martes, 29 de septiembre de 2026

Sol y la ofensiva libertaria

Qué hago aquí sentado habiendo tantas injusticias por las que luchar y un mundo tan bonito que construir? ¿Qué hago aquí si lo urgente es abrir puertas de esperanza en este contexto ultracapitalista y de fascismo creciente? Los fascismos fomentan el enfrentamiento, la opresión, el servilismo, la crueldad. Los fascismos fomentan la idiotez. Altavoces que escupen eslóganes, consignas, imperativos. Medios que adoctrinan. Caudillos redivivos, vivas y mueras prefijados, insultos y odio. Pensamiento unificado, la mera disciplina mental usurpando el lugar de la lucidez. Mientras tanto, parece que el mundo sigue a su rollo. Desahucios, guerras por todos lados, sociópatas gobernando el mundo, precios más caros y cerebros más baratos. La escoria política cada vez con más cocaína encima y menos vergüenza, y el calor... que no nos falte el calor, de cuatro a cinco meses de verano tórrido y subiendo. Quizá debería vivir con ilusión todo lo que está ocurriendo en la Puerta del Sol. Gente movilizándose por qué a una persona, a la que no conocen, un fondo buitre la ha puesto de patitas en la calle. Sin más. Pero también sé que a 500 Kms de distancia otra gente, mucha gente, se conjura, banderita en mano, para que se expulse rápidamente y por las bravas a miles de personas. Sin importar si son hombres o mujeres, niños o niñas, madres o padres, enfermos o sanos. Sé que España se ha llenado de Fachapobres concentrándose por Ceuta cuando no saben ni dónde está, pero no por la gente de sus barrios cuando los que atacan son los ricos. Agitan banderas porque, de momento, no pueden aporrear con sus astas las cabezas que no piensan como ellos. Bueno, pensar, pensar... Me gustaría ilusionarme, pero tengo memoria y sé lo que pasó no hace tanto tiempo e intuyo como acabará todo. Sé que ya se ha puesto en marcha la maquinaria para desprestigiar, degradar, insultar, humillar y envilecer a los acampados. Ndongo -el negro de Vox- ya acudió a la plaza, armado con un bote de gas pimienta, para grabar un vídeo y provocar a los concentrados. Sucios, piojosos, malolientes o "perroflautas" son los epítetos más suaves que ya se están usando en la campaña de desprestigio. La prensa ultra libertaria -como OKDiario- que raro es el día que no anima a movilizarse, manifestarse, ocupar los jardines de Moncloa, organizar marchas o petar las ciudades de concentraciones permanentes contra Sánchez, ahora titula: "La acampada de Sol se vuelve insalubre: porros, cervezas y basura se acumulan sin presencia policial". Ya sabemos que el olor a porro es mucho más insalubre que la coca. A través de redes sociales, ya se ha detectado la organización de grupos de ultraderecha con intenciones de asaltar la plaza y desalojar a los activistas por la fuerza.  Entre los nombres que aparecen en los mensajes figura el de Daniel Esteve, el neonazi líder de Desokupa, que ha escrito en X: “Me acaba de decir un pajarito que esta noche habrá fiesta en la puerta de los piojosos…" Y el tándem Ayuso-Almeida ya ha dadi 48 horas al Gobierno para desmantelar la acampada, amenazando que de lo contrario irán a los tribunales. El argumento, el de siempre: "está causando un perjuicio económico a los comerciantes e impide disfrutar a los turistas de la Puerta del Sol. Deben referirse a los 37 comercios allí radicados, de los cuales sólo uno -Casa de Diego- vende productos fabricados en España, correspondiendo el resto a seis tiendas de souvenirs, cinco de comida rápida, cuatro casas de cambio, tres de apuestas y, todo lo demás, grandes franquicias. Me juego cualquier cosa a qué esta partida la vuelven a ganar los paleolibertarios.

lunes, 28 de septiembre de 2026

Monseñor Argüello

En un documento colectivo de febrero de 2024 titulado "El nacionalismo étnico y el cristianismo son incompatibles", la Conferencia Episcopal Católica de Alemania definió a Alternativa para Alemania, el partido neonazi, como "auténtico extremismo de derecha". En España la realidad es bien distinta. Aquí la Conferencia Episcopal no le hace ascos al poder terrenal y está continuamente posicionándose políticamente. El presidente de los obispos, Luis Argüello, tiene una mentalidad ultra, tanto política como teológica y eclesiástica. Lo demuestra permanentemente en sus declaraciones y actuaciones públicas: desde su negacionismo en relación con la pederastia en la Iglesia católica hasta su intervención en el curso de verano de este año organizado por la fascista "Asociación Católica de Propagandistas". Este acérrimo defensor de la beatificación de Isabel la Católica mantiene una estrecha relación con Vox, participando en actos organizados por el partido de la extrema derecha y formando parte de su think tank. Se resiste a revisar los Acuerdos con la Santa Sede y a la renuncia de los privilegios de todo tipo: educativos, económicos, fiscales, culturales, jurídicos e incluso militares que favorecen a la Iglesia católica. Eso, como mínimo, me parece una incoherencia, si comparamos los privilegios con la renuncia que exige el evangelio. Un documento de la jerarquía católica, similar al alemán, de distanciamiento y condena de la extrema derecha en nuestro país apelando a criterios evangélicos y a principios democráticos, no está ni se le espera. ¿Por qué no lo hacen? Quizá porque hay puntos en el programa de Vox y de HazteOír que coinciden con los de la Conferencia Episcopal. Por ejemplo, el rechazo a las personas LGTBI, al feminismo, a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, al matrimonio igualitario, a la interrupción voluntaria del embarazo, a la educación afectivo sexual en las escuelas, etc. Los obispos españoles practican el "cristoneofascismo", es decir la alianza y la complicidad entre la extrema derecha política, social y cultural y una parte de la derecha y los movimientos cristianos fundamentalistas en las iglesias evangélicas y los colectivos integristas dentro del catolicismo.  Los que hasta ahora no han tenido nada que decir de la crisis humanitaria en Ceuta o de la grave crisis de vivienda, rompen ahora el silencio del episcopado, a través de unas declaraciones de Argüello, para mezclar el caso Maricarmen con la crisis de Ceuta y “el desahucio del vientre materno provocado mediante el aborto”. En ellas dice que "los ceutíes, como gran número de españoles, desean un desahucio rápido y total de los que han entrado en la ciudad como "okupas". Estás palabras van en contra del propio Evangelio pero podrían ser firmadas por el propio Abascal. Argüello se posiciona así, de nuevo, con esa derecha política que tiene más compasión por los fetos que no han nacido que por los niños que viven en la miseria, mueren de hambre, ahogados en el mediterráneo, son acosados por su condición de "menas" o acompañan en la violencia de un desahucio a sus padres. Me pregunto cuál será la experiencia de Argüello como mujer que sufre un embarazo no deseado; como madre que no puede cubrir las necesidades básicas de sus hijos; como inmigrante desahuciado por la propia vida o como ciudadano que tiene que pagar un alquiler. Me pregunto cuánto pagará de alquiler Luis Argüello por vivir en el Palacio Arzobispal de Valladolid. Lo que tengo claro es que este señor no pasa hambre, ni calor, ni frío. Ni se preocupa por llegar a fin de mes, ni por si puede o no dar tres comidas diarias a sus hijos, ni por buscar un trabajo digno. Ni creo que llegue a saber nunca lo que es ser desahuciado.

Estado del malestar

Tras la segunda guerra mundial, y de la mano de la socialdemocracia, el Estado de Bienestar facilitó el desarrollo económico y la cohesión social, procurando décadas de paz y prosperidad. Ahora, y de la mano del fascismo y las derechas radicales, llega el Estado del Malestar, un estado continuado y sostenido de crispación y encabronamiento muy útil para alcanzar el poder y terminar de desmantelar el susodicho estado del bienestar. El mayor problema es que, junto a éste, son la democracia y el Estado de derecho los que corren riesgo. A esta gente solo le interesa el Estado para apropiarse de él y enriquecerse. Hay muchos ilusos que no se enteran que hoy están en juego la libertad, la igualdad, la justicia social y el trabajo decente si llegan al poder los títeres de la internacional fascista, profundamente antidemócratas ellos. No hace falta ser un lince para darse cuenta del daño que la derecha y la ultraderecha pueden hacer a la clase trabajadora y a la media que depende de una nómina. ¿Ya no se acuerda nadie de la reforma laboral de 2012, hecha al dictado de la CEOE por el PP? Entonces congelaron los salarios y las pensiones o incluso las bajaron, acordaron no subir los salarios y atacaron la carrera profesional de los empleados públicos. También desestabilizaron la contratación con interinos y eventuales. Subieron los impuestos a la clase trabajadora y a las personas autónomas para bajárselos a los ricos. Son datos que están en el Instituto Nacional de Estadística a disposición de quienes quieran leer. Ya lo hicieron y lo repetirán si llegan al poder se lo han prometido a la CEOE, al poder judicial, a los bancos, a las personas ricas y al sistema financiero, sin olvidar los fondos buitre. Fue la gran obra del último gobierno de la derecha: el empobrecimiento de la clase trabajadora y el inicio del desmantelamiento del Estado del bienestar, apoyado por sus aliados del neoliberalismo. Ya lo han hecho y volverán a hacerlo. Lo han demostrado en el Congreso, votando sistemáticamente en contra de la subida del salario mínimo o de las pensiones. Allí donde gobiernan están ya desmantelando poco a poco la enseñanza y la sanidad pública por la vía de la privatización directa o los conciertos. Ya saquearon la hucha de las pensiones y lo volverán a hacer porque uno de sus sueños húmedos es privatizar las pensiones para mayor gloria de la banca y los fondos de inversión. Esta gente es de la cuerda ideológica de Milei, el que rechaza de forma absoluta el Estado de bienestar, al que considera una "herramienta socialista, inmoral y empobrecedora" y afirma que la justicia social es "una cuestión de ladrones".

¡ Que se jodan!

Son manipuladores, sectarios en estado puro, odiadores a tiempo completo y carecen de un ápice de empatía. Son carroñeros profesionales. Los mismos que mandaron reporteros a la DANA de Valencia que fueron pillados manchándose a posta de barro para ganar audiencia. Los mismos que han convertido en plató de televisión las playas de Ceuta se han lanzado desde el primer momento a la yugular de Maricarmen. Ahí está, por ejemplo, ese engendro mediático que congrega frente a la pantalla, de lunes a viernes a lo más florido de las derechas extremas patrias. Me refiero a "Horizonte", que considera que la "invasión" mediática de la Dana o de Ceuta estaba bien, pero esto de acompañar a Maricarmen no. Supongo que su temor es que el "caso Maricarmen" vaya a distraer a la gente de su interés exclusivo en la labor de acoso y derribo al gobierno. En el programa se aseguró que el desahucio estaba "organizado" para ser "instrumentalizado" y criticaron la presencia de cámaras en la vivienda. "La han utilizado de todas las formas", decía otra Carmen, la Porter, mientras que otro tertuliano, el ultra Carlos Cuesta, decía que "la culpable de lo que le ha pasado a Maricarmen es Maricarmen". Por su parte, el ultraderechista Vox, con su gracejo habitual, ha publicado un indignante tuit en el que dice: "Si se llamara Morocarmen, tendría casa". Lo prueba el hecho de que Abascal, con esa cara de moro que tiene y el no haber trabajado ni cotizado nunca al margen de la política, disfrute de un casoplón valorado en un millón de euros. Como siempre, estos aguerridos personajes, con sus títulos no reglados de Técnico Superior en Mentiras e Infamias y sus másteres en Inoculación Masiva de Odio, han prendido en redes la mecha para que los canallas con banderita muestren su naturaleza infame y miserable. "Sinvergüenza", "aprovechada", son algunos de los apelativos que le dedican estos mensajes de odio, que se apuntan a las teorías conspiranoicas que la sitúan como una "cortina de humo" del Gobierno, todo acompañado de la difusión de fotografías falsas y bulos. Con su bola de cristal con la que todo lo ven -menos su propia estupidez-, aseguran sin pudor que Maricarmen "tiene más dinero que el fondo buitre" o que "se ha pegado una vida a todo tren". Seguramente quienes escriben ese tipo de cosas dirán que no están odiando a nadie, que simplemente comparten su opinión. Pero, ¿qué otra cosa iba a ser, si no es odio, esta incapacidad de empatizar con una señora de 87 años que ha perdido la casa en la que vivió durante 70 años, pero sí hacerlo con una empresa que solo busca más beneficio? Seguramente es otra de las características de esas derechas fascistoides: odiar visceralmente a los vulnerables. Son los herederos de aquella Andrea Fabra, la diputada del PP que gritó "¡que se jodan!" en el Congreso. Fue en 2012, y lo hizo justo cuando Mariano Rajoy estaba anunciando un recorte en las prestaciones de los desempleados. Muchos fachaobreros serán pronto víctimas de ese "que se jodan". Pero mientras ser un sinvergüenza y reconocerlo en redes se percibe como fresco, sincero y original

