martes, 31 de marzo de 2026

•Patrioterillos

Hay gente que va de "buena gente". Lo que ignora es que, en la burbuja en la que vive, buena gente es sólo la que no pertenece al conjunto de los ignora, desprecia y odia. Ellos van de "gente de bien", de patriotas, de defensores de los valores -dicen- tradicionales, los valores cristianos. Pero en el fondo son sólo el felpudo voluntario de los poderosos. Gente que le bajaría con ilusión la pensión de viudedad a su abuela sólo por agradar al potentado, al rico. Y solo porque eso es lo que a él le gustaría ser. Por eso les imita. Son los que se presentarían voluntarios al puesto de "liquidador" de contratos, subcontratados, a prueba, a media jornada -doce horitas- para "sanear la empresa", aunque ello suponga degollar el poder adquisitivo de cientos de familias. Son esos que se proclaman cristianos pero callan cuando el sionismo genocida impide en Jerusalén celebrar al patriarca católico, la máxima autoridad de esa religión a la que dicen pertenecer, una celebración tan importante como la del Domingo de Ramos. En el fondo son gente que, lejos de cultivar el amor al prójimo, viven odiando a todos los que no creen en sus dogmas religiosos o políticos de bidet neoliberal. Son gente que esta semana se enfunda el traje de ver procesiones o presume de mantilla para visitar sagrarios, que exaltan el fervor popular y el costumbrismo español mientras celebran los aranceles contra España o apoyan las matanzas de Israel. Son gente a las que no les importa su gente. Quiero decir, ni su vecino, ni su primo, ni los aceituneros de Jaén, ni las mariscadoras de Cambados, ni los artesanos de Talavera, ni la gente que sufre las políticas de recortes en la España que otros vacían, ni los currantes de astilleros de Cádiz, ni los que tienen hasta callos en la ojeras por la ansiedad de vivir apelotonados en las grandes ciudades. Eso mientras que, como buenos cipayos, defienden al empresario explotador, al autónomo corrupto y a los grandes tenedores de viviendas. Solo son usurpadores miserables de patriotismo estético y egoísta, de bandera de "los chinos" y pulserita de mercadillo. Son sumisos de escasa formación que han encontrado en cuatro referencias carroñeras a la "españolidad" una forma de atacar a quienes viven de verdad la cotidianidad española. Son fieles perritos que corren a lamer los zapatos de su amo esperando que les deje acurrucarse a sus pies. Son los que proclaman que todo depende de la voluntad de Dios pero que en caso de catástrofe se apresuran a cargar las responsabilidades al político del bando contrario. Son gente gregaria, patriotas fingidos de ombligo superlativo, mediocres que intentan adjudicarse méritos de otros por el método de colgarse una pulserita. Ya lo dijo Schopenhauer: "Todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de que pueda enorgullecerse, se refugia en el patriotismo, ese último recurso, de vanagloriarse de la nación a que pertenece por casualidad.

lunes, 30 de marzo de 2026

•Rehacer el mundo

Hay momentos en que está todo a la vez en la cabeza. La desilusión. El enfado. La tristeza. La desesperación. La incertidumbre. La rabia. El miedo. Es normal. Al menos yo, me digo que es normal. Lo que no es normal es que no pasase todo eso y, ante el panorama que se nos abre a la mirada, nos diese todo igual. La guerra, las guerras, generan eso en parte de las personas que las viven en diferido. En las que lo viven en directo la escala es otra donde las palabras no alcanzan a describir el sufrimiento y la barbarie. Y lo peor es que, además del militar, la guerra tiene múltiples frentes abiertos en nuestra propia cotidianidad. Por eso me pregunto si es posible recrear el mundo, rehacerlo de la nada, reconstruirlo desde el baldío donde se echa la basura, ese territorio caótico y triste donde se descartan los principios éticos y las vidas se tratan como desperdicios. Sería maravilloso y salvífico que existieran en el mundo personas capaces de inventarlo todo de nuevo, con determinación, desglosando la tristeza en menudos párrafos, delineando la esperanza punto por punto... Necesitamos a esas personas que, aunque la correlación de fuerzas sea desfavorable, incluso obscenamente desfavorable, se agarran a la idea de que si el éxito no está asegurado el fracaso tampoco. Las que opinan que lo único que puede hacer que el fracaso sea una certeza es que nadie lo intente, que nadie se empeñe en rehacer este mundo que hace aguas. Sé que existen esas personas. Lo sé porque también sé que a lo largo de la historia antes de conseguir algo, un cambio, aunque fuese pequeño, hubo muchos intentos en los que no se consiguió nada. Intentos que fracasaron pero que sirvieron para acumular probabilidades. Intentos fallidos pero que posibilitaron, de alguna manera, que ocurriera ese intento que no falló. Y siempre alguien lo lideró y animó a otros muchos a seguirlo. Es lo que hacen las plantas al llegar la primavera, producir cientos de semillas, año tras año, porque intuyen que la posibilidad de éxito, de que alguna encuentre un pedazo de tierra en el que germinar es pequeño. Pero conseguirlo depende de eso. De los intentos.

sábado, 28 de marzo de 2026

§Noelia Castillo

Noelia Castillo ya descansa en paz. Lo único que quería era dejar de sufrir. Ojalá donde esté no duela nada. Ojalá sea feliz, o al menos libre. Libre, sobre todo, de esa patulea de seres engreídos, petulantes y demagogos que desde sus creencias religiosas y políticas (que vienen a ser lo mismo) se creen con el derecho de decidir sobre la vida de los demás. Decidir sobre quién debe nacer o quién debe morir. En la tertulia del Hormiguero, ese espacio de "análisis filosófico" participado por indocumentados, sectarios, estómagos agradecidos y mangurrianes, Tamara Falcó declara que "no es partidaria de la eutanasia". Y añade: "Es súper difícil (oye, te lo juro por Snoopy) ante un dolor tan extremo como el que sufría esta niña, ponerme en su lugar...  Pero sí que he pasado por momentos muy difíciles en mi vida donde he pensado incluso en que no había salida, en sitios muy oscuros y sé que hay esperanza". ¿Qué coño sabrá la marquesita desde su cómoda y holgada vida de lo que son sitios oscuros?. Carlos Herrera, ese tipejo que se sigue creyendo un señor, opina que la eutanasia es "una derrota ética del Estado" (por poco se le escapa añadir "sanchista") mientras sigue apoyando la guerra de Israel. Estoy hastiado de esta gente que, envolviéndose en la bandera (española, por supuesto, de la libertad) ejercen una violencia muy específica al creer que una vida sana y holgada te da derecho a dictarle a alguien su sufrimiento. Qué disfrutan en convertir el dolor ajeno en su debate. En usar a Noelia -o cualquier otro- su nombre, su historia, sus heridas, como munición ideológica mientras ella pedía, con toda la lucidez del mundo, que la dejaran ir. Ya basta. Ya basta de la demagogia barata disfrazada de compasión. Ya basta de opinar sobre vidas que ellos no pueden ni rozar con la imaginación. Son la gente a quien representan asociaciones como Abogados Cristianos, esos falsos que reclaman un respeto a sus creencias del que carecen para las ajenas, en un ejercicio de total cinismo. Se creen que sus ideas deben prevaler al estar dictadas por una revelación de carácter divino, mientras que los consensos humanos no merecen crédito alguno cuando se oponen a las premisas de su doctrina. Me producen asco.

viernes, 27 de marzo de 2026

§Muerte o vida

Cada vez están más presentes. Yo les llamo los futuros derrotados en su lucha por alcanzar la eterna juventud. Son ridículos Peter Pan de cuerpo, pasados de bótox, detox y ketamina. Hay un síntoma que a las personas que todavía no perdieron del todo la cordura por el narcisismo digital les advierte de que ya dejaron de ser jóvenes y están envejeciendo: sentir la muerte como un final inevitable, demasiado cercano, real. Llega antes o después. Y llega acompañada de una inquietud no pocas veces tortuosa: esquivar el sufrimiento, la agonía. Tener una muerte lo más digna y plácida posible. Por momentos, y dependiendo de las circunstancias, aparece el vértigo, la vulnerabilidad del hombre insignificante, el miedo. Por eso soy partidario del derecho que deberíamos tener a decidir la relación que queremos tener con la muerte. No hay mayor acto de libertad que decidir sobre tu propia vida. Lamento que algunos lo vean como un pecado supremo de soberbia contra su Dios, pues -entienden- solo Él es el dueño de la vida. Por eso -digo yo- tendrá derecho a cargarla de enfermedad, de sufrimiento, de dolor. De terminar con ella con una larga enfermedad, por hambre, con violencia extrema... El principio del derecho a decidir, en estado de lucidez, de cada persona sobre su vida - no debería cuestionarse y, mucho menos, ser vulnerado en nombre de una creencia o superstición. Debería ser un derecho de toda sociedad democrática y contemporánea, pero que sigue sin estar garantizado. A no ser, en este mundo del negocio, que se tenga el suficiente dinero como para viajar a Suiza y poder, al fin, morir en paz. Me resulta obsceno que quienes hoy tienen continuamente en la boca la palabra libertad se reboten airados ante la eutanasia. Claman los obispos y sus organizaciones satélites -esas que algunos teólogos definen como cristoneofascistas-, berrea la prensa reaccionaria, denuncian los partidos de derecha y ultraderecha… Ante la eutanasia toca abstenerse de hablar de Libertad y "defender" la vida. Mientras, se aplauden los asesinatos selectivos de EE.UU. e Israel, se justifican genocidios, se mira a otro lado cuando se bombardean escuelas y hospitales, se ignora la muerte de inmigrantes en las travesías o se desea la muerte del político al que odias. A la postre, quién sabe si lo que llamamos muerte no es sino vida; y la muerte, en cambio, lo que juzgamos que es vida.

jueves, 26 de marzo de 2026

§Liberemos la mano

Cómo en el título del libro de Colm Tóibín, vivimos en el tiempo de "La mirada cautiva". Y si nuestra mirada no es libre, nosotros tampoco. Eso dificulta la felicidad. Pensémoslo. La primera mirada del día ya no es al despertador, ni a la ventana. No es al cielo, ni a la persona que duerme a nuestro lado. Es a una pantalla. Nos despertamos y miramos el móvil. Desayunamos y miramos su pantalla. Caminamos y miramos el aparatito. Tenemos un descanso y volvemos a sumergirnos en ese pozo sin fondo. Almorzamos con una mano en la cuchara y la otra en el móvil. Nos acomodamos delante de la tele empuñando el smartphone que, insaciable, reclama continuamente nuestra atención. Nos acostamos y la última luz que vemos en el día también es una pantalla. Nunca en la historia de la humanidad habíamos tenido tanto acceso a la información, a la comunicación y al entretenimiento. Y, sin embargo, nunca habíamos estado tan distraídos, tan cansados y, paradójicamente, tan solos. Nunca habíamos tenido tanto acceso al mundo y, sin embargo, nunca había sido tan difícil estar presentes en nuestra propia vida. De hecho hay gente que carece de ella al margen de sus pantallas. La tecnología de las TIC apareció como una gran promesa de libertad. Todavía hay gente que lo cree. La posibilidad de acceder al conocimiento, de comunicarnos con cualquier persona en el mundo, de trabajar desde cualquier lugar, de aprender de manera autónoma. Todo parecía indicar que la tecnología ampliaría nuestra autonomía, nuestra libertad y nuestras posibilidades de vivir mejor. Pero una golondrina no hace verano y hoy estamos empezando a descubrir que la tecnología no solo nos da herramientas, también, sin darnos cuenta, moldea nuestros comportamientos, emociones y deseos a través del algoritmo, ese instrumento de manipulación discursiva, casi invisible, a través del cual se orientan nuestros deseos. Eso sí, a costa de la dificultad para estar presentes: Nos cuesta leer sin interrupciones, nos cuesta sostener una conversación larga, nos cuesta concentrarnos, nos cuesta estar en silencio. Y sin atención, sin presencia, es muy difícil construir una vida que podamos llamar feliz. Ante ello, resistencia. Resistencia es volver a prácticas simples, como las de leer con atención, conversar sin pantallas, caminar sin audífonos, agradecer lo que ya existe, aprender a estar en silencio, elegir con más cuidado lo que vemos, lo que consumimos y lo que deseamos. Hace 4 millones de años, en el proceso de hominización, liberamos la mano. Eso nos permitió un desarrollo cerebral significativo. Volvamos a hacerlo.

En Loja, la que no es puta es coja.

