Sucedió como suceden siempre las infanias: cuando Irán estaba sentado a la mesa de negociaciones, dispuesto a utilizar la diplomacia para evitar la guerra, las bombas ya estaban cargadas. Ha sido la crónica de una traición anunciada que vuelve a escribirse con sangre sobre el polvo de Oriente Medio. Se hablaba de negociación, pero EE.UU. e Israel pensaban en destrucción. Trump, el fascista y Netanyahu, el genocida, esa hidra de dos cabezas que se alimenta del petróleo ajeno y del supremacismo propio, no conocen otra diplomacia que la del asesinato. No hubo ultimátum. Hubo, simplemente, la decisión de Israel de destruir Irán, otro país árabe, otro país comprometido con la causa palestina. Como ya se destruyó a Líbano, a Irak, a Libia, a Siria. Es el sueño húmedo del sionismo asesino, aderezado con abundantes barriles de petróleo barato. Y, mientras, las empresas americanas de armamento haciendo caja, porque el 5% del PIB de cada uno de los países miembros de la OTAN se les queda corto. Había que darse prisa. Había que aprovechar el efecto de las "revueltas populares" en Irán, esas revoluciones de bandera, esos teatrillos financiados por la CIA para debilitar al régimen y dar cancha al neofascista Reza Pahlaví. Ya contaban con el apoyo incondicional de la ultraderecha internacional, de las acomplejadas y serviles potencias europeas y de esta sociedad de principios derrotados y moral cínica y turbia. A esta sociedad no le gusta Irán. Pero no porque sea un régimen totalitario, teocrático y represivo. No le gusta porque no es una democracia liberal, es decir, sometida a los plutócratas; porque hay turbantes y no corbatas; porque rezan a un Dios que no es el Mercado ni la Socialdemocracia. Prefiere que gane el imperialismo, el que bombardea sin negociar, el que no se inmuta tras asesinar a 150 niñas, el que te chantajea, te amenaza, te desprecia, te somete y te vende el petróleo y el gas que roba mucho más caro que lo que marca el mercado. Así es la gente que se somete a esos sátrapas que habitan los salones climatizados donde no se huele la sangre de los pueblos.
Vivir es intentarlo infinitas veces
miércoles, 4 de marzo de 2026
*Historia, memoria y guerra..
No es lo mismo historia que memoria. La historia es esa señora desmemoriada, y a veces impostada, que siempre escriben los vencedores. Pero la memoria es esa cicatriz que nos queda cuando la historia miente. Acabamos de asistir al inicio de una nueva guerra. Aunque yo, más que de guerra, hablaría de agresión. Siempre es lo mismo: estalla un "conflicto" (útil eufemismo para esconder la violencia, el sufrimiento, el dolor y la muerte que genera la guerra) y el que lo provoca impone su relato para justificarlo. Usa términos grandilocuentes (realmente, los babosea) como libertad, democracia, defensa..., inventa un "casus belli", controla y esconde la información y la falsea en beneficio propio. Pasado el tiempo la verdad acaba conociéndose. O, mejor dicho, la mentira queda al desnudo. El responsable, entonces, seguirá con sus falacias y dirá cosas como "que fue un error de cálculo", que fue una "escalada inevitable", una "acción necesaria"; que si las "víctimas colaterales" son inevitables, bla, bla bla. Las únicas que nunca dirán nada son las víctimas. A ellas sólo les toca sufrir. Y enterrar a sus familiares y amigos. Y dejar de vivir. Lo único que siempre escuchamos es el discurso falso y viciado de plutócratas, estrategas, tecnócratas y politicastros de alma podrida que confunden el mundo con un mapa de riesgos, una cartera de inversión, un juego de geoestrategia, una oportunidad de especulación o un campo de enfrentamiento ideológico para conseguir rentas electorales. Pero, lo peor, es cómo ha cambiado la sociedad. Ante situaciones similares hemos pasado en poco tiempo de una reacción general del "No a la guerra" a un limbo de silencio, de indiferencia, de "comprensión", incluso de apoyo a la agresión. Importan más la propia ideología que las víctimas inocentes, el ajuste de cuentas políticas que la ética personal, los intereses económicos que los valores y hasta las creencias religiosas, la falsa seguridad que da la actitud servil hacia el poderoso que la dignidad. Cuando a tanta gente la guerra "le trae al fresco", el futuro deja de existir.
