El individualismo es una plaga capitalista que afecta a todos los aspectos de la vida. Ahora le toca a las ciudades, que han pasado de ser ecosistemas donde las personas desarrollaban sus vidas a nichos de negocio. Qué tiempos aquellos donde mudarse a un bloque con fachada racionalista de ladrillo visto y terraza con baranda metálica, con maceteros incorporados, representaba el triunfo de una clase media de treintañeros que habían superado en bienestar a sus padres. Las calles repletas de niños, aunque escaseaban las guarderías, los colegios de primaria estaban abarrotados y una ciudad como Córdoba tenía sólo cuatro institutos públicos. Pero el "progreso" nos trajo bienestar e individualismo. La cooperación dio paso a la competencia. Las asociaciones de vecinos se vaciaron y triunfó la política de cada mochuelo a su nido. Las calles se vaciaron de niños y se llenaron de coches. Las terrazas de las viviendas, que facilitaban el contacto con la calle y los vecinos, dejaron de tener sentido en una sociedad individualista que busca el aislamiento y comenzaron a cerrarse, a la vez que los aparatos de aire acondicionado colonizaban las fachadas. Éstos, las reformas de terrazas y ventanas y la instalación de toldos representaban el triunfo de la "soberanía testicular" frente al acuerdo comunitario. Mientras, las otras terrazas, las de los bares, metáfora moderna de la exhibición ostentosa y pública del consumo, se multiplicaban y se apropiaban del espacio común. Pertenezco a esa mayoría menguante, a esa generación, en que la vivienda estaba siempre habitada. Ahora las jóvenes parejas, agobiadas por salarios bajos y alquileres altos, abandonan su vivienda al amanecer y regresan al ocaso. Mas que vivir, duermen en casa. En muchos barrios, de los bajos han desaparecido las tiendas y negocios artesanales, siendo sustituidos sus locales por oscuras miniviviendas al servicio del negocio inmobiliario. Los centros se han convertido en parques temáticos abiertos al servicio de un turismo molesto. Los nuevos turistas no vienen a ver, vienen a hacerse notar. Los niños, pese a celebrar cumpleaños con decenas de invitados, no tienen amigos con quienes jugar en la calle y se divierten -o acipotan- individualmente con el móvil o la maquinita. Es evidente que el individualismo es una plaga capitalista que afecta a todos los aspectos de la vida. Soy consciente de que los barrios, como las personas, irreversiblemente envejecemos. Pero juntos podríamos haberlo hecho mejor. Este individualismo de obreros que no saben que lo son, aparte de estúpido, es feo.
miércoles, 1 de julio de 2026
martes, 30 de junio de 2026
Vergüenza informativa
Vivimos tiempos donde un monstruo vil y anaranjado bombardea países, secuestra presidentes, monta golpes de Estado, manipula elecciones, amenaza a Groenlandia, ejecuta militarmente a supuestos narcos o libera a otros como el expresidente de Honduras mientras mata o arresta a conciudadanos con su "Gestapo" (ICE). Además, nos obliga a endeudarnos comprándole armas y protege a genocidas como Netanyahu. Nuestros representantes se humillan ante él. Mientras, se blanquea el nuevo fascismo en canales de televisión privados y en redes sociales, justificándolo con palabras equidistantes como “polarización”. Presentadores de "naves del misterio" alzan el saludo nazi mientras impunemente sueltan bulos sin contrastar. Los estragos que en la profesionalidad de muchos medios informativos está produciendo el irrespirable clima político son incalculables. Nos encontramos ante un fraude informativo al servicio de los sesgos ideológicos en conflicto actualmente, lo cual dice muy poco en favor de quienes dirigen o se dejan manipular dentro de la clase periodística. Es época de mercenarios. Vicente Vallés, por ejemplo, es tenaz como pocos en su tarea de palanganero de la derecha, escudado en esa impecable elegancia jesuítica que le adorna. Otros, o no hablan de lo que realmente pasa, o lo hacen de un modo claramente sectario, o simplemente lo ocultan. En el terreno judicial se practica el lawfare a la luz del día, cuando no la prevaricación directamente. Se alaba y se libera a corruptores que deberían estar en la cárcel. En muchos medios se promociona el "negacionismo" de todo tipo (climático, antivacunas, anticiencia…). Todo ello sin consecuencias. Mientras España se convierte en un horno de mayo a octubre, habrá incendios cada vez más salvajes, vendrán futuras "danas" y sequías cada vez más destructivas, Vox -con el aplauso de cada vez más memos- exige la derogación de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, así como el desmantelamiento de normativas medioambientales y planes de movilidad sostenible. Y se siguen sin escuchar a científicos solventes, porque el mercado debe seguir engullendo. Y porque, en asuntos climáticos, es mejor dar voz a Jorge Rey, que con sus observaciones de las hormigas y las cabañuelas está muy por encima de los complejos procesos científicos y técnicos que sirven de base al pronóstico meteorológico. Y todo porque anticipó Filomena. Lástima que sólo viera venir la Dana de Valencia a toro pasado y en los periódicos ultras como La Nueva España, El Confidencial, La Razón, El Debate u OK Diario. Una vergüenza más, un menosprecio del primer deber de todo informador, que es contar la verdad, no invisibilizarla ni manipularla. Pero claro, Jorge Rey opina que "el cambio climático no lo está ocasionando la actividad humana y no es preocupante". No sé qué pensar, si este tipo es un imbécil útil, un facha redomado o ambas cosas.
lunes, 29 de junio de 2026
Catetos y disciplina
Paletos y provincianos hay en todas partes. Las ciudades están llenas de tales especímenes, aunque en Madrid creen que España es una ciudad cosmopolita -la suya- rodeada de catetos. Lo que es nuevo es esa exhibición alegre del espíritu pueblerino que invade pueblos y ciudades patrias, pues basta desparramar la vista para apreciar esa sobreabundancia de catetos en nuestros poblachones o en nuestras grandes urbes, bobos que conocen lo suyo -a veces ni eso- y con ello les basta, sin más altura de miras que la que les permite su vista cuando levantan el Barceló cola en el bar. Ahora el paleto se disfraza de moderno, de gente trendy, de intelectual cool digitalizado, de seguidor de tendencia fashion. Pero, al primer descuido, se colocan el tenedor del restaurante en la oreja entre plato y plato. Ahora triunfa el "cateto disciplinado", ese moderno que reconoces cuando suelta alguna frasecilla del estilo “cuando la motivación falla lo que queda es la disciplina”. Es la nueva plaga digital. Hasta los influencers conversos centran su discurso en hablar de cómo Dios pone orden en sus vidas. Mires por donde mires, encontrarás mensajes que ensalzan el sacrificio y el control. Se veía venir. Desde hace unos años vivimos en una demanda de optimización infinita. Queremos comer mejor, estar más guapos, hablar todos los idiomas. Hay que sacarle el máximo partido a todo: al cuarto de hora que se te queda libre entre recados, a las sobras de la cena o a unos pantalones que ya no usas. Además, para "perfeccionarnos" necesitamos volvernos rígidos e impermeables. Lo admirable es ser capaz de restringirse y dominarse, porque esa es la clave para lograr los objetivos. Para esto, hace falta disciplina. El nuevo modelo de ciudadano es un rebujito de estoicismo de Temu y un Funko Pop de Torquemada. Cabezón y perenne. La disciplina es un valor seguro. Parece ser que la dirijas hacia lo que la dirijas, siempre recibes una palmadita en la espalda por practicarla. Para sorpresa de nadie, en un contexto cada vez más virado hacia la derecha y en el que estamos asistiendo a un rearme generalizado, la disciplina es un valor cada vez más importante. ¡Qué casualidad!. Estamos todos de meritocracia hasta las cejas y nos la tragamos sin darnos cuenta. Tanto que, muchas veces, ni siquiera nos fijamos en el precio que se paga por esa "divina" fuerza de voluntad. Porque siempre, siempre, imponernos disciplina tiene un coste económico, algo que nos venden y por lo que hay que pagar. Y, sobre todo, esa exigencia de estar continuamente autoapatrullándonos, es otra vuelta de tuerca en el mirarnos a nosotros mismos y olvidar a los demás, salvo para compararnos insanamente con ellos.
Peinado y Bertín
Según una reciente encuesta de una de esas empresas demoscópicas expertas en despilfarrar el dinero planteando preguntas que oscilan entre la intrascendencia y la estupidez, el 90% de los españoles tiene ya dificultades para distinguir entre el calor y el bochorno cuando leen la prensa o ven los informativos de A3. Me lo creo. Si la encuesta se refiriese a la lectura de sentencias judiciales, el porcentaje se elevaría hasta el 140%. Hoy leemos que "Los conservadores del CGPJ insisten en bloquear la renovación de la Sala Segunda del Supremo". ¿Para qué, con lo bien que les va con la mayoría prevaricadora, digo conservadora? Feijoo, después de decir que él no habla inglés ni preside el Consejo General del Poder Judicial porque no quiere, ha propuesto a Aldama como presidente de dicho Consejo. "Por su capital aportación a la mejora de la eficacia de la justicia y el descubrimiento de delitos del gobierno", ha dicho. Aldama sólo sigue la línea del juez Peinado que, ahora, quiere abrir nuevas diligencias contra Begoña Gómez porque, dice, los papeles desclasificados del 23F la inculpan como autora intelectual del golpe de estado. "Que entonces sólo tuviera cinco años -dice Peinado- es un detalle menor". Sus compañeros "ultraindependientes" pretenden conseguir ahora que ser cónyuge, hermano, progenitor, vástago o vecino de un presidente o expresidente socialista sea considerado delito. Proponen, además, que su propuesta sea objeto de una iniciativa legislativa popular que se redacte en una tertulia de El Hormiguero con Iker Jiménez como invitado especial. Pero, mientras, el personal sigue preocupado por el calor. La patronal de fabricantes de ventiladores de techo advierte del estancamiento de sus ventas, debido a que cada vez más españoles no tienen un techo donde colocarlos o este es muy bajo y las aspas les rebanan el cuello. Por su parte, Bertín Osborne ha lanzado su compañía "España de climatización", con el lema "Las casas bien frescas, el fresco a la derecha y el cambio climático al carajo". Su producto estrella es un aire acondicionado portátil, extremadamente ruidoso, con etiqueta G de eficiencia energética, que incrementa la factura de la luz en 230 € mensuales y que enfría menos que un abanico roto. Pero lleva pintada la bandera de España. "Me la soplan las críticas. Solo me interesan los retrasados que se fijan en mi aparato", ha dicho el Conde de Donadío de Casasola, otro que nos vende que es un patriota que madruga.