Está uno sentado plácidamente en una terraza cuando, invariablemente, alguien en otra mesa comienza a hablar, pero por su elevado tono de voz -algo muy típico de esos personajes que maltratan el lenguaje- habla para todas las mesas de la terraza y para las mesas de dos o tres terrazas cercanas. Es la manera tan mesetaria de hacerse notar a golpe de decibelios. Y lo malo no es sólo el volumen, es lo que dice. Perdón, lo que grita: un conjunto de frases incompletas, inconexas, sin estructura, de una simplicidad prehistórica y plagada de expresiones que ponen en duda que vengamos de la civilización de la oratoria de Demóstenes, del estilo natural y rico de Cervantes o de la "poesía pura" de Juan Ramón Jiménez, el maestro de la palabra exacta. Personalmente me da la risa escuchar expresiones que son un castigo para la lengua. Latiguillos con los que golpeamos el diccionario. Son frases, bueno, ni eso, son simples expresiones que se usan cada vez más como comodines y que arruinan el diálogo. Son esos horribles "ya te digo", "ya te vale", "ya, tú sabes" que no se sabe muy bien qué intentan expresar, salvo rematar un mensaje cuando se agotan las ideas y las palabras. Lo peor es que se ponen de moda y se abusa tanto de ellas que algunos como "en plan" o "... lo siguiente" han alcanzado ya la categoría de lacra lingüística. Cuando alguien intenta explicar algo y suelta, todo seguro, el mítico, "eso no, lo siguiente", tengo claro que lo hace para ahorrarse los adjetivos que no encuentra. Y si lo dice para quedar de coloquial y "enrollado", entonces es peor. Es un horror. ¿Qué problema hay en emplear malo, peor o pésimo; bueno, mejor o buenísimo; comparaciones o perífrasis sin tirar del espantoso "lo siguiente" como estribillo de vulgaridad? Y las pedradas lingüísticas se multiplican: "esto es lo que tiene"; "¿tu sabes a qué me refiero?"; "Completamente"; "Pues nada"; "No me da la vida", "Pues eso". Y si introducimos el factor generación eso es ya el acabose: "Random, Cringe, Mood, Me renta, De Chill"... y (usando una frase coloquial, tan vulgar como de uso frecuente) "su puta madre", que también hay que rendir honores al "hi de puta" de Cervantes, al "Gracias y desgracias del agujero del culo" de Quevedo o al "Tutee usted a su puta madre", de Pérez-Reverte. En fin, que "En Loja, la que no es puta, no es que sea lo siguiente, es que es coja”.

martes, 24 de marzo de 2026

§No me lo creo

¿Pero qué nos habíamos creído? ¿Pensamos de verdad que el hecho de estar en manos de locos no iba a tener ninguna consecuencia? ¿De dónde narices parte la ingenua creencia de que delegar el poder en figuras inestables, extremistas o irracionales no va a tener consecuencias catastróficas?. La Historia nos dice que dejar el liderazgo de un país en tales manos suele llevar a crisis profundas, desmantelamiento de instituciones y sufrimiento. El problema deviene de que la gente no se entera de que todos los asuntos importantes suelen tener soluciones complejas y multifactoriales. Pero no le digas eso a nadie para convencerle, porque le "complicas" la vida y le induces a pensar que es cortito de entendederas. Por eso buscará a quien le dé la solución sencilla y rápida, aunque sea más falsa que un billete de tres euros. Y así acabamos creyendo que de los problemas que enturbian nuestro futuro tienen la culpa los inmigrantes, las feministas, la igualdad, el ecologismo y el toro que mató a Manolete, pero nunca los que dirigen el cotarro. Como los niños, necesitamos que nos cuenten cuentos para poder dormir o cerramos los ojos para no ver a los monstruos. No ansiamos la verdad, sino certezas, aunque no existan. Y la certeza total es la marca del idiota. Las decisiones de Trump no son sólo un apartado en la sección de "internacional" desde el momento que sus "guerras comerciales" nos encarecen la vida, perjudican nuestras exportaciones o dañan a nuestras empresas. Su apoyo a Israel contra Irán ya se ha colado en nuestra cesta de la compra y en el recibo del banco y aligeran nuestra cartera. La guerra de Irán ya ha disparado el coste energético. Eso actúa como un acelerador de partículas sobre la inflación -que se dispara- encareciéndolo todo, hasta los fertilizantes que terminan determinando el precio de los garbanzos. Además, ha aterrorizado a los mercados financieros: el Euríbor ha comenzado a escalar y, con ello, a encarecer las hipotecas. Las bolsas ya han empezado a darse los primeros batacazos. Las previsiones de crecimiento económico se recortan. La logística internacional enfrenta un escenario crítico y ya se habla de desabastecimiento de componentes estratégicos. Las aseguradoras han comenzado a aplicar primas de riesgo bélico sobre barcos y aviones, un sobrecoste que termina repercutiendo en el precio final de productos tecnológicos, textiles e industriales. Y, por si fuera poco, las medidas anticrisis, que suponen importantes rebajas fiscales y ayudas directas a transportistas, agricultores, ganaderos y pescadores, suponen una reducción de los ingresos del Estado y un aumento de los gastos, con el consecuente efecto negativo sobre la inversión y las políticas sociales. Pues nada, a disfrutar de lo votado.

§No es un niño

Mucha gente piensa que Trump no es más que un niño malcriado que se negó a crecer. Un Peter Pan del lado oscuro que ya de niño disfrutaba abusando de los compañeros, acosando a las niñas y torturando animalitos. Es verdad que este tipejo habla como un niño, baila como un niño con algún tipo de tara y actúa como un niño insoportable. Pero no es un niño. Es un ser antropomorfo adulto, naranja sunshade tono Pantone FFA12B. Yo lo veo más como un adulto de mente deforme y comportamientos irracionales. Su gran activo es que sus payasadas nos hacen fijarnos tanto en él que no vemos los hilos que lo manejan como una marioneta. Que su discurso sea simple y rudimentario no prueba un desarrollo cognitivo incompleto. Es una estrategia retórica diseñada por los que lo manejan y dirigida al impacto y al recuerdo: frases cortas, repeticiones, eslóganes y polarización moral nivel preadolescente: ganadores/perdedores, nosotros/ellos, buenos/malos, y conmigo/contra mí. Son muchos los expertos en comunicación política que sostienen que la simplicidad es una eficaz herramienta populista. Un mensaje simple para una sociedad con cada vez menos entendederas. Algo parecido sucede con su concepto de la guerra. Puede dar la impresión de que para él es un juego. Pero no. Es una técnica negociadora con teatralidad y amenaza de dudosa viabilidad y cero humanidad. Una estrategia para conseguir titulares, crear incertidumbre y obligar a la otra parte a reaccionar, sabiendo que cualquier resultado será una victoria. Tampoco es infantilismo la amenaza al débil. Esa táctica es un cálculo de costes: castigar donde el coste de represalia es bajo y evitar choques donde es alto. Y menos infantilista es su idea de que el dinero lo puede todo. “Compro Groenlandia, construyo hoteles y cuando caigáis por aquí soltaréis una buena pasta”. Es su concepto Monopoly del negocio, el que siempre le ha ido bien pese a estar condenado por 34 delitos graves sin haber pisado la trena. Trump no tiene un cerebro infantil. Lo infantil es el pensamiento binario, no el fondo. Tiene un discurso pueril perfectamente pensado y difundido. Él y sus asesores son fascistas pero no tontos. Tontos son quienes le votan. Ellos elaboran mensajes simples y estúpidos pensando que van dirigidos para los y las estúpidas. Y le funciona. Porque o le votan o, como sus sucursales en cada vez más países, le lamen la suela de sus zapatos.

lunes, 23 de marzo de 2026

•Ayuso y América.

Ayuso, como todo gran ignorante, hace gala de una lenguaraz osadía. Cuanto menos sabe, más habla y, por tanto, más necedades salen de su boca. Es experta en coleccionar charcos. En todos se mete y en todos la caga. Pero sus electores votan fanatismo, no conocimiento y coherencia, por tanto nada importa. En una reciente entrevista en Ok Diario -la prensa "amiga" está para eso- Ayuso se quitó cualquier disfraz de demócrata y dejó una ristra de declaraciones que retratan con crudeza su proyecto ideológico ultra: defensa de la colonización como empresa “civilizadora”, falsas sospechas sobre el sistema electoral, ataques a la inmigración, consignas contra el aborto y una apelación constante a una España católica supuestamente asediada. Cuando las celebraciones religiosas ocupan la calle cada dos por tres, esto último mueve a la risa. En fin, más que una entrevista, fue una exhibición descarnada de revisionismo, agitación y deslegitimación política. Su "discurso" sobre la colonización de América, donde reivindica el papel de "los de la cruz" mientras minimiza los abusos históricos, es bochornoso por sus contradicciones, su uso político de la historia y su conexión con una agenda ideológica que enlaza directamente con el trumpismo. Su comparación de los movimientos indígenas con el comunismo o su afirmación de que la hispanidad solo llevó "libertad, paz y prosperidad" al continente, son de un nivel de estupidez difícil de superar. Si esta señora hubiese leído algo serio sobre este tema, en vez de hablar de paz y libertad, hablaría de genocidio, esclavitud y exterminio de indígenas para enriquecer con oro las arcas de la monarquía y los nobles conquistadores. El colonialismo español -como el inglés, el francés o el holandés- fue violencia integral, una violencia que integró destrucción cultural, abuso económico y desaparición física, no una una colonización evangelizadora y benigna. Baste un dato: 79 millones de amerindios fueron reducidos a 3,5 millones en siglo y medio. Estos fanáticos de las gestas del pasado deben entender que si se compra el relato de la grandeza imperial también se heredan las responsabilidades históricas de sus protagonistas, y no caben excusas sobre "que eran otros tiempos", rupturas institucionales o prescripciones temporales que blanqueen genocidios pasados. Pero claro, los que son como Ayuso manipulan la historia protegiendo su relato con el silencio y no con la Verdad.

domingo, 22 de marzo de 2026

•Esto es un simulacro

El simulacro es el pan nuestro de cada día. Asistimos, sumidos en el estupor, al imperio de la insignificancia, al triunfo de lo efímero. Infinidad de personas, en lugar de vivir, dejan que la pantalla viva por ellas. Sustituyen el intento de ser felices por el deseo de serlo. Se refugian en la ilusión, constantemente desmentida por los hechos, de que los que mandan saben lo que hacen. Piensan que al final todo irá bien gracias a los desvelos de las élites, mientras el mundo se derrumba ante sus ojos cegados. La sociedad del espectáculo y la pulsión consumista es la perpetuación de la religión por otros procedimientos. Todo está condicionado para que no percibamos más que los efectos de superficie. Se nos invita a olvidar lo verdaderamente importante. No es que sea difícil separar las palabras del ruido, es que solo tenemos ruido. Nos anega una marea de populismo cultural de bajísima estofa que entroniza lo mediocre y vulgar como el non plus ultra. Lejos de trabajar por elevar el nivel intelectual y estético de la mayoría, se pugna por mostrarse servil hacia su gusto alienado y degradado. Lo vemos en la literatura, en el cine, en la música, en el entretenimiento, en la información. Dar gato por liebre es una estrategia de las élites en su afán de obtener el máximo provecho y monopolizar cualquier poder. Lo triste es que haya tantos prestos a aceptar gustosamente el gato, e incluso a pagarlo como si fuera liebre. Esto afecta tanto a las masas alienadas como a sectores supuestamente concienciados. No es extraño cuando la información está en manos de fundamentalistas, de mercenarios, de gacetilleros complacientes –y bien retribuidos– que manejan de forma descarada la mentira, la insidia y la falacia para servir a sus amos. Dándole la vuelta a lo que dijo Sir Horace Mann: este mundo es una tragedia para los que piensan y una comedia para los que sienten.