domingo, 27 de septiembre de 2026

Invasores

Las palabras dejan de ser neutrales cuando se articulan en bocas conectada a mentes de limitada capacidad cognitiva, sectarias, dominadas por un pensamiento rígido y acrítico y plagadas de prejuicios. Como esas que a un golpe de estado lo llaman Glorioso Alzamiento Nacional. Cuando éste se produjo, España estaba -según ellos-amenazada por una conspiración judeo-masónica. Hoy, los herederos ideológicos de aquel régimen y quienes tratan de retrotraernos a aquel casposo país, ahora simpatizan con el sionismo y, en cambio, invocan reiteradamente la amenaza del islamismo. Utilizan sistemáticamente el término invasión. Por supuesto, están señalando a los migrantes pobres, a quienes huyen de la pobreza, las hambrunas, las guerras y las persecuciones. No aluden a quienes frecuentan con sus harenes los establecimientos exclusivos del Barrio de Salamanca, ni a quienes atracan sus lujosos yates en Puerto Banús, ni a quienes van adquiriendo cada vez más clubes deportivos, palacetes o fincas rústicas para convertirlas en cotos privados de caza. Estos no son invasores, sino inversores. Pero vivimos en una época donde la aporofobia y el racismo van de la mano de ese neofascismo que está imponiendo su visión de la sociedad. Llamar invasión a la llegada masiva -un problema que hay que resolver- de migrantes africanos y promover manifestaciones para defender unos supuestos valores occidentales y una identidad española que solo esos sectores ultras ven en peligro, contrasta con el silencio, o incluso con la satisfacción, con la que estas mismas personas y organizaciones reciben la auténtica invasión del capital extranjero, los fondos buitres, el turismo de masas o la cultura que nos imponen las plataformas de información, cine y televisión americanas. Esta gente no tiene nada que decir de otras invasiones. Porque lo que a día de hoy vivimos en España es una auténtica invasión. Nuestros invasores, de capital extranjero, llegan camuflados bajo la capa de fondos de inversión y grandes multinacionales que buscan apropiarse de nuestro parque inmobiliario, nuestros suelos agrícolas y de nuestro territorio de formas distintas e indiscriminadas. Y estos "patriotas", con sus posicionamientos ideológicos, apoyan de forma indiscriminada a los nuevos señores tecnofeudales; no se inmutan cuando concedemos permisos a multinacionales mineras que vienen a expoliar nuestros recursos; cuando nosotros mismos permitimos que Amazon, Aliexpress, Shein, Zalando, Temu o Wish nos "invadan" con sus productos, machacando al comercio tradicional y no tan tradicional, perjudicando nuestro tejido productivo y favoreciendo la destrucción de empleo. Invasión ha sido la agresión militar de EE.UU. a Venezuela para controlar su petróleo. Invasores podríamos considerar a los fondos de capital extranjero que van quedándose con edificios y barrios del centro de las ciudades para especular con ellos, mientras el vecindario tradicional tiene que irse a vivir a las periferias. Invasores, incluso, podríamos llamar a quienes expolian los bienes comunes en provecho propio, dejando sin agua los Baños de Popea para llenar sus piscinas privadas, por poner un ejemplo cercano.  Y, ya puestos, sin temor a equivocarnos, también podemos acusar de invasores al avispón asiático, al jacinto de agua, al mejillón cebra, a la cotorra argentina o al moñas obsesionado con celebrar Halloween.

sábado, 26 de septiembre de 2026

Prensa de mierda

Un reciente informe elaborado por la Universidad de Oxford concluye que los medios comunicación de España son los menos creíbles de los once países consultados en Europa. Corren malos tiempos para la prensa. A la de verdad me refiero, no a esos engendros manipuladores al servicio de espurios intereses que se han multiplicado con el desarrollo de la prensa digital. Nada es casual. Trump ningunea, maltrata, insulta de manera directa y veta a periodistas porque no le gusta la cobertura crítica que realizan sobre su presidencia. El "agente naranja" ha ido creando un circuito informativo de comunicadores afines abriendo la puerta a plataformas de comunicación afines a su Gobierno y de duro perfil ultraconservador. El presidente de Colombia ya ha anunciado que no habrá ruedas de prensa de las entidades del ejecutivo que no sean autorizadas por él. Espriella tiene un largo historial como acosador profesional de periodistas. Cualquier investigación u opinión contraria a sus intereses termina en largos procesos, audiencias, amenazas y embargos. Tras la difusión de datos oficiales negativos sobre la evolución de la economía argentina, Milei tuiteó, en mayúsculas: “Periodistas de mierda, después se quejan cuando les digo que son mierdas humanas que se la pasan mintiendo. Son basuras repugnantes”. En España, la Asociación de la Prensa de Madrid muestra su inquietud por los reiterados ataques que sufren los periodistas al informar en concentraciones públicas. Esas repletas de banderas. Cualquier periodista que esté en la calle, con un micrófono, puede recibir insultos, empujones, patadas y amenazas. Sólo por llevar un micrófono de un canal que no gusta a los energúmenos. Mientras, miembros de Vox amenazan con entrar en la radiotelevisión pública "con motosierra o con lanzallamas" y echar a los trabajadores "a patadas". Detrás de la ofensiva ultra contra el periodismo que no les es afín encontramos, además de hrand s empresas y grupos políticos, a numerosos especímenes que, guiados por una combinación de sectarismo y mala fe, se dedican a generar un estado informativo diseñado para respaldar los desmanes del Sistema que pretenden instalar de manera exclusiva y perpetuar. Ese modelo "desinformativo", que gira en torno a alimentar un estado continuado y creciente de crispación, es el preferido por las élites y el que, gracias a sus muñidores, cala en más gente. Tenemos así una sociedad cada vez más desinformada, más engañada, más manipulada y más crispada. Muchos políticos y sus sicarios los tertulianos se permiten eludir toda responsabilidad ética y, desde luego, el deber de decir verdad. Su único objetivo es sustituir el estado de derecho por el estado de derechas. Son expertos en presentar la injusticia como un mal menor y en engañar a los ilusos. Mientras la prensa objetiva y libre mengua, en todos los foros se permite a nulidades soltar necedades y asnadas sin que nadie denuncie su estulticia. El nivel del debate ha alcanzado profundidades abisales de manipulación y la mentira se ha convertido en la reina de las fiestas. Lo pagaremos claro.

viernes, 25 de septiembre de 2026

Nuevo verano

Stephen King está a punto de tragarse sus palabras cuando dijo aquello de "Ningún verano dura eternamente". El nuestro, el climático, con los datos en la mano, va ya camino de ocupar la mitad del año. El verano que conocíamos ya no existe, ya no es igual, ya no existirá. No me refiero solo al verano expresado con datos, con características cuantificables. No, me refiero al que nos ha acompañado a lo largo de nuestra vida y cuya liquidación hay que asimilar. Seguimos "amando" el verano porque nos trae a la memoria las largas vacaciones escolares, los largos días de juegos con los amigos, la vuelta al pueblo, la aventura de los campamentos de verano, la diversión en playas y piscinas, la conquista de más tiempo en la calle, los primeros escarceos amorosos... y hasta el aprendizaje sentimental que del verano hemos sacado de películas, series y libros que hemos consumido hasta desde que éramos niños. Pero, claro, el clima ha descarrilado. Tenemos mares con temperaturas desconocidas, noches en las que es imposible conciliar el sueño, meses de ausencia de lluvias. Prados ajados donde siempre eran verdes. Sesenta días con temperaturas de más de 40º. Pesadez. Gente que se encierra en casa durante horas al "calor" del aire acondicionado. Incendios pavorosos que no cesan. Masificación por todas partes. Precios en escalada continua. Llevamos años acumulando desgracias climáticas. Y lo que está por venir. A mí, antes, me gustaba el verano. Me bastaba para defenderme un abanico, caminar por la sombra, agua fría y un ventilador de ruido adormecedor. Pero ahora, mientras tecleo esto esperando que la temperatura baje de los treinta y muchos,  rezo para que termine. El verano me agota. Quiero dormir sin empapar las sábanas. Quiero dejar de estar preocupado por si algún familiar se vuelve a desplomar de camino al supermercado. Quiero poder salir de casa al caer la tarde sin tener que refugiarme en un local refrigerado. Quiero no tener que dejar de salir a hacer ejercicio por la mañana porque a las 10 ya es imposible estar en la calle. ¿Ha llegado acaso el momento en el que temamos al verano?, ¿en el que no queramos que llegue o deseemos que se acabe en breve? ¿No se trata acaso de un enorme expolio de nuestras vidas? Pero todavía abundan los estúpidos negacionistas que, sofocados y sudorosos, te sueltan ese pobrísimo argumento, esa "poyada" de "toda la vida de Dios ha hecho calor". Estoy a punto de empezar a responder a esta frase con esta otra: "Pues en alguna de esas olas de calor es donde a ti se te frieron la mitad de tus dos neuronas"

jueves, 24 de septiembre de 2026

Maricarmen

Hay imágenes que explican un país mejor que cien discursos. Hay sucesos que simbolizan por sí solos la mierda de mundo que hemos creado. La imagen de una mujer mayor expulsada por policías -como si fuese una delincuente- de la casa donde ha pasado casi toda su vida, es una de ellas. A Maricarmen la sacaron de su casa en camilla. Tiene 87 años y llevaba viviendo allí hace 70 años. Toda una vida. Pienso en lo que debe ser mirar por última vez "tu vivienda" y dejar tus cosas dentro, al comprender que ya no podrás volver más. Decimos "vivienda" con demasiada facilidad. Para algunos sólo son metros cuadrados, contratos, negocio, beneficios, renta. Pero una casa es también el lugar donde estuvieron tus padres, donde se desarrollaron los lazos familiares y donde has aprendido a vivir con quienes faltan. Maricarmen pagaba alrededor de 500 euros al mes. El fondo buitre llegó a pedirle 2.650, una cantidad imposible de asumir para casi todo el mundo. Nunca dejó de pagar la renta. Incluso apareció una persona dispuesta a cubrir la diferencia y la deuda para que pudiera quedarse. Pero no había ninguna voluntad de negociar. Querían echarla. Sé que existen el sacrosanto derecho de propiedad. Sé que los jueces tienen que dictar sentencias conforme a ley. Sé que la policía debe hacer cumplir las resoluciones judiciales. Nadie necesita explicármelo. No entro en que haya jueces siempre dispuestos a favorecer a los poderosos, a los de su cuerda ideológica. Sé que hay policías siempre dispuestos a mirar para otro lado ante los ultras violentos pero muy dispuestos a apalear contundentemente a los que protestan contra las injusticias. Lo que necesito que me expliquen es cómo hemos llegado a aceptar que el cumplimiento de un procedimiento pueda terminar dando quizá un golpe definitivo a una anciana de 87 años. ¿En qué momento dejamos de mirar a la persona sobre la que cae una decisión? Y esto lo veo en Madrid, lo veo en Ceuta, lo veo mire a donde mire. Me conmueve que sus vecinos pasaran la noche junto al portal. Que se negaran a dejarla sola. Por cierto, dónde estaban los de la preferencia nacional. Dónde estaban los que denuncian las "paguitas" a inmigrantes "mientras su abuela cobra una pensión mínima". Dónde están los que le faltan horas para manifestarse con sus banderas españolas exigiendo restablecer la normalidad en Ceuta. Dónde están los que se quejan del coste de la vivienda pero callan ante la compra de áticos de lujo. Dónde están todos esos que hacen gala de ser seguidores de las enseñanzas de Jesús de Nazaret. Me preocupa que en un país sembrado de patriotas de banderita la última barrera entre una anciana y su desahucio fuera un pequeño grupo de ciudadanos durmiendo en la calle. A Maricarmen la sacaron de su casa en camilla. Dentro quedaron sus cosas. Fuera quedamos nosotros, obligados a decidir cuánto tiempo vamos a ser capaces de sentir vergüenza por el mundo que hemos creado.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Reglas monásticas

Capítulo 1 Definir el tipo de monje que queremos ser. Cuatro clases de monjes: (1) Cenobitas, que son los que viven en un monasterio bajo la autoridad de un abad; (2) Anacoretas, o ermitaños, que después de una larga prueba en el monasterio viven una vida solitaria; (3) Sarabaítas, que agrupados de dos en dos o de tres en tres, viven sin estar sometidos a ninguna Regla establecida o algún superior legítimo, (4) Giróvagos, una clase de monjes errantes cuya vida se la pasan viajando de un monasterio a otro, sin más beneficio que el descrédito de la profesión monástica.