martes, 23 de junio de 2026
A hacer puñetas
No pocos medios se han felicitado por la ejemplar contundencia que la "Justicia" ha tenido en el caso Mascarillas contra "los corruptos" Los 24 años de condena a Ábalos pueden hacérselo pensar a otros. Por mí parte, bien: Todo cerdo debería tener su San Martín. Pero me surgen dudas. Éstas se resolverán cuando se aplique el mismo rasero a todos, TODOS los corruptos. Porque, de momento, tenemos a un corrupto que pertenecía a un gobierno de izquierdas, condenado a 24 años de prisión. Pero, también, a un corruptor, convertido en héroe de la derecha, que se libra de la cárcel y le dan permiso para quedarse con el dinero. No es la idea que yo tengo de justicia. Aldama es tan corrupto como los condenados, fue el motor de la trama corrupta, el principal, corrompedor y un corrupto de libro pero, curiosamente, "le sale a devolver". Más aún, queda libre para que pueda continuar su "gira" de declaraciones y amenazas por los "medios afines": de Horizontes al programa de Ana Rosa, del Hormiguero al telediario de Franganillo... Y sigue haciendo caja. Caja de caudales y caja de resonancia para los intereses de la derecha. Quizás sea eso a lo que se refiere la sentencia cuando habla de "trabajos a la comunidad". Creeré en la podrida justicia española cuando el prevaricador juez Peinado sea sancionado por su esperpéntica instrucción del caso Begoña. Cuando en los casos de corrupción en curso o por venir del PP se apliquen condenas de 24 años. Cuando las escandalosas vinculaciones entre Quirón, Ayuso y su novio, que han metido millones en los bolsillos de éste, sean comenzadas a investigar por algún juez. Cuando el magistrado que mantiene durmiendo el sueño de los justos el caso González Amador decida mover el culo y avanzar algo. Cuando algún juez promueva la instrucción de un caso sobre las más de 7.000 víctimas en las residencias de la señora Ayuso durante la Pandemia. Cuando algún juez decida imputar al impresentable señor Mazón, que sigue aforado, cobrando sueldazo y riéndose de las víctimas. O cuando alguno de los togados implicados salga a dar explicaciones sobre las grabaciones del caso Villarejo -que siguen sin investigarse- que acreditan cómo Fernández Díaz -ministro de Interior de Rajoy- presumió en 2012 de "hablar" con el fiscal general para promover la guerra sucia contra independentistas. O lo que se oye al propio Villarejo decir a Fernández sobre la Operación Cataluña: "Hablé con los jueces Andreu y Pedraz y han tocado a otros". Me da que aquí la corrupción va mucho más allá de la economía. Pero mientras la base de toda instrucción siga viniendo de la "Nueva Escuela de Razonamiento" UCO/UDEF, cuya principal aportación a la investigación judicial es la mezcla en un totum revolutum de hechos, indicios, inferencias y sospechas, lo veo difícil. Un atestado policial justifica la agresión por la espalda del antidisturbios a la profesora jubilada en la huelga valenciana diciendo: “Usó la mínima fuerza”. ¿Qué apostamos a que se va de rositas?
lunes, 22 de junio de 2026
Usar
Pasa muy a menudo. Te enteras de que alguien cercano, alguien a quien aprecias, ha recibido un "diagnóstico" muy negativo. Tanto que hasta te da miedo nombrarlo, como si ponerle palabras fuera lo que lo hiciera verdad. Hasta ahora te consolaba pensar que es algo que le pasa a otra gente, en otra vida, en otra historia que no tiene nada que ver contigo. Pero entonces descubres que el dolor no discrimina, que también le afecta a gente cercana. Y no sabes cómo estar. No sabes qué decir. No sabes si lo que puedes decir ayuda o molesta, si el silencio reconforta o agobia, si es mejor hablar de ello o quitarle hierro y hacer como que la vida sigue normal, porque quizás eso es lo que necesita el "diagnosticado", normalidad. Pero tampoco sabes si la normalidad duele, si puede parecer que no te importa, si parece que es un libro que te incomoda y no quieres leerlo. Nadie nos prepara para esto. ¿Qué haces, qué dices?. Preguntarle qué necesita, cómo esta, qué está bien preguntarle y qué no. Quieres estar de la forma que esa persona necesita, con la intensidad exacta que necesita, en el momento exacto en que lo necesita. ¿Pero qué es lo que necesita? Y preguntar también da miedo. Da miedo ahondar en la herida. Da miedo que la pregunta duela más que el silencio, que nombrar las cosas las haga más grandes, que al preguntar estés poniendo el foco justo donde ella quizás estaba consiguiendo no mirarlo por un momento. Y luego te das cuenta de algo que es todavía más incómodo. Que cuando le preguntas cómo puedes ayudarla, quizá y sin querer, lo que estás haciendo en realidad es pedirle que te ayude ella a ti. Que traduzca su miedo a un idioma que tú puedas manejar. Que te dé instrucciones mientras está intentando aprender ella misma a respirar con todo lo que tiene encima. Llegas a pensar que le estás pidiendo que piense en ti. Y eso, viniendo de alguien que quiere acompañarla, es una carga más. Pequeña, invisible, bienintencionada. Pero una carga. Y entonces decides no preguntar. Y entonces tampoco sabes qué hacer. Y te quedas ahí, dándole vueltas a cómo vas a estar tú a la altura, como si eso fuera lo importante. Y eso genera culpa. Y la culpa no ayuda a nadie. Vivimos en una cultura que nos ha enseñado a afrontar lo usual, a proponer soluciones a problemas comunes, a decir algo mil veces ensayado. Pero hay situaciones en las que no hay nada útil que decir. Nadie nos enseña a acompañar. No hay asignatura, no hay manual, no hay momento en que alguien se siente contigo y te explique qué se hace cuando una persona a la que estimas recibe una noticia que le cambia la vida. No tenemos tiempo para ello. No tenemos tiempo para lo trascendente. Y lo descubrimos tarde.
Por todo esto, no te pregunto a diario, no te pregunto a la cara. Por todo esto no tengo nada inteligente que decir ni tengo consejos que darte. Solo puedo decirte que es en los momentos más oscuros cuando debemos esforzarnos en ver la luz. Aunque el camino sea duro y parezca incierto, nunca estamos solos. Juntos es como se pueden encontrar momentos de paz y esperanza entre el dolor. Porque cada momento que acompañamos a quienes queremos por un duro camino que no nos deja ver el final es un regalo precioso. Esos momentos, por más pequeños que sean, son los que forman un puente de apoyo inquebrantable, un soporte que, mejor que cualquier otra cosa, da consuelo y fuerza. En estos momentos, más que nunca, no hay que mirar atrás. Y cuando te preguntes: ¿Por qué? Mira adelante y pregúntate: ¿Por qué no? Porque si dejas salir tus miedos de tu vida, tendrás más espacio para vivir tus sueños. Quizás la vida os ha golpeado, pero seguro que todavía no ha logrado quitaros la sonrisa.
sábado, 20 de junio de 2026
Feijoo y el inglés
El mismo día que Zapatero fue a declarar ante el juez, Pablo Motos invitaba a Feijoo "a divertirse" a su Hormiguero. Y, como era de esperar, éste acudió con el objetivo de cargar contra el Gobierno y contra Zapatero, repitiendo su mantra favorito: España no aguanta más, Sánchez se esconde, la derecha viene a restaurar la decencia. Todo muy espontáneo. Todo muy natural. Todo cuidadosamente colocado en un decorado familiar. Un decorado amable. Una mesa cómoda. Dos hormigas. Un presentador que se auto identifica como el sentido común nacional. Y, alrededor, una maquinaria capaz de convertir la política en sobremesa emocional, la crítica al Gobierno en chascarrillo inocente y la propaganda conservadora en conversación de bar con presupuesto millonario. Cuando el entretenimiento se disfraza de neutralidad para hacerle el trabajo sucio a una opción política, deja de ser televisión inocente y empieza a ser poder político con risas enlatadas. Pero el uso del mando a distancia es libre. Lo mejor es que, incluso en esos publirreportajes disfrazados de entrevista, uno puede encontrar momentos donde, por despiste, el protagonista muestra lo que realmente piensa. Así, durante la entrevista, Feijoo culpó a "la escuela rural" de su poca habilidad con el inglés. ¡Hombre!, aunque es verdad que, el conocido en la comarca como "el hijo del cura" vivió hasta los 10 años en A Peroxa, una pequeña aldea gallega, después estudió en régimen de interno en el exclusivo colegio Maristas Champagnat de León, donde terminó la enseñanza reglada. ¿También la enseñanza privada es responsable de su incapacidad con los idiomas? ¿Tampoco en su etapa universitaria en Santiago pudo aprender algo de inglés? ¿Ni en los años donde mantuvo con Marcial Dorado, un conocido contrabandista y narcotraficante, una estrecha amistad, con compartiendo vacaciones, lujos y horas de navegación? Pero es que este señor tiene otros focos de interés. Ya lo aclaró, recordando su infancia, durante el III Congreso Internacional de Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural, con un peculiar relato sobre su interés en la "procreación de los conejos". En fin, espero que tras el revés del señor Feijoo a la escuela y el profesorado rural, nada más llegue a Moncloa incremente notablemente la inversión en la escuela rural. Aunque no lo creo, pues en sus 13 años al frente de la Xunta de Galicia, se cerraron más de un centenar de centros públicos en la comunidad.
jueves, 18 de junio de 2026
Gritas con cien mil lenguas.
miércoles, 17 de junio de 2026
Para Javier
Excmo. e Ilmo. Sr. D. Presidente de la FIFA: En primer lugar, agradecerle su valentía y saber estar por ser uno de los últimos de Filipinas en usar los números ordinales en vez de los cardinales. No sabe su excelencia cómo se lo agradezco. Supongo que es una de las ventajas de la edad. Y del saber. Ahí tiene vuecencia el caso del portero de Cabo Verde (no lo confunda con el cabo Gutierrez, número del puesto de la Benemérita de La Carlota) que hizo un partidazo con cuarenta años porque no se sabe los ordinales y no podía contar más allá del primer gol. Bueno, eso y que el seleccionado nacional tuvo menos ritmo que una gotera. Pero ahí están los periodistas manteniendo que España es una de las favoritas. Una de las ocho o diez favoritas. Cuánto echamos de menos al pulpo Paul. Ya podía León XIV haber echado mano de sus contactos divinos y habernos aclarado el futuro de La Roja.