*Porque ella lo vale
Vivimos en un mundo donde cada vez hay más gente pero menos personas. Empiezan a ser legión los que van por la vida con el único objetivo de preocuparse de ellos mismos y esparcir toda la mierda que llevan dentro. Observo cada vez más gente -da igual su edad- que vive en un eterno "su majestad el bebé"; es decir, que no quieren abandonar la fantasía narcisista de haberlo sido todo para sus padres. Con tanto egoísta, con tanto narcisista, es imposible que esta sociedad viva en armonía. Eso es ya una utopía y la realidad, a grandes rasgos, todo lo contrario al altruismo y a la empatía. La gente no deja de mirarse el ombligo. Antes aspiraba a ser la más guapo, la más rica, la más guay... Ahora no. Ahora hay que procurar joder a todos los que no piensen, no sientan, no crean, no amen como tu. Y si son diferentes, son minoría, son más pobres o más débiles, hay que intentar joderlos con más saña. Centrando la atención en ellos nadie reparará en lo absolutamente mierda que eres tu y te sentirás superior. Estoy harto de escuchar a necios egoístas, engreídos y malcriados. Una influencers -otra vividora improductiva más de esta plaga moderna de crear tendencia siendo un imbécil- que vive en Dubai para no pagar impuestos, inmediatamente después de iniciarse la guerra contra Irán, criticó al Gobierno de España por no ponerse en contacto con ella -yo, yo, yo- para repatriarla ipso e hizo un llamamiento a no pagar impuestos. Ofelia Hentschel, se llama este engendro de egoísmo superlativo, que solo tiene el dinero como patria y la necedad por bandera. Sinceramente, a mi preocupan más "los civiles asesinados en cualquier lugar por esta nueva guerra, o las ciento cincuenta niñas que han muerto bajo las bombas en una escuela (porque EE.UU. y el carnicero Israel llevan la "libertad" por igual a un hospital que a un colegio) que lo que le esté pasando a esta cría egoísta, ególatra, lerda y podrida de dinero en el hotel de lujo de un país al que se larga para evitar contribuir a que en el suyo se mantenga la educación, la sanidad, las pensiones públicas... porque 'ella lo vale".
martes, 3 de marzo de 2026
Lo que pasa en Irán
Lo que está ocurriendo en Irán demuestra que estamos ya viviendo, no en una cruel distopía, sino en una realidad indeseable, peligrosa en extremo, caracterizada por la alienación humana, la opresión totalitaria, el colapso ambiental... Vivimos un presente de deshumanización, de avance de los totalitarismos, de degeneración de los comportamientos sociales. Estamos sometidos a los caprichos de un tirano sin modales, sin principios ni moral. Nos mienten a cada paso. Y lo que es peor, las masas se rinden alborozadas a la mentira. Se agrede ilegal e impunemente a un estado soberano, justificándolo con mentiras: "El objetivo es acabar con un régimen sangriento, un estado terrorista. Devolverle la libertad y la democracia", dicen. Pero la verdad es que ha sido un ataque jaleado por el genocida estado de Israel para acabar con el último escollo para desarrollar su plan de construir el "Gran Israel". Y, de camino, apropiarse del petróleo iraní, como ya se ha hecho con el de Venezuela. El candidato de Trump para liderar el nuevo Irán es Reza Pahlavi, un títere de EE.UU e Israel que promete vender Irán al capital extranjero. Ya su padre, regaló hasta el 40% de los campos petroleros de Irán a compañías estadounidenses y británicas tras llegar al poder después de un golpe de Estado apoyado por la CIA en 1953. De nuevo Trump ignora, ningunea, chantajea y chulea a los que se creen sus aliados, pero que sólo son sus servidores o sus esbirros. Europa vuelve a practicar el servilismo y el vasallaje respecto al "matón" americano y se suicida moralmente al callar -incluso apoyar- frente a crímenes y violaciones graves del derecho internacional y humanitario. Europa cree que la defensa de los derechos humanos, del imperio de la ley y de la paz, pueden asumirse selectivamente, olvidándolos cuando interesa al sátrapa Yankee. Con ello dan otra vuelta de tuerca al auge del fascismo que, por cierto, está disfrutando con la tragedia de Irán.