Capítulo 2 describe las condiciones necesarias que debe tener el abad y le prohíbe hacer en el monasterio discriminación de personas con la excepción de los méritos de cada cual, advirtiéndole al mismo tiempo, que deberá responder de la salvación de las almas que ha tenido bajo su cuidado.

El Capítulo 3. Define los órganos de gobierno de la Comunidad y establece la convocatoria de los hermanos a consejo para tratar todos los asuntos de importancia para la comunidad.

El Capítulo 4 resume las obligaciones de la vida cristiana en 72 preceptos a los que se denomina "instrumentos de las buenas obras", y que están basados principalmente en la Escritura, bien de forma espiritual o literal.

El Capítulo 5 prescribe la obediencia pronta, alegre, y absoluta al superior en todas las cosas legítimas, y la define como el primer grado de la humildad.

El Capítulo 6 trata del silencio, recomendando moderación en el uso de la palabra pero esto no significa que se prohíban las conversaciones saludables o necesarias.

El Capítulo 7 trata sobre la humildad, virtud que es dividida en doce grados o escalones en la escala que conduce hacia el cielo. Son los siguientes: (1) temor de Dios; (2) represión propia de la voluntad; (3) sometimiento de la voluntad al superior; (4) obediencia en las dificultades y en las mayores contrariedades; (5) la confesión de las faltas; (6) conocimiento de la propia indignidad; (7) preferir a los demás antes que a uno mismo; (8) evitar rarezas; (9) no hablar a destiempo, (10) evitar la risa indecorosa; (11) represión del orgullo; (12) humildad en el porte externo.

Los Capítulos 8-18 se ocupan de la regulación del Oficio Divino, el Opus Dei u Horas Canónicas, a lo que "nada debe anteponerse", siete diurnas y una nocturna. Un orden detallado referido al número de Salmos, etc., para recitar en invierno y en verano, los Domingos, los días laborables, los días festivos, y en otros tiempos.

El Capítulo 19 destaca la reverencia que hay que tener en presencia de Dios.

El Capítulo 20 señala que la oración comunitaria debe ser breve.

El Capítulo 21 estipula la elección de decanos por cada diez monjes, y prescribe la forma en que serán elegidos.

El Capítulo 22 regula todo lo relacionado con el dormitorio como, por ejemplo, que cada monje tiene que tener su propio lecho y que dormirá con hábito, con el fin de que estén dispuestos a levantarse sin dilación, y que una lámpara deberá arder continuamente en la estancia durante toda la noche.

Los Capítulos 23-30 se ocupan de las infracciones contra Regla y establecen un sistema graduado de faltas: en primer lugar, amonestación privada; luego, reprensión pública; después, exclusión de la comunidad durante la comida y en todas partes; después, azotes y finalmente, expulsión; sin embargo, a esta última no se debe recurrir hasta que hayan fallado todos los intentos de remisión del culpable. Incluso en este último caso, el proscrito debe ser admitido de nuevo si así lo desea, pero tras la tercera expulsión, al fin, se le denegará toda posibilidad de retorno al monasterio.

Capítulo 33 prohíbe poseer nada en propiedad sin autorización del abad, quien, sin embargo, está obligado a proporcionar todo lo necesario.

El Capítulo 34 establece una justa distribución de lo anterior.

El Capítulo 35 ordena el servicio de las cocinas del que ningún monje queda dispensado.


Los Capítulos 36 y 37 decretan el cuidado de los enfermos, los viejos, y los niños. Se tendrá con ellos una cierta atenuación del rigor de la Regla, ante todo en materia de alimentación.

El Capítulo 38 prescribe la lectura en voz alta durante las comidas, obligación que será llevada a cabo por los hermanos cada semana, realizándose con edificación para el resto. Para cualquier cosa que se necesite durante las comidas se usarán signos, de tal manera que ninguna voz interrumpa la del lector. El lector comerá con los servidores después que la comunidad haya terminado pero le esta permitido tomar antes un refrigerio para disminuir el cansancio de la lectura.

Los Capítulos 39 y 40 regulan la cantidad y calidad de la comida. Se permiten dos comidas diarias, con dos platos de comida guisada, cada una. Cada monje recibe una libra de pan y una hemina (n. del t, medida que equivaldría aproximadamente a medio litro de vino) de vino por día. La carne queda prohibida excepto para los enfermos y los débiles, y el abad tiene potestad para incrementar la asignación diaria cuando lo considere conveniente.

El Capítulo 41 establece las horas de las comidas, que variaran según la época del año.

El Capítulo 42 manda la lectura de las "Conferencias" de Casiano o algún otro libro edificante al atardecer antes del oficio de completas y ordena que después de esta, se observe el más estricto silencio hasta la mañana siguiente.

Los Capítulos 43-46 cuentan las faltas menores como el llegar tarde a rezar o a las comidas y se establecen varias sanciones para estas infracciones.

El Capítulo 47 impone la obligación del abad de llamar a la comunidad a la "obra de Dios" en el coro, y la designación de los que van a cantar o leer.

El Capítulo 48 recalca la importancia del trabajo manual y ordena el tiempo que se le ha de dedicar a diario. Este varía con la estación pero claramente nunca debe ser inferior a 5 horas diarias. El horario en el que se debe rezar las menores de las "horas del día" (Prima, Tercia, Sexta y nona), rige en parte las horas de trabajo, y el abad está preparado no solamente para revisar todo el trabajo sino también para que los oficios se encuentren adaptados a la respectiva capacidad de cada uno.

El Capítulo 49 trata de la observancia de la Cuaresma, y recomienda algún tipo de renuncia personal voluntaria para este período, con la aprobación del abad.

Los Capítulos 50 y 51 contiene normas para los monjes que están trabajando en el campo o de viaje. Tratarán de unirse espiritualmente, lo mejor que puedan, con sus hermanos del monasterio en las horas prescritas de oración.

El Capítulo 52 ordena que el oratorio sea utilizado únicamente para fines devotos.

El Capítulo 53 se refiere al tratamiento de los huéspedes, a los que ha de acogérseles como "al propio Cristo". La hospitalidad benedictina es un rasgo que a lo largo de todas las épocas ha sido característica de la orden. Los huéspedes serán recibidos por el abad o su delegado, y durante su permanencia estarán bajo la protección especial de un monje designado para este fin, pero no se reunirán con el resto de la comunidad salvo con una autorización especial.

El Capítulo 54 prohíbe a los monjes recibir cartas o presentes sin autorización del abad.

El Capítulo 55 regula la vestimenta de los monjes. Será suficiente en cantidad y calidad y estará adaptada a las condiciones del clima del lugar, de acuerdo a la discreción del abad, pero al mismo tiempo debe ser tan sencilla y barata como conforme con la propia economía. Cada monje tendrá un vestido de recambio que le permita el lavado y cuando salgan de viaje recibirán ropas de mejor calidad. Las ropas viejas se destinarán para los pobres.

El Capítulo 56 señala que el abad comerá siempre con los huéspedes.

El Capítulo 57 prescribe la humildad de los artesanos del monasterio, y si sus productos son para vender será mejor un poco más barato que su precio normal de mercado.

El Capítulo 58 impone las normas para la admisión de nuevos miembros, que no deben ser demasiado fáciles. Esta materia había sido regulada por la Iglesia desde hacia tiempo, pero en lo principal el esbozo de San Benito se adhiere a ella. El postulante pasa primero un corto tiempo como huésped; después es admitido al noviciado, donde bajo el cuidado del maestro de novicios, su vocación será puesta a prueba; durante este tiempo será siempre libre de marcharse. Si pasados los doce meses de probación, aún persevera, podrá ser admitido a los votos de Perseverancia, Conversión de costumbres y Obediencia, mediante los cuales el mismo se vincula de por vida al monasterio en el que profesa.

El Capítulo 59 permite la admisión de niños en el monasterio bajo ciertas condiciones.

El Capítulo 60 regula el lugar de los sacerdotes que puedan desear incorporarse a la comunidad. Tienen mandado dar a todos un ejemplo de humildad, y únicamente pueden ejercer sus funciones sacerdotales con el permiso del abad.

El Capítulo 61 estipula la recepción de monjes forasteros como huéspedes, y su admisión si desean incorporarse a la comunidad.

El Capítulo 62 establece que la preeminencia en la comunidad estará determinada por la fecha de entrada, el mérito de vida o por nombramiento del abad.

El Capítulo 64 ordena que el abad sea elegido por los monjes y que lo sea por su caridad, celo y discreción.

El Capítulo 65 autoriza, si es necesario, el nombramiento de un prepósito o prior, pero advierte que este está totalmente subordinado al abad y podría ser amonestado, depuesto o incluso expulsado en caso de mala conducta.

El Capítulo 66 estipula la designación de un portero, y recomienda que cada monasterio sea, en la medida de lo posible, autosuficiente, para evitar la necesidad de intercambio con el mundo exterior.

El Capítulo 67 da las instrucciones sobre el comportamiento de los monjes que sean enviados de viaje.

El Capítulo 68 manda que todos procurarán cumplir alegremente todo lo que se les ordene por muy difícil que pueda parecer.

El Capítulo 69 prohíbe a los monjes defender uno a otro.

El Capítulo 70 les prohíbe pegar a otro.

El Capítulo 71 anima a la comunidad a ser obedientes no solo con el abad y sus prepósitos sino también unos con otros.

El Capítulo 72 es una breve exhortación al buen celo y a la caridad fraterna.

El Capítulo 73 es un epílogo en el que se declara que esta Regla no se ofrece como un ideal de perfección, sino como simplemente como un medio hacia la piedad y está dirigida principalmente a los que se inician en la vida espiritual.

lunes, 21 de septiembre de 2026

Poética

Este mundo es, cada vez más, umbral hacia el precipicio y delirio colectivo. Un gran escenario de atrezo, un ejercicio de buceo en apnea donde casi nadie bucea, una búsqueda donde nadie busca, un ensayo continuo donde cada vez menos cosas se hacen de una manera honesta y sin ahorrarse nada. Navegamos por un laberinto de imágenes, de espejos derretidos, intentando romper con la linterna del móvil la oscuridad con sus pasadizos mientras nos perdemos en la multitud de capas de la realidad. Ya no quedan apenas lectores enfrascados en un libro bajo cualquier sombra que se encuentre en los días de fuego. Todos huyen ante un libro que sea una selva de preguntas que no se acaban. Ya no nos preguntamos lo que deberíamos: ¿Quién soy hoy? El agua de mis labios se quedó en el interior de alguna piedra. Lo sé porque si la muevo se escucha girar por dentro y para siempre. ¿Qué soy entonces? Ya no sé si soy un monstruo porque no encuentro agua donde reflejarme. Así es como ocurren las cosas. Pero vosotros ya no conoceréis este desierto porque hoy es ya sólo una voz que hablaba sin idioma. La gente ya no soporta las dudas porque cree que le parasitan la mente. Y necesita en ella espacio para llenarlo de ideas accesorias. La gente ya no quiere dudas y se dedica a comprar las certezas a los mercachifles y los sacamantecas. Habitamos un mundo acosado, onírico y en algunos casos surrealista que en algunos momentos llega a asfixiarnos. ¿Y qué nos queda? Quizá sólo pasear por las catacumbas con una única antorcha, y al final, de un soplo, apagarla, o atravesar la planicie bajo el sol y girar un poco la mirada para percibir el hueco donde podamos refugiarnos. Este es el umbral de la resistencia. Quizá sólo ya quepa hablar para lanzar cables salvavidas y para suturar el vacío que se abre por dentro, para reconocer la oscuridad que nos habita y pretender derrumbarla.

domingo, 20 de septiembre de 2026

No está de moda ser humano.