Sin embargo, lo que más me consume en este -que amenaza- tórrido verano, lo que más me quema, lo que más me crispa, lo que más me jode, es la meretriz manía del personal de calificar cualquier chorrada o necedad de hecho histórico. ¡No puedo! Ante tamaña tontería el cuerpo sólo me pide empezar a arrimar hostias a diestro y siniestro, sin conocimiento ni medida. Para evitarlo me he puesto a repasar la Historia de España, llegando a inquietantes conclusiones. La fundamental es que la nación española no tiene poco más de 500 años de antigüedad. No, qué va. Su nacimiento ni tan siquiera fue inspirado por Jesucristo tras ingresar en el Frente Popular de Judea. ¡Qué va. Es mucho más antigua! Lo han demostrado los arqueólogos de Atapuerca, que han encontrado restos de un homínido con una pulserita con la bandera española en la muñeca y un cuenco para hacer gazpacho. Estarímos, sin duda, ante el "Homo Cañí". Yo, sin embargo, sospecho que Dios creó España un cuarto de hora después de separar la luz de las tinieblas. Desde entonces, un largo linaje de españoles ha mantenido viva la Ilama de la patria. Sin ir más lejos, en Altamira se ve la imagen de un fulano echándose la siesta. ¿Qué más pruebas queremos?. Después, Fenicios, Griegos y cartagineses se dieron una vuelta por aquí para visitar Madrid y se quedaron tostándose en nuestras playas, comiendo espetos y bebiendo sangría. Los romanos se pasaron por Iberia para conquistarla y les salió la gata gato. Los redujimos y los metimos en nuestras procesiones. El modo de vida hispano se impuso. Ya lo dijo Séneca: "vitreum parvum salmorejum et duorum flamenquinum dolores spiritus et rigorem fato levant". Los godos, como se sabe, no invadieron nada: brotaron de la tierra, y Leovigildo eligió Toledo como capital por el ruido que había en Madrid con las remontadas del Real. Desde entonces no hacemos más que dar lecciones al mundo como reserva espiritual, cultural, ideológica y folklórica de la Galaxia. ¿Y Abderramán? Ese no juega, por moro. Ya se sabe. Si mira para La Meca en vez de para Madrid, chungo, que lo único que vale es haber nacido en tierra de Isabel Santísima. Y es que la historia está ahí para lo mismo que otras cosas: para manipularla, falsearla, aprovecharte de ella y declarar histórica cualquier gilipollez con el objetivo de que los libros de historia de la ESO acaben pesando más que el Planeta.
En fin, que esperamos con nerviosismo la publicación de las bases de la convocatoria del II Concurso de Fotografía Peripatética. Solo espero que dicho concurso alcance, cuanto menos, la nonagésima novena edición y que, pese a ello, no se convierta nunca en un puñetero hecho histórico. En cualquier caso propongo que todas las fotos recibidas pasen a formar parte del fondo gráfico del futuro monasterio benedictino que pretendemos refundar. Y que las ganadoras presidan las paredes de su noble scriptorium o, en su defecto, de su prestigiosa bodega artesanal... ¡Que el combinado de Arabia Saudita nos pille confesados! Personalmente me encomiendo a San Drogón, San Simeón el Loco y San Marc de Cucurella.
Menos prioridad y más humanidad.
No soy autoridad en nada. Solo reflexiono y opino con conocimiento de causa. En derecho, en las relaciones humanas, en la vida, las formas deberían ser fundamentales como mecanismo de expresión de ideas. No es relevante sólo lo que se dice -a veces ni eso-, sino también cómo se dice, a través de qué marco de comunicación, con qué herramientas. La cortesía y las fórmulas de respeto deberían formar parte de la educación básica y esencial de cualquier ser humano, ser un presupuesto irrenunciable que nos permita salvaguardar la vida en sociedad, de manera pacífica y cordial, desde la tranquilidad que supone saber el respeto del adversario hacia uno mismo. ¿Cómo vamos a respetar las instituciones si muchas de las personas que hemos designado para representarnos en ellas se comportan a diario como patanes políticos? Sus modales toscos, su lenguaje ofensivo, su falta de respeto o sus actitudes prepotentes y chulescas les delatan. Este tipo de comportamiento suele manifestarse a través de la polarización, el desprecio por el debate constructivo o la burla hacia los opositores, acabando por degradar el nivel del discurso cívico. Cualquier persona de bien debería, ante todo, poner en valor a las personas. Pero en un momento en que nuestra sociedad, tan polarizada, parece haber perdido su rumbo, ni siquiera nuestros representantes son capaces de conducirse dignamente. Admiro a las personas capaces, con voluntad de avanzar, con vocación de servicio y ayuda a los demás. A las que evitan la crispación, la confrontación y la agresividad y se muestran abiertas al diálogo constructivo. Ahora que parece que solo existe corrupción, que jugamos a ver quién ha sido más corrupto, menos decente, y que lo que parece importar es demostrar no lo buen gestor y honrado que soy, sino lo mal gestor y deshonesto que es el contrario, doy más valor a las personas que colaboran, que con profesionalidad, conocimiento y, sobre todo, humanidad, tratan de hacer más fácil la vida a quienes tienen a su alrededor, en especial a quienes más lo necesitan. Ahora que queremos todo y lo queremos ya; que la inteligencia artificial reemplaza a la natural; y a la que le pedimos, seguramente sin ser conscientes del todo de los riesgos, que nos resuelva rápido los problemas; yo quiero reivindicar el valor de las personas: de cada enfermera, de cada profesor y profesora, de los policías, periodistas, jueces y políticos honestos, de todos los trabajadores que hacen su trabajo calladamente, pero que, sin verlo, nos permiten al resto seguir adelante con nuestra vida. Es gracias a esas personas como construimos sociedad. Dejemos de lado diferencias y busquemos la unión en valores fundamentales. La diversidad enriquece. La honradez, la decencia, el respeto al diferente y abrirnos al pensamiento de los que piensan diferente nos aportan y mejoran. Es lo que nos hace más humanos. Menos "prioridad" que disimula la discriminación y mas humanidad.
lunes, 15 de junio de 2026
Del proletariado al precariado
El gran oxímoron de nuestros tiempos es que cuando todo quisque se autocalifica de clase media, ésta mengua más que el hielo de los glaciares. Era previsible. Cuando el voraz neocapitalismo ya ha esquilmado a los países pobres y está a punto de enviar a la miseria a los pobres de los países ricos, en su avaricia de beneficios había que dar el siguiente paso: parasitar, explotar y empobrecer a las clases medias globales. Su empobrecimiento, nos dicen los apóstoles del ultraliberalismo, tiene que ver con las sucesivas crisis financieras y económicas, bla, bla bla. Pero éstas parecen no haber afectado lo más mínimo a los más ricos. De ahí el escandaloso aumento de la desigualdad económica. Son muy listos. Emponzoñaron y laminaron el concepto de proletariado -y con él, el de clases sociales- para sustituirlo por el "precariado", integrado por ciudadanos condenados de por vida a la inestabilidad laboral y personal. Esto los hace vulnerables socioeconómicamente y empeora sus condiciones de vida, gracias, además, a las políticas de recortes sociales. Y, qué curioso, la reducción de rentas de las clases medias y bajas ha venido acompañada de una mayor acumulación de la renta total por parte de aquellos con niveles económicos más altos. El sistema político económico está descaradamente pensado para que muchos sufran mientras unos pocos -siempre los mismos- se forran. Lo hacen con total desfachatez, en nuestras narices, pero mucha gente no lo ve y les apoya. Un ejemplo: "Gracias" a la guerra de Irán, mientras los disparados precios del petróleo y el gas encarecen la vida de la mayoría, el patrimonio de los milmillonarios del sector energético no han dejado de crecer. Cuarenta y un milmillonarios del G7 han aumentado su riqueza en 23.500 millones de dólares desde que comenzó la guerra impulsada por Israel para eliminar a Irán y quedarse con el sur del Líbano. Y, mientras, el demagogo narcisista de Donald Trump se permite el lujo de decir: "Me encanta la inflación”. Y, a la vez, el precariado ha caído en la “trampa de la pobreza” y se echa en brazos de una ideología que, curiosamente, es la que más defiende a los saqueadores.
Trillonarios
¡Extra, Extra!, "Elon Musk se ha convertido oficialmente en el primer trillonario del mundo". Como era de esperar, periódicos, cadenas de televisión y revistas de negocios plagadas de periodistas que buscan la recompensa del paraíso neoliberal, lo tratan como un logro histórico. Un monumento a la meritocracia. Un triunfo del genio. Prueba de que el capitalismo recompensa el talento. Con perdón: ¡Y una mierda!. Tenga el dinero que tenga, Elon Musk es un sociópata, un enfermo narcisista, un miserable y un fascista. Cuando me dicen que alguien se hizo rico gracias al trabajo duro, siempre pregunto: "¿De quién?". Y supongo que el nuevo rico es de los que interpretan mal la famosa frase del castigo divino al hombre atribuida a Dios en el Génesis y leen: "Te ganarás el pan con el sudor "del de enfrente". Un billón de dólares no es una medida de talento. Es, más bien, una medida de poder. Diría más, de abuso de poder. Nadie crea un billón de dólares. Un billón de dólares representa el trabajo de incontables trabajadores: mineros, ingenieros, técnicos, conductores, obreros, programadores, limpiadores, empleados de almacén..., cuyo trabajo colectivo se transforma en riqueza privada. El multimillonario aparece al final del proceso, se atribuye el mérito y se queda con la mayor parte del beneficio. Detrás de cada billón hay un ejército de trabajadores. Detrás de un billón hay, además, un sistema económico, político y social que permite que un individuo se apropie de la riqueza creada por millones de personas. Esta es la parte que los aduladores nunca mencionan. Nunca lo harán. Porque cuando los trabajadores exigen salarios más altos, nos dicen que no hay dinero. Cuando los hospitales necesitan financiación, no hay dinero. Cuando las escuelas públicas se deterioran, no hay dinero, aunque la enseñanza privada se amorra a la teta del Estado. Cuando las pensiones peligran, cuando las familias no llegan a pagar el alquiler, cuando otras no llegan a fin de mes, de repente no hay dinero. Sin embargo, de alguna manera hay siempre suficiente para el primer trillonario y muchos mileuristas "comprenden" que haya políticos que se apiaden de estos pobres ricos y prometan bajarles los impuestos.
domingo, 14 de junio de 2026
La política para mi
Dice una genial frase de Groucho Marx que "la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados". La ultraderecha se ha apropiado la idea y la ha ampliado con otro concepto: "La política es el arte de obtener el dinero de los ricos y el voto de los pobres con el pretexto de proteger y beneficiar a los primeros de los otros. Personalmente, lo que menos me gusta del actual panorama político es como ha normalizado la mentira, la grosería y la falta de respeto como estrategias para alcanzar el poder. Me molesta, primero, por una simple cuestión de educación, pero, además, porque este uso del insulto y la descalificación personal eclipsa los debates de fondo, no supone beneficio alguno para la ciudadanía y sólo busca anular al adversario, convirtiendo la confrontación en un triste y barriobajero espectáculo que degrada a las instituciones públicas y a la misma sociedad. Lo que nos ofrecen estos gañanes travestidos en políticos es la negación de la educación y de la cultura, tanto por la degradación que hacen del "otro" como por su lamentable expresión oral que, con muy pocas excepciones, sólo muestra la negación de toda decencia con sus términos vulgares y grotescos. Un degradante espectáculo para los que concebimos la política como un ejercicio de servicio a la comunidad regido por la honradez, la dignidad y la honestidad, destinado a luchar, arañar con lo que quede de conciencia y de recursos para lograr el objetivo de ser decentes, es decir, de respetar a los otros, y respetarnos a nosotros mismos como comunidad. Y respetar a nuestros semejantes significa valorarlos como seres humanos, sin prejuicios ni discriminación de ninguna clase, de lo contrario, a nuestros hijos y nietos, les entregaremos un mundo deshecho, sin futuro, y enseñándoles que lo único que vale es pisotear al "otro".