•Nueva División Azul

No hay forma de encontrar una mesa libre en un restaurante si no has reservado con antelación. Por nuestras carreteras circulan más Mercedes, Audis, BMWs y Volvos que por toda Alemania y Suecia Juntas. España es uno de los líderes mundiales en el consumo de "moda rápida". Pero todo va mal y España se hunde. Europa produce vergüenza ajena acomodando el cuello para que se lo pise el amo americano y el mundo se va a la mierda. Pero no hay que preocuparse, porque vivimos en el país con más gente capaz de solucionar los grandes problemas. Es el caso de Paco, camarero, que se sienta en el sofá aflojándose el elástico del chándal mientras grita libertad. O Alberto, que en la barra del bar explica a sus amigos como liquidaba él al ejército ruso con su escopeta de caza. O José Luis, tornero fresador, que no llega a atarse los zapatos pero suplica que le presten un fusil para frenar al comunismo. O Marcela, que está de baja por un padrastro, pero que es partidaria de un ataque nuclear preventivo contra Irán. O Federico, un hippie trasnochado que cree que esto se soluciona con una pegatina de "Haz el amor y no la guerra" y un buen porro. O Arturo, tertuliano testosterónico, que enseña la foto de una marine con un fusil M27 y dice que seguro que ella no dice todos, todas y todes. O Santiago, que no quiso hacer la mili, pero que presume de que el y sus amigotes reabrirían solos el Estrecho de Ormuz armados sólo con un hueso de jamón y la bandera de Borgoña. O Carmelina, jubilada de toda la vida, que cada mañana se atrinchera en su butacón para absorber todo tipo de calamidades, miserias e imágenes morbosas, mientras reza y le pide a Dios que se lleve a Sánchez. O Secundino, taxista, que tras ver un vídeo de la guerra, le dan ganas de coger su escopeta de plomillos e irse a proteger a Israel, pero no sabe por dónde se va, y además, se acuerda que ayer intentó colgar un cuadro y se machacó un dedo de un martillazo. O Serafín, que indignado con el gobierno por no dejar que EE.UU. use sus bases en España para bombardear colegios en Irán, tiene previsto declarar independiente su terrenillo de tres hectáreas de olivas y ofrecerlo a Trump para que instale una macrobase. En fin, que hay un runrún en la cola de la frutería, en las puertas de los colegios concertados y en los taburetes de los bares que sólo puede acabar en la formación de una nueva División Azul, compuesta por batallones de cretinos y columnas de botarates, dispuestos a salvar al mundo de "los malos". Pero cuando los vayan a reclutar dirán: "Huy, pues me viene fatal porque he quedado", o "precisamente hoy había reservado mesa en Paco’s, o "yo, la verdad, me iría a la guerra, pero es que me parte la tarde".

sábado, 21 de marzo de 2026

•Corrupción sistémica de Vox

Les diría a todos esos visionarios que votan, o van a votar a Vox (todo con V de vago), creyendo que estos chavalotes son gente que madruga con el objetivo de salvarles a ellos el culo, es decir, para resolver sus problemas de empleo inseguro y mal pagado, explotación laboral, dificultades para acceder a una vivienda, deterioro de los servicios públicos, inflación, inseguridad en el futuro de las pensiones, falta de recursos para la Dependencia, la desigualdad, el aumento de la pobreza, etc, que la palabra que buscan para definirse es "ilusos". Bien harían en dejar de ver los manipuladores vídeos de la fachosfera y dejarse adoctrinar por los lemas y consignas para fanáticos de sus líderes e informarse de lo que está pasando en "su" partido. Deberían ver una foto de sus fundadores y preguntarse por qué ya sólo queda Abascal. ¿Por qué se han ido los demás? ¿Por qué los han purgado? ¿Por qué todos cuentan lo mismo? Vox está batiendo records en la política nacional por ser un partido que, sin apenas haber tocado poder, ya le sale la corrupción por las orejas. García Gallardo, ex vicepresidente de Castilla y León por Vox, asegura que perdió la confianza en Abascal cuando se enteró de que se estaba embolsando un tercer sueldo de 60.000 euros por servicios de consultoría en la cuenta de su esposa. También advierte de una "galaxia de sociedades mercantiles" con el objetivo de lucrarse. Y remató: "Hay enormes cantidades de recursos públicos a los que accede el partido sólo para beneficio último de muy poquitas personas". Otros, como Espinosa de los Monteros, han denunciado graves irregularidades económicas que ya han saltado a los Juzgados. Pero es que al propio Espinosa Monteros el partido le abrió una investigación interna por supuesto tráfico de influencias. Por su parte, Ortega Smith -otro depurado- le dice a Garriga -el negro de Vox- en un email:"espero que tu próxima filtración sea el modelo 347", un modelo de la declaración de Hacienda que recoge las operaciones y donaciones de terceros, que refleja de dónde viene y adónde va el dinero de las organizaciones. Algo que dejaría al descubierto, por ejemplo, el baile de cifras entre Vox y la Fundación Disenso. Los casos de corrupción certificados en Vox hace tiempo que dejaron de ser aislados y, según algunas investigaciones, su monto económico empieza a ser desorbitado. Sólo entre abril de 2024 y abril de 2025, el Tribunal de Cuentas impuso a Vox multas superiores a un millón de euros por irregularidades en sus donaciones. En 2023, Macarena Olona decía: "Se han desviado en cuatro años siete millones de euros a una fundación privada en la que se ha colocado como presidente vitalicio a Abascal". "Apesta a corrupción". En fin, lo que muchos ya sospechábamos, que estos salvapatrias de pacotilla de moral fingida han llegado a la política sólo a lucrarse.

viernes, 20 de marzo de 2026

•Lenguaje fascista

Las palabras y el tono con que se emiten dicen mucho más de lo que parece de la intención del que las pronuncia. La huida hacia adelante del imperialismo de EE.UU., en estrecha alianza con Israel, han venido a introducir el caos mundial. Y lo hacen de la mano de cambios en las estrategias de comunicación política y de un nuevo lenguaje de la dominación basado en el chantaje, la humillación, el expolio y la guerra. La agresividad trumpiana comunica sus amenazas con un tono chulesco y una simpleza y crudeza discursivas sin precedentes. Parecen mensajes de un niño malcriado de siete años dirigidos a una población infantilizada: "Queremos el dinero para matar a los malos". La retórica (falsa) de la democracia, la libertad y los derechos humanos con la que EEUU había llevado a cabo sus guerras imperialistas en el pasado ha dado paso a la expresión de las formas de dominación extrema con un estilo bruto, arrogante, bravucón, cínico y matonista, en el que la crueldad se presenta como una virtud y la extorsión como una forma legítima de negociación. Uno de los síntomas del avance y la normalización del actual autoritarismo ultra es el exhibicionismo de la brutalización discursiva. Ya no se molestan en articular un discurso que no asuste a las masas, que les alejase del fascismo histórico. Pero el suicida apoyo popular a las ideas autoritarias les ha enseñado que ya no hay que evitar dar miedo, sino más bien al contrario: conviene que en la dinámica amigos/enemigos los segundos tomen en serio las amenazas y que todo se presente bajo una retórica brutalista y adaptada al nivel de una sociedad con claros signos de estar afectada por crecientes taras cognitivas. El lenguaje agresivo, provocador, amenazante y violento es pieza clave en la normalización de la violencia real de este nuevo ciclo. Trump ya ha normalizado y legitimado el supremacismo blanco y el racismo amparado en sus continuas mentiras. Ya lo decía Steve Bannon en un acto del congreso del Frente Nacional en 2018, junto a Marine Le Pen: "Dejad que os llamen racistas. Dejad que os llamen xenófobos. Dejad que os llamen nativistas. Usad estas palabras como insignias". Es el lenguaje del fascismo. O, como decimos aquí, de la derecha son complejos.

•De sociedad a selva

Asistimos a un saqueo generalizado de la memoria. Es una buena metáfora de que a esta voracidad en la que vivimos no se le resisten ni los recuerdos. Y, claro, sin memoria el futuro se vuelve oscuro. Pero ya nada parece poder sorprendernos y la gente tiene unas tragaderas del tamaño de un agujero negro. Lo que juzgábamos hace poco tiempo como imposible, como producto de las distopías más enloquecidas de la ciencia ficción, hoy es realidad. Y da pavor pensar qué será lo siguiente. Todo está infectado por pensamientos -y hechos- de supremacía, de dominio, de explotación, de violencia, de odio, de abuso, de clasismo, de racismo, incluso de genocidio, de injusticia social, que han calado en el ciudadano de a pie. Todo está planificado por élites egoístas que cíclicamente vuelven a tejer la madeja de la historia para seguir exprimiendo todo en busca de satisfacer su avaricia incontenible. Y si encuentran resistencia, usan sus altavoces para que ese mismo ciudadano medio, al que previamente han esclavizado a través de las migajas de la mera subsistencia, tome la forma de machista, explotador, abusador, maltratador y odiador a tiempo completo. O de lo que convenga en cada momento. Aunque muchos intentan resistirse, el tsunami es tan fuerte que cada vez se sienten más inútiles, con menos fuerza para rebelarse ante la injusticia, pervirtiendo lo que un día creímos mecanismos democráticos y haciéndoles pensar en que la solución es, precisamente, la negación de la solidaridad y la igualdad. Sin darse cuenta que una sociedad justa se basa en estos dos pilares. Y que, cuando faltan, la sociedad pasa a ser una selva.

jueves, 19 de marzo de 2026

•Creer en Dios no es de listos

Hace ya un siglo, el psicólogo James H. Leuba se propuso demostrar la hipótesis de que cuanto más instruida es la gente, menos probable es que crea en Dios. Para ello, realizó una encuesta entre científicos estadounidenses, y sus respuestas confirmaron la hipótesis. En 1998 se publicaron dos artículos en Nature mostrando los resultados de sendos estudios en los que se repitieron las encuestas de Leuba. La mayor propensión a la increencia de los “grandes” científicos, Leuba la atribuyó a su “superior conocimiento, entendimiento y experiencia” y los resultados de 1998 confirmarían sus predicciones. Sus autores señalaban: "Hoy, cuanto mayor es el nivel educativo de los individuos, o mejores sus resultados en test de inteligencia o de rendimiento, menos probable es que sean cristianos”. Los datos de que disponemos en España apuntan en el mismo sentido: conforme aumenta el nivel de estudios, disminuye la creencia en Dios; el 90,4 % de los españoles sin estudios creen en Dios, pero sólo el 55,5 % de quienes tienen estudios superiores. Entre éstos, no reza nunca el 43,7 %, pero sólo el 15,8 % de quienes carecen de estudios. Que las creencias religiosas tienen más de intuitivo y emocional que de racional y analítico es algo que -al menos- sospecha cualquiera que sepa lo que significan estos términos. Que la gente cree en Dios con graduaciones diferentes es evidente. La espiritualidad personal tiene que ver con una combinación de factores complejos, y uno de ellos parece ser que el sistema cognitivo, relacionado con el pensamiento analítico, es un factor que puede influir en la incredulidad. Tal vez ello influya también en el hecho que entre los científicos tiende a haber más ateos que creyentes, y que esa proporción aumente a medida de que la excelencia del científico también se incrementa. Un dato demoledor: entre los miembros de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., la creencia en Dios se desploma a un 7 %. Un 72 % no cree en Dios. Y un 21 % es agnóstico. No en vano decía Einstein: "La palabra Dios es para mí nada más que la expresión y producto de la debilidad humana; y la Biblia, una colección de leyendas venerables, pero bastante primitivas".