No está de moda ser humano. Hay, incluso, cada vez más gente que hace gala de su inhumanidad. En sus actitudes, en sus ideas, en sus comentarios. Estoy harto de esas conversaciones donde siempre hay alguien que tiene que plantear asuntos, de antemano polarizados, y hacerlos partir de lugares muy muy bajos, muy sucios, con conceptos que se daban por superados y cuyas formas se suponían protegidas por unas mínimas normas de respeto hacia el otro. Estoy harto de que, sin pedir opinión, algunos interlocutores me "agredan" usando términos despectivos y deshumanizadores que manejan como insultos: "moritos, putos negros, panchitos, maricones, podemitas, paguitas, feminazis, escoria, invasión..." Es duro ver a los jóvenes, que por edad debían tener una mente abierta, caer tan rápido y fácil en el odio imperante. Pero también se puede decir lo mismo de "venerables" ancianos, que en poco tiempo han pasado de ser receptores de bonda a transformarse también en bestias. Los primeros se han convertido en una generación de cristal, ignorante, caprichosa, egoísta e intolerante -así los han educado- que teme y se ofende por todo y que ante el riesgo de perder su hegemonía ante la mujer, ante lo LGTBI, lo inmigrante, lo negro y en definitiva, lo "otro", lo que no es él, es capaz de envilecerlo todo. Y en la base de esta deplorable tendencia -aunque no la única- está la enorme presión mediática a todos los niveles, televisiva, radiofónica y por internet, cuyo único objetivo es hacernos peores personas para alimentar el crecimiento de una corriente ideológica que se sostiene en la discriminación y la deshumanización: Fomenta un nacionalismo extremo y agresivo que suele derivar en el racismo, la xenofobia y la persecución activa de minorías o colectivos -incluso nacionales-considerados "inferiores" o "enemigos de la nación". Está labor de los medios llega fácilmente a los sectores de la población con menos capacidades cognitivas y/o menos herramientas para hacer frente a los algoritmos y a los cantos de sirena de esa plaga de tertulianos despreciables vomitando en prime time consignas absolutamente antihumanas. La exposición diaria a la manipulación informativa que nos presenta la explicación de los problemas de una forma cada vez más ruda, basta y básica, utilizando insultos sin esconderse y planteando la realidad como un conflicto entre malos (los otros) y buenos (los míos) está generando un cacao mental extraordinario que permite hacer convivir en las cabezas de mucha gente la posibilidad de que estemos en una dictadura y que la extrema derecha traiga prosperidad para todos, derechos y libertades. ¡Qué error!

viernes, 18 de septiembre de 2026

Ceuta Siete

El nombre de Ceuta viene del latín "Septem" (siete), debido a las siete colinas de la zona que los romanos llamaban Septem Fratres (siete hermanos). Como ha cambiado la película. Que lo que sucede en Ceuta es un problema nadie lo duda. Que el problema está siendo instrumentalizado por las derechas en beneficio propio, tampoco. Que los que más braman para solucionar el problema sean los que más hacen para que el problema se enquiste, es evidente. Me preocupa especialmente que los medios, que deberían tratar el problema desde una perspectiva de los derechos humanos, estén haciendo todo lo contrario: abordarlo desde los “antiderechos humanos”, desde el odio y la violencia. Pero claro, es que ahora muchos medios son armas de destrucción masiva de la democracia y la verdad. Más centrados en saber si el CNI sabía o no sobre la llegada de estas personas, si Marruecos lo orquestó o no, si detrás de esto están Israel y Estados Unidos, o -simplemente- en avivar la llama que acabará incinerando al gobierno, el trasfondo humano les importa una soberana mierda. No les interesa en absoluto la vida de las madres que llegaron con sus bebés. Ni lo que les ocurra a los menores y las menores desprotegidas. Les trae al pairo la historia de las dos chavalas de 17 años que suplican que les encuentren un sitio en el que dormir porque están recibiendo amenazas y las habían intentando violar, tanto inmigrantes como "heroicos" ceutíes. Les son indiferentes las personas trans que han sido agredidas y maltratadas por sus familias y por las autoridades marroquíes; el caso del inmigrante hostigado por su condición de cristiano; el de esa joven que busca a sus dos hermanos, de los que no sabe nada desde abril; el de ese padre de familia a quien la policía le reventó el móvil y ahora no puede hacer videollamadas con su hija de siete años; el de esa madre al que su hijo de seis años se le escurrió entre las manos poco antes de alcanzar la costa y murió ahogado... Son historias que parecen no importar a nadie. Solo parece interesar dar voz -o vox- a los que codifican, a los que deshumanizan, a los que vociferan, a los que acosan a los periodistas de los medios que no les gustan, a los que sólo saben agitar banderas... Hay medios que solo tienen espacio para "sus víctimas", esas que son los que aparecen en los programas de siempre, los que llevan las pulseritas como arma arrojadiza, los que no han comprendido absolutamente nada. Los que contribuyen a la hostilidad y la volatilidad. En un mundo cada vez más inhóspito e inhumano, escuchar al otro se está convirtiendo, cada vez más, en un acto de resistencia.

La dignidad humana no es negociable

"Ante la polarización, diálogo" Me parece bien la propuesta, pero dos no dialogan si uno no quiere. Además, ¿cómo es posible dialogar con aquellos que defienden -por ejemplo- cazar a las personas migrantes “una a una”? ¿En qué punto de un supuesto diálogo podríamos entender las razones de aquellos que califican a las personas migrantes como “plagas”? ¿Sobre qué bases vamos a acordar nada? ¿Conviniendo cuánto racismo es aceptable? ¿Sobre cuánto de lejos ha ido el feminismo? ¿Sobre cuántos gazatíes tiene derecho a masacrar Israel? ¿Cómo se puede dialogar con los que pretender rehabilitar la memoria de un señor bajito, de mostacho ridículo, que en la década de los 30 del siglo pasado llevó al mundo a la hecatombe mientras planeaba holocaustos y ejecutaba genocidios? ¿En qué momento podemos aceptar discutir una agenda reaccionaria que niega el papel de los derechos humanos como eje de nuestro sistema de convivencia y que se construye sobre el racismo, la xenofobia, el machismo, el supremacismo, el odio y la razón de la fuerza y la violencia? Personalmente me niego a dialogar en un marco polarizado y tramposo que no ofrece las condiciones éticas y morales mínimas para alcanzar ningún tipo de entendimiento en algún punto del camino que va desde posiciones de respeto de la dignidad humana a posiciones que deshumanizan a determinados grupos sociales. Hace casi un siglo los sectores conservadores, tradicionalmente vinculados a cierta cultura democrática fueron atraídos por un fascismo pujante que, previamente, ya había colonizado la agenda pública. El día después, no dejaron nada en pie. ¿Es que no somos capaces de aprender nada? Hoy volvemos a ver los esfuerzos de normalización del fascismo por parte de actores políticos, sociales y mediáticos que intentan, por convicción o por intereses espurios, favorecer la "tolerancia" moral de la sociedad hacia esas élites enriquecidas y sus formas extremas de violencia. La intransigencia con los intransigentes es una necesidad. La dignidad humana no es negociable.

jueves, 17 de septiembre de 2026

Crisis migratoria y fascismo

El 11-S convirtió el terrorismo en el concepto idóneo para justificar cualquier decisión gubernamental por muy impopular que fuera. La guerra contra el "terror" sirvió para alcanzar unos fines muy específicos para el sistema y que sus defensores políticos aprovechasen para cosechar éxitos electorales, reducir derechos y acometer profundas reformas económicas. Siempre -qué curioso- lesivas para la mayoría. A la gente parece que le gusta cambiar derechos por banderas. Hoy está pasando lo mismo con la inmigración, utilizando unos mecanismos de manipulación mediática y tecnológica avanzada que están resultando muy efectivos para "moldear" las emociones colectivas. El problema -esto es evidente,-migratorio es un chollo para los fines racistas de los ultras: la inmigración -pronto la simple diferencia- les provee de un catalizador político muy potente para hacerles llegar al poder y, a partir de ahí, ejecutar su agenda económica, aquella que facilita a los multimillonarios capitalistas a acumular más riquezas y que, a su vez, empobrece y suprime derechos a la clase trabajadora. Acabaremos oyendo eso de, "Ahora, comed banderas". La internacional fascista liderada por Donald Trump, defendida y financiada por la clase multimillonaria, a través de sus filiales políticas en el mundo, ha logrado penetrar en las democracias a través de un mensaje xenófobo y racista contra la inmigración. Esto no sería posible sin esa gran inversión económica previa que facilita la inclusión de mensajes ultras en los medios de comunicación, que hace de la manipulación su modus operandi para generar confusión y que disemina el odio en las redes sociales valiéndose del uso de algoritmos para monitorizar, predecir y rentabilizar las emociones humanas por medio de la polarización e instrumentalización del miedo. Y, a la par, la estrategia de deshumanización de la inmigración. Todo para -no lo olvidemos- poner sobre la mesa medidas que proponen reducir el bienestar general y restringir derechos de la mayoría social. Vamos, lo que siempre ha hecho el fascismo. Pero hay gente que aceptará ser agredido por una bandera. Ahora bien, la pregunta que más debería de inquietar a los que conservan un ápice de humanidad sería la de hasta dónde son capaces de llegar estas ultraderechas y sus seguidores en el proceso deshumanizante del migrante. Así, mientras muchos votantes encuentran enormes dificultades para unir la línea de puntos que conduce al empeoramiento del bienestar y el encarecimiento de la vida actual exactamente con las políticas neoliberales que los partidos ultras defienden a ultranza, éstos han logrado sembrar en la calle mensajes que hablan de cazar migrantes, de meterles en campos de concentración o de disparar a matar a aquellos que intenten cruzar la frontera. No se dan cuenta que, tras los inmigrantes, ellos son los siguientes en la escala social.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Abuelito Dimetú

Nuestra sociedad está fracasando miserablemente en la educación de ciudadanos libres, solidarios, demócratas, tolerantes y racionales. Sería conveniente plantearnos que la clonación acelerada de "cuñaos" no puede traer nada bueno en el futuro. Hoy el personal sufre una inflación de "deslices" cognitivos que tienden a arrastrarlo al abismo de los prejuicios, dogmatismos, supersticiones y fanatismos. Y el panorama se torna aún más tenebroso en cuanto el cerebro reptiliano asoma la cola. El neoirracionalismo está hoy rabiosamente de moda, aunque adopta otros nombres y otras vestiduras. La peste del totalitarismo amenaza con desatar otra epidemia, favorecida por el sistemático desprecio al pensamiento, el sentimiento, la empatía y todo lo que nos hace humanos. Estamos asistiendo impávidos a una reedición corregida, y no se sabe si aumentada, del asalto a la Razón. La razón necesita del intercambio de id as, del debate, de la discusión. Se dice que dos no discuten si uno no quiere, pero es necesario que los dos quieran para entablar un diálogo fructífero y no de sordos o de besugos. Es necesario recuperar ese hábito pero, en nuestra época, eso es casi un imposible. Hay que recuperar la voluntad de entendimiento, pero las posturas políticas, sociales o intelectuales tienden a volverse irreconciliables por el auge de la soberbia y el egoísmo. Es norma en todo tipo de debates que muchos se adhieran a las posturas extremas en base única y exclusivamente a los colores de su equipo ideológico. Que le den a la objetividad, la razón, la ética y la verdad. Pero, a pesar del océano de ignorancia que nos rodea, debemos estar orgullosos del acervo acumulado por la Humanidad en su andadura relativamente corta a nivel cósmico. Eso me da esperanzas. Pese a toda esa gente que se obsesiona en llevarte siempre la contraria. Como el colega que me quiere convencer a estas alturas que que el abuelo de Heidi no se llamaba "Dimetú"

Poema cumple

No dejes que termine el día

sin haber crecido un poco,

sin haber soñado un poco,

sin haber alimentado tus esperanzas.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite la palabra de la boca.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo hermoso.