sábado, 13 de junio de 2026
Literatura
Me gusta la literatura que no acaricia, que no acompaña amable, que no ofrece consuelo; que se queda en el lugar donde la palabra todavía duele porque no ha sido domesticada. No debería dejarse al arbitrio de lo fugaz la frágil sustancia del lo narrado. La literatura no tiene que estar hecha de imágenes brillantes, sino de pensamiento en carne viva, ese que respira, se equivoca, retrocede y vuelve a intentar decir lo que pretende. Debería existir una ética del lenguaje. No todo vale. No todo puede decirse de cualquier manera. No todo debe decirse. O mejor dicho, no todo merece la pena decirse. La literatura debería enseñar las formas de estar en el mundo. Entiendo que es un objetivo incómodo, porque no acepta atajos. Porque no embellece lo que no lo es. Porque no convierte el libro en un lugar amable, pero si en un lugar verdadero. En tiempos de ruido, la buena literatura no grita. Resiste, como resisten ciertas telas: sin romperse, pero sin ceder. Y tal vez por eso permanece. Porque no busca gustar. Busca otra cosa: sostener un pensamiento y una mirada limpia cuando todo alrededor invita a cerrarla. Busca descubrír la fuerza, el dolor y el amor, la belleza y la resiliencia de un lucha justa y necesaria. Desde el río hasta el mar, desde la honestidad y el trabajo, a la solidaridad y la entrega. La pluma del escritor debería ser como la aguja que borda sobre la tela la memoria y el amor de un cuerpo y una mente que resisten, hilo a hilo, como quien escribe un poema sin papel. Y en el interior, el mundo. Todo libro debería abarcar ambos lenguajes —el del hilo y el de la palabra— y los dos alzarse contra el odio, la indiferencia, el egoísmo, la insolidaridad, la guerra, contra el olvido impuesto, contra cualquier forma de violencia humana. Amar, entonces, es resistir: cuidar del otro, del cercano y del distante, como quien protege un bordado antiguo que aún late, rojo y vivo, bajo la historia herida. Qué placer leer cosas como: "Qué tremendo engaño eso del esfuerzo, esa república dialéctica de que nos hace libres el trabajo cuando es fácil darse cuenta de que todo son daños colaterales, o una pequeña muerte cotidiana que produce tan sólo desánimo de lucro". En fin, que sólo busco que un libro acompañe la soledad buscada, que no se niegue a utopías ni quimeras, que remanse el flujo de la vida aunque revoluciones el pensamiento.
viernes, 12 de junio de 2026
El truco de la inmigración
Desde hace más de 500 años los países occidentales se han dedicado a esquilmar los recursos naturales de los "países pobres" y, en "sus" colonias, utilizaron mano de obra forzada o esclava para enriquecer a sus élites, empobreciendo así a aquellas. El reparto arbitrario de fronteras (como en la Conferencia de Berlín para África) destruyó estructuras sociales e impuso divisiones que provocaron conflictos étnicos y civiles que duran a día de hoy. Cuando terminó el colonialismo clásico, el capitalismo impuso el neocolonialismo económico, donde las instituciones financieras internacionales y los tratados de libre comercio a menudo favorecen a las empresas occidentales, manteniendo a los países en desarrollo como simples proveedores de materia prima barata. Y, por si fuera poco, los intereses geoestratégicos, económicos y políticos de las potencias occidentales han provocado continuas intervenciones militares, directas o indirectas, en regiones como África, Medio Oriente o América Latina, que desestabilizaron gobiernos para instalar corruptas dictaduras, dañaron infraestructuras y crearon crisis humanitarias que forzaron migraciones masivas. Solo tenemos que pensar en Irak, Siria, Libia, Líbano, Afganistán o muchos países de África o América Latina. Gobiernos y grandes multinacionales occidentales siguen saqueando los recursos de estos países y, a cambio, dejamos a sus poblaciones a merced de la miseria, la violencia y el dolor. Ahora, empujada por el auge de la miserable e inhumana ultraderecha, Europa restringe sus posibilidades de entrada, endurece las condiciones de estancia y admite los procesos de expulsión masiva. Pero hasta los más recalcitrantes adeptos de la estúpida teoría del Gran Reemplazo, saben que, aunque solo sea como mano de obra barata, los inmigrantes son imprescindibles. Ellos se debe al descarado uso de la inmigración con fines electoralistas. Pero también a algo que no nos cuentan: No es solo que "no quieran que lleguen". Es que, sobre todo, "no quieren que salgan". Las políticas extractivas neocoloniales exigen mantener en los países pobres grandes bolsas de mano de obra necesitada para que sea muy barata. Y si la bolsa se desinfla las empresas neocoloniales tendrían que subir los salarios. Además, los inmigrantes que trabajan en países que reconocen derechos laborales, son un mal ejemplo para los que se quedan. Y, por último, las remesas de los inmigrantes favorecen la posibilidad de crear "bolsas de resistencia" en hipotéticos conflictos laborales. Malas noticias para las empresas saqueadoras. Así, a los emigrantes de ahora, los náufragos de la globalización, los echamos de aquí para que puedan ser más y mejor explotados allí. Privatización de las fronteras, criminalización del migrante, subcontrata en países vecinos y un cínico mensaje: lo hacemos para mejorar la vida de los nacionales. Quizás por eso han pulverizado el estado del bienestar, machacan los servicios públicos, se oponen a la mejora de salarios o pensiones, sueñan con retrotraer los derechos laborales a los años 60 o no mueven un dedo para solucionar el problema de la vivienda. A ver si la gente se entera de que el enemigo viaja en yate o avión privado, no en patera.
jueves, 11 de junio de 2026
Oficio: apuntalar fragilidades.
Lawfare español not is diferent
El caso de Lula da Silva en Brasil es el ejemplo perfecto de "lawfare": acabó en la cárcel en 2018 por cargos de corrupción que le impidieron competir en las elecciones pero, luego, el Tribunal Supremo anuló las condenas por la parcialidad e irregularidades en el proceso. El "trabajo ya estaba hecho". Procesos similares de "guerra jurídica" vimos también contra Dilma Rousseff, Cristina Fernández de Kirchner, Gustavo Petro o Evo Morales. El modus operandi es siempre el mismo: operaciones desarrolladas al unísono por parte del poder judicial, la cúpula del ministerio fiscal y la policía judicial, con el apoyo incondicional de grandes medios del país y -que curioso- la colaboración de diversas agencias del Gobierno de EEUU. ¿A qué me suena a mi esto?. Aquí hay un interés evidente por derribar al presidente del gobierno, sea como sea. La técnica de lawfare aplicada en América Latina y que parecen seguir también los jueces en España, consiste en la apertura de juicios a partir de informes policiales indiciarios y confusos –o directamente poco fiables– cuyos autos de acusación por lo general carecen de pruebas determinantes de los delitos de que acusan, mientras que están repletos de afirmaciones rimbombantes de culpabilidad desde sus primeras líneas. La filtración a medios de comunicación afines de dichos informes policiales y autos judiciales, la participación de instituciones internacionales en las investigaciones o el sensacionalismo de las diligencias de entrada y registro, son usadas hasta la saciedad. Se establecen, además, conclusiones urgentes de culpabilidad a partir de meros indicios, optando por juicios inquisitoriales basados en suposiciones, de la Policía Federal, en Brasil, o de la UCO o la UDEF, en España. Para los interesados en que los procesos prosperen, el resultado final es lo de menos, pues saben que la "pena de telediario" desgasta más al adversario. Tampoco importan salvaguardas procesales como el principio contradictorio, la presunción de inocencia, el debate entre las partes, o la garantía de un juez imparcial. No, qué va. La culpabilidad está previamente decidida y el objetivo es crear un clamor de venganza en la sociedad que lleve indefectiblemente a la condena moral y política del acusado. En el proceso penal del espectáculo, el uso de la suposición prevalece en detrimento del conocimiento, el discurso usado tiene por objetivo agradar a las masas receptivas, los hechos son presentados con tintes sensacionalistas, como un duelo entre el bien y el mal y, para atender a los deseos de la audiencia, el juez puede castigar a "los malos". El objetivo es obtener una condena anticipada a través del shock social. El partido de Podemos fue laminado políticamente a partir de 33 querellas judiciales contra él o sus principales dirigentes. Hasta 2023 el Tribunal Supremo ha archivado un total de 29 querellas y las que siguen abiertas correrán la misma suerte. Pero el trabajo ya está hecho. Hoy Podemos está amortizado, igual que Baltasar Garzón, igual que el ex Fiscal general del Estado. Pronto lo estarán también Zapatero y Sánchez.
viernes, 5 de junio de 2026
¡Que viene el Papa!
domingo, 31 de mayo de 2026
Programa, Popgrama, Proclama
Programa, programa, programa..., decía Julio Anguita para exigir que la política se basara en ideas y se centrara en las medidas y proyectos concretos por encima de los intereses partidistas, los cargos y las luchas de poder. ¡Cómo ha cambiado el cuento! Se comprueba analizando cualquier discurso público de esa oposición con opciones de gobernar. No les hace falta. Han optado por una oposición cómoda, por sentarse a esperar a que pase el cadáver del gobierno porque contra Sánchez se vive muy bien. Han creado un ecosistema político y mediático confortable: no exige programa, ni esfuerzo intelectual. Basta con pronunciar su nombre para ordenar el mundo, justificar cualquier torpeza propia y convertir la pereza en forma de acción y supervivencia política. A Feijoo, el mejor ejemplo de mediocritacia, y al vago de Abascal les viene de perlas. Contra Sánchez se vive muy bien porque libera de la incomodidad de pensar políticamente. Solo es necesario inventase un par de insultos y renovarlos cuando se percibe el hartazgo y aburrimiento de la repetición. Esta oposición no construye, se refugia. Total, para qué, si ellos sólo quieren llegar al poder para parasitarlo. Este modelo tiene, además, una ventaja: Si no hablas de tu programa, de lo que quieres hacer, no asustarás a los incautos que creen que insultas a Sánchez para, Dios mediante, resolverás sus problemas. Pero viendo lo que hacen allí donde gobiernan, uno puede adivinar cuáles son sus intereses, sus verdaderas ideas, qué problemas resuelven y cuáles crean. La gente debería preguntarse por qué los docentes de la Comunidad Valenciana están en pie de guerra; por qué Andalucía es la comunidad autónoma con mayor tiempo medio de espera para operarse en la sanidad pública; por qué el gobierno de Ayuso ha recortado las prestaciones a los enfermos de ELA en torno a un 40% porque ha decidido no aportar la financiación que le corresponde para completar las ayudas del gobierno; por qué el Gobierno de la Comunidad de Madrid rechaza reiteradamente aplicar el tope a los precios del alquiler y declarar "zonas tensionadas" en una región donde el metro cuadrado construido ya supera los 4.000 euros; por qué las derechas votan sistemáticamente en contra de las mejoras laborales, la subida del salario mínimo o de las pensiones, el tope de los alquileres o el impuesto a la banca y las eléctricas; por qué el alcalde de Algete, del PP de Ayuso, ha fulminado el nombre de Joan Manuel Serrat de un edificio público para sustituirlo por el de un "ilustre ciudadano" del municipio... Eso si, para gobernar, no se ven obligados a firmar lo que Vox le ponga por delante. Los mismos que recientemente han llevado al Senado la propuesta de derogar la Ley contra la Violencia de Género. En fin, que cuando lo único que importa es acabar con Sánchez ya no hay que proponer soluciones contra la precariedad laboral, ni contra el problema de la vivienda, ni contra el deterioro de los servicios públicos, ni contra la incertidumbre del futuro de las pensiones, ni contra el problema de la caspa.
sábado, 30 de mayo de 2026
Opinadores y opinatrices.