•Fundamentalismo

No demonizo la fé. Es más, pienso que creer  en algo es algo natural de un cerebro que piensa, que sabe de su finitud y no la acepta. En lo que no creo es en un ser que controla todas tus acciones, que las juzga con severidad, que las castiga o no, según le tercie, que las premia o no, según le convenga, que impone, que se parece demasiado a lo que piensan los que "gestionan sus negocios" en el más acá. Nunca me ha gustado la denominación de "las religiones del libro". Y no porque no sea verdad, sino porque al contrario que otros libros que abren tu mente y te permiten pensar con mayor creatividad, abstracción y comprensión emocional, la Torá, la Biblia o el Corán son libros de naturaleza dogmática, adoctrinadores, que presentan mandatos divinos, leyes morales y narrativas de autoridad absoluta que no admiten discusión ni crítica racional. Y eso es lo malo, que las religiones imponen una verdad absoluta y fundamental y que lo rebelado desde un púlpito es irrebatible. Y no digamos ya cuando los "gestores" de la fe, los intermediarios, los intérpretes de la doctrina, hacen de su capa un sayo e interpretan los principios de sus religiones a la luz de su ideología. Y puede ser peor cuando los fundamentalistas van de la mano de políticos sin alma. En la Casa Blanca un idiota pedófilo, maltratador, tiene detrás al fundamentalismo religioso que cree que los ricos son los elegidos por dios y que adoran el Mercado. Israel, dice ser el pueblo elegido y, por tanto, tiene el derecho de arrasar territorios y masacrar a su gente para avanzar en su proyecto sionista del gran Israel. En Irán impera una teocracia fundamentalista en la que la mujer no tiene derecho a nada y llena de hombres dispuestos a morir por sus creencias porque ascenderán al paraíso prometido repleto de virgenes. Y muchos gobernantes ultras, también en lo religioso, recolectan votos proclamando su oposición al aborto, a la diversidad sexual, odiando al emigrante, estando en contra de la igualdad de mujeres y hombres, ahondando las desigualdad y la pobreza... Hemos abierto la puerta al fundamentalismo religioso de uno y otro confín, de distinto pelaje, pero igual fisiología, el que destruye el mundo desde dentro y no lo deja avanzar.

miércoles, 18 de marzo de 2026

•Einstein

Cada vez tengo más tendencia a tener sólo oídos para los que saben mientras ignoro a los ignorantes. No creo que ni estos últimos discutan la genialidad de Albert Einstein. Al menos hasta que sepan que en 1949 publicó un ensayo llamado "¿Por qué socialismo?". Como no creo que caigan en la tentación de leerlo, les diré que Einstein sostenía en su escrito que la propiedad privada y la competencia ilimitada generan una desigualdad extrema y la mutilación de la conciencia social. El proponía una economía planificada que cubriera las necesidades de todos. La vigencia de sus ideas es sorprendente. Consideraba que la anarquía económica de la sociedad capitalista es la verdadera fuente del mal. Advertía del surgimiento de una oligarquía de capital privado cuyo enorme poder no podría ser eficazmente controlado. Afirmaba que el capitalismo exacerbaba los impulsos "egotistas" y deteriora los sociales, por naturaleza más débiles. (Trump, un multimillonario que canaliza el resentimiento de una parte del pueblo estadounidense y, sin embargo, gobierna para una élite, es el arquetipo de ese individuo egotista). Decía en su ensayo que los legisladores, financiados en gran medida o influenciados por capitalistas privados, separan al electorado de la legislatura, es decir, del poder real. Criticaba que la producción fuera para el beneficio, no para el uso. Señalaba que el progreso técnico, bajo el capitalismo, crea desempleo en lugar de liberar. (Qué lástima que no pudo opinar de la IA). Lo mismo es que yo, en mis limitadas luces, no alcanzo a entender a Einstein, pero me da que este genio defendía las ideas que favorecen el bien común, la economía cooperativa, las luchas por democratizar la tecnología. En otros escritos Einstein defendió la educación como un antídoto contra la estupidez, porque enseñaba el pensamiento crítico, la interdependencia y la solidaridad como bases de la supervivencia colectiva. La verdad, entre las necedades "egóticas" que salen de la boca de los Trumps, Mileis o Ayusos de turno, y las ideas de un genio, me fío mucho más de quien dijo que "si quieres vivir una vida feliz, átala a una meta, no a personas o cosas".

•¿El principio del fin?

Hasta sus colaboradores más cercanos se están cansando de las payasadas, las mentiras, las obscenas declaraciones y las aberrantes decisiones del degenerado psicópata que ocupa la Casa Blanca, ese que va dejando a su paso cadáveres y conflictos innecesarios. El funcionario de más alto rango de su gobierno en materia antiterrorista ha dimitido en oposición a la guerra contra Irán. Y lo ha hecho desvelando sus mentiras y apuntando oscuras causas para su inicio. Así, ha dicho: "Irán no suponía ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel". A estas alturas nadie serio e informado duda de que esta guerra la ha provocado el genocida estado de Israel arrastrando a Trump. Pero ahora algunos medios están empezando a apuntar a muy oscuras razones para explicarlo. La Guerra viene precedida de una visita de Netanyahu a Trump. ¿Qué pasó en esa entrevista? Puede decirse que es ya una opinión generalizada que Trump fue empujado a esta guerra por algo que conoce de él Netanyahu, que podría estar vinculado a los archivos Epstein, otro degenerado que, más allá de pedófilo y posible antropófago de bebés, fue agente del Mossad. ¿Qué oscuros secretos conocía Epstein de Trump, y a través de él los servicios secretos de Israel, para lograr que Netanyahu lo arrastrase a la guerra? Seguramente delitos lo suficientemente graves para que Trump prefiriese ignorar los consejos de sus asesores militares y se lanzase detrás de las opiniones de su yerno, el vulgar agente inmobiliario y sionista redomado, Jared Kushner. A partir de ahí todo se hace sospechoso. Se sabe que Trump se ha dejado de comunicar con Netanyahu. Curioso. Trump, públicamente, censuró las palabras del poderoso Marco Rubio acerca de que Washington se involucró en la guerra presionado por Tel Aviv, volviendo con la cantinela de que la “amenaza era inminente”. Mientras tanto, nadie ha podido mostrar un papel de la CIA que vaya en esa dirección. Al tiempo, el vicepresidente James Vence, que parecía mucho más fanático que Trump, hace días que comenzó un mutis por el foro. Mientras, Trump en sus redes sociales ha comenzado responsabilizar a otros publicando que se precipitó a la guerra siguiendo las opiniones de Steve Witkoff, otro promotor inmobiliario, enviado junto a Kushner a las negociaciones con Irán y del Secretario de Guerra. Lo de intentar escapar de la quiebra acusando de inoperancia a tus empleados es muy de canallas. Algo está empezando a cambiar. ¿Será esto el principio del fin del psicópata?

martes, 17 de marzo de 2026

•Neonazi’s Clowns Circus.

Milei ha vuelto a España para demostrar, una vez más, de qué va la corrupción política y moral de la ultraderecha. Los líderes fachas viajan mucho invitados por otros líderes fachas. Son viajes privados pero, por supuesto, pagan sus ciudadanos. Ha venido a clausurar el Madrid Economic Forum 2026, un foro de economistas, empresarios y políticos de extrema derecha. Realmente viene -para eso le llaman- para insultar a Sánchez y a la izquierda en general. Pero también viene huyendo de su país. Es curioso que sus viajes suelen coincidir con revelaciones sobre sus escándalos de corrupción. A partir de ahí todo es un disparate, una provocación, una obscenidad, una formidable tomadura de pelo a los ciudadanos. Se ha reunido con Abascal -Dios los cría vagos y ellos se juntan- vestido con un mono de trabajo de la petrolera YPF, empresa de la española Repsol que fue expropiada por el gobierno argentino. Así es el patriotismo de mierda del de VOX. Después, ambos se han dedicado a lo que mejor saben hacer: mentir y decir gilipolleces. Abascal, insigne lamebotas, dijo: "Siempre es un placer reunirme con mi buen amigo y aliado Milei, referente internacional de la libertad que ha devuelto a Argentina a la senda de la prosperidad y a la liga de las grandes naciones". O es un ignorante, o miente más que habla, o ambas cosas. Santiaguito se calla que, desde que Milei asumió el cargo, treinta empresas cerraron por día en Argentina. Unos 330.000 trabajadores perdieron sus empleos entre noviembre de 2023 y noviembre del 2025 tras el cierre de más de 22.000 fábricas. La pobreza y la explotación se ha disparado y hay muchos argentinos que pasan hambre. Estos viajes sirven también para dar munición tóxica a la prensa conservadora y ultra española, que convierten sus bravatas, sus insultos, sus bulos y sus memeces en verdades absolutos. Milei es ya una caricatura de su propia caricatura. El Milei que gritaba "¡Viva la libertad, carajo!" era una excentricidad de imitación filotrumpista que creaba espectáculo ultraderechista. Pero lo que antes era “anti-sistema” se ha vuelto sistema. El suyo. Es la norma de los ultras. Pero sus frases para imbéciles ya empiezan a cansar, cómo demuestra que medio auditorio estaba vacío y muchos de los asistentes bostezaban de tedio. Ya hay saturación propagandística y, sobre todo, cuando esta morralla alcanza el poder, ni la propaganda puede evitar que sus mentiras queden al desnudo, que se evidencie la inmoralidad y la corrupción que está en la genética ultra y que los ilusos empiecen a sufrir en sus carnes las políticas económicas y sociales que esta gente aplica. Milei, como Trump, no están locos: sólo son psicópatas. Y ese es el problema, que ahora tenemos a psicópatas que alcanzan el poder político casi como en un reality show. Y que es "la audiencia" quien ha votado por ellos". Lo que no saben es que su auténtico objetivo es "reventar las audiencias. Cuando uno ve a los líderes del fascismo mundial reunidos en lo que debería llamarse "Neonazi’s Clowns Circus", más que risa, siente terror.

lunes, 16 de marzo de 2026

•Infantilización social

Una mesa. Dos parejas de adultos. En plena cena "los cuatro" miran compulsivamente sus móviles. Comunicación cero. Hemos normalizado que cincuentones se vistan como quinceañeros y ejecuten ñoñas coreografías en redes sociales. Adultos jóvenes que se derrumban ante el mínimo contratiempo vital; universitarios que van a revisión de notas con sus padres; cuarentones que consumen videojuegos a diario; políticos que actúan como matones de patio de colegio. ¿Qué ha pasado con la madurez? ¿Nos estamos convirtiendo en una sociedad infantilizada? Parece claro. Nuestra cultura occidental fomenta la infantilización. Lo hace a través de mecanismos económicos y culturales que se encuentran en las familias, en el mercado, en la escuela, las universidades y en la política. Los adultos evaden responsabilidades. Siempre hay que echarle la culpa de lo que nos pasa a algo o a alguien. Mejor si no nos cae simpático. Se prioriza la gratificación instantánea y se depende de estímulos constantes. Este comportamiento está impulsado por la sobreprotección parental, el consumo digital y un marketing que glorifica la inmadurez y dificulta la toma de decisiones autónomas. Como resultado, la sociedad se vuelve más maleable, emocionalmente volátil y menos capacitada para enfrentar desafíos colectivos. La sobreprotección familiar impide el desarrollo de habilidades críticas para enfrentar la realidad. Es una fábrica de inútiles, de lloricas, de gente enrabietada cuando no consigue lo que quiere. Las redes sociales y el entretenimiento promueven la búsqueda de placer inmediato, la gratificación exprés y el rechazo al esfuerzo prolongado: el sueño de cualquier niño. La publicidad y los medios idealizan la juventud perpetua, convirtiendo el consumo irreflexivo en un sustituto de la madurez y la plenitud vital. Con todo esto la sociedad se está estancando en la eterna adolescencia, el ser humano es cada vez mas renuente a establecer compromisos a largo plazo y vive en busca del sueño de ser un eterno Peter Pan. Esto, además, es un filón para una parte del espectro político, que entiende que una población que reacciona principalmente a estímulos emocionales (miedo, rabia, odio) es más susceptible a la manipulación, el populismo y las soluciones simplistas. Esto es así, te guste o no, así que no me hagas pucheros. Bueno, os dejo, que empiezan los dibujos animados.

domingo, 15 de marzo de 2026

•222 años de guerras

EE.UU. ya no puede engañar a nadie: ha estado en guerra 222 de sus 239 años de existencia como país, es decir, solo 17 años sin conflicto armado declarado, intervención exterior o campaña bélica en curso. No es una anomalía puntual. Es un patrón estructural. La narrativa oficial habla de libertad, democracia y defensa del "mundo libre". Pero la realidad es otra. Estamos ante una potencia que desde sus orígenes convirtió la violencia en política exterior permanente y el negocio armamentístico en columna vertebral del sistema. El complejo militar-industrial no es una metáfora, es un modelo económico. Desde hace un siglo su presupuesto de defensa no ha dejado de crecer. ¿Defensa?. Trump, por una vez, ha sido honesto y ha cambiado el nombre de este departamento por el de guerra. El presupuesto de Defensa de EE.UU. en 2025 fue de 850.000 millones. Trump propone elevarlo hasta llegar a 1,5 billones de dólares en 2027. Mientras tanto, en el interior, millones de personas sin acceso a sanidad universal, educación endeudada y pobreza estructural. Es la guerra como prioridad presupuestaria y como horizonte político. EE.UU. fue responsable del 42% de las exportaciones mundiales de armas entre 2019 y 2023. Vende a monarquías autoritarias y a gobiernos que vulneran derechos humanos. Y luego habla de democracia. Cada una de sus intervenciones se justifica con un nuevo enemigo. El comunismo en los años 50. Drogas en los 80. Terrorismo en los 2000. Competencia estratégica en la década de 2020. El discurso cambia. El mecanismo permanece. Pero detrás de cada una de sus guerras está el negocio de sus grandes empresas, sobre todo las petrolíferas y las de armamento. Su relato -comprado por la derecha mundial- insiste en que se trata de "intervenciones humanitarias" u "operaciones de estabilización". Pero la historia reciente muestra otra cosa: Estados fragmentados, destrozados, regiones desestabilizadas, guerras civiles y generaciones marcadas por la violencia. Hablan de paz desde portaaviones nucleares. Hablan de libertad con bases militares en más de 70 países. Hablan de derechos humanos mientras financian conflictos y bloqueos que asfixian poblaciones enteras. Hablan de acuerdos mientras colaboran en genocidios e inician guerras ilegales. Es una arquitectura. Y tiene nombre: imperialismo, sostenido por intereses económicos y legitimado por un falso relato de superioridad moral. Su guerra de Irán, a medias con Israel, es una guerra preventiva... para evitar la guerra. Atacan y destruyen Irán... para "liberarlo". Su maquinaria no para: siempre sumando muertos, para control el petróleo y someter a quien se oponga a tus deseos. Es la vieja guerra por el poder y el dinero. Y la pagamos todos.


sábado, 14 de marzo de 2026

§Ganar tiempo y salud mental.