No dejes de creer que las palabras,

el amor, la risa y la poesía

sí pueden cambiar el mundo.

Somos seres, humanos, llenos de pasión

La vida es desierto y también es oasis.

Nos derriba, nos lastima,

nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

Pero no dejes nunca de soñar,

porque solo a través de sus sueños

puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor error, el silencio.

No te resignes…

No podemos remar en contra de nosotros mismos.

Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta el placer que provoca tener la vida por delante…

Vívela intensamente, sin mediocridades.

Piensa que en ti está el futuro y en enfrentar tu tarea con orgullo, impulso y sin miedo.

Aprende de quienes pueden enseñarte…

No permitas que la vida te pase por encima... sin que la vivas.

martes, 15 de septiembre de 2026

Herencia

"Antes de la muerte de mis padres firme con mis hermanos un documento para que me vendieran la casa familiar a un precio inferior al de mercado ¿es válido el documento?

No, ese documento no es válido bajo el derecho civil común en España. Firmar un acuerdo con tus hermanos para repartir, vender o disponer de los bienes de tus padres antes de que ellos fallezcan constituye un contrato sobre una herencia futura, algo que el artículo 1271 del Código Civil prohíbe de forma tajante. En consecuencia, ese documento privado se considera nulo de pleno derecho (es como si nunca hubiera existido. 

Motivos legales y problemas a los que te enfrentarías:

1. Prohibición de pactos sobre herencia futura En la mayor parte de España (salvo en comunidades autónomas con derechos forales específicos como Cataluña, Galicia o el País Vasco, donde existen los "pactos sucesorios"), no se puede negociar con los bienes de una persona viva. Tus hermanos no te pueden vender la casa porque la casa no era de ellos en ese momento; era de tus padres. Nadie puede vender algo que no le pertenece. (https://www.conceptosjuridicos.com/pacto-sucesorio.

El precio inferior al de mercado (Simulación). Si el plan era que tus padres te vendieran la casa directamente a ti a un precio excesivamente bajo (precio irrisorio), la ley lo considera una compraventa simulada.

Nulidad civil: Tras el fallecimiento de tus padres, cualquier hermano que cambie de opinión podría demandar en el juzgado. Los jueces suelen anular estas ventas al considerarlas una donación encubierta pensada para perjudicar la legítima de los demás herederos.

Problema fiscal: Hacienda no acepta ventas por debajo del Valor de Referencia Catastral. Si firmas una venta por menos de ese valor, la Agencia Tributaria te obligará a pagar el impuesto correspondiente por la diferencia, sumando multas e intereses de demora. ¿Qué ocurre ahora que tus padres han fallecido?El documento que firmasteis carece de validez legal para obligar a tus hermanos a cumplirlo. Ahora que tus padres han fallecido, el proceso correcto y legal obliga a seguir estos pasos: 

Tramitar la herencia: Obtener el certificado de últimas voluntades, revisar el testamento de tus padres (si lo hay) y aceptar formalmente la herencia ante notario.

Propiedad compartida (Proindiviso): La casa pasará a ser de todos los hermanos en los porcentajes que correspondan. 

Extinción de condominio: Si tus hermanos siguen estando de acuerdo en que te quedes con la casa, la vía legal y más económica no es una compraventa ordinaria, sino una extinción de condominio (o división de la cosa común). En este procedimiento, tus hermanos te ceden su porcentaje de la casa a cambio de la compensación económica que acordéis, pagando muchísimos menos impuestos que con una venta tradicional

sábado, 12 de septiembre de 2026

Pisa I

Somos muchos, muchísimos, los docentes que llevamos años alertando de una ignorancia cada vez más generalizada. Que advertimos de que cada año los alumnos llegan y salen de los institutos con más carencias instrumentales, con más carencias culturales y también, por qué no decirlo claramente, morales. Hemos convertido la educación en un sin Diós, en un totum revolutum, el el coño de la Bernarda. No sé en qué momento empezamos a confundir educar con hacer sentir bien al alumnado. ¡Qué disparate, que engañifa! No sé en qué momento la escuela se convirtió en una sala de primeros auxilios emocionales donde todo debe ser amable, inclusivo, motivador y adaptado, y la pregunta más importante desapareció del debate: ¿Qué ha aprendido un alumno cuando termina su escolaridad? Y claro, llega el informe PISA, o la Selectividad -otra enorme estafa- y resulta que no se mide si un adolescente se siente acompañado, si conoce sus emociones, si su aula ha sido un espacio suficientemente confortable o su profe se ha mostrado suficientemente empático, que es lo que la moda neopsicopedagógica nos ha colado; sino que resulta que intentan averiguar algo bastante menos sentimental: quieren saber qué sabe hacer un alumno con lo que ha aprendido. PISA pretende medir si el alumnado comprende un texto, si resuelve un problema, si interpreta la información y si piensa. Y claro, "en toda la frente". No es que las emociones no importen, porque importan, y precisamente por eso resulta tan extraño haberlas colocado en el centro de una escuela que debería proporcionar, antes que nada, las herramientas intelectuales necesarias para comprender el mundo y así, construir correctamente dichas emociones. Pero es que la tontería nos nubla la vista y no entendemos lo más básico. Es lo que se viene llamando "tener las neuronas justas para pasar el día". Vamos a ver, no soy psicopedagogo. Ni falta que me hace para saber que una criatura aprende a pensar cuando adquiere y entiende palabras, conceptos, conocimientos y criterios; cuando estudia y reflexiona sobre lo que ha estudiado, cuando memoriza aquello que merece ser tecordado (con esquema y resumen hecho por él/ella y no por su madre/padre/Chatgpt), cuando se enfrenta a un problema que no sabe resolver y persevera hasta encontrar una respuesta (sin frustrarse y si se frustra, que se desfrustre, que es muy sano), cuando descubre que no todo sale a la primera (y que ya saldrá), que existen límites impuestos y que deberían serlo por padre/madre, profesor/escuela y sociedad, que el esfuerzo forma parte del aprendizaje y que la satisfacción de conseguir algo difícil es infinitamente más valiosa que la comodidad de no haberlo intentado. No parece difícil, verdad. No parece difícil entender que el sistema educativo no puede enseñar su no se dedica a ello. Si le imponen como tareas, además de enseñar, otras en número incontable. Si se le asigna, además de enseñar, la tarea de educar y hasta "domesticar". No creo que sea mucho pedir que los chiquillos vengan mínimamente educados de casa. O, entonces, ¿para qué están los padres? ¿Solo para malcriar? Hay que devolver al sistema educativo la importancia de saber. Y como se que esto va a quedar muy largo y me queda mucho por decir, seguiré otro día.

Pisa II

Que nadie se engañe, el informe PISA no es otra cosa que un instrumento de control económico al servicio del neoliberalismo global, ya que evalúa los sistemas educativos bajo criterios de rentabilidad mercantil y competitividad, los dictados por una organización financiera como la OCDE. Dicho esto, no hace falta informe alguno para certificar que la ignorancia prospera en el mundo. Y la culpa no la tiene el sistema educativo, sino la sociedad, que lo ha puesto a su servicio. Hasta no hace mucho no había que convencer a nadie de que la lengua, las matemáticas, las ciencias, la historia, la filosofía o la literatura eran las herramientas con las que una persona construye su pensamiento. Una persona que no comprende un texto difícilmente podrá comprender un contrato, una noticia, un discurso político o una manipulación. Una persona que no domina las matemáticas tendrá más dificultades para interpretar una estadística, una encuesta electoral o una mentira revestida de porcentaje. Una persona sin conocimientos históricos puede ser convencida de que cualquier barbaridad acaba de inventarse. Una persona sin cultura científica puede terminar creyendo que una opinión pesa lo mismo que una evidencia. Pero hemos preferido primar el bienestar emocional en la etapa formativa, aunque ellos traiga después ignorancia, frustración y malestar emocional, mental y vital. Pero, qué zoquete se ha creído que los docentes somos los garantes de la felicidad de los niños y de los adolescentes. Ni podemos serlo ni debemos pretenderlo. Nuestra responsabilidad es mucho más humilde y, al mismo tiempo, mucho más profunda; somos guías intelectuales; el trabajo de los maestros consiste en darles las herramientas necesarias y suficientes (leer, escribir, calcular, guardar silencio, escuchar…) para que después, los profesores, pongamos a su alcance los conocimientos que todavía no poseen (lingüísticos, matemáticos, filosóficos, históricos, etc.) para así, enseñarles a leer el mundo, a formular preguntas, a distinguir una evidencia de una opinión, a soportar la dificultad, a equivocarse, a corregirse y a seguir pensando. No estamos en las aulas para conseguir que nuestros alumnos estén a gustito, sino para garantizarles que podrán encontrar la felicidad por sí mismos. Estamos para darles herramientas con las que puedan construir una vida que merezca la pena. Lo demás, lo siento mucho, son zarandajas.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Algoritmos y tecnofeudalismo.

Cerca de tres cuartas partes de la población mundial ya son usuarios de internet. Parece un gran avance, pero... Esta expansión se debe en parte a los esfuerzos de las empresas tecnológicas monopolistas y las grandes potencias por llevar internet a todos los rincones del mundo, especialmente a los países del sur global. Y ¿dónde está el problema? ¿Quizá en que esto se haga, incluso, antes de garantizar agua potable, alimentos, electricidad y servicios básicos a esta población? Como siempre, se pone el foco en el logro tecnológico, la libertad, los beneficios para la población y otras zarandajas. Pero el verdadero objetivo es el de maximizar los beneficios de estas grandes empresas, reforzar su dominio y expandirlo mediante la colonización digital. De hecho, poca gente es consciente de que asistimos, disfrazada de revolución tecnológica, a una nueva forma de colonialismo global y hasta de esclavitud silenciosa. Lo que vivimos hoy no es el dominio de las máquinas sobre los seres humanos, tal como lo ha imaginado el cine en tantas películas, sino más bien un nuevo modelo de control digital, basado en la automatización y en el control algorítmico de la vida cotidiana, donde las sociedades se convierten en entidades sometidas a sistemas, empresas y máquinas inteligentes. Parece ciencia ficción pero es real: los algoritmos se emplean de manera sistemática para moldear y dirigir la conciencia de los individuos, con el propósito de reforzar la cultura capitalista y los valores neoliberales. A través del análisis de datos y del comportamiento de los usuarios, los algoritmos controlan el contenido que se muestra en las plataformas, y están diseñados para dirigir a cada persona hacia contenido que sirve a la visión capitalista y a sus políticas. Y sus políticos. Los algoritmos al dar prioridad al contenido que sirve a los intereses del mercado, de las empresas monopolistas y de las grandes potencias, se convierten en una herramienta para reproducir la dominación cultural del tecnofeudalismo. A través de este mecanismo, la conciencia colectiva se orienta gradualmente hacia la aceptación de los valores tecnofascistas como naturales e inevitables, de manera suave, progresiva y casi imperceptible. De este modo, este sistema contribuye a reforzar la sumisión de las masas al "orden" existente y a marginar las alternativas progresistas, lo cual puede amenazar la conciencia de las generaciones futuras y su capacidad de pensamiento crítico y de organización para el cambio. Lo que enfrentamos hoy no es, sin embargo, un destino tecnológico ineludible, sino el resultado de decisiones políticas y económicas que sirven a los intereses del sistema. Pero que pueden combatirse. Pero, mientras, qué mundo más jodido se nos está quedando.

