Los hay pendientes del reloj
y se vuelven del tiempo feroces enemigos.
Los conozco gratuitos, pusilánimes
que simplemente están.
Ni son. Ni lo parecen.
Los hay que viven sin contar los días
y se les vuelve el tiempo
felicidad sin prisa.
El que apaga la luz y el tiempo
no siempre busca el sueño.
A veces, en lo oscuro,
sus ojos se acostumbran a mirar
lo que no le muestra el día.
A veces, cuando vuelve a mirar, ya no es el mismo.
A veces, es mejor olvidar lo que ya sabes,
vaciar tu memoria,
dejar la mente en blanco.
Sólo así podrás ser un hombre nuevo.
No te mientas a tí mismo
sólo así dejarás de sentir en tu nuca
el aliento de la perplejidad,
la palidez de aquellos
a quienes tu presencia desconcierta,
y verás en sus ojos reflejado el temor,
como una llama que despacio alimenta
la hoguera que provoca.
Incluso junto al mar arden recuerdos.
El agua siempre encuentra el camino de vuelta,
las señales efímeras de una vida anterior.
No cargues nunca con maletas
que no son equipaje sino lastre.
Las llamas del recuerdo se elevan en la noche
buscando iluminar una certeza,
tratando de agrietar
un silencio más cómplice que la peor mentira.
Quien carece de sueños se queda sin futuro.
Quien niega a sus maestros un pedazo de tiza
niega a sus propios hijos
la posibilidad de una pizarra
donde escribir "Mañana".
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