Hoy en día todo el mundo opina, de todo y todo el rato. Emulando al Chiquilicuatre: opina Jose Luis, opina bien suave; opina Mariano, mi amor ya tú sabes; opinan los brothers; opina mi hermano; opina hasta el más tonto con las babas en la mano. Algunos sólo dejan de opinar para estirar las piernas mientras se desplazan del plató de una tertulia a otro. Es extenuante. Para el que escucha, no para el que opina. Parecen un disco rayado. Opinar parece haberse convertido en un acto de resistencia ante el ostracismo mediático. ¡Opina o revienta!, parece ser su lema. Opinadores y opinatrices parecen haberle cogido el gustillo a la multiplicación de las tertulias sin necesidad. Trabajo no les falta. Temas para opinar, tampoco. Cada veinte minutos aflora una nueva remesa de asuntos cruciales sobre los que urge opinar antes que se cumpla su fecha de caducidad, impresa en el margen de los análisis de audiencias. La opinión se convierte en una mercancía tan vulgar que es objeto de ofertas 3x2 o mercancía de "Liquidación Final" en el empobrecido ultramarinos de las tertulias. La cosa se degrada que se las pela y hemos pasado de proclamar aquello de "un hombre, un voto" a exigir "un hombre, una tertulia para que opine", aunque el lema de algunas de ellas debería ser "un hombre, un plátano". El opinador se caracteriza por su polimorfismo y su capacidad de cambiar de opinión según soplen los vientos o interese. A veces se disfrazan y pueden presentarse como expertos en algo, analistas políticos, periodistas mercenarios, políticos retirados o polemistas. Pero, a menudo, no son otra cosa que bustos parlantes encaramados a una mesa de debate. Aunque podía ser de wáter por las "deposiciones" a las que nos tienen acostumbrados. No llevan distintivo alguno pero se les reconoce en cuanto abren la boca. O cuando evidencian que les incomoda mucho que les interrumpan mientras intertuompen. La entrega de muchos de ellos al furor narrativo, la especulación, la fabulación, la opinión ficción o la mentira reiterada es un hecho notable. Es sospechoso que, siendo como son a veces, unos mostrencos, sepan de todo, pontifiquen de todo y se crean con el don de la infalibilidad. Para ellos cualquier opinión es fácilmente reciclable con los subterfugios adecuados. Por eso, las opiniones con las que comercian suelen estar siempre atestadas de trucos o vaporosamente definidas. En caso de "cagada" se niega la mayor o se responsabiliza al objeto de su opinión por haber mutado de idea o forma de acción. El lenguaje tiene siempre la capacidad de conjurar simulacros. Quizás por eso la Asociación Internacional de Opinadores ha convocado un congreso eucarístico para determinar hasta que momento insultar a la inteligencia, cepillarse la verdad y cagarse en la honestidad es una ofensa grave al espectador o sólo un pecadillo venial. Mientras, conviene ir con cuidado: un amigo se tropezó ayer con un espacio de análisis y opinión con Tamara Falcó y por poco se descalabra.
Opinadores y opinatrices.
Putos jueces golpistas
Muchos de los problemas de la sociedad española derivan de su falta de memoria. Uno puede no saber porque nunca ha aprendido. Pero cuando sabes y no recuerdas... ¡chungo!. La memoria colectiva es el marco que nos permite comprender el presente, aprender del pasado y proyectar el futuro. Sin ella, los hechos carecen de contexto, significado y continuidad. Después está el tema de la Justicia. Cuando me hablan de Dios como Juez Supremo me lo imagino en su estrado celestial, con su toga con puñetas y su birrete difícilmente acomodado sobre el nimbo triangular que corona su cabeza, impartiendo justicia a base de golpear con su mazo. Y, claro, así está la justicia en el mundo: hecha unos zorros. Los jueces terrenales, al menos en España, son como Dios, intocables. Es prácticamente imposible que en España a un juez que prevarica se le condene por prevaricación. No hace tanto que una avalancha de denuncias -impulsadas por organizaciones de extrema derecha-, causas judiciales abiertas y la labor diaria del periodismo mercenario logró reducir a Podemos a la insignificancia política. Desde su nacimiento en 2014, son muchas las causas abiertas contra el partido y sus figuras más destacadas. Grandes titulares y horas de radio y televisión crearon una idea muy negativa sobre la formación. Pero, ¿alguien se acuerda que pasó con estas causas judiciales?. Pues el Tribunal Supremo ha archivado un total de 29 querellas -casi todas- contra Podemos y sus líderes hasta 2023 y las que siguen abiertas, esperan, quizá, correr la misma suerte. Las querellas por Blanqueo de capitales y delito electoral, Desobediencia y organización criminal, financiación ilegal de partidos políticos, delito fiscal y blanqueo de capitales, las cuenta en Granadinas, el caso Dina, el caso Neurona... Todos archivados. El juez del caso Neurona, Juan José Escalonilla, tuvo que reconocer que incluyó "indebidamente" como investigado en la causa a Pablo Iglesias. Es un lawfare de libro, es la historia de decenas de acusaciones falsas, todas con el mismo objetivo: dar munición a las tertulias para difamar durante horas y horas, y así adulterar el sistema democrático mediante la intoxicación de la opinión pública con mentiras. Es corrupción periodística y es golpismo mediático. Aunque la acusación sea falsa, un juez activista, como Escalonilla, García Castellón o Peinado, pueden estirar el durante años para aplicar la "pena de telediario". Vaya como vaya el proceso judicial, el objetivo prioritario y que siempre se consigue es la difamación mediática y la intoxicación. Y, lo peor, ya hemos comprobado -caso del ex Fiscal General- que incluso sin pruebas estos jueces endiosados te pueden condenar. Conviene recordar todo esto cuando observamos lo que está pasando estos días.
Envejecer
Se pregunta un proverbio chino: ¿Si la gente se arregla todos los días el cabello, por qué no hace lo mismo con el corazón? Pues me temo que por qué le preocupa más su aspecto externo que si alma interior. Es otro de los grandes logros del sistema: el triunfo del narcisismo, aunque en el fondo late una monumental insatisfacción con nuestras propias vidas. En España hay unas 4.600 bibliotecas públicas frente a los más de 6.300 centros autorizados de medicina estética. En tiempos de mi abuela el cuidado estético no iba más allá de untarse Nivea. Ahora los tratamientos más demandados son las infiltraciones de bótox y ácido hialurónico. La edad para comenzar a pincharse ya no importa. El llamado baby bótox se inyecta incluso en rostros libres de arrugas con una finalidad supuestamente preventiva. La toxicidad del bótox es "seiscientas" veces superior a la del cianuro pero, ¡qué más da!. Yo veo lo del bótox como una metáfora de nuestra sociedad: una bonita imagen para ocultar la pérdida de identidad y de los más nobles sentimientos. El bótox inhibe o borra las microexpresiones que permiten leer el ánimo, la duda, el desacuerdo o la empatía, esas emociones mínimas inscritas en un rostro, y las caras se convierten en superficies lisas, neutras, impermeables y, sobre todo, homogéneas. Además, puede llevarnos a evitar ciertas emociones, ya que los gestos faciales mandan información al cerebro y contribuyen a cómo sentimos. Algunos malpensados dicen que cuando el bótox hace que, por ejemplo, dejemos de fruncir el ceño en situaciones de desacuerdo está ayudando a reforzar ciertos ideales tradicionales de feminidad basados en la docilidad y la complacencia. Vaya usted a saber. Las redes están llenas de vídeos de niñas y preadolescentes mostrando rutinas de cuidado de la piel, las mismas que hacen enormes compras de productos estéticos como sérums con retinol. En el otro extremo, las multinacionales de la estética llevan años bombardeando a las mujeres con expresiones como “antiedad” o “antienvejecimiento”, reforzando así prejuicios y fomentando una visión negativa del proceso natural de envejecer. Curiosamente, un reciente trabajo científico ha demostrado, tras estudiar a 700 mujeres, que aquellas más preocupadas por envejecer parecían mostrar señales de envejecimiento biológico acelerado. Pero esa preocupación es general y está ahí: Photoshop, los filtros de Instagram, los rostros Deep Beauty creados por IA, las amigas insistiendo en que probemos estas maravillosas inyecciones de autoestima... ¿Es que nadie está de acuerdo en cómo es? ¿Tan insatisfechos estamos con nuestra imagen, con nuestra edad, con nuestra vida? Quizá el verdadero acto de rebeldía hoy sea aceptar nuestra identidad y el paso del tiempo sin convertir el cuerpo en un campo de batalla.
jueves, 28 de mayo de 2026
Ignorancia
Al menos antes, para ser de izquierdas había que leer y pensar más. Hoy, y siempre, para ser de derechas basta con estar orgulloso de tu propia ignorancia. En España algo que nunca ha faltado son los defensores de la ignorancia. Por un lado porque las clases más reaccionarias han coartado la difusión del conocimiento para preservar sus privilegios y someter a las mayorías. Por otro porque la izquierda, tras haber luchado durante mucho tiempo y apasionadamente por la educación, en el periodo más reciente ha abandonado "su viejo fervor por la instrucción pública" para sumarse a la derecha en la celebración de la ignorancia. La coartada ha sido la igualdad, la imposibilidad de segregar, no ya por capacidades, sino por actitudes e intereses. Hace ya demasiado la izquierda política decidió, erróneamente, que la ignorancia era liberadora y el conocimiento, cuando menos, sospechoso, incluso reaccionario. De aquellos lodos... La derecha necesita masas ignorantes para manipularlas y capitalizar su ignorancia. Es, además, maestra en maniobrar para moldear el pensamiento de multitudes, porque la gente no lee, pero si recibe memes, vídeos de Youtube y Tik Tok, sigue a influencers de tres al cuarto o ve El Hormiguero, Horizontes, En boca de todos y otros productos de la morralla mediática. Y, vaya por delante que, calzada por intereses mezquinos y gracias a la depreciación de títulos universitarios, doctorados y másteres, la ignorancia puede cabalgar sobre cualquier caballo formativo. Hoy las mayores falacias las sostienen poderosos medios desinformativos ayudados por la ignorancia de masas cosificadas por la corriente hegemónica, esto es, la de las grandes corporaciones que manejan armas, dinero, tecnología y mentiras. Quizá los medios no puedan lavar cerebros, pero son expertos en emporcarlos hasta asfixiarlos. A mí me basta con escuchar el odio que inyectan unos contra todo lo que huela a igualdad, solidaridad, diálogo, diversidad, respeto... para saber qué, sin asignar etiquetas, mi campo de juego está en todo aquello que sea bueno para los seres humanos. Para todos, sin discriminación de sexo, raza, orientación ideológica o sexual, creencias, nacionalidad... Mi lucha está con los que quieren terminar con la jerarquía de los opresores, los explotadores, los colonizadores, los sin escrúpulos, para alcanzar un sistema capaz de erradicar el interés del capital sobre los seres humanos y difuminar todo el fardo individualista, egoísta, racista, excluyente y opresor que nos ha amargado la existencia durante demasiado tiempo y que promete volver. Y procuro evitar a esos que, de tan miserables, sólo puedo calificar de enfermos mentales. Muchos de ellos, más que mala ortografía, lo que tienen una heterografía espantosa, además de disfrutar su amargura usando el lenguaje más soez.
El pícaro nacional
España es el país de los "pícaros". La literatura del Siglo de Oro está plagada de estos "héroes" que actúan de pillos, granujas y tunantes. Las personas "buenas" a menudo son percibidas como ingenuas, vulnerables o tontas. Aquí, a quién valoramos positivamente es al "listillo", al buscavidas, al que es capaz de "relativizar las normas" y encontrar soluciones "creativas" para obtener beneficios. Estamos en el país de los que aprovechan hasta el último resquicio para defraudar a hacienda; el de los que no emiten facturas para que "te ahorres el IVA"; el de los profesionales que te hacen una chapuza y te cobran a ojo; el de los que se llevan los folios de la oficina, productos de higiene de los hospitales, cientos de fotocopias gratis de los colegios o las toallas de los hoteles; el de los "agricultores" que llenan los depósitos de sus todoterrenos con gasóleo agrícola... Mientras, sobre los grandes sacatajadas, especuladores de alto nivel, mafiosos de las alturas, ladrones de guante blanco, chorizos de postín, buitres de corbata, o Cayetanos corruptos sólo encontramos silencio. Es el precio que hay que pagar para que la mayoría siga rateando sin problemas de conciencia. Nuestra monarquía se construyó en torno a los negocios turbios de monarcas corruptos. ¿Será por eso que el rey Emérito está autoexiliado? El "pelotazo" ha sido siempre el deseo nacional. Desde siempre, las élites han hecho del Estado un gran nicho de negocios destinado al enriquecimiento personal y de clase. La dictadura -corrupta por naturaleza- fue el paraíso de los pelotazos empresariales, de la connivencia entre poder político y económico, de los amaños, las confluencias y chanchullos entre políticos, empresarios, e intermediarios conseguidores. Y como la Transición no cambió de facto las estructuras del régimen, ahí seguimos. Por eso no nos pueden extrañar las sospechas permanentes sobre cada político que deja la política. Nadie pone ya la mano en el fuego por nadie. Ahí tenemos a expresidentes, carentes de oficio, que utilizan sus influencias para obtener beneficio, poniéndolas al servicio del mejor postor, ingresando en consejos de administración, creando consultoras para asesorar a grandes empresas, o abriendo puertas para que otros hagan negocio a cambio de jugosas comisiones. Hasta ahora nadie se había escandalizado. Las conferencias de Aznar llegan a pagarse hasta a 100.000 euros. Será porque él lo vale. Papá Aznar ha ido colocando a sus hijos y yerno en asesorías, consultoras financieras, empresas inversoras, fondos inmobiliarios, inteligencia artificial, aplicaciones digitales. Y las empresas y cuentas opacas de la familia surgen a cascoporro. Pero ahora lo que importa, lo que urge, es lapidar a Zapatero. Supongo que ya explicarán después por qué se actúa tan rápido desde la justicia en determinados casos, mientras todo lo pasan por alto cuando se trata de expresidentes complacientes con los poderes económicos y con sus aliados políticos. Será por eso que en este país está prohibido circular sin casco, pero en San Fermín lo único que te piden para correr delante de los toros es un pañuelo rojo y un periódico. Al parecer el que más asusta al toro es OK Diario.
miércoles, 27 de mayo de 2026
Corruptos y tunantes
En los dos últimos años, distintos altos jefes policiales en Madrid, Baleares, Murcia, Galicia y Castilla y León han sido detenidos por sus vínculos con el narcotráfico. Sí, con esas mafias que "matan" a guardias civiles en acto de servicio. Estoy esperando que alguien de la jauría mediática titule una de sus columnas de opinión o hable en una tertulia de la corrupción de las fuerzas de seguridad del Estado de este país. Hace unos meses, Vaticano News, el portal oficial de información de la Santa Sede afirmaba: "La peor crisis de la Iglesia no ha sido provocada por la oposición secular, sino por la propia corrupción eclesiástica". La corrupción en la Iglesia católica abarca desde escándalos financieros y de blanqueo de capitales hasta la peor de las corrupciones morales: la ligada a la práctica -continuada y multitudinaria- y el encubrimiento institucional de abusos sexuales. Sigo esperando que Abogados Cristianos presente su primera querella ante la Fiscalía Anticorrupción por algunos de los numerosos casos de corrupción de su Iglesia. O que los partidos de las derechas exijan la dimisión de los responsables eclesiásticos o de sus superiores. El PP fue el primer partido en el Gobierno -y hasta ahora el único- condenado por corrupción. La Audiencia Nacional entendió que ese partido se enriqueció "en perjuicio de los intereses del Estado". No sólo se financió, se "enriqueció". El PP acumula más casos de corrupción, el volumen de "sus" casos es superior al de cualquier otro partido, el impacto sobre las infraestructuras públicas y los servicios públicos es descomunal en comparación con los de otros. En comunidades como la valenciana lo del PP ha sido una fiesta del lucro organizada en torno a lo público. Pero esa trayectoria del PP como vector corruptor de la política española, de muchas maneras, da completamente igual a efectos prácticos. Sin apenas haber tocado poder, las cuentas de Vox se han convertido en un agujero opaco donde confluyen sobresueldos, transferencias millonarias de oscuro origen, sanciones por financiación irregular, pagos cruzados y una red de fundaciones que apestan a corrupción. Olona, García Gallardo, Ortega Smith..., todos los expulsados denuncian lo mismo. Pero la corrupción de la derecha tiene un recorrido corto en el campo del escándalo social. Ello tiene que ver con la composición de clase de la alta magistratura, y la comprensión del poder que los sectores conservadores concentrados en la galaxia PP-Vox comparten con la mayoría de los titulares de los grandes tribunales y del sindicato corporativo de jueces, el llamado Consejo General del Poder Judicial. Tiene que ver con la propiedad de los medios de comunicación, indefectiblemente asociada a la derecha y con el reparto del dinero de la publicidad institucional con criterios de clientelismo que hace el PP. Y no olvidemos el artificial crédito otorgado a determinados órganos de investigación policial, escorados sin complejos a perseguir sin descanso cualquier actividad "dudosa" de la izquierda, mientras silban ante clamorosos casos de corrupción que afectan a la derecha política. La UCO y su discrecionalidad dan testimonio del poder de los uniformes para generar estados de ánimo sociales. Así, se toma la corrupción o la corruptela como un simple pretexto, una coartada de tipo moral para una operación de acoso y derribo. Se trata de apartar a los que no me gusta que gobiernen -sean o no corruptos- para que gobiernen los míos, aunque sean unos corruptos.
La puta Concordia
España nunca tuvo su Núremberg. Franco, el dictador que sometió al país durante cuarenta años, murió en la cama abrazado a la mano momificada de Santa Teresa de Jesús. Sus jueces siguieron sentados en los tribunales. Sus apellidos siguen vivos en el Tribunal Supremo. Sus fosas comunes continúan, en su mayoría, sin exhumar; los huesos siguen dentro de la arcilla para vergüenza de todo un país que se sigue definiendo como "Grande y Libre". Y una parte creciente del electorado español apoya hoy de manera abierta a un partido que ni siquiera se molesta en ocultar su desprecio por la democracia liberal, por la prensa libre, por las minorías, por la propia legitimidad de la democracia parida cuando el dictador por fin murió. La amnesia no es accidental. Fue cultivada. Y las investigaciones sobre cómo funciona realmente el deterioro democrático a pie de calle nos dicen quién la cultiva. Rara vez son los fanáticos de arriba. Son los frustrados y los mediocres de en medio, aquellos para quienes la segunda escalera de la lealtad siempre compensa más que la primera escalera del mérito, quienes convierten el sistema en duradero. Son los que han traicionado a su clase, a sus iguales y hasta a su propia memoria. El truco no está en encontrar fanáticos, estos llegan solos. El truco está en crear una falsa ilusión, una falacia, una promesa cargada de mentira que convenza a los insuficientes, los de bajo rendimiento, los frustrados y los mediocres (porque a los señoritos ya vienen convencidos de fábrica) de que su sitio está con los que en el fondo los desprecian. La amnesia fue el precio de la Transición, ese celebrado pacto de mirar hacia delante y nunca hacia atrás, de olvidar por interés de algunos, de cambiar justicia por estabilidad y dejar a los muertos en las cunetas para que los vivos pudieran, por fin, ver películas que la censura no hubiera mutilado. Y sus muñidores, ahora, reclaman incluso el papel de víctimas. Medio siglo después de la muerte del dictador muchos símbolos franquistas siguen ahí, demostrando qué poco han cambiado muchas cosas. Mientras, una sociedad auto engañada y adormecida los ignora, los tolera o incluso los admira. Viejos sentados en las terrazas que ni siquiera levantan la vista. Jóvenes mirando el móvil que creen que no significan nada. Da igual. La mayoría, ignorantes de su significado, e incapaces de hacer de ellos una lectura moral, piensan que simplemente están ahí, que siempre han estado ahí, que cuestionarlos es extremismo mientras conservarlos es moderación. La llama del fascismo nunca se apaga. Se aseguran de ello, con sus empresas mediáticas, sus esbirros políticos, sus jueces y fiscales, sus organismos policiales al servicio de la maquinaria, con recursos judiciales, con pactos de coalición, con páginas y páginas de cinismo, con el ruido y la crispación, con la insistencia paciente, ensayada y absolutamente desvergonzada de que mantener esos símbolos o evitar exhumar las fosas es una prueba de concordia. Váyanse ustedes a la mismísima mierda. Esa en la que, en general, llevan décadas sintiéndose a gusto.
martes, 26 de mayo de 2026
Poemas sobre viajes II
Casi madrugamos más que los pinos
para vestirse de verde,
y con el sueño a cuestas hacemos un nido
con las sábanas blancas pegadas
a un alma que se despereza,
para después comprobar
que el verde del camino
deja de ser una incertidumbre poética
para convertirse en el ahogo de todos los males,
aún desconociendo el nombre exacto de las plantas.
Hoy estaba la mañana despeinada
de todos aquellos colores inacabados
que duran lo que el parpadeo de un recuerdo.
Y mirando el camino recordé esa frase
escrita a tiza sobre la acera de mi infancia.
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Siempre soñé viajar
hasta donde lloran las rocas,
hasta donde el eco de los gritos
no vuelve en una vida,
a la caverna oscura del amor,
donde las criaturas se devoran,
donde hay musgo que brilla en la humedad,
donde suenan las gotas, siempre lejos,
donde ya no conoces
ni el porqué ni el propósito del viaje.
No hay sitio ya en el cielo de hormigón;
no hay nada al otro lado de lo conocido.
Todo es una ciudad o una ruina acordonada.
Baja entonces conmigo hasta nosotros,
hasta el fondo sin fondo que ya intuyes
que es el destino que siempre nos espera.
Poemas sobre viajes
¿Y quién, alguna vez, no quiso regresar a Ítaca?
Regresar significa la vuelta de un viaje.
Viajar nos resume como un libro,
nos acompaña hacia nosotros mismos,
nos descubre el sonido de la espera.
Porque la espera suena.
Viajar es abonar futuros recuerdos.
Recordar es mantener el eco
de voces que se han ido.
Viajar nos alumbra el latido de la vida,
nos hace cómplices de la distancia,
lucidos vigías de una senda
que se va haciendo sin nosotros,
que no podremos olvidar porque
no existe olvido para la ignorancia.
Recordamos los días del vino compartido,
las palabras, no el eco;
las manos, no el diluido gesto.
Dejamos a los ojos un momento
cumplir su hermoso oficio;
luego, encaminamos los pasos hacia Ítaca.
Citas sobre viajes
La vida no se mide por el número de respiraciones que tenemos, sino por los sitios y momentos que nos quitan la respiración.
Cuando viajo, sólo llevo una maleta muy pequeña, todo lo importante va dentro de mi.
Si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cual es la estrella que lo guía. Antoine de Saint-Exupery.
Como todos lo grandes viajeros, yo he visto más cosas de las que recuerdo, y recuerdo más cosas de las que he visto.
Al iniciar este camino ten presente que: no vayas detrás de mi, que igual no te puedo guiar, no vayas delante de mi, que igual no te puedo seguir, simplemente ve a mi lado como un buen amigo.
El hombre inteligente viaja para enriquecer después su vida en los días sedentarios, que son más numerosos. Enrique Larreta.
Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos. Fernando Pessoa.
Los viajes son en la juventud una parte de educación y, en la vejez, una parte de experiencia. Francis Bacon.
Creo que el ojo del hombre debe ver las cosas por si mismo, respirar con sus propias narices los aromas de las plantas, de los animales y de los otros hombres. Tocar con sus manos las manos de otros hombres de otras razas. Pisar con sus propios pies las tierras mas lejanas. El alma del hombre tiene que recuperar la pasión de la aventura y no esperar a que se la sirvan en la pantalla de un televisor o en salas de un cinematógrafo. Y la gran aventura es siempre el viaje. Javier Reverte.
A veces es momento de parar el reloj y cambiar de escenario. Hay veces en que se siente la necesidad de recorrer caminos nuevos, pasear por calles en las que resuenan palabras con acento desconocido y encontrarnos y reencontrarnos en la distancia, sobre las nubes o más allá del océano.
Dos caminos se bifurcaban
en un bosque amarillo, y triste
al no poder viajar por ambos
y ser un solo viajero.
Largo rato me detuve a examinar uno
hasta donde me alcanzó la vista
en el punto en que se curvaba entre las hojas.
Tomé luego el otro, igual de hermoso,
pues abundaba la hierba y no aparentaba desgaste;
aunque en verdad el tránsito allí
los había desgastado de igual modo.
De vuelta, una mañana,
ambos yacían cubiertos de hojas
que ninguna pisada había mancillado.
Aun sabiendo que un camino lleva a otro
volví a dudar sobre cuál habría de tomar.
Dos caminos se bifurcaban en un bosque, y yo…
yo tomé el menos transitado,
y ello ha marcado la diferencia.
Aunque en muchos tramos
he tenido que caminar sólo.
Mújica de día, Aznar de noche.
No recuerdo quién fue el que dijo que se necesitan 20 años para construir una reputación y cinco minutos para arruinarla. Sí recuerdo que fue Nietzsche quien dijo: "No me molesta que me hayas mentido, me molesta que a partir de ahora no pueda creerte". Lo peor del auto de Zapatero y de su imputación es que él mismo nos había dicho que él no hacía esas cosas. Dicho esto añado: Si lo ha hecho, que lo pague. No sé cuando a Zapatero se le torcieron las cejas. Yo las arquee tras leer al periodista Enrique Monrosi decir que Zapatero "era Pepe Mújica por las mañanas y Aznar por las noches". Pero más allá me inquietan algunas cosas. Me inquieta que esté "régimen del 78", sus políticos y sus endiosados periodistas no se preocupen porque los expresidentes de Gobierno se dediquen por sistema a utilizar el capital político acumulado derivado del apoyo de la ciudadanía y del apoyo de los militantes de sus partidos a su liderazgo para convertirlo en capital económico privado". Para mí es un escándalo absoluto. Porque esto que dicen que ha hecho Zapatero lo hacen también Felipe González y José María Aznar. Ni tan siquiera lo ocultan. Pero al único al que se ha investigado por esto es a Zapatero y a su familia. También es verdad que con cosas mucho más graves que lo que estamos conociendo en este sumario -incluidas grabaciones- hay fiscales y jueces que mantienen sin imputar a líderes del PP, incluido un tal M. Rajoy. Hoy mismo Villarejo ha declarado en sede judicial que Rajoy "trincaba 10.000 euritos al mes en sobres". ¿Algún juez escuchando? ¿Hay un tratamiento judicial y mediático diferente a Zapatero que a otros? Sí. ¿Hay una investigación sobre Zapatero que no ha habido sobre otros? Por supuesto. De todas formas habrá que ver si es un juicio moral o algo más. De momento lo que escucho aquí son principalmente juicios morales, además de acusaciones a la carta, señalamientos interesados y la "verborroka" y los excesos característicos de unas derechas que no pueden dar lección alguna sobre corrupción. Y me preocupa una última cosa que expreso con otra frase prestada, esta vez de Bertolt Brecht: "Muchos jueces son incorruptibles, nadie puede inducirlos a hacer justicia".
lunes, 25 de mayo de 2026
Mirar desde otros ojos
Tener la cabeza llena de preguntas. Usar hasta desgastar la expresión "¿por qué?". Preguntas pequeñas, como por qué la luna parece seguirnos cuando paseamos de noche. Y preguntas enormes, como si la gente es realmente feliz o solo aprende a fingirlo bien. Interesa casi todo lo que para otros es prescindible o molesto: la música triste, los mapas antiguos, el movimiento de los astros, los insectos que aparecían después de la lluvia, los libros subrayados por desconocidos. Saltar de una idea a otra como si tu mente estuviera hecha de chispas. Hay que oír a menudo eso de: ¡Piensas demasiado!. Solo cabe sonreir, porque no sabes cómo explicar que pensar no es una elección. A cambio, devuelves otra pregunta?¿Nunca te planteas si estamos viviendo la vida que queremos?. ¿Somos los dueños de nuestras vidas o sólo nos dejamos arrastrar? Cuando en la respuesta aparecen los términos trabajo, dinero, salud, rutina... dejo de escuchar y pienso en los libros que nunca leeré, en los poemas que me serán ignotos sin remover mis sentimientos, en los idiomas que me gustaría aprender aunque nunca los use. Solo quiero entender. Entender por qué algunas canciones duelen. Por qué me seduce viajar solo en un tren. Por qué algunas imágenes me hacen soñar y algunas situaciones me llevan a llorar. Por qué quiero escribir algo que me sobreviva antes de morir. Quiero dejar de sentir que el mundo es demasiado grande para una sola vida. Pero estas cosas no pueden ser objeto de conversación con toda esa gente que solo sabe dar respuestas simples, esa cuya respuesta es siempre un no sé. Así que solo queda seguir caminando. Y mientras otros te hablan del último video que les han enviado, te dedicas a observar cómo el viento deforma la espuma del mar. Aunque este se encuentre a cientos de kilómetros. Quizá solo puedo entender algo triste: que no todas las personas viven con el mismo ruido dentro de la cabeza. Algunas necesitan respuestas. Otras necesitan silencio. Y, seguramente, ninguna de las dos sabe realmente cómo mirar el mundo desde los ojos de la otra.
sábado, 23 de mayo de 2026
Mirar el pasado.