La vida, la de verdad

Reza un antiguo dicho africano: "Si eres hiedra, trepa; si eres león, ruge; si eres oveja, bala. Sencillo, ¿verdad?. Habla de identidad, de autenticidad, de esencia. Nos recuerda que nuestro lugar en el mundo depende de quiénes somos en lo más profundo. El problema es que vivimos en una sociedad impostada. Que casi todo el mundo quiere ser lo que no es o, al menos, aparentarlo. Este mundo ha abandonado la sencillez para abrazar el postureo, la eficiencia, la hiper planificación. Un mundo gobernado por empresas, algoritmos, metodologías, hojas de ruta y de cálculo y objetivos trimestrales. Hoy todo parece tener que justificarse, medirse y optimizarse. Incluso la felicidad. Incluso el propósito. Incluso nosotros mismos. Este mundo nos invita a producir y gastar. Y a eso lo llama vida. Pero lo que pretende es que postpongamos la vida -la de verdad- para después. Y eso nos lo vende como maduración, realización, proyecto de vida y triunfo. Pero el verdadero fracaso no es no llegar a la cima, sino llegar demasiado tarde a uno mismo. La verdadera vida necesita espacio, aire, sosiego. Necesita no estar permanentemente vigilada por nadie ni por nada. Necesita pensar en silencio. Pero rara vez nos permitimos una mente verdaderamente vacía. Siempre hay una pantalla, una notificación, un mensaje, un objetivo pendiente. Incluso cuando descansamos, estamos produciendo algo. Todos sabemos que las mejores ideas llegan cuando no las perseguimos: caminando sin rumbo, leyendo, en la ducha, mirando el techo antes de dormir, mirando el mar. Lo que conforma la vida, la de verdad, no es la técnica, la experiencia. Es la mirada limpia. Hoy, en plena era de la inteligencia artificial, esa mirada es más valiosa que nunca. Las máquinas optimizan. Analizan. Predicen. Solo los humanos imaginan. Cuando llenamos las aulas de ordenadores, de móviles, de pantallas digitales y permitimos la entrada de la inteligencia artificial, atenazamos la imaginación y asesinamos el pensamiento. A lo mejor shí está la clave de tanto fracaso.

martes, 8 de septiembre de 2026

PISA con garbo

"Los alumnos españoles se hunden en el último Informe PISA y obtienen el peor resultado de su historia". Ante este titular, al menos en mi caso, sorpresa cero. Sin embargo, los "medios", a los que yo llamaría ya sin pudor "medio-cres manipuladores", aparcarán por un momento, y de manera hipócrita, su operación de acoso y derribo a un gobierno ya agotado para rasgarse las vestiduras y -¡Oh, sorpresa- atacar al gobierno. Por supuesto olvidarán, como tantas veces, que las competencias en educación están en manos de las Comunidades Autonómas, mientras éstas -a las del PP me refiero- se apresurarán a responsabilizar a la LOMLOE de los datos obtenidos. Como si ellos no tuvieran nada que ver con el desastre. Como si no gestionaran nada. Como si no fuesen ellos quienes planifican, dan directrices y dotan de recursos a "sus escuelas". Se han convertido en expertos en escurrir el bulto. Y la gente se lo traga. ¿Cómo explicarán las Comunidades del PP que Castilla-La Mancha -gobernada por el PSOE- haya sido la única comunidad autónoma que ha mejorado sus resultados en el último Informe PISA? ¿Es que allí no se aplica la LOMLOE? Y conste que desde la LODE (1985) y sus secuelas (LOGSE, LOPEG, LOCE, LOE, LOMCE y LOMLOE), muchos de los que nos dedicamos a la enseñanza ya advertíamos que todas estas reformas nos llevaban directamente a una sociedad de analfabetos funcionales. Los que nunca tienen tiempo para dedicarlo en serio a la educación, o sólo ven en ella un campo más de guerra cultural, o de enfrentamiento ideológico, o de sectarismo partidista, ya han declarado culpables al adversario político. Otros muchos ya le han echado la culpa a las "pantallas". Que lo han visto en su móvil. Y no faltan los miserables -cada vez hay más- que ya atribuyen responsabilidades a los maestros, a la escuela pública o las huelgas en educación, pues son tan cortitos de mente o están tan cargados de ponzoña ideológica que no saben distinguir causa de consecuencias. Por supuesto, ningún medio se atreverá a adjudicar su parte alícuota de responsabilidad a los padres, a la falta de respeto de los "chiquillos", al síndrome del niño emperador y la princesa déspota impulsada por muchas familias, a las AMPAS invasivas, a la bien vista picaresca estudiantil... Hasta ahí podíamos llegar: incomodar a tantos españoles de bien teniendo el chivo expiatorio del gobierno. Y, por supuesto, los de siempre, en sus ajustes de cuentas, digo tertulias, tocarán a rebato contra las leyes educativas de la izquierda mientras olvidarán mencionar siquiera que "La educación en Andalucía inicia el curso con más de 1.100 millones de euros para los centros concertados", que "Según el sindicato Ustea desde 2019 los centros públicos en Andalucía han perdido 2.758 aulas", que "PP y Vox han votado de forma conjunta en Extremadura para rechazar ampliar recursos en la red pública y modificar criterios en la enseñanza concertada", que "la Comunidad de Madrid suprimió 200 aulas públicas antes de que las familias pudiesen elegir centro, como maniobra para captar familias en la red privada-concertada". Se nos viene una avalancha de "olvidos", medias verdades y manipulaciones para justificar la laminación de la escuela pública a favor de la privada. La salvación como siempre, creen algunos, vendrá de la mano de la ultraderecha. De hecho Vox ya ha anunciado su medida educativa estrella: Llevar los toros a los colegios, es decir, "impulsar el conocimiento del mundo del toro en el ámbito educativo". Y que todos los libros lleven la bandera de España en la portada. Yo hago una propuesta: aplicar las pruebas PISA a todos esos jóvenes, maduritos y gente entrada en años que se escandaliza con los últimos resultados desde su ignorancia. Lo que nos vamos a reír. La próxima ley educativa será la "LO, LO, LO, LO, LO, OLE"

lunes, 7 de septiembre de 2026

Leo va a la Uni

¡La que se nos viene encima! Después de una meteórica carrera militar de tres años por la que ha recibido las tres grandes cruces militares de los ejércitos de España -como una más- y que culminará en un futuro con el rango de capitán general de los tres ejércitos -como una más-, ahora Leonor ",la guapa" se nos va a la Uni. Estoy deseando ver el nuevo álbum de fotos que ya prepara la "lameculista" prensa dinástica para informarnos de su estreno universitario. Llegará "como una más": en coche oficial, con chófer y una comitiva de escoltas. Solo falta que el Rector y el Decano la reciban a pie de coche cuadrándose tras un firme taconazo. Unos organizadores de protocolo fuera de foco ya han seleccionado a un grupo de estudiantes alrededor de la nueva alumna. Todos ellos muy orgullosos de compartir pupitre con toda una princesa que, sin duda alguna, va a aprobarlo todo con excelentes notas y la mitad de la mitad de esfuerzo. Dicen las malas lenguas bien informadas de la Carlos III que a los profesores "seleccionados" ya se les ha advertido de que la "princesa de la boca de fresa" tiene que sacar la carrera asistiendo solo dos días a la semana a clase y sólo en determinadas asignaturas. Seguramente a los docentes no les importará a cambio de poder alardear dentro de unos años en las sobremesas de haber dado clase a la reina de España. Habría que saber si el resto de alumnos de esas mismas asignaturas va a aprobar asistiendo solo dos días. Es que la chiquilla no dispone de mucho tiempo. Y eso que no tendrá que sufrir la odisea de buscar piso de estudiantes, ni de pagarlo, ni de mantener beca, ni pasar horas en transporte público, ni de tener que frecuentar la biblioteca, ni... "cómo una más". No sería mejor haberla matriculado en la UNED, y así se apañaría ella el tiempo de clases y de estudio? Por supuesto que no. Demasiado discreto. Se necesita propaganda. La más empalagosa y rastrera posible. Se nos hablará de meritocracia. Total, ya nadie se acuerda del servilismo de catedráticos y profesores que se prestaron a falsificar firmas y documentos para engordar el currículo de Cristina Cifuentes. Leonor irá a engordar la estadística de los malos estudiantes de las clases altas a los que nunca les va mal en los estudios. Y, mucho menos, después. Carlos Gil, que recibió el reconocimiento a la mejor tesis del año del Consorcio Europeo de Investigaciones Sociológicas, ya demostró en ella que a los malos estudiantes de las clases altas nunca les va mal, dejando claro que eso de la meritocracia es un fraude. No en vano -según sus datos-, el 90 por ciento de ellos triunfa pese a ser unos zoquetes o unos vagos. Y en el caso de la familia real triunfa el cien por cien. A lo mejor no, pero si Leonor sale un poco zoquete nunca nos vamos a enterar. Contará con la complicidad de alumnos a los que les gustará codearse con ella, de profesores fáciles de asimilar a la causa monárquica y de periodistas que silenciarán los datos a los que hayan podido acceder. Al final va a ser verdad lo que decía Jean de La Bruyère: "En las cortes reales, la verdad es la primera que se exilia y la adulación la primera que se corona."

Pesimista VS optimistas

Yo quiero ser optimista, pero no me dejan. Es más, me jode sobre todo que me lo intenten imponer. Vivimos en la era del "good vibes only" -en inglés, que suena más guay-. Lo del "sólo buen rollo" es una derivación más, ñoña e interesada, de la filosofía barata que adorna los envoltorios del azúcar y las tazas para regalo. El sistema sabe que el optimista es mejor consumidor porque gasta más y tiene menos remordimientos de compra. Así, la obligación de ser optimistas y mantener una actitud "positiva" constante se ha convertido en una nueva forma de presión social. Pero, ¡Ay!, los optimistas también se descalabran. Hemos sustituido la esperanza, rica y significativa, por un optimismo trivial que nos deja vacíos y desconectados de lo que realmente importa y nos aleja de una forma de vivir más auténtica. El optimismo es una fe -y como toda fe, irracional- que nos asegura que todo saldrá bien con solo mantener una actitud positiva. Es una promesa sencilla y seductora, pero también superficial y, sobre todo, alejada de la realidad. Personalmente prefiero la esperanza, un concepto mucho más complejo y enriquecedor. No promete un final feliz garantizado, pero ofrece algo más valioso: significado. La esperanza nos dice: "No sé cómo saldrán las cosas, pero sé que tienen sentido". El optimismo nos adormece con la promesa de un buen resultado, mientras que la esperanza nos fortalece para transitar la incertidumbre con la brújula del sentido. El problema es que estamos obsesionados con la búsqueda de resultados inmediatos y positivos, y eso nos deja sin espacio para reflexionar sobre qué sentido tiene lo que hacemos. Esta obsesión por el resultado rápido y positivo nos ha hecho acostumbrarnos a las promesas vacías del optimismo, abandonando la capacidad para cultivar la esperanza, que requiere de esfuerzo, paciencia y, sobre todo, una profunda reflexión sobre el “porqué” de nuestras acciones. Está bien ser optimista. Pero, coño, no todo el rato. No cuando un camión sin frenos se te viene encima. De hecho, iré un paso más allá: creo que es saludable sentir emociones negativas como frustración, duda, decepción, tristeza, ansiedad e incluso pesimismo. Ser optimista a tiempo completo es una forma poco saludable de ser optimista. Porque entonces simplemente reprimes los sentimientos negativos y te nublas con la ilusión de que todo es maravilloso. Te conviertes en un barril de pólvora de positividad tóxica. No es solo una forma poco saludable de pensar a través del optimismo, sino también una forma irreal, dañina y mentalmente agotadora. Al final es verdad que un pesimista no es otra cosa que un optimista bien informado.