*Salvar a las mujeres musulmanas
El cinismo de una parte de esta sociedad comienza a ser asfixiante. El de la ultraderecha resulta vomitivo, pero se extiende como la pólvora y ya lo vemos por todas partes. La ignorancia es su mejor caldo de cultivo. La desfachatez de la ultraderecha cuando habla de las mujeres es insuperable. Los que abogan por recuperar el patriarcado más rancio, los que atacan sin piedad al feminismo, los que niegan la violencia de género, los que proponen acabar con las políticas de igualdad... intentan ahora justificar la agresión militar a Irán en la "defensa" de las mujeres musulmanas, un argumento que instrumentaliza los derechos de las mujeres y que abunda en narrativas colonialistas e islamófobas. Las derechas llevan tiempo promocionando un discurso que presenta la situación de las mujeres musulmanas como un problema moral que exigiría intervención externa para "salvarlas". A las de Irán, porque las de Arabia Saudita -aliada de EE.UU.- deben aceptar contar con el permiso de un hombre de la familia para casarse, poder viajar, pasear sola por la calle o ser condenadas hasta a 11 años de prisión por vestir de manera “indecorosa” en publicaciones de sus redes sociales. La “preocupación” por la libertad de las mujeres musulmanas sólo le sirve a la derecha para marcar civilizatoriamente al enemigo islámico; pero desaparece cuando esas mujeres son inmigrantes -da igual que sean niñas-, quieren libremente llevar un velo o quedan bajo la violencia de las potencias que se presentan como garantes del orden. Del suyo, claro. Lo que la derecha quiere no es proteger a las mujeres musulmanas, sino encontrar excusas para justificar agresiones; esgrimir la superioridad occidental e imponer globalmente sus usos y costumbres. Sin embargo, ni una palabra de condena cuando una escuela primaria femenina es alcanzada por un misil israelí en Irán, provocando 148 personas muertas y 95 heridas, la mayoría niñas. Porque cuando el discurso de “salvarlas” puede coexistir con la muerte de niñas en una escuela, la pregunta deja de ser retórica.
domingo, 1 de marzo de 2026
*Sin futuro
*Irán y volverán los fascistas
Nada de lo que sucede en la política mundial es casual, o azaroso, o caprichoso. Responde a la voluntad de los grandes poderes económicos de restablecer un orden neoliberal, desactivando la democracia real y con componentes casi feudales. Para ello utilizan a personajes fanáticos, sociopáticos, chulescos, sin un ápice de empatía ni humanidad. Son fascistas enloquecidos. Para lograr el objetivo se destrozan los más básicos principios del derecho internacional y hasta los fundamentos del propio estado de derecho. Ese canalla facineroso de Trump, junto a su genocida amigo, Netanyahu, ha desatado una guerra en Irán. El dictador -de facto- americano, aparte de volver a pisotear las normas del derecho y los mecanismos de diplomacia internacional, no se ha molestado ni en intentar obtener la aprobación de su Congreso ni en buscar una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU antes de emprender estas acciones. Para colmo, el ataque se ha producido en pleno proceso de negociaciones entre Teherán y Washington. Los hechos no dejan lugar a dudas: se trata de una guerra ilegal, tanto según la legislación estadounidense como según los estatutos internacionales. Pero es la forma habitual de proceder de este fantoche que, usando su superioridad militar, amenaza, chantajea, ningunea, provoca..., en definitiva, chulea a la comunidad internacional. El asunto nuclear no es el motivo del ataque. EE.UU. sabe que Irán no es una amenaza nuclear. El objetivo es forzar un cambio de régimen, aupar al poder a aquellos que te dejen explotar sus recursos (Irán es el tercer mayor productor de la OPEP), perjudiquen a tus competidores (China compra alrededor del 13.4 % de su crudo a Irán), ayudar al sionismo genocida y seguir colocando piezas en el tablero del neoliberalismo salvaje y ultraderechista mundial. Mientras se repite la "mierda" del falso relato liberal y libertario: Que si derrotar a un régimen represivo, que si devolverle la libertad al pueblo iraní y, sobre todo a sus sometidas mejoras, que si recuperar la democracia... Los mismos tramposos y falaces argumentos que se usaron para intervenir en Afganistán, en Irák, en Libia, en Siria, en Líbano. Todos ellos, estados destrozados por la guerra, arruinados, sometidos a poderes autoritarios o en guerra civil. Es lo único que siempre ha sabido hacer EE.UU, destrozar y sembrar de muerte e indignidad aquello que toca. Sus promesas valen lo mismo que el papel higiénico usado. Que se lo pregunten a las mujeres afganas, cuyo país volvió a manos de los talibanes y ahora está en guerra con Pakistán. El candidato de Trump para dirigir el cambio de régimen en Irán es el hijo del Sah Reza Pahlaví uno de los regímenes más corruptos y represivos del siglo XX, caracterizado por una inmensa opulencia real frente a la pobreza generalizada. El candidato ha vivido casi toda su vida en EE.UU., de la tremenda fortuna saqueada por su padre y alimentándose ideológicamente de las corrientes más ultraconservadores yankees. Acuérdate de todo esto cuando vayas a la gasolinera, porque los caprichos de esta morralla humana los pagamos nosotros.