viernes, 3 de abril de 2026

Poema abril

Los hay pendientes del reloj

y se vuelven del tiempo feroces enemigos.

Los conozco gratuitos, pusilánimes

que simplemente están.

Ni son. Ni lo parecen.

Los hay que viven sin contar los dí­as

y se les vuelve el tiempo

felicidad sin prisa.

El que apaga la luz y el tiempo

no siempre busca el sueño.

A veces, en lo oscuro,

sus ojos se acostumbran a mirar

lo que no le muestra el dí­a.

A veces, cuando vuelve a mirar, ya no es el mismo.

A veces, es mejor olvidar lo que ya sabes,

vaciar tu memoria,

dejar la mente en blanco.

Sólo así­ podrás ser un hombre nuevo.

No te mientas a tí mismo

sólo así dejarás de sentir en tu nuca

el aliento de la perplejidad,

la palidez de aquellos

a quienes tu presencia desconcierta,

y verás en sus ojos reflejado el temor,

como una llama que despacio alimenta

la hoguera que provoca.

Incluso junto al mar arden recuerdos.

El agua siempre encuentra el camino de vuelta,

las señales efí­meras de una vida anterior.

No cargues nunca con maletas

que no son equipaje sino lastre.

Las llamas del recuerdo se elevan en la noche

buscando iluminar una certeza,

tratando de agrietar

un silencio más cómplice que la peor mentira.

Quien carece de sueños se queda sin futuro.

Quien niega a sus maestros un pedazo de tiza

niega a sus propios hijos

la posibilidad de una pizarra

donde escribir "Mañana".

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