Gaia

En 1969, James Lovelock expuso por primera vez su hipotesis de "Gaia", que postula que la Tierra funciona como un superorganismo vivo que se autorregula para mantener las condiciones aptas para la vida. Después predijo que las manifestaciones extremas del clima se convertirían en la nueva norma porque la Tierra, "sintiéndose" atacada ante la presión humana y el aumento descontrolado de la temperatura reaccionaría como un organismo vivo ante el daño acumulado amenazando la supervivencia de nuestra civilización, pues es ésta la que la pone en peligro. Y lo estamos viendo casi a diario. Algunos señalarán que la naturaleza se recupera. Es verdad. El problema es que la civilización no la deja. Y Gaia se retuerce, sabedora de que hay cosas que no puede sostener, no puede autorregularse y deja de ser un espacio seguro para la vida. La de todos los seres vivos y no sólo los humanos que la atacan. De manera lenta van muriendo recursos vitales. Todo se explota. Todo se altera y deteriora. A través de una pantalla el mundo mira, pero el dolor ya no alcanza. ¿Cómo es posible que la codicia y el poder nos estén arrancando el grito ante el horror? El mundo se está volviendo irrespirable. Los agresores están logrando destruir los principios básicos de la vida: confianza, seguridad, empatía y cuidados. Cada vez que alguien renuncia a ellos y compra la deshumanización del vulnerable, se convierte en la carcoma que arrasa las vigas de un edificio. La exhibición obscena de la destrucción de Gaia, en la que estamos inmersos, y el desafío a las normas internacionales que protegen a las personas y al medio natural están dejando un clima de desamparo e indefensión que amenaza con borrar cualquier intento de rebelión ante este empuje de destrucción y muerte. Inmersos en quehacer diarios, tal vez por agotamiento o vértigo, por egoísmo o por la adopción de estúpidas ideologías, vamos dejando de mirar la destrucción de nuestro mundo, cómo van devastando la tierra, las reglas que nos han unido y hasta nuestra humanidad. Estamos firmando nuestra acta de defunción.

domingo, 6 de septiembre de 2026

Educación.

Creo que todo comenzó a irse a la mierda cuando la izquierda dejó la educación en manos de la OCDE. Fue un proceso lento de asimilación de las directrices y competencias de mercado promovidas por esta institución neoliberal en el diseño de las políticas educativas públicas. Tradicionalmente, la izquierda consideraba la escuela pública como un espacio para la transmisión de la cultura humanista, la historia y la emancipación de la clase trabajadora. Hasta que se aceptaron los conceptos de la OCDE. Entonces la educación pasó a enfocarse en la empleabilidad, el capital humano y la adquisición de habilidades prácticas demandadas por el mercado laboral global. Si a esto le añadimos la progresiva laminación de la escuela pública para impulsar la privada, a través de "la concertada", el panorama es deprimente. La mayoría no se imagina, ni mínimamente, la que se nos viene encima. El partido de ultraderecha que ha ganado las elecciones en la región de Sajonia, defiende un programa electoral que exige un "giro de 180 grados" en las políticas educativas e históricas. Falseamiento, adoctrinamiento y exaltación del nazismo "habemus". La Segunda República creó las misiones pedagógicas para en formar todo lo rápido que se pudo a maestros que llegaran a todos los rincones de España para acabar con el analfabetismo. Y llegaron a 7.000 pueblos y aldeas, y se crearon más de 5.500 bibliotecas, y se abrieron escuelas… y por eso, cuando Franco dio el golpe de Estado fueron los curas los primeros en señalar a los maestros que los fascistas debían de depurar y asesinar.  Franco y la Iglesia depuraron con el golpe de Estado a 50.000 maestros y maestras. Tomo prestadas las palabras del historiador Josep Fontana: "Confieso que nunca he entendido que se pueda valorar del mismo modo una República que formó maestros, abrió escuelas y creó bibliotecas públicas en los pueblos, y un régimen militar que asesinó a maestros, cerró escuelas y quemó libros". Pues a eso nos quieren devolver.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Compartir destino

Antes, la gente que se aburría se distinguía por estar de pie, con las manos en los bolsillos y mirándose la punta de los zapatos. Ahora la gente no se aburre: está sentada, de pie, tendida, o lo que sea; tiene las manos en un smartphone y mira de todo menos el mundo que le rodea. Son los tiempos. Así nos va. A todos nos convendría levantar la cabeza. Y, sobre todo, mirar. Mirar lejos. Han conseguido que vivamos obsesionados con la actualidad. Con la declaración de esta mañana, el escándalo de esta tarde, el bulo de esta noche y la polémica que habrá cambiado mañana. Han convertido la información en una especie de máquina tragaperras: metemos nuestra atención, tiramos de la palanca y esperamos que salga indignación. A veces sale miedo. Casi siempre alguien gana con su manipulación. La actualidad está sobrevalorada porque confunde movimiento con dirección. Han logrado que sepamos perfectamente qué ha ocurrido durante las últimas horas y que cada vez entendamos menos lo qué está pasando de verdad. Y eso es peligroso. Porque mientras discutimos sobre quién dijo qué o quién hizo o no hizo qué, el mundo cambia, los malvados se adueñan de él y los poderosos planifican como quedarse hasta con nuestra alma. Nos hablan de orden y están creando el mundo del desorden, del caos. Nos animan a atacar lo que nos ha permitido llegar a donde hemos llegado. De la mano de la socialdemocracia europea hemos construido algo excepcional: sociedades donde enfermar no significa arruinarse, estudiar no depende exclusivamente del patrimonio familiar o hacerse viejo no equivale necesariamente a caer en la pobreza. Oímos a los de siempre quejarse mucho y demonizar a Europa. Pero ésta sigue siendo probablemente el mejor lugar del mundo para nacer sin saber previamente cuánto dinero habrá en tu cuenta bancaria. El problema es que mantener ese modelo cuesta dinero. Mucho dinero. Y eso supone pagar impuestos para repartir solidariamente la riqueza. Y eso es lo que le jode a esta sociedad cada vez más materialista, más egoísta, más insolidaria, más estúpida. Yo quiero que la gente piense, que pensar no cuesta dinero. Pero, sobre todo, deberíamos empezar a exigir algo extraordinariamente revolucionario a nuestros gobernantes. Que sean ellos los primeros en pensar. No en las próximas elecciones. No en el próximo titular. No en el próximo vídeo de 20 segundos. No en el siguiente bulo que van a propagar. No, que piensen en los ciudadanos, en la vida de todos en los próximos 20 años. Sobre todo en los más débiles, en los más necesitados, no en los más poderosos, en los más ricos. Porque la Patria no es una bandera. Una bandera es un trapo de colorines. La Patria debería ser una gran familia donde los padres velan por todos, todos, sus hijos. Y donde todos colaboran y ayudan, sobre todo, a los hermanos más débiles o que más lo necesitan. Vivimos momentos difíciles. Habrá quien responda buscando culpables. Es lo más barato. Otros propondrán levantar muros. Otros -o los mismos- te convencerán de que la educación, la sanidad, las pensiones o la vivienda son cosas secundarias, que lo importante es la bandera. Pero lo importante es compartir destino.

Cumple Lolo

Nadie tiene claro en qué momento su cumpleaños deja de ser el día en el que piensa "ya soy otro año mayor" para pasar a ser el día donde piensas "ya soy otro año más viejo". Todo depende de la actitud que uno tenga ante la vida. Cuando tienes quince años quieres cumplir años, tienes prisa por hacerte mayor, ser independiente y comerte el mundo. Cuando pasas de los 55 los cumpleaños te empiezan a incomodar y empiezas a temer que sea el mundo el que te coma a ti. Aunque lo ves difícil, porque para eso el mundo tendría que tener una boca del tamaño de la puerta de un armario ropero. Lo mejor de envejecer es que no se pierden todas las edades que has tenido. Al contrario, los años los atesoras en forma de experiencia y, si eres listo, aprendes a olvidar los malos ratos y recordar los buenos. De joven tienes fuerza para todo. De mayor ya te duele la espalda, las rodillas, la artrosis hace que te cueste abrir el tapón de la litrona y, cuando vas al peluquero, ya sólo puedes decirle: "déjalo cortito". O, mejor, "haz lo que puedas". Pero, a cambio, con los años comprendes que la vida no se mide en metas, sino en momentos sencillos. Que cumplir años enseña a agradecer cada batalla superada y cada sonrisa en el camino. La vida es demasiado corta y demasiado importante para permitir que nada ni nadie nos la complique. Huyamos de los que viven siempre enfadados, alterados, encabronados y pretenden arrastrarnos a luchas que ni nos van ni nos vienen. Así que, Lolo, entiende que el tiempo es un regalo y que hoy es siempre el día más joven que te queda por vivir. Aprovéchalo. Todas las edades tienen sus frutos, pero hay que saberlos cosechar y no pedirle peras al olmo. En cualquier caso, haz como yo: piensa que los cumpleaños son la manera que tiene la naturaleza para decirnos que es totalmente necesario que comamos más tarta. Muchas felicidades.

martes, 1 de septiembre de 2026

Charlatanes sacamantecas

Hubo un tiempo donde, sin esperarlo, algún desalmado, o iluso, o tonto del culo, te mandaba un mensaje y te advertía que si no lo reenviabas a siete personas, encendías tres velas negras y sacrificabas un cabrito, una desgracia caería sobre tu familia. Nunca lo hice. Respeto mucho a los cabritos. Lo malo es cuando cumplen años. Pero alguna vez tardaba en conciliar el sueño barruntando alguna desgracia. Ahora el mismo tipo de mensaje lo emite por las redes alguien con micrófono inalámbrico que te explica cómo alcanzar la salud ideal, el estado físico óptimo, la libertad financiera, el sueño de tu vida y la felicidad plena. Lo que más me conmueve es la cantidad de buena gente que hay en internet preocupadísima por todos nosotros. Gente que podrían estar en las Maldivas disfrutando de su exitosa vida, pero prefieren encerrarse en una habitación para evitar que yo compre mal un piso en Torrelodones. Lo que no entiendo es por qué estos fulanos se ven en la obligación de meterme el miedo en el cuerpo, amenazarme y convencerme de que soy un alma de cántaro: "Si tienes más de 40 años y no estás haciendo esto, tienes un problema". "Si no inviertes ahora, dentro de 10 años te acordarás de este vídeo". "Tres alimentos que jamás deberías dar comer". "Ni se te ocurra hacer ésto si quieres tener buena salud" Coño, que está gente parece que se postula para anunciar en exclusiva el Apocalipsis. Yo navego cinco minutos para llenar el rato y salgo convencido de que estoy asesinando al Planeta, despilfarrando mis ahorros, arruinando mi vida social y desayunando algo que probablemente me matará antes del jueves. Por qué tengo que aguantar a estos pelmazos que dedican su existencia a enseñarme a ordenar mi casa, elegir mi ropa, dormir, caminar, respirar, hacer la compra o colocar bien los huevos. En la nevera, me refiero. Temo el día en que aparezca un tipo mirándome fijamente en la pantalla para advertirme: "Llevas toda la vida usando mal el papel higiénico". Y después lo ilustre con un vídeo tutorial. Toda la vida han existido los charlatanes, esos que recorrían las ferias vendiendo elixires capaces de curar la calvicie, el reuma, el mal aliento, el mal de ojo, alguna tristeza y hasta el mal de amores. Los modernos charlatanes son triunfadores, visten a la moda, tienen asesores y algoritmo, curso prémium, grandes intereses y un ego gigante. Pero, como los antiguos, son unos expertos sacamantecas. Porque quizá el interés, el negocio, nunca fue enseñarnos a vivir mejor, sino conseguir que pensemos que llevamos toda la vida haciéndolo mal. El miedo vende estupendamente, sobre todo cuando después te venden también la solución. Esto, los políticos desalmados lo saben a la perfección.