La Primera Guerra Mundial fue, en gran medida, un conflicto por el dominio colonial, el resultado de la feroz competencia entre las potencias por expandir sus imperios en África y Asia. Sin despreciar el papel jugado por el nacionalismo. Jean Jaurès, el líder socialista francés que estaba haciendo todo lo posible por evitar la guerra, fue asesinado por un ultranacionalista el 31 de julio de 1914. El 4 de agosto Francia entra en la guerra. La lección es clara: para ir a la guerra, antes hay que eliminar a quienes se oponen a ella. En 1917 la revolución triunfó en Rusia. Pero su ideología ya corría por las venas de buena parte del cuerpo social europeo. Para derrotarla, la burguesía alentó el crecimiento del ultranacionalismo totalitario. La revolución fue cercenada por la socialdemocracia, aliada al nazismo, en Alemania; por el fascismo en Italia o por regímenes reaccionarios en Hungría y otros países del Este. En España, en 1936, el golpe militar no se produjo porque hubiera una revolución inminente. No había un plan insurreccional preparado. Fue el propio golpe, al romper el Estado republicano, el que desencadenó la "revolución": ocupaciones de tierras, colectivización de fábricas, entrada de los anarquistas en el gobierno..., mientras los comunistas llamaban a la moderación. El golpe no se hizo para evitar una revolución sino para garantizar el mantenimiento de los privilegios de la burguesía industrial, los grandes propietarios agrarios, el ejército o la Iglesia. Fue la brutal reacción de una derecha fascistizada para recuperar el poder en manos del Frente Popular. Deberíamos aprender de todo esto. Porque esos conflictos no han desaparecido. El nacionalismo, la tentación de la guerra como solución, el auge del fascismo... Tenemos que mirar al pasado, no como un cementerio de errores ajenos, sino como un laboratorio de posibilidades no cerradas. Debemos aprender del cielo de las utopías y de las ruinas de los fracasos. El pasado no está muerto y ni tan siquiera es pasado. Está ahí dispuesto a devorarnos.
miércoles, 20 de mayo de 2026
Para Vicente
Si a veces no comprendemos ni nuestra propia vida, cómo vamos entonces a comprender la muerte. Quizá ésta no sea el final de todo sino el principio de algo nuevo. Lo cierto es que los que emprenden el último viaje nunca se van del todo, nunca desaparecen, nunca nos dejan solos, pues siguen habitando en nosotros y alimentando nuestra memoria. Más, cuanto más los hemos amado y más nos han querido, porque en realidad lo que más echamos de menos es su amor incondicional. Conviene expresarlo cuando ya no están. Sería bonito que escribieras algo sobre tu madre o, al menos, pensando en ello. Sería, sin duda, un gran acto de amor, porque escribir, recordar, pensar en ellos, contribuye a que sigan con nosotros, pues la única muerte real es el olvido. Hermano, en estos momentos de dolor sereno y contenido, piensa en las palabras del gran "Gabo": "La muerte deja una herida que nadie puede curar, el amor deja un recuerdo que nadie puede borrar". Un fuerte abrazo.
Golpe judicial
Ya lo advertía Baltasar Garzón en su libro "Los disfraces del fascismo", donde alertaba de la deriva ultra que se había instalado en la judicatura española. Manifestaba allí que el 80% de los jueces y fiscales en España son ultraconservadores. Sabe bien de lo que habla porque el fue una de las primeras víctimas de esa "justicia facha". Garzón cometió dos graves pecados: intentó abrir una causa contra los crímenes del franquismo y demostró, con su investigación, quién era quién en el caso Gürtel. ¡Intolerable!, pensaron los jueces ultras y lo inhabilitaron. Lo condenaron por ordenar grabar las conversaciones de los acusados de la trama Gürtel con sus abogados en la cárcel. ¿Dónde vamos a llegar?, un juez ordenando grabaciones. Da igual que años después el dictamen fuese revocado por el Comité de Derechos Humanos de la ONU, a Garzón ya se lo habían cargado. Ahora el impulso ultra alcanza su cenit para colaborar en la conquista del poder de las derechas. El juez Marchena fue incapaz de averiguar quién podía ser ese tal M. Rajoy de los papeles de Bárcenas. Ángel Hurtado se aplicó en condenar sin pruebas concluyentes al ex Fiscal General del Estado para que fuese inhabilitado. Sin embargo, durante las dos horas de declaración de Rajoy por la trama Gürtel, Hurtado cortó todas las preguntas que, a su parecer, eran "impertinentes" y, pese a las numerosas y concluyentes pruebas, consideró que vincular la trama Gürtel a la dirección del Partido Popular era un "salto al vacío". El juez Peinado cree haber recibido un mandato divino para conseguir, sea como sea, que Begoña Gómez se siente en un banquillo. Sin embargo, y pese a las numerosas pruebas en su contra, los que han instruido y juzgan el caso Kitchen no han considerado oportuno sentar a Rajoy y Cospedal en el banquillo. Las 'ayuditas" judiciales al novio de Ayuso son un insulto a la inteligencia y, un tal Mazón sigue sin ser imputado por su criminal actuación durante la Dana y su posterior arquitectura de mentiras. Ahora, otro juez "amigo" a decidido imputar a Zapatero. La mecánica está perfectamente diseñada y engrasada: Una asociación ultra, preferentemente la fascista Manos Limpias, presenta una denuncia basándose en supuestos indicios, recortes de prensa, declaraciones de corruptos... Da igual. Después se reparten las causas para que caigan en los jueces adecuados a sus ideales. Sospechosamente los calendarios de las vistas coinciden con el interés político del PP. No es casualidad. El objetivo es derribar al gobierno. El poder mediático de las derechas se pone en marcha y acelera el proceso de las sospechas sin base, de la manipulación, de la crispación sin freno ni medida. Se diría que los jueces ultra de la judicatura son la primera linea de ataque cuando las cosas no le salen al PP como quisiera. Tras la pérdida de la mayoría absoluta en Andalucía y a la espera de la bajada de pantalones de Bonilla ante Vox, conviene poner el foco de atención en otro lado y aumentar el grado de crispación para conseguir, sea como sea, que se adelanten las elecciones. El pánico a una debacle electoral ha desata la cacería de la derecha contra Zapatero. El plan es hundir al PSOE para que el incapaz Feijoo pueda gobernar sin asumir el programa de Vox.
martes, 19 de mayo de 2026
Prioridad y ruina moral.
Me inquieta la pregunta: ¿se puede estar encantado de recibir en un solo año a cien millones de extranjeros -por supuesto, turistas-, y a la vez ser xenófobos? La respuesta es evidente para la ultraderecha y la derechita cobarde que le compra el discurso: Por supuesto. Si vienen con dinero, se llaman turistas y son bienvenidos; si son pobres se llaman inmigrantes y hay que echarlos. Eso es la prioridad nacional, lo mismo de siempre, la estrategia fascista de toda la vida: fabricar problemas y avivar el odio en torno a ellos para luego ofrecerse a apagar el fuego. El concepto no es nuevo. Ni original. "Nuestra" ultraderecha, siempre poco dada a trabajar, lo ha copiado de Jean-Marie Le Pen, el que fuese líder del partido de extrema derecha francés, Frente Nacional. Y tiene ya casi 40 años. La prioridad nacional va a ser que los "españolitos" necesitados van a dejar sus trabajos inseguros y mal pagados para servir en la hostelería, recoger las cosechas, trabajar en los invernaderos, la construcción, el cuidado de ancianos y niños, la limpieza de hoteles y demás en las mismas penosas condiciones que ahora tienen los inmigrantes. La auténtica prioridad de las derechas no es la nacional. Ellos priorizan a los fondos buitres extranjeros que hacen cada día más difícil a los españoles acceder a una vivienda. Ellos priorizan conceder becas a los ricos en vez de subir la cuantía a los que tienen menos ingresos. Ellos priorizan la eliminación de los impuestos a las rentas más altas. Ellos priorizan enriquecer a las empresas sanitarias privadas mientras asfixian la sanidad pública. Ellos priorizan los conciertos con la enseñanza privada y la creación de universidades privadas mientras maltratan la enseñanza pública. Ellos defienden siempre las amenazas de un tipejo como Trump aunque afecte negativamente a los españoles. Ellos priorizan seguir defraudando y tener cuentas en paraísos fiscales aunque ello reste dinero a las políticas sociales. Ellos priorizan siempre el interés de los empresarios, oponiéndose a la subida de salarios y mejora de condiciones. Priorizan oponerse a la subida de las pensiones. Ellos dicen que los españoles deben tener prioridad para acceder a ayudas, pero a la vez claman por la eliminación de esas ayudas, a las que ellos llaman "paguitas". Su verdadera prioridad es recortar de forma salvaje el acceso a los servicios públicos a toda la población, da igual españoles que extranjeros. Quieren imponer, hasta donde sea posible, un "modelo americano", donde quien tenga dinero reciba atención sanitaria y pensión, y quien no lo tenga quede excluido. Que nadie se olvide que Vox es el único partido en España que defiende abiertamente la privatización de las pensiones y de la sanidad o la educación. La propuesta de VOX sólo persigue dividir a la población trabajadora, enfrentado a unos sectores contra otros, a los de abajo contra los de más abajo, en nombre del acceso a unos derechos y a unos servicios cada vez más escuálidos y que ellos sueñan con hacer desaparecer. Y lo peor, la prioridad nacional va precedida de una profunda corrupción moral.
lunes, 18 de mayo de 2026
Frase Azaña
Recuerdo una célebre frase de Manuel Azaña: "Si cada español hablase sólo de lo que sabe, se haría un gran silencio entre nosotros que nos permitiría estudiar". Hoy decimos estar en plena sociedad del conocimiento, pero lo cierto es que cada vez son más los que presumen de su ignorancia y la predican a los cuatro vientos. La era del conocimiento y la razón mengua, tiene a desaparecer empujada por la sobreabundancia de cretinos, de imbéciles, de personajes que aprendieron a desaprender y a sentirse orgullosos de ello. La ignorancia se ha convertido en una marca de identidad y, ahora también, en una "prioridad nacional". Desde que apareció internet y los smartphones se convirtieron para muchos en los únicos maestros, todo el mundo sabe de todo, hasta el más ignorante. No hay necesidad de leer como bien dijo una pija inculta y engreída que influye en no sé cuantos cientos de miles de cenutrios. Leer, para qué, si no tenemos que reflexionar sobre nada, si nos dedicamos a seguir las consignas que lanzan unos cuantos politicastros, periodistas zafios y gentuza de variado pelaje, si el odio irreflexivo e irracional se antepone a la razón y al respeto, ¿para qué lo queremos? Los debates ya son estériles, los argumentos se ignoran, las mentiras se acatan, las discusiones parecen bofetadas, la opinión se exterioriza, pero no se piensa y un pensamiento cada vez más retrógrado se está imponiendo en amplios sectores de la sociedad que ya no considera necesario saber si lo que le dicen es verdad o mentira, sin molestarse en pensar si lo que decimos gratuitamente hace daño a terceros, si araña, hiere o mata. Mucha gente ha elegido vivir encabronada, frustrada, dando por perdido todo lo conseguido hasta ahora, sin lucha. Vivimos mejor que nunca pero pensamos que estamos muy mal. Decimos que hay corrupción y votamos a alternativas corruptas. Y como estamos tan mal dejamos que nos roben la Sanidad Pública, que machaquen la Educación, que privaticen la atención a la vejez, que maldigan el conocimiento, el saber y enaltezcan a Vito Quiles y a Ayuso. No somos nadie, y nos empeñamos en demostrarlo con eficacia, con nuestro voto cómplice, con nuestra ignorancia. Es nuestro complejo de señoritingos frustrados. Los auténticos señoritos nos hablan de prioridad nacional y mucha gente cree que eso significa que le tocará más parte del pastel. Y corren a votar a los que quieren acabar con los restos del estado del bienestar. Es una forma de suicidio colectivo como cualquier otra, pero sobre todo es un crimen generacional, una opción que no podemos permitirnos porque es negar a las siguientes generaciones lo que nosotros hemos disfrutado.