Vengo de un barrio de infancia donde los chavales no éramos los lectores más ávido, de libros. Nos conformábamos con los tebeos. Los otros eran un lujo en casas donde no cabía una estantería. Tampoco éramos los más preocupados por el bienestar común. Quizá porque eso del bienestar, al propio me refiero, era una entelequia que ocupaba un puesto mucho más bajo que el de comer todos los días. Los chavales, un día estaban jugando a la lima, persiguiendo gatos o apedreándose con los de cuatro calles más arriba, y al día siguiente pasaban a trabajar de aprendiz para seguir sobreviviendo. Sin embargo, al no existir Facebook, Instagram, TikTok o Twitter no era posible pasar de 6 a 12 horas diarias “matando neuronas” viendo -perdón, consumiendo- "contenido" que otros crean para lucrarse. Esta formidable pérdida de tiempo es, sin embargo, propia de nuestra sociedad ahora y afecta a todas las edades. La consecuencia inmediata es el retroceso del pensamiento crítico. Si puedes ver en segundos un vídeo que confirme o desmienta lo que piensas, ¿para qué vas a reflexionar? Otros ya lo hacen por ti. ¿Por qué dudar de lo que ves con tus propios ojos y gastar tiempo en considerar si tiene sentido? Y el algoritmo consigue fácilmente que "pienses" (porque esa es la función del algoritmo, dictar pensamiento) que son "esos de en frente" quienes mienten constantemente, quienes propagan bulos y desinformación. En niños y adolescentes esta dinámica puede afianzarse de forma permanente. En una etapa de absorción, de ósmosis de modas, extremadamente sensible a los estímulos externos, el consumo adictivo de “información‑basura” sin reflexión puede consolidarse como la única forma de entender la realidad. Lo he comprobado directamente. Ya ocurre con frecuencia también entre adultos de mi generación. ¿Dónde nos llevará la siguiente? Confieso que tengo miedo de lo que estamos viviendo en primera persona, porque no soy capaz de vislumbrar cómo la polarización cada vez más extrema que vivimos pueda retroceder. La escalada degenerará -lo está haciendo ya- en violencia. Cada vez más gente está polarizando el debate para recuperar o ganar terreno, para tener razón. Pero esa razón que huye de los argumentos y que no necesita de la inteligencia, porque esa es la naturaleza de nuestra sociedad ahora. Tengo para mí que la razón se compone de verdades que hay que decir y verdades que hay que callar. Pero en ese binomio nunca entrará la mentira. Parafraseando a Montesquieu digo que, cuando hablo con alguien que arrincona en su discurso la razón, es decir, con un imbécil, prefiero darle la razón rápidamente antes que escucharlo. Puede pensarse que así pierdo. Pero, por el contrario, gano. Tiempo y salud mental.

viernes, 13 de marzo de 2026

•Masoquismo en estado puro.

¿Cuándo van a darse cuenta los ilusos de que lo que hacen los que ellos creen sus salvadores es empujarnos a todos al abismo? Todo comenzó con la crisis financiera de 2008. Mientras la gente trabajaba más, cobraba menos, perdía sus casas, se iba al paro y se empobrecía, lograron que, en vez de correrlos a gorrazos, fuéramos nosotros los que pagáramos la "fiesta" de los bancos. La solución benefició a los ricos y abrió la veda para disparar la desigualdad económica en todo el mundo. ¡Y, encima, nos votan!, se dijeron los poderosos, que sorprendidos y envalentonados se dedicaron a dar vueltas de tuerca una tras otra. Y cuanto más aprietan más apoyo reciben. Miremos a los EE.UU. de Trump. El empleo “irregular” es algo corriente. Los trabajadores a media jornada y los temporales están atrapados en una red de empleos de bajos salarios y cero seguridad. Triunfan los contratos de cero horas y la dependencia de trabajos basura ocasionales, temporales, a media jornada, para ir tirando. Los trabajos estables son un lujo, accesibles, con suerte, con una cara titulación universitaria y buenos "padrinos". Aún así, la destrucción de empleo es imparable, elevando la tasa de paro a máximos no vistos en años. La expulsión de inmigrantes sólo genera Shitty job (trabajos de mierda) que nadie quiere. Sólo en febrero 2026 se destruyeron más de 100.000 empleos. La contratación se ha desplomado para los licenciados a medida que los despidos aumentan y la IA asume los trabajos de cuello blanco más rutinarios. El trabajador americano, el nacido en USA, se ve empujado a la explotación y a condiciones laborales que casi violan la dignidad humana. Se ha normalizado el exceso de trabajo y hay una tendencia al aumento de muertes por burnout y al desplome de la salud mental. La cifra de estadounidenses sin amigos se estima ya entre un 8% y un 12%. La tasa de natalidad ha alcanzado mínimos históricos. La gente se casa más tarde e incluso entonces la suma de dos salarios no alcanza para sostener económicamente un hijo. La vivienda requiere dos salarios sólo para acceder a ella y los costes de la sanidad se disparan al tener un hijo. La educación es allí la menos "de todos y para todos" desde hace décadas. Todo esto nos suena ya por aquí. Y eso que aún tenemos un escudo social importante. El mismo que algunos quieren dinamitar machacando los servicios públicos, privatizándolos, eliminando "paguitas", reduciendo irracionalmente impuestos o favoreciendo a los ricos. Esos son los que apoyan las políticas de Trump. Los que no hacen sino subir en las encuestas. Masoquismo en estado puro.

§La naturaleza nos hará llorar

Cuando ya hemos consumido el primer cuarto del siglo XXI, cuando el analfabetismo está prácticamente erradicado, -por lo menos en occidente– cuando hasta el más pobre tiene un smartfone con conexión a internet, donde podría contrastar toda la información que quisiese para evitar que le engañen, ¿cómo puede suceder que setenta y siete millones de almas hayan puesto en la Casa Blanca a un putero, un pederasta, un mafioso que tenía que estar en la cárcel? ¿Cómo es posible que los argentinos hayan metido en la Casa Rosada a un imbécil que toma las decisiones después de meditar con el espíritu de su perro muerto? ¿Cómo es posible que en Austria, que fue la principal sucursal del nazismo, ya no recuerden lo que fueron las SS? ¿Cómo explicamos que los fundadores del fascismo hayan aupado al Quirinal a una fascista? ¿Quién puede entender que húngaros y polacos que sufrieron en su piel los dos totalitarismos apuesten por gobiernos totalitarios? Y qué decir de la derecha británica, que enseñó democracia a toda Europa y que ahora ha vendido su país al fascismo mas rastrero y mentiroso con las consecuencias que ya sabemos de ruina económica tras el brexit. ¿Cómo es posible que un país que vivió cuarenta años bajo la bota de un dictador sangriento como Franco, apueste por una derecha que lo admira y protege? ¿Cómo es posible que tanta gente confíe su futuro a personajes fanáticos, que huelen de lejos a odio y mentira, que no llegan a dominar la técnica de colocar sujeto, verbo y predicado uno detrás de otro para formar una frase coherente; gente de encefalograma plano incapaz de ver más allá de su ombligo? Quizá sea el gen de la estupidez, la obra final de Diós para castigar la soberbia, la ecpatía, el egoísmo extremo, la falta de remordimientos, el narcismo, la deshonestidad, la envidia, el odio. Cuentan que hace dos mil años en Palestina, un tal Pilatos quiso soltar a un inocente, pero el populacho "eligió"a Barrabás”, un criminal confeso. Todos los conocían. Nadie les engañó. Eligieron -dicen- crucificar a Jesús de Nazaret. Dos mil años después seguimos sin aprender nada, y sus seguidores menos. Siguen eligiendo a bribones, sinvergüenzas y miserables, prefiriendo odiar que amar al prójimo y aplaudiendo a genocidas y responsables de crímenes contra la humanidad. La naturaleza hace bien su trabajo, y como buena madre, nos hará llorar. A todos.

•ESPERANZA

"Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera", escribió Neruda. Es el más bonito canto que conozco a la esperanza, el único bien común de todos los seres humanos. Hasta los que todo lo han perdido, la poseen aún. Y, sin embargo, hasta eso pretenden ya arrebatarnos. La esperanza, más que un estado de ánimo es una tabla de salvación personal, una necesidad vital tan corta como la vida, y tan larga como la eternidad que a veces parecen tener los pozos en los que nos sumergimos. Pero la esperanza no puede ser fruto de un deseo ilusorio, inoperante e irracional. Por contra, debe nutrirse de la introspección, de la reflexión intima entre el tiempo perdido, el tiempo recobrado y el tiempo esperado. Debe estar cercana al límite de nuestras fuerzas y convencida de que éstas siempre pueden elevarnos si se lo exigimos. En estos momentos la esperanza sólo es válida si estamos convencidos de la belleza de la vida, de la grandeza de la inteligencia humana y de nuestra superioridad sobre el miedo. Y ahí está el problema, porque la esperanza y el miedo no pueden ocupar el mismo espacio. Por eso debemos aprender a invitar a una a quedarse y a el otro a marcharse. Y también a controlar nuestros deseos porque la esperanza proviene del deseo: del deseo de amor, del deseo de expresarnos, del deseo de libertad. Cuanto más enraizado esté ese deseo, mayor será la capacidad de la esperanza de transformar el futuro, de presentarlo esplendoroso e infinitamente deseable. La esperanza tiene el poder de transformar nuestro corazón, de apaciguar nuestra ansia, de hacer soportable el presente y reforzar nuestra voluntad de luchar cuando se violan nuestros derechos. Pero debemos rechazar la falsa esperanza de los fantaseadores, en los que prevalece la inacción e incluso la opción de huir y retirarse del mundo, para abrazar la esperanza que nos empuja a pasar a la acción. La esperanza es el océano para el rio, el sol para los árboles, y el cielo para nosotros. Por eso no puede entender que ni el bocazas de Trump, ni el maquiavélico Putin, ni el obseso Bukele, ni el sociópata desquiciado Milei, ni ninguno de esos mentirosos compulsivos y traidores a la decencia que pueblan los populismos, puedan ser esperanza para nadie.

jueves, 12 de marzo de 2026

#Tontropía

Es urgente que, basándose en la evidencia de la sobreabundancia de tontos en el Planeta, alguien establezca el principio de "tontropía", basado en la segunda ley de la memodinámica. Tal principio establece que en un mundo acipotado, el desorden (o la falta de inteligencia) aumenta o permanece constante en función de la cantidad de tontos que pueblan el sistema. Es decir, que en el universo el tonto se inclina espontáneamente del orden al desorden. Digo todo esto después de leer la noticia de que un hombre lleva ya cinco años poniéndose parches de nicotina para dejar el tabasco. En todo caso los tontos abundan. Quizá de ahí venga la frase de "ser más tonto que Abundio". Cómo, si no, explicar que tanta gente con un trabajo de mierda, un sueldo de mierda, una capacidad de ahorro de mierda, un patrimonio de mierda y, en definitiva, un futuro de mierda, se trague su dignidad para defender contra toda lógica que es clase media. Si en este país la competencia matemática alcanzase los estándares normales, mucha gente revisaría sus cuentas y descubriría que está más cerca de ser pobre de pedir que de poder comprarse el Rolex que usa Alcaraz de diario, para lo que necesitaría su sueldo completo de tres años. A no ser que fuese concejal del PP y tuviese la suerte de que le "tocase" un chalet de protección oficial  En fin, todavía no es el fin del mundo, pero yo te aconsejaría -si de verdad eres clase media- que vayas gastando tus ahorros. Total, si EE.UU. bombardea escuelas porque, por experiencia, sabe que es el lugar favorito para esconderse de peligrosos terroristas, quién te dice que mañana no reventará con un misil tu Mercadona de confianza pensando que esconde armas de destrucción masiva. Que, también. Sólo tienes que visitar los pasillos de ultraprocesados con altos contenidos de azúcares, grasas saturadas y harinas refinadas. Pero así es este mundo, que te promete que conocerás el amor pero te oculta que sólo lo encontrarás dentro de una caja de polipropileno en la que pone Ferrero Rocher. Y cuando te enteras que en química las iniciales del Polipropileno son PP, entonces confirmas que la sombra de la Internacional Reaccionaria es muy alargada.