Desalmados

En las últimas semanas, Ceuta ha estado en el foco mediático. No podía ser menos. Primero, por la gravedad de lo sucedido.
Después, porque las derechas lo ven como la posibilidad definitiva de acabar con el gobierno. Ésta, que nadie lo dude, es su prioridad. Muy por encima de resolver el problema de Ceuta. Sin embargo, como suele ser habitual, en el debate han predominado las cuestiones cosméticas sobre las estructurales, las apelaciones a la identidad sobre la razón, la distracción sobre la reflexión, la pseudohistoria sobre la realidad historiográfica y geopolítica, y la conspiración sobre el análisis. Ceuta está agotada, desbordada, asustada. Sería injusto no reconocer la desesperación de una ciudad que se siente abandonada, obligada a afrontar una crisis migratoria, humanitaria y de seguridad de enormes dimensiones sin que nadie parezca aportar soluciones. Los ceutíes tienen derecho a reclamar seguridad para sus calles, recursos para sus servicios públicos y soluciones inmediatas a unas administraciones que no han estado a la altura. No se puede descargar sobre una ciudad pequeña una responsabilidad que corresponde al Gobierno de España, a Marruecos y a la Unión Europea. Ceuta -como Melilla- es, ante todo, con o sin crisis migratoria, vulnerable. Es un territorio extrapeninsular y ello constituye, por sí mismo, una vulnerabilidad estructural. Es, además, un territorio pequeño: no llega a los 20 km². El casco urbano de la ciudad de Córdoba supera los 26. Hay otro factor clave: se trata de un territorio en disputa. Y no en disputa con cualquiera, sino con Marruecos, un país no democrático regido por un sátrapa que no dudaría en sacrificar a sus súbditos para satisfacer sus deseos. Por tanto, no estamos ante una cuestión coyuntural, sino ante una realidad geográfica y geopolítica permanente. Para colmo, Marruecos se sabe protegido por EE.UU. e Israel. ¿Qué une a estos países? Pues el profundo odio y animadversión de sus líderes contra el gobierno actual. EE.UU. sabe que con las derechas en el gobierno España acataría el papel de vasallo obediente. Israel no olvida la oposición activa del gobierno español contra su actividad genocida en Palestina. Qué bien les vendría a estos países la caída de Sánchez. Y Marruecos lo sabe. Como sabe de la debilidad de su gobierno gracias a que, cada vez más ciudadanos han comprado el mantra de su ilegitimidad, propagado por las derechas. Comprendo su miedo. Comprendo su indignación. Comprendo el hartazgo de Ceuta, de quienes llevan semanas conviviendo con una situación extraordinaria, viendo cómo se altera su vida cotidiana mientras las soluciones llegan tarde, mal o sencillamente no llegan. Pero comprender la desesperación no significa justificarlo todo. Promocionar "cacerías humanas" o impedir que un ser humano pueda beber agua potable o llevarse algo a la boca en medio de una tragedia humanitaria es propio de desalmados. No resuelve ningún problema. No devuelve la normalidad a Ceuta. Solo destruye nuestra humanidad. Ninguna ideología, ninguna bandera y ningún discurso político pueden justificar semejante crueldad.

domingo, 30 de agosto de 2026

Pensiones

Lo de la oposición política en España es un chollo. Para llegar al poder sólo tienen que sentarse a esperar ver pasar el cadáver del actual gobierno. No tienen por qué tener una alternativa de gobierno, ni un programa político. Su programa es, exclusivamente, un furioso y faltón antisanchismo. Su programa está convenientemente oculto. No hablan de él para no asustar a los incautos que están dispuestos a votarlos y que serán los primeros en sufrir sus consecuencias. El "Perro" es su capa de prestidigitador, la coartada que les sirve para que nadie vislumbre lo que pretenden hacer. Pero, de vez en cuando, su torpeza o el afán de protagonismo de sus gurús económicos, hace que se les escape alguna "perla". Lo vemos, con frecuencia, con el tema de las pensiones. Repiten, hasta aburrir, su mantra de que "son insostenibles". En su modelo, claro. Resulta curioso que para una gente a la que la economía sostenible se la trae al pairo, en relación con las pensiones la "sostenibilidad" les obsesiona. Sus soluciones son para echarse a temblar: aumentar la edad de jubilación, elevar los años de cotización y, sobre todo, privatizar el sistema. Sus principales argumentos son medias verdades que, utilizadas arteramente, se convierten en mentiras. Ahora la han tomado con la cuantía de las pensiones en España, como si éstas fueran un "regalo" excesivo. Tildar las pensiones de “demasiado generosas” es una perversión del lenguaje diseñada para reconvertir un derecho en una limosna que apenas sirva para amortiguar la miseria. Se apoyan en una verdad: En España la diferencia entre el último salario y la primera pensión roza el 80%, mientras que en otros países de nuestro entorno apenas llega al 60%. Lo que no dicen, lo que ocultan, es que los países con los que nos miden tienen sueldos medios y mínimos muy superiores a los nuestros: 77.000 euros anuales, Luxemburgo frente a los 33.000 euros en España. Eso, en el mejor de los casos. Y, claro, el 80% de un salario bajo da como resultado una pensión miserable. Pero lo más miserable es el último paso que han dado: decir que es injusto que un pensionista cobre más que una persona que está trabajando. Me ahorro los exabruptos. Sólo dos cosas. Primero, el problema no es el nivel de "algunas" pensiones, es la mierda de salarios que paga esta gente. Y, segundo, lo más asqueroso es que estos sembradores de odio lo único que pretenden es enfrentar a los jóvenes con los pensionistas. Pretenden que éstos se sientan culpables y agachen la cabeza para mirar abajo, a su propia sombra, mientras siguen anestesiando a jóvenes y no tan jóvenes con grandes dosis de patrioterismo barato envuelto en un frenesí de banderas rojigualdas; todas ellas, por supuesto, made in China. Pero esto no va de patrias, va de patrimonio de los más ricos.

viernes, 28 de agosto de 2026

Lo de Ceuta

Ceuta, y lo que allí ha pasado en estos días, se puede haber convertido en el rompeolas de todas las contradicciones. De ello, se ha responsabilizado a las redes sociales, a las mafias, al gobierno de Marruecos, a la interesada intervención de EE.UU. e Israel, al Tribunal Supremo de España. Y, por supuesto, al Gobierno. Como siempre, hay tantas versiones del relato que cualquiera pueda arrimar el ascua a su sardina. Pero nadie parece querer resolver las contradicciones. Como que se deba implicar España en la defensa del Este de Europa, con efectivos militares, y Europa no pueda colaborar en la defensa de una frontera española. Como que, administrativamente, Ceuta y Melilla pertenezcan a la UE pero no a la OTAN. Como que, en un hipotético conflicto entre España y Marruecos, EE.UU. tenga más intereses en Marruecos, su “gendarme” en África que, en España, su aliado en la OTAN, mientras nos exige elevar nuestra contribución económica al 5% del PIB. Cómo que nuestras administraciones cuenten con un procedimiento abreviado para, por ejemplo, comprar un ático y no para comprobar las circunstancias personales de cada menor. Como que pueda constituir un conflicto diplomático con Marruecos el hecho de que el rey de España visite una parte de su país, es decir, Ceuta. Como que haya quien esté más preocupado por la vida de los no nacidos que por la de personas reales. Como que los que se desgañitan exigiendo regular y detener la inmigración guarden silencio o se opongan a regular otras cosas, como el precio de una vivienda que se ha convertido en uno de los problemas más graves de millones de españoles, sin que los mandatarios organicen pactos internacionales, debatan normativas, ni contemplen endurecer la fiscalización sobre el abuso en los alquileres. Como que los que se preocupan de la "invasión" de inmigrantes no se inmuten ante la “invasión” de los pisos turísticos en los centros urbanos, la invasión turística general o la “migración masiva” de la riqueza común hacia el patrimonio de un puñado de oligarcas. Mientras se criminaliza a menores con un claro tufo de racismo y xenofobia, nadie reclama que se regule el lucro de quienes hacen negocio con lo básico: la alimentación, el agua, la educación o la sanidad. Eso apenas se fiscaliza. Existiendo un serio problema, lo de Ceuta es campo abonado para quienes agitan la bandera de la "invasión", de la teoría del gran reemplazo, y pastorean el miedo y la incertidumbre humanas hacia el rechazo militante del otro. Es un un discurso dopado de bots, financiado con el dinero de los apóstoles del descontrol del capital, y agitado por racistas con un altavoz mediático continuo. Da miedo asomarse a los comentarios, percibir la extensión del desprecio a la vida de los otros, constatar la siembra de ignorancia y deshumanización donde arraigan y prosperan sin coto las más crueles narrativas, abonadas a base de bulos, desinformación y reduccionismo.

jueves, 27 de agosto de 2026

Los héroes ya no son lo que eran

La antigüedad griega fue un tiempo mítico poblado de héroes de virtudes sobrenaturales, ya fueran los dioses homéricos, un Hércules de fuerza legendaria o el épico Ulises. Sus "herederos" clásicos: Alejandro Magno, Julio César, Adriano, Marco Aurelio... bajaron ya un escalón. Se humanizaron y entreveraron virtudes y defectos. En la edad media el referente, el modelo a seguir, fue el caballero medieval, hombre fuerte y aguerrido con un código moral basado en la lealtad, el valor, el sacrificio, la defensa de los débiles y unas virtudes morales intachables. Pero pasaron del heroico Roldán o el mítico Arturo al "loco" Don Quijote. La cosa se degradó con los monarcas feudales, primero, y los absolutos después. Y, a partir de ahí... El gran héroe del siglo XX es un antihéroe. Quizá por eso nos gusta, Cantinflas, Mortadelo y Filemón, Mr. Bean, Homer Simpson o Torrente. Y claro, pasa lo que pasa, que llegan las elecciones y votamos al primero que pasa, sea este un esperpento zafio, maleducado, narcisista, ruin y miserable como Trump, un economista lunático, despeluchado y sacado de una escena de La masacre de Texas como Milei, o un fantoche caribeño con ínfulas de tiktoker como De la Espriella. Nunca tantos candidatos políticos han parecido tan idiotas, tan malas personas y con tan mala leche. La gente vota más con el culo que con la cabeza. Por eso los gobiernos de medio mundo se van llenando de millonarios disfrazados de plebeyos. Son los capos neopopulistas que no acaban de creerse como hay gente que los aupa al poder para que los machaquen. Pero ahora, el que se lleva el gato al agua es el político zote y descerebrado que habla como algunos personajes de "La que se avecina", que usa un lenguaje de campechanía suburbial que confunde al votante que acaba creyendo que es de su cuerda. Ahora lo importante es regar el discurso público de boutades tabernarias, estupideces varias, ideas irracionales, mentiras a tutiplén y comentarios chulescos. Ahí tenemos a otra mediocre ilustre, la señorita Ayuso, que ejerce de chulapa castigadora vitalicia cada vez que le ponen delante un micrófono. Ahí están sus grandes aportaciones a la teoría política: "Me gusta la fruta", "Chao, pescao". Eso epata al moderno ciudadano cuya ignorancia le hace tener corazón de súbdito, que cree que la élite son los otros, la "Izquierda caviar" y que aborrece a esos "hijos de burgueses" que van de sabiondos por la vida. De ahí, a gritar "Que vivan los idiotas", hay sólo un paso. Y, mientras, esta gente está dispuesta a creer a la Marquesa de Quirón si les dice que los inmigrantes solo vienen a España a robarnos los áticos.

 

Hacer turismo no es viajar.

Dijo G. K. Chesterton que "el viajero ve lo que ve y el turista ve lo que ha ido a ver". Y yo añado: y a veces ni eso. Seguimos hablando de viajar pero urge distinguir entre viajar y hacer turismo, pues cada vez más estos conceptos se parecen como un huevo a una castaña. Las mejores muestras que concentran historia, arte y cultura en el mundo, llevan camino de terminar convertidas en un monstruoso parque temático. Constantemente vemos el ir y venir, sin rumbo ni meta propia, de masas informes de cuerpos apelotonados a través de cualquier monumento o conjunto monumental. De los destinos de sol, playa y excesos gastronómicos y etílicos, mejor no hablar. Hoy cualquier sitio es válido para los rebaños itinerantes de turistas, esa marea de visitantes que no prestan la más mínima atención a lo que están viendo. Siempre, móvil en mano. Exquisitas exposiciones; lugares sagrados, religiosos o no; imponentes monumentos o espectaculares paisajes, son frecuentados con el mismo espíritu con el que se pasea por Ikea una tarde de sábado. El recuerdo, en Auschwitz, es mancillado a diario por multitudes ignorantes. Y la zona de acceso al Everest parece la cola para subir a una atracción de feria. Y todos, todos los que participan de la jauría, creen estar viviendo una experiencia única. Por mucho que se intente ocultar o disfrazar, es patente que la industria turