Esto tenía que haber ido ayer, día del libro. Pero en vez de escribir me dediqué a leer. Leer con gusto, es decir, despacio, sin prisa, palabra a palabra, degustando cada frase, cada verso, saboreando cada uno de los componentes tan variados como heterogéneos que los componen. Suele decirse que los libros son "ventanas al mundo". Pero seamos sinceros: a veces el mundo está tan feo que lo que uno quiere es, precisamente, cerrar la ventana y refugiarse en ellos. Los libros, los de papel, poseen inverosímiles cualidades: no hay que cargarlos, no necesitan batería, no se quedan sin cobertura ni necesitan wifi y, si se nos cae al suelo, no se romperá la pantalla de cristal líquido. Los libros son como escafandras que nos ponemos para bucear en las aguas más o menos turbias, más o menos claras, de nuestras vidas. Pero, también, son alas que nos ayudan, a veces, a remontar el vuelo de una existencia un tanto arrastrada. Sólo les veo ventajas. La lectura cultiva el silencio. Grito y lectura son incompatibles. En una sociedad, especialista en ruidos como la nuestra, leer significa silencio, tranquilidad, paz. La lectura cultiva la soledad deseada. Leer es una decisión personal que exige quedarte solo ante el libro. En un mundo donde se lleva el grupo, el gregarismo, leer es aprender a estar solo, a ser autónomo, a no depender de nadie. La lectura es desinteresada, no exige nada. Leer es una actividad cordial y generosa. Un obsequio del corazón que no pide nada, que no exige nada. El premio de la lectura empieza y termina en uno mismo. Por leer no nos dan dinero, no facturamos. No nos dan diplomas, ni títulos, ni nos rebajan las hipotecas. Pero sabemos que al leer usamos nuestra inteligencia emocional por propia voluntad, sin que nadie nos obligue a hacerlo. Silencio, soledad, autonomía y cordialidad. He aquí las llaves que nos abren de verdad la puerta de los libros. Una vez abierta, lo que cada uno encuentre en ellos es algo que sólo le servirá a él mismo. Si el libro os ayuda a comprender el mundo o entenderte a ti mismo tras una mirada introspectiva, será un gran aliado. Sí te cura la melancolía, bienvenido sea. Si te ayuda a entender mejor a tu vecino, mejor que mejor. Y si solo te sirve para calzar una mesa coja, al menos habrá servido para dar equilibrio a vuestra casa. Lástima, como decía Umberto Eco, que el mundo esté lleno de libros preciosos que nadie lee.
Vivir es intentarlo infinitas veces
jueves, 23 de abril de 2026
•Prioridad nacional
Ahora parece que esto va de prioridades. Pero sólo mencionan las que sirven de señuelo para atraer el voto y "pillar cacho" en el reparto del poder. Ese que, al final, se traduce en beneficio económico. Para ellos. Esto no es nuevo. La prioridad nacional del nazismo fue el establecimiento de una comunidad racial pura y la conquista de espacio vital. Esto se basaba en la supremacía aria, el antisemitismo, el expansionismo militar -y, por tanto, la guerra- y la creación de un estado totalitario para convertir a Alemania en la potencia dominante. Las consecuencias las conocemos todos. La "prioridad nacional" es el nuevo eslogan de Vox, comprado por el PP. Vox nunca ofrece nada positivo. Sus propuestas, simplemente, se oponen a algo. Tienen una agenda antiecológica -basada en negar el cambio climático-, antifeminista, antihomosexual, anti violencia de género, anti niños inmigrantes, antiaborto, antieutanasia, antidiversidad... Se inventan lobbies gay, maltratadas de pega o una agenda verde de Bruselas que arruina a los agricultores de toda la vida para ser creíbles. Así consiguen atrapar el voto de una ciudadanía que ve como colapsa su rudimentaria moral posfranquista sin saber adaptarse, que anhelan volver a un mundo que ha dejado de existir y abren la puerta a otro, distópico, que los machacará. Del mundo de la ética y la moral nacional católica, la ultraderecha ha pasado al eje del bolsillo y la calidad de vida. Es muy sencillo: "La culpa de que a la gente le vaya mal no la tiene el capitalismo salvaje, ni las grandes corporaciones, ni los fondos buitre, ni los empresarios sin conciencia social, ni las políticas austericidas, ni los grandes defraudadores... No, que va. Le echan la culpa del empobrecimiento a los más desfavorecidos. El extranjero "nos roba". O delinque. O cambia los paisajes castellanos de España. O pretende reemplazarlos. Pero su preocupación por los afectados nacionales queda desmentida cuando se dedican a machacar los servicios públicos. Sorprende que la propuesta de VOX sea limitar los beneficiarios del estado del bienestar por razón de raza, papeles, cultura o nacionalidad, en lugar de trabajar en aumentar y mejorar el maltrecho estado del bienestar, reparar las grietas de la desigualdad o luchar contra el turbocapitalismo desbocado que crea pobreza y multiplica la emigración. Muchos están comprando la idea de "los españoles primero", pero no saben que las prioridades no se acaban ahí. Después viene también eso de los hombres primero, los heterosexuales primero, los empresarios primero, los ricos primero, los evasores, primero, las clases altas primero, los ultraconservadores primeros, los agresores de las mujeres primero, la moral católica primero, los antiabortistas primero, los antieutanasia primero, lo privado primero. Y, sobre todo, ellos primero.
martes, 21 de abril de 2026
•Cadenas ¿del váter?
Quien bautizó a la tele, allá a finales de los cincuenta, como “caja tonta” no podía llegar a imaginarse lo idiota y lo tonta que iba a volverse la cajita. Entonces, todavía se pensaba que la televisión podía ser un buen instrumento educativo, una academia pública y gratuita, una ventana abierta al mundo. Sin embargo, los que realmente mandan se olieron el peligro de inmediato y transformaron el excelente instrumento educativo en una zambomba, convirtieron la academia en una jarana y abrieron la ventana a un retrete inmundo. No es nostalgia, pero recuerdo cuando encendías la tele y podías ver a José Mª Rodero interpretando el "Calígula"de Camus, una entrevista a Marguerite Duras o a Olof Palme, Severo Ochoa o Fernando Arrabal en un debate de "La Clave". Uno podía ver jazz en directo o variadas actuaciones musicales: de Duran Duran a Tina Turner; de Iron Maiden a Communards, pasando por los grupos de "la Movida" o el cantautor Franco Battiato. Programas como "Conciertos para jóvenes" con Leonard Bernstein y la Filarmónica de Nueva York; "El hombre y la tierra", de Rodríguez de la Fuente; "A fondo", con Joaquín Soler Serrano; "Cosmos", de Carl Sagan; o "Jazz entre amigos", son inimaginables en la tele actual. Aprendíamos a la vez que disfrutábamos, no como ahora, que basta hacer un recorrido por la parrilla (de Ferreras a Motos y de Iker Jiménez a Ana Rosa Quintana) para perder de golpe veinte puntos de cociente intelectual y preguntarse si habrá vida inteligente en la Tierra. Gracias a este interminable descenso hacia el abismo de la idiocia, el impresentable Nacho Abad llegó el otro día a la fosa de las Marianas de la estupidez, una fosa séptica en la que organizó un "debate" entre un dermatólogo y un entrenador de fútbol. Versaba sobre la incidencia del sol en el cáncer de piel. Al lado de esto, una discusión sobre física cuántica con el principal tonto del pueblo es una mierda pinchada en un palo. Resulta hipnótico contemplar la convicción con que el entrenador -que cree que el universo es una palangana- defendía que África y Asia no existen, mientras rechazaba las afirmaciones del médico con el principal argumento de los ignorantes que, además, son imbéciles: "¡Es mentira, es mentira, es mentira!". Vale que los tontos tengan voz, pero tampoco hace ninguna falta que tengan un megáfono. En todo caso, en referencia a la tele y la radio, ahora entiendo por qué se habla de "cadena". Es un nombre que le va muy bien, por los grilletes que impone a la inteligencia y por el váter. En fin, que la Tierra no es plana pero el encefalograma de mucha gente sí.
•Milei
Cuando el fascismo alcanza el poder, inmediatamente se hace evidente que el relato avanza por un lado y la realidad social por otro. Lo vemos en la Argentina torturada por Milei. Al principio le bastó una promesa sencilla, brutal y eficaz: soportar para salir del pozo. Es la pedagogía del sacrificio. Aguantar la reducción de ingresos, la poda del gasto, la demolición de lo público, con la expectativa de una recompensa futura. Es un contrato precario basado en falsedades, como demuestran los datos no manipulados. Tras más de dos años de gobierno la inflación interanual continúa en el 32,6%, machacando así la principal promesa de Milei. Los precios regulados subieron en marzo el 5,1%. Milei mismo reconoció en estos días "problemas económicos" y pidió "paciencia". Pero, claro, pedirle paciencia tras más de dos años de gobierno a una sociedad exhausta, asfixiada por la inflación y con bajos salarios y una falta de trabajo alarmante, resulta cínico. En febrero, la industria manufacturera cayó un 8,7% interanual. La tasa de desempleo creció casi un 10% en el último cuatrimestre de 2025. Cae el consumo. El "CIS" argentino señala que el 41,3% de las familias no llega a fin de mes; apenas el 15,3% afirma que puede ahorrar. Entre las principales preocupaciones aparecen también aquí los bajos ingresos, la pobreza y -cómo no- la corrupción. Milei ganó prometiendo "dinamitar la casta, exponer a los privilegiados, barrer con los acomodos". Pero lo único que ha hecho la corrupción es cambiar de bando, liderada por su propia familia y sus amigos. Mientras, Milei sigue despilfarrando el dinero de los argentinos viajando "de gorra" por todo el mundo para apoyar a políticos ultras, participar en aquelarres fascistas, besarle el culo a Trump o apoyar públicamente al genocida estado de Israel. Así, mientras en muchos barrios y pueblos argentinos se pasa hambre; mientras otros se ven obligados a comer carne de burro; donde tanta gente pasa enfermedades sin poder medicarse... el mandatario se dió un paseíto por Jerusalén para participar, junto al genocida Netanyahu, en la ceremonia por el Día de la Independencia de Israel, donde destrozó a gritos el hermoso tema 'Libre" de Nino Bravo. Es decir, volvió a ensuciar y prostituir el término "libertad". La libertad de Milei, Ayuso, Trump y "Cía" es una concepción miserable y caprichosa que sólo busca levantar un falso decorado para servir a una facción social e ideológica en lugar de ser un valor universal, beneficiando a los privilegiados y no a la sociedad en general. Esa que sigue sufriendo.
lunes, 20 de abril de 2026
•Un niño malcriado
Nunca he creído que EE.UU. haya sido jamás una verdadera democracia. Cómo puede serlo un país que mantuvo leyes de segregación racial hasta los años 60 y que todavía hoy sigue segregando socialmente. Un país que desde su creación ha vivido de las guerras, en muchos casos de exterminio. Un país que invade otros países cuando le viene en gana, que promueve y ejecuta guerras ilegales, que ha promovido golpes de estado, apoyado a sangrientas dictaduras, secuestrado o asesinado a líderes políticos extranjeros... Un país que no reconoce a la corte penal internacional, que muestra una creciente falta de respeto a los derechos humanos, que mantiene un apoyo incondicional a un estado genocida. Un país que mantiene centros de detención arbitraria e indefinida, como Guantánamo. Que mantiene la pena de muerte, que aplica inhumanas políticas anti inmigración, que se niega a aprobar leyes que evitan constantes actos de violencia con arma de fuego, que tolera la discriminación y la violencia contra las personas LGBTI, permitiendo incluso que la legislación contra ellas persista. Es, además, una sociedad bíblica tradicionalista, una sociedad en la que prima la venganza sobre la justicia, la violencia, el ojo por ojo, incapaz para la piedad. Una sociedad que lleva décadas promoviendo cazas de brujas contra los disidentes, persiguiendo policialmente a quienes defienden la democracia, la libertad y los derechos humanos, que habla de los que piensan o sienten diferente como enemigos a batir. Una sociedad que lleva años desprestigiando a quienes se dedican a la cosa pública y ensalzando a quienes no pagan impuestos o directamente roban. Un país donde, en los años 80, Isaac Asimov lamentaba su “cultura de la ignorancia”. Sólo así se puede entender que una sociedad confíe el gobierno a un tipejo del calibre de Donald Trump, un hombre que se cree enviado por Dios para retrotraer al mundo al tiempo de la Peste Negra. Un gobernantes de poca formación y menos escrúpulos. Una sociedad que ha elegido como su máximo mandatario a un verdadero loco, un malnacido, un loco de libro sin conocimiento diferente al de los ceros de las cuentas corrientes. El pueblo yanqui eligió hace un año y medio a un palurdo, a un canalla, a un ignorante de tal calibre, a un ególatra de tal tamaño que amenaza con destruir todo lo que toca. Los pueblos no son inocentes, tienen la obligación de informarse, de conocer, de saber en quien depositan su confianza. Son los únicos responsables de las calamidades que su decisión acarree. No sirven las rectificaciones, ni las disculpas, ni los "yo no sabía", porque todo el mundo, todo el que quiso, sabía que Trump era un perfecto canalla, un tipo sin escrúpulos, un niñato que ni sabe de política ni de derechos humanos, un salvaje malcriado.
miércoles, 15 de abril de 2026
•Carta a un imbécil
La respuesta en redes de un australiano al "ladrido" de Trump sobre que la OTAN "no estaba ahí para nosotros" es oro puro:
"Amigo, tú estás al frente de un país con 600.000 personas sin hogar durmiendo en la calle cada noche. Un país en que el 40% de los adultos no puede cubrir una emergencia de 400 dólares sin pedir dinero prestado. Un país donde la insulina cuesta más que una cuota del coche y la gente la raciona para sobrevivir. Un país donde las deudas médicas son la principal causa de quiebra personal. Un país donde las mujeres mueren en los aparcamientos de los hospitales porque los médicos tienen demasiado miedo a las leyes sobre el aborto como para tratar un aborto espontáneo. En términos relativos, mantienes en prisión a más ciudadanos que cualquier otra nación del mundo. Más que China. Más que Rusia. Más que Corea del Norte. La tierra de la libertad mantiene a dos millones de personas enjauladas, y una cuarta parte de ellos ni siquiera ha recibido una condena: son simplemente demasiado pobres para pagar la fianza". La esperanza de vida de tus ciudadanos está retrocediendo. La tuya es la única nación desarrollada en la que esto está ocurriendo. Tu tasa de mortalidad infantil es más alta que la de Cuba. Tus niños hacen simulacros de tiroteos escolares entre las clases de matemáticas e inglés, mientras tú vendes acciones de fabricantes de armas a tus amigos. Tu salario mínimo no se mueve desde hace quince años. Muchos de tus profesores desempeñan dos trabajos para poder mantenerse y numerosos veteranos de guerra duermen bajo los puentes, mientras acabas de dilapidar un billón de dólares para arrasar un país que no te había atacado. Y tú mismo eres un criminal condenado (p. ej. por falsificación de documentos en 2024), acusado de violación, protector de pedófilos (Jeffrey Epstein), que se acuesta con actrices porno e instigador de insurrección que culminó una desastrosa campaña electoral (alusión al asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021). ¿Y estás diciendo que Groenlandia está mal gobernada? Groenlandia tiene asistencia sanitaria universal. Educación gratuita. Y una de las tasas de encarcelamiento más bajas del mundo. Allí nadie se arruina por enfermarse. Nadie muere en una sala de espera porque su seguro dijo no". Pues poco más que añadir.
martes, 14 de abril de 2026
•El gran truco contra los pobres
El gran truco político y social de nuestra época ha consistido en convencer a los que no se ven lo suficientemente pobres para que crean que sus intereses están en apoyar a los que nunca son lo suficientemente ricos. Era de esperar en una sociedad donde se han abolido los ideales, los sueños de dignidad, de respeto a la vida y de convivencia pacífica entre las personas, que se enfanga en los intereses individuales y grupales y pierde el sentido del bien vivir en común. Quién iba a pensar hace unos años que hoy el relato dominante que moldea el sentido común social sería el de una reducida élite de multimillonarios sin empatía ni ética. Parte de las clases populares votan desigualdad, machismo, intolerancia, supremacía blanca y masculina, disminución del Estado del Bienestar, incultura, violencia, odio... ¿Lo saben? Supongo que si. Otra cosa es que lo entiendan. Milei despidió a 30.000 empleados públicos, redujo hasta un 74 por ciento el dinero destinado a pensiones, educación, salud, ciencia, cultura y desarrollo social y ha creado cinco millones de nuevos pobres. Pero ha ganado las últimas elecciones legislativas. Dale a un obrero un móvil de marca, ropa fake de mercadillo, un buen coche de renting, un poco de cash para tomar cañas, un traje barato para lucirlo en Semana Santa y en la feria, y convéncele de que es clase media, y tendrás votante de derechas asegurado. Antes se ha desprestigiado a la democracia, a toda ideología humanista, hundido sus valores, laminado el sentido común, trocado la convivencia por guerras culturales, cebado la confusión intelectual, trocado los ideales de igualdad y solidaridad -presentados como elementos perniciosos o demodé- por una falsa identidad nacionalista. Ha sido un engaño de destrucción masiva. Una vez le preguntaron al poeta alemán Heinrich Heine por qué los hombres ya no construyen catedrales. "La gente de aquellos tiempos tenía convicciones” -dijo-; nosotros los modernos sólo tenemos opiniones". Para eso no hay que pensar, basta con ver vídeos en Tik Tok que, como "tonto", tiene dos tes.