*Pedir paz con un martillo.

Además de otros muchos rasgos que lo identifican como un canalla, Trump es un matón de bajos fondos. Este necio, que reclama para sí el Nobel de la Paz, recuerda a alguien que entra en una habitación gritando "tranquilidad" mientras golpea furiosamente la mesa con un martillo. Cómo buen matón Trump domina el "arte" de lanzar frases cortas y ofensivas, amenazas simples y despreciar a los demás, un cóctel que convierte la política en un vulgar espectáculo. Eso para satisfacción del creciente orbe de palurdos y majaderos que apoyan sus obscenas declaraciones y sus indignas acciones, considerándolas como la estrategia inteligente de un político que es el único capaz de “poner orden”, cuando lo único que hace este psicópata es sembrar el caos y empeorar el mundo. Pero sus bobalicones partidarios interpretan sus amenazas como pruebas de valentía, creando así una especie de culto al personaje donde la coherencia importa menos que la ideología que te lleva a apoyar a un imbécil sin sentimientos. Pero entre memos anda el juego porque, este tipo de gente que ahora mismo apoya la guerra en Irán y el corte del estrecho de Ormuz, mordiendo el anzuelo del relato de los agresores y haciendo seguimiento de las consignas de sus sucursales ultras en forma de partido, no tienen el mínimo discernimiento para entender que su "admirado" Trump y su tolerado genocida Netanyahu, están proporcionando negocio a sus petroleras, a sus empresas de armamento, a sus fondos de inversión bursátil o dando pasos para seguir ocupando impunemente territorios de sus vecinos. No entienden que cada misil disparado por estos miserables impactan en su bolsillo y en su vida. No piensan que cada misil, además de asesinar niños, destruir hogares, generar terror o crear miles de desplazados, también dispara el precio de la gasolina, del gas, de la electricidad, de los fertilizantes o de los alimentos y amenaza con disparar la inflación, subir el euribor y encarecer las hipotecas. Es decir, les jode la vida. Sin duda, el mayor gesto de paz que podría hacer Donald Trump sería desaparecer. Y el mayor favor que se podrían hacer sus seguidores sería arrojar sus móviles a la basura y volver a la escuela.

miércoles, 11 de marzo de 2026

*Beauvoir y la pérdida.

Simone de Beauvoir, en su obra "Plenitud de la vida", anunció que había dejado de creer en Dios. Lo hace con la misma calma con la que uno constata que se ha terminado el café. Sin gran asombro. Cómo un tramite más. No hay angustia, no hay alivio, no hay preocupación. Ojalá pudiera yo hacer lo mismo. Porque yo también he perdido cosas. La fe, sí, pero también la confianza en la política, la creencia en el progreso, la certeza de que el esfuerzo conduce a algún lugar y, a veces, hasta la creencia en el ser humano, que sólo recupero ante la mirada sincera, la voz serena, la paz interior y la mano tendida de muchas personas. Lo malo es que estás pérdidas ya no las vivo con gran asombro. Las vivo, simplemente, como el estado natural de las cosas. La diferencia con Beauvoir es que ella sabía lo que había perdido. Yo, muchas veces, ni eso. Vivimos en una época de desesperanza difusa. No la desesperanza dramática de quien ha apostado todo a algo y lo ha visto derrumbarse. Esa, al menos, tiene dignidad, tiene historia. Es una desesperanza más cotidiana y más insidiosa, la del que se despreocupó de la posibilidad de perder lo que nunca creyó posible perder. Es el rescoldo del que ha visto incontables promesas incumplidas, suficientes ídolos caídos, tantas causas que se corrompieron antes de llegar a ningún sitio. La desesperanza no es gratuita; tiene sus razones. Realmente, mi generación, no ha peleado contra nada ni ha perdido nada en combate pero pierde a chorros lo que creía tener asegurado. Pasa con el amor, del que esperamos tanto que cualquier cosa real resulta insuficiente. Con el trabajo, del que queremos que sea vocación y pasión y propósito y sustento económico, y que acaba siendo algo que inevitablemente defrauda. Con un sistema que te ahoga y te pisa el cuello. Con la política, a la que pedimos tanto que cuando no nos lo da concluimos que toda política es corrupción o promesas incomplidas. Y entonces decimos que todo es una decepción, cuando quizá el problema es que hemos construido un mundo con criterios que ninguna cosa concreta puede cumplir. Beauvoir llegó a la conclusión de que Dios no existe para ella. Nosotros llegamos a la conclusión de que nada merece la pena. Ella encontró libertad en la ausencia. Nosotros encontramos, con demasiada frecuencia, parálisis. Nos han enseñado a esperar que las cosas nos convenzan pero no a comprometernos con ellas. Y las cosas, que son imperfectas y frágiles y temporales, rara vez convencen a quien necesita ser convencido. Esa es nuestra gran tragedia.

*El Gran Israel del genocida Netanyahu.

Por si hubiese alguna duda de que la de Irán es una guerra provocada por el genocida estado de Israel, con la inestimable ayuda de Trump, sólo tenemos que mirar lo que está pasando en el Líbano. ¿Por qué el estado judío, inmerso en una guerra de grandes dimensiones con Irán "distrae" fuerzas para atacar militarmente a Líbano? La excusa vuelve a ser Hizbulá. Pero Líbano lleva en guerra con Israel desde que se creó en 1948. Hizbulá ni tan siquiera existía. La novedad es que, ahora, el genocida Israel no sólo mata musulmanes, ahora también asesina cristianos. Novedad relativa, porque hace año y medio 21 personas ya murieron en un bombardeo israelí contra una aldea de mayoría cristiana ubicada en el norte del Líbano, donde, desde que se iniciaron los ataques contra Irán, Israel (dopado con las armas que le proporciona EE.UU.) ya ha provocado 570 muertos y 759.000 desplazados. La penúltima barrabasada de Israel la ha sufrido la comunidad cristiana de la ciudad de Tiro. El 90% de los cristianos se han ido ya, conforme los bombardeos israelíes se cebaban en la mayor ciudad de la región fronteriza del Líbano. El resto se mantiene concentrada en una esquina de la ciudad antigua, atenazados por el miedo después de la muerte de dos cristianos a manos de las fuerzas de Tel Aviv, incluido un conocido sacerdote -muy cercano a los cascos azules españoles- cuando ayudaba a afectados por un ataque anterior. Morir bajo las bombas mientras intentaba ayudar a un feligrés. El Papa ha expresado su "profundo pesar por todas las víctimas de los bombardeos, por las numerosas personas inocentes, entre ellos muchos niños, y por quienes las ayudaron, como el padre Pierre El-Rahi, sacerdote". La excusa de Israel es Hizbulá, como Hamás lo fue en Gaza, pero la realidad es que hace años que Israel quiere anexionarse la parte sur del Líbano. Los ataques israelíes, que pasan casi desapercibidos por los dirigidos a Irán, han provocado ya una crisis humanitaria y el desplazamiento de miles de personas, incluyendo un éxodo de cristianos del sur del Líbano, donde muchas de sus propiedades e iglesias han sufrido daños o destrucción total. Es evidente que cuando Israel se apodere del sur del Líbano, hasta los cristianos les molestarán a estos supremacistas en su objetivo de construir el "Gran Israel", ese concepto político-religioso defendido por la ultraderecha israelí que busca expandir las fronteras del Estado basándose en interpretaciones bíblicas de la "Tierra Prometida". Esta estupidez incluiría la totalidad de Cisjordania, Gaza, sur del Líbano, partes de Jordania, Siria, Irak y Egipto. Así que tenemos más genocidios a la vista.

martes, 10 de marzo de 2026

*El negocio de Irán

Por si no había suficientes problemas y crisis, y por si los niveles de violencia verbal y crispación no fueran ya insoportables, ahora tenemos un nuevo frente: la guerra de Israel -porque esta es la guerra de Israel con la ayuda de EE.UU.- contra Irán. Suele decirse que se sabe cómo empieza una guerra pero no como termina. Pero, ahora, el inicio de algunas guerras es tan complejo que no sabemos dónde está. Hace cuatro años se inició la guerra de Ucrania. Algún día sabremos el papel jugado por EE.UU. en las "provocaciones" para que Rusia actuase. Después logró, a través de las sanciones, que Europa redujese su dependencia energética de Rusia para que aumentase la compra de su petróleo y gas natural, mucho más caro que el ruso. ¡Menudo negocio para EE.UU. Menuda "ruina" para Europa!. Nada más iniciarse este año, EE.UU. interviene en Venezuela, "requisa" su petróleo y lo vende en el mercado internacional. El siguiente paso es llevar la guerra a Irán, sabiendo que ello provocaría el cierre del estrecho de Ormuz (por él circula diariamente una quinta parte del comercio global de petróleo, así como el 20% de los metaneros), alterando el mercado de petróleo y gas y disparando su precio. Esto lo pagamos casi todos. "Casi" porque el que ya se está lucrando con toda esta situación es el sector de hidrocarburos estadounidense, principalmente sus compañías gasistas -muy "mimadas" por Trump- que se van a beneficiar porque, vendiendo el mismo volumen de gas a Europa, ya han multiplicado el precio de su gas por cuatro. Goldman Sachs, conocida firma experta en sacar provecho en situaciones de caos global, ya habla de probables aumentos de hasta el 130% del precio del gas en Europa y de más de 1.000 millones de dólares a la semana en beneficios extraordinarios para las empresas americanas como consecuencia del conflicto. Además, más del 80% del gas y del petróleo del golfo Pérsico, hoy cerrado al paso de buques, tienen como destino Asia. China es la principal damnificada. ¡Negocio redondo!: te lucras con la guerra, perjudicas económicamente a tus principales rivales comerciales (China y la UE), disparas el negocio de tus empresas de armamento y, con los beneficios extras, financias la última chulería militar de Israel en su objetivo de machacar a los árabes para hacerse con "el Gran Israel". Y después tocará levantar el gran resort del Caribe sobre las ruinas de Cuba, que Trump tiene que agradar también a sus empresas constructoras, hoteleras y fondos de inversión. Y Europa, lamiéndole la bota.

lunes, 9 de marzo de 2026

*Capitalismo de identidad

Cada vez más gente queda atrapada por el "capitalismo de identidad", ligado a las redes sociales  y que conduce a un exhibicionismo que puede ir de lo antiestético a lo grosero, de lo irracional a lo estúpido. A veces es signo de ignorancia y hasta de desesperación; y en el mejor de los casos, la resignación de incluir la identidad en redes sociales, perfiles laborales y demás plataformas por mera supervivencia. Como resultado de todo esto surgen personalidades narcisistas, por adorarse, gustarse y recrearse en su propia contemplación, donde el selfie, resulta como la opción más popular. Por ello, no es de extrañar que este hábito domine la comunicación social y por tanto sea ya, algo inherente a nuestro YO. El narcisismo nos invade a consecuencia de la globalización de las redes, la inmediatez y la fugacidad, que conducen a un individuo egoísta y despreocupado de su pasado y su futuro. Llegó así la era del hedonismo y el individualismo fruto del desencanto y la desconfianza hacia todo. Llegamos así a la estupidez suprema: se rechaza la verdad para abrazar el bulo; se niega la ciencia para validar el negacionismo; se margina a los que saben para dar voz a los ignorantes. El narcisismo ha abolido lo trágico y aparece como una forma de apatía que mantiene una profunda indiferencia hacia el mundo, donde no preocupa el futuro, solo interesa el presente y el yo. Pero es un presente putrefacto que convierte en normal y aceptable la superficialidad y la bellaquería de políticos impresentables, reyes campechanos, celebridades y estrellas del fútbol. Perdidos y hundidos en la más profunda decepción de nuestros ejemplos a seguir, asimilamos y adaptamos sus comportamientos. Paradójicamente el exhibicionismo nos lleva al aislamiento y a la descomposición de nuestro ser social, cada vez más individualista, al YO que no sabe mirar más allá de su ombligo; el que salva su culo y el que venga detrás que arree. El YO que, sometido a la basta cantidad de información, estímulos y tareas, es capaz de creerse todo y de no creerse nada, o más bien, el YO narcisista, que solo cree lo que le interesa creer y que defiende su razón, aunque eso lo convierta en un fraude.

sábado, 7 de marzo de 2026

*Anguita y el presente

"Estados Unidos ha vivido siempre de depredar, de robar, de matar. Ha intervenido en donde ha querido, ha hecho lo que le ha dado la gana, ha quitado y ha puesto gobiernos. Lo ha hecho, además, con un discuso que a mí me resulta pueril, propio de mentes poco inteligentes si no fuese porque tienen bomba atómica. El discurso de Bush sobre la lucha del bien y del mal, sobre que América está llamada a..., me recuerda a un tal Adolfo Hitler", que afirmaba lo mismo con Alemania. Sólo hay que comparar el "América tiene que..." con el "la raza aria tiene que...". Y no olvidemos una cosa: todos los fascismos se caracterizan por su simplificación: el bueno y el malo. El bien contra el mal. Y, además ¿quién es el malo? Pues lo dice EE.UU. Sus presidentes pusieron en marcha el concepto de "guerra preventiva": Dicho de otra manera: yo pienso que usted me va a atacar. ¿Qué razones tengo? Ninguna, pero no sé, se lo veo en la mirada, lo intuyo. Por tanto, yo le declaro la guerra a usted. ¿Y por qué? Porque es terrorista".  (Palabras de Julio Anguita en una entrevista que le hizo Jesús Quintero en el año 2003).

Pero, ¿qué es terrorismo? ¿Quién lo define?. Pues el poderoso, el canalla, el psicópata, el genocida. Quienes han destrozado el marco de diálogo y negociación creado tras la segunda guerra mundial; quienes desprecian la legalidad internacional; quienes burlan la autoridad de organismos internacionales como la ONU o el Tribunal Penal Internacional; quienes tienen capacidad -y la utilizan- de asesinar cuándo, dónde, cómo quieran y a quién quieran; los que secuestran a jefes de estados soberanos, los que perpetran matanzas indiscriminadas asesinando a miles de civiles; los que bombardean escuelas y hospitales; los que asesinan a periodistas en zonas de guerra; los que amenazan con incursiones militares a sus vecinos; los que utilizan el hambre como arma de guerra; los que pretenden quedarse con territorios de sus propios aliados; los que rezan para matar más y mejor; los que entierran vivos a los soldados enemigos; los que asesinan impunemente a trabajadores humanitarios en una proporción jamás vista en ningún otro conflicto armado... Qué poco han cambiado las cosas en 23 años.


*Otro 8 de marzo

El almanaque me resulta tedioso. Es un bucle interminable, un cansino "déjà vu", un castigo de Sísifo, el año de la marmota hecho agenda. Menos mal que recoge días como el 8 de marzo que te llevan a reflexionar, a valorar, a tomar partido. Con la que está cayendo, que son chuzos fascistas de punta, celebrar el 8 de marzo es más necesario que nunca. Quizá sea que cuando oigo hablar a un fascista siempre pienso (yo soy más de pensar, ellos de gritar consignas) que lo correcto es lo contrario. Ellos están "cansados" (bueno, ellos dirían "hasta los huevos", que es más testosterónico) de feminismo y de "feminazis". Creen que no son necesarias las políticas de igualdad, que el feminismo ha ido demasiado lejos, que la violencia de género no existe. Y, como son lerdos y mentirosos por naturaleza, debemos pensar lo contrario. Ellos, desde su visión patriarcal y "macho supremacista" de la vida, piensan (con perdón) que el feminismo es un problema. Pero el problema, aquí, en Afganistán, en Israel, en Arabia Saudita o en la América trumpiana, es el machismo. El problema de los hombres no es el feminismo. Parece una obviedad, pero conviene recordarlo. El feminismo es sólo un inconveniente, una incomodidad, una china en el zapato para los machistas. Parece una obviedad, pero conviene recordarlo porque el "facherio" y el "macherio" (todo facha es machista, pero no todo machista es facha) cada 8 de marzo vuelve a sentar al feminismo en el banquillo de los acusados. Es cansino ver cómo las fuerzas retrógradas de este país se empeñan en seguir sometiendo al feminismo a cuarentena y a mantenerlo bajo sospecha, negándose a que sea una conversación de sentido común. Hoy la ola reaccionaria ha encontrado en el discurso antifeminista un filón para fomentar y canalizar el malestar de muchos hombres, especialmente jóvenes. Han puesto en marcha una industria de la misoginia, dopada por los algoritmos, que les bombardea con miles de mensajes que fomentan el resentimiento y el agravio. Un ecosistema que alimenta la desconfianza hacia el feminismo, culpándolo de su baja autoestima. El resultado está a la vista. Miles de jóvenes, y no tan jóvenes- identifican el feminismo -y en muchos casos a las propias mujeres- como el origen de sus problemas: la precariedad, la soledad, la ansiedad, las dificultades materiales... Pero el mundo facha ya nos tiene acostumbrados a esto: para ellos, por ejemplo, la culpa del cambio climático la tienen los ecologistas. Así que conviene celebrar el 8 de marzo para recordar que sigue siendo necesario reivindicar la igualdad entre hombres y mujeres, condenar la violencia contra la mujer o respetar la diversidad sexual. Pero también para afirmar que no compramos la mercancía tóxica y averiada de la extrema derecha y que estamos comprometidos con un mundo más libre y justo.

viernes, 6 de marzo de 2026

*Trump y el diablo

Es difícil encontrar una imagen más inmoral y obscena que la de Trump en el Despacho Oval rezando rodeado de pastores evangélicos. Podría titularse: "A Dios rogando e inocentes asesinando". Sólo puede definirse como un vomitivo espectáculo político-religioso. Es la religión convertida en escenografía de poder y propaganda para adular a un psicópata. Son los mismos que dicen que Irán es un régimen satánico dirigido por fanáticos religiosos. Lo más parecido a un aquelarre o a una liturgia inquisitorial. La reunión fue organizada por la "Oficina de Fe de la Casa Blanca". Sólo la existencia de un órgano como este demuestra el carácter irracional y putrefacto de la administración Trump. Las ideas religiosas de este energúmeno son otra muestra de sus taras mentales, su enfermizo narcisismo y su depravada moral. Su referencia es la Biblia "Dios bendiga a los Estados Unidos", también conocida como la Biblia de Trump, llamada así porque él mismo la promocionó en 2024, vendiéndolas a 60 dólares. El libro es un engendro propagandístico, sectario, manipulador y ultranacionalista. Incluye textos "patrióticos" estadounidenses como la Constitución o la Declaración de Independencia. El resto es una antología o compilación de textos, algunos de ellos manipuladoramente incompletos, en el ámbito de la religión civil estadounidense y el trumpismo, una edición de la versión King James de la Biblia cristiana y textos relacionados con la fundación y la política de EE.UU. ¡Apesta a panfleto ultra de tintes pseudo religiosos! Por su parte, la relación entre Trump y gran parte de la base evangélica blanca en Estados Unidos es también obscena. Estos líderes religiosos de abultada cartera le han prestado un sólido apoyo político, ignorando sus repetidas polémicas, escándalos sexuales, mentiras reiteradas y el uso de un lenguaje que muchos considerarían obsceno u ofensivo. Su apoyo es incondicional frente a los escándalos del sátrapa, con el argumento de que "todos somos pecadores" o han minimizado sus comportamientos al centrarse en sus logros políticos. Incluso tras la difusión de grabaciones con comentarios obscenos en 2016 o las condenas por abuso sexual en 2023, la lealtad de este grupo no se ha visto mermada.  Algunos líderes evangélicos, en su estulticia, han defendido a Trump comparándolo con figuras bíblicas como el rey David, argumentando que Dios puede utilizar a personas imperfectas o "pecadoras" para lograr fines divinos. En el fondo es una relación mercantil. A cambio de su apoyo Trump les "regala" el nombramiento de jueces conservadores, la lucha feroz contra el aborto, la defensa de la "libertad" religiosa y el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén.

*Móviles y libros.

Intenta no desviar la mirada hacia tu móvil buscando la última y más estúpida declaración de Ayuso, o el último meme de los bodrios de programas de Iker Jiménez, o la última y manipulada polémica estéril en X. Verás entonces que estamos aquí porque el mundo se está cayendo a pedazos y gran parte de la sociedad sigue aplaudiendo y jaleando las memeces que le sirven como espectáculo. Mientras discutimos, por octavo año consecutivo, si España se hunde o si tenemos que echar a los inmigrantes, nos están robando la cartera y el futuro. Antes esto exigía una oleada de algaradas callejeras con cócteles Molotov. Aunque lo más revolucionario que se ha inventado es el libro. Ninguna revolución se ha hecho con el estómago lleno. Ahora podríamos decir que ninguna se hará con el móvil en la mano, porque quien sale a la calle con el móvil en la mano tiene las manos atadas, el estómago lleno y la cabeza vacía. Un libro llena la cabeza cuando no es para pasar el rato sino cuando es un ladrillo. Y ya sabemos que los ladrillos pueden servir, según el caso, para levantar muros o para reventar escaparates. Todo depende de quién tenga hambre y de qué y  de quién tenga miedo y de quién. El móvil no te dejará ver más allá de lo que quiera el algoritmo. El libro, por el contrario, te limpiará la mirada y te hará ver claro. Dijo Brecht que "la perra que parió al fascismo sigue en celo" . Y ha parido de nuevo, aquí en nuestros barrios. En todos. Hoy la "bestia" de fauces ensangrentadas ya no necesita uniformes, ahora lleva traje a medida, preside partidos, se disfraza de comunicador, gestiona fondos buitres, sonríe en Instagram y legisla desde los despachos con la bandera rojigualda en la muñeca. Por eso el libro resulta tan urgente. No porque leer cure el fascismo, que no lo hace, porque si lees el Mein Kampf estamos apañados, sino porque para parar un tanque hace falta saber distinguirlo de una ambulancia y dónde coño golpearlo. Conviene apagar las manipuladoras pantallas y encender un libro para abrir la carne, para que veamos la infección que afecta a nuestra realidad. Ya está bien de indocumentados propagando bulos, de ignorantes opinando. Porque no se limitan a opinar. Después, van y votan como si supiesen qué están haciendo, como un dulce -y estúpido- acto de recuerdo entrañable. Aquí la nostalgia no es inocente, es un producto de marketing para chavales y adultos desnortados que echan de menos una dictadura que no vivieron o no recuerdan correctamente, alimentados por youtubers andorranos y políticos fachas que dicen aquello de "esto con Franco esto no pasaba". Y tienen razón, con Franco no pasaba que pudieras leer, incluso esto, sin que te partieran la cara en la DGS. Pero eso es exactamente lo que muchos quieren que regrese. Eso sí, han cambiado los tanques por las togas, la censura previa por la manipulación más escandalosa, la Brigada Político-Social por la "Policía Patriótica", la "paz" del miedo por el culto al Mercado, ese dios que exige sacrificios humanos en el altar de la precariedad, al que todos rezamos cada vez que aceptamos condiciones de mierda porque "es lo que hay". Pero no les basta: el fascismo necesita un chivo expiatorio, un hueso que tirarle al perro hambriento para que muerda al vecino en vez de al amo. Y ahí entra el racismo, el odio al pobre, al diferente. Son las tripas del monstruo mediático, cómo se cocina el odio en los platós de televisión, cómo se sirve la mentira en bandeja de plata en los matinales plagados de tipejos como Ana Rosa o Nacho Abad, cómo consiguen que la víctima se convierta en objetivo. La maquinaria está engrasada para que odies al que llega en patera y ames al que te desahucia, para que admires al que se va a Andorra para no pagar impuestos y desprecies al que propone subir las pensiones. Acabaremos lapidando inocentes arrojándoles los móviles antiguos.

jueves, 5 de marzo de 2026

*Abusón Trump

Salvo para los que le adoran, le tienen por ejemplo o comparten sus podridas ideas, no cabe duda de que Trump es, además de un canalla, un psicópata. A los psicópatas no hay que tenerles pena. Es verdad que son individuos con un trastorno de la personalidad y que actúan de forma impulsiva, pero también de manera consciente y calculadora para obtener poder y control, viendo a las personas como simples instrumentos para alcanzar sus caprichos. A este miserable no le importa nada el dolor ajeno, no tiene un ápice de empatía. Trump es ese ególatra maleducado que piensa que Dios creó lo mejor del mundo para él, dejando la basura para el resto de la humanidad. No sé si es tonto o es listo, ni me interesa. Está claro que es un tipo primario, un gorila sin evolucionar al que sólo complace la riqueza y el poder sobre los demás. Para él y los que apoyan sus tropelías no existe la esperanza, ni la utopía, ni los derechos, ni tan siquiera las leyes. El "bien" le trae al fresco, sólo le interesa la supremacía de los ricos de su raza y la de su Biblia, libro que sigue justificando tanto sus decisiones como las del genocida de su amigo de Israel. Ellos sólo creen en un Dios vengativo, diabólico, psicopático, incapaz de amar. Un Dios que bendice la violencia como recurso de los más crueles para imponerse. Lideran el odio a la cultura, al conocimiento, a la diversidad, a la verdad, a la ternura. Sólo profesan el amor a la riqueza, la crueldad y al abuso, por mucho que se les llene la boca del nombre de Dios para salvar "su" idea de la Civilización. Trump no cree absolutamente en nada más que en su Dios y en el dinero, aunque en realidad es lo mismo. Sueña con un mundo libre de homosexuales, hispanos, negros y orientales, "zurdos", gentes que no fueron creados a imagen y semejanza de su Dios y que, por tanto, son una amenaza para su obra. Hitler también quería salvar la civilización occidental poniendo a Europa entera bajo el mando de una raza blanca superior que sabía lo que convenía a todos: a unos morir, a la inmensa mayoría sufrir y a una minoría disfrutar de los bienes terrenales. Quizá Trump no lo sabe, pero quienes manipulan a ese niñato abusón, primario, maleducado y cazurro, sí: Saben que la única manera que tiene su país de seguir siendo el amo es matando, asesinando a mansalva, en cualquier país del mundo, sin escrúpulos, sin remordimientos, sin mesura. Para eso está él ahí, para acabar con el Derecho Internacional, con la Democracia y los Derechos Humanos.

miércoles, 4 de marzo de 2026

*Crónica de una agresión

Sucedió como suceden siempre las infanias: cuando Irán estaba sentado a la mesa de negociaciones, dispuesto a utilizar la diplomacia para evitar la guerra, las bombas ya estaban cargadas. Ha sido la crónica de una traición anunciada que vuelve a escribirse con sangre sobre el polvo de Oriente Medio. Se hablaba de negociación, pero EE.UU. e Israel pensaban en destrucción. Trump, el fascista y Netanyahu, el genocida, esa hidra de dos cabezas que se alimenta del petróleo ajeno y del supremacismo propio, no conocen otra diplomacia que la del asesinato. No hubo ultimátum. Hubo, simplemente, la decisión de Israel de destruir Irán, otro país árabe, otro país comprometido con la causa palestina. Como ya se destruyó a Líbano, a Irak, a Libia, a Siria. Es el sueño húmedo del sionismo asesino, aderezado con abundantes barriles de petróleo barato. Y, mientras, las empresas americanas de armamento haciendo caja, porque el 5% del PIB de cada uno de los países miembros de la OTAN se les queda corto. Había que darse prisa. Había que aprovechar el efecto de las "revueltas populares" en Irán, esas revoluciones de bandera, esos teatrillos financiados por la CIA para debilitar al régimen y dar cancha al neofascista Reza Pahlaví. Ya contaban con el apoyo incondicional de la ultraderecha internacional, de las acomplejadas y serviles potencias europeas y de esta sociedad de principios derrotados y moral cínica y turbia. A esta sociedad no le gusta Irán. Pero no porque sea un régimen totalitario, teocrático y represivo. No le gusta porque no es una democracia liberal, es decir, sometida a los plutócratas; porque hay turbantes y no corbatas; porque rezan a un Dios que no es el Mercado ni la Socialdemocracia. Prefiere que gane el imperialismo, el que bombardea sin negociar, el que no se inmuta tras asesinar a 150 niñas, el que te chantajea, te amenaza, te desprecia, te somete y te vende el petróleo y el gas que roba mucho más caro que lo que marca el mercado. Así es la gente que se somete a esos sátrapas que habitan los salones climatizados donde no se huele la sangre de los pueblos.

*Historia, memoria y guerra..

No es lo mismo historia que memoria. La historia es esa señora desmemoriada, y a veces impostada, que siempre escriben los vencedores. Pero la memoria es esa cicatriz que nos queda cuando la historia miente. Acabamos de asistir al inicio de una nueva guerra. Aunque yo, más que de guerra, hablaría de agresión. Siempre es lo mismo: estalla un "conflicto" (útil eufemismo para esconder la violencia, el sufrimiento, el dolor y la muerte que genera la guerra) y el que lo provoca impone su relato para justificarlo. Usa términos grandilocuentes (realmente, los babosea) como libertad, democracia, defensa..., inventa un "casus belli", controla y esconde la información y la falsea en beneficio propio. Pasado el tiempo la verdad acaba conociéndose. O, mejor dicho, la mentira queda al desnudo. El responsable, entonces, seguirá con sus falacias y dirá cosas como "que fue un error de cálculo", que fue una "escalada inevitable", una "acción necesaria"; que si las "víctimas colaterales" son inevitables, bla, bla bla. Las únicas que nunca dirán nada son las víctimas. A ellas sólo les toca sufrir. Y enterrar a sus familiares y amigos. Y dejar de vivir. Lo único que siempre escuchamos es el discurso falso y viciado de plutócratas, estrategas, tecnócratas y politicastros de alma podrida que confunden el mundo con un mapa de riesgos, una cartera de inversión, un juego de geoestrategia, una oportunidad de especulación o un campo de enfrentamiento ideológico para conseguir rentas electorales. Pero, lo peor, es cómo ha cambiado la sociedad. Ante situaciones similares hemos pasado en poco tiempo de una reacción general del "No a la guerra" a un limbo de silencio, de indiferencia, de "comprensión", incluso de apoyo a la agresión. Importan más la propia ideología que las víctimas inocentes, el ajuste de cuentas políticas que la ética personal, los intereses económicos que los valores y hasta las creencias religiosas, la falsa seguridad que da la actitud servil hacia el poderoso que la dignidad. Cuando a tanta gente la guerra "le trae al fresco", el futuro deja de existir.

*Porque ella lo vale

Vivimos en un mundo donde cada vez hay más gente pero menos personas. Empiezan a ser legión los que van por la vida con el único objetivo de preocuparse de ellos mismos y esparcir toda la mierda que llevan dentro. Observo cada vez más gente -da igual su edad- que vive en un eterno "su majestad el bebé"; es decir, que no quieren abandonar la fantasía narcisista de haberlo sido todo para sus padres. Con tanto egoísta, con tanto narcisista, es imposible que esta sociedad viva en armonía. Eso es ya una utopía y la realidad, a grandes rasgos, todo lo contrario al altruismo y a la empatía. La gente no deja de mirarse el ombligo. Antes aspiraba a ser la más guapo, la más rica, la más guay... Ahora no. Ahora hay que procurar joder a todos los que no piensen, no sientan, no crean, no amen como tu. Y si son diferentes, son minoría, son más pobres o más débiles, hay que intentar joderlos con más saña. Centrando la atención en ellos nadie reparará en lo absolutamente mierda que eres tu y te sentirás superior. Estoy harto de escuchar a necios egoístas, engreídos y malcriados. Una influencers -otra vividora improductiva más de esta plaga moderna de crear tendencia siendo un imbécil- que vive en Dubai para no pagar impuestos, inmediatamente después de iniciarse la guerra contra Irán, criticó al Gobierno de España por no ponerse en contacto con ella -yo, yo, yo- para repatriarla ipso e hizo un llamamiento a no pagar impuestos. Ofelia Hentschel, se llama este engendro de egoísmo superlativo, que solo tiene el dinero como patria y la necedad por bandera. Sinceramente, a mi preocupan más "los civiles asesinados en cualquier lugar por esta nueva guerra, o las ciento cincuenta niñas que han muerto bajo las bombas en una escuela (porque EE.UU. y el carnicero Israel llevan la "libertad" por igual a un hospital que a un colegio) que lo que le esté pasando a esta cría egoísta, ególatra, lerda y podrida de dinero en el hotel de lujo de un país al que se larga para evitar contribuir a que en el suyo se mantenga la educación, la sanidad, las pensiones públicas... porque 'ella lo vale".

martes, 3 de marzo de 2026

Lo que pasa en Irán

Lo que está ocurriendo en Irán demuestra que estamos ya viviendo, no en una cruel distopía, sino en una realidad indeseable, peligrosa en extremo, caracterizada por la alienación humana, la opresión totalitaria, el colapso ambiental... Vivimos un presente de deshumanización,​ de avance de los totalitarismos, de degeneración de los comportamientos sociales. Estamos sometidos a los caprichos de un tirano sin modales, sin principios ni moral. Nos mienten a cada paso. Y lo que es peor, las masas se rinden alborozadas a la mentira. Se agrede ilegal e impunemente a un estado soberano, justificándolo con mentiras: "El objetivo es acabar con un régimen sangriento, un estado terrorista. Devolverle la libertad y la democracia", dicen. Pero la verdad es que ha sido un ataque jaleado por el genocida estado de Israel para acabar con el último escollo para desarrollar su plan de construir el "Gran Israel". Y, de camino, apropiarse del petróleo iraní, como ya se ha hecho con el de Venezuela. El candidato de Trump para liderar el nuevo Irán es Reza Pahlavi, un títere de EE.UU e Israel que promete vender Irán al capital extranjero. Ya su padre, regaló hasta el 40% de los campos petroleros de Irán a compañías estadounidenses y británicas tras llegar al poder después de un golpe de Estado apoyado por la CIA en 1953. De nuevo Trump ignora, ningunea, chantajea y chulea a los que se creen sus aliados, pero que sólo son sus servidores o sus esbirros. Europa vuelve a practicar el servilismo y el vasallaje respecto al "matón" americano y se suicida moralmente al callar -incluso apoyar- frente a crímenes y violaciones graves del derecho internacional y humanitario. Europa cree que la defensa de los derechos humanos, del imperio de la ley y de la paz, pueden asumirse selectivamente, olvidándolos cuando interesa al sátrapa Yankee. Con ello dan otra vuelta de tuerca al auge del fascismo que, por cierto, está disfrutando con la tragedia de Irán.


*Salvar a las mujeres musulmanas

El cinismo de una parte de esta sociedad comienza a ser asfixiante. El de la ultraderecha resulta vomitivo, pero se extiende como la pólvora y ya lo vemos por todas partes. La ignorancia es su mejor caldo de cultivo. La desfachatez de la ultraderecha cuando habla de las mujeres es insuperable. Los que abogan por recuperar el patriarcado más rancio, los que atacan sin piedad al feminismo, los que niegan la violencia de género, los que proponen acabar con las políticas de igualdad... intentan ahora justificar la agresión militar a Irán en la "defensa" de las mujeres musulmanas, un argumento que instrumentaliza los derechos de las mujeres y que abunda en narrativas colonialistas e islamófobas. Las derechas llevan tiempo promocionando un discurso que presenta la situación de las mujeres musulmanas como un problema moral que exigiría intervención externa para "salvarlas". A las de Irán, porque las de Arabia Saudita -aliada de EE.UU.- deben aceptar contar con el permiso de un hombre de la familia para casarse, poder viajar, pasear sola por la calle o ser condenadas hasta a 11 años de prisión por vestir de manera “indecorosa” en publicaciones de sus redes sociales. La “preocupación” por la libertad de las mujeres musulmanas sólo le sirve a la derecha para marcar civilizatoriamente al enemigo islámico; pero desaparece cuando esas mujeres son inmigrantes -da igual que sean niñas-, quieren libremente llevar un velo o quedan bajo la violencia de las potencias que se presentan como garantes del orden. Del suyo, claro. Lo que la derecha quiere no es proteger a las mujeres musulmanas, sino encontrar excusas para justificar agresiones; esgrimir la superioridad occidental e imponer globalmente sus usos y costumbres. Sin embargo, ni una palabra de condena cuando una escuela primaria femenina es alcanzada por un misil israelí en Irán, provocando 148 personas muertas y 95 heridas, la mayoría niñas. Porque cuando el discurso de “salvarlas” puede coexistir con la muerte de niñas en una escuela, la pregunta deja de ser retórica.