, dificultades para acceder a una vivienda, deterioro de los servicios públicos, inflación, inseguridad en el futuro de las pensiones, falta de recursos para la Dependencia, la desigualdad, el aumento de la pobreza, etc, que la palabra que buscan para definirse es "ilusos". Bien harían en dejar de ver los manipuladores vídeos de la fachosfera y dejarse adoctrinar por los lemas y consignas para fanáticos de sus líderes e informarse de lo que está pasando en "su" partido. Deberían ver una foto de sus fundadores y preguntarse por qué ya sólo queda Abascal. ¿Por qué se han ido los demás? ¿Por qué los han purgado? ¿Por qué todos cuentan lo mismo? Vox está batiendo records en la política nacional por ser un partido que, sin apenas haber tocado poder, ya le sale la corrupción por las orejas. García Gallardo, ex vicepresidente de Castilla y León por Vox, asegura que perdió la confianza en Abascal cuando se enteró de que se estaba embolsando un tercer sueldo de 60.000 euros por servicios de consultoría en la cuenta de su esposa. También advierte de una "galaxia de sociedades mercantiles" con el objetivo de lucrarse. Y remató: "Hay enormes cantidades de recursos públicos a los que accede el partido sólo para beneficio último de muy poquitas personas". Otros, como Espinosa de los Monteros, han denunciado graves irregularidades económicas que ya han saltado a los Juzgados. Pero es que al propio Espinosa Monteros el partido le abrió una investigación interna por supuesto tráfico de influencias. Por su parte, Ortega Smith -otro depurado- le dice a Garriga -el negro de Vox- en un email:"espero que tu próxima filtración sea el modelo 347", un modelo de la declaración de Hacienda que recoge las operaciones y donaciones de terceros, que refleja de dónde viene y adónde va el dinero de las organizaciones. Algo que dejaría al descubierto, por ejemplo, el baile de cifras entre Vox y la Fundación Disenso. Los casos de corrupción certificados en Vox hace tiempo que dejaron de ser aislados y, según algunas investigaciones, su monto económico empieza a ser desorbitado. Sólo entre abril de 2024 y abril de 2025, el Tribunal de Cuentas impuso a Vox multas superiores a un millón de euros por irregularidades en sus donaciones. En 2023, Macarena Olona decía: "Se han desviado en cuatro años siete millones de euros a una fundación privada en la que se ha colocado como presidente vitalicio a Abascal". "Apesta a corrupción". En fin, lo que muchos ya sospechábamos, que estos salvapatrias de pacotilla de moral fingida han llegado a la política sólo a lucrarse.

viernes, 20 de marzo de 2026

•Lenguaje fascista

Las palabras y el tono con que se emiten dicen mucho más de lo que parece de la intención del que las pronuncia. La huida hacia adelante del imperialismo de EE.UU., en estrecha alianza con Israel, han venido a introducir el caos mundial. Y lo hacen de la mano de cambios en las estrategias de comunicación política y de un nuevo lenguaje de la dominación basado en el chantaje, la humillación, el expolio y la guerra. La agresividad trumpiana comunica sus amenazas con un tono chulesco y una simpleza y crudeza discursivas sin precedentes. Parecen mensajes de un niño malcriado de siete años dirigidos a una población infantilizada: "Queremos el dinero para matar a los malos". La retórica (falsa) de la democracia, la libertad y los derechos humanos con la que EEUU había llevado a cabo sus guerras imperialistas en el pasado ha dado paso a la expresión de las formas de dominación extrema con un estilo bruto, arrogante, bravucón, cínico y matonista, en el que la crueldad se presenta como una virtud y la extorsión como una forma legítima de negociación. Uno de los síntomas del avance y la normalización del actual autoritarismo ultra es el exhibicionismo de la brutalización discursiva. Ya no se molestan en articular un discurso que no asuste a las masas, que les alejase del fascismo histórico. Pero el suicida apoyo popular a las ideas autoritarias les ha enseñado que ya no hay que evitar dar miedo, sino más bien al contrario: conviene que en la dinámica amigos/enemigos los segundos tomen en serio las amenazas y que todo se presente bajo una retórica brutalista y adaptada al nivel de una sociedad con claros signos de estar afectada por crecientes taras cognitivas. El lenguaje agresivo, provocador, amenazante y violento es pieza clave en la normalización de la violencia real de este nuevo ciclo. Trump ya ha normalizado y legitimado el supremacismo blanco y el racismo amparado en sus continuas mentiras. Ya lo decía Steve Bannon en un acto del congreso del Frente Nacional en 2018, junto a Marine Le Pen: "Dejad que os llamen racistas. Dejad que os llamen xenófobos. Dejad que os llamen nativistas. Usad estas palabras como insignias". Es el lenguaje del fascismo. O, como decimos aquí, de la derecha son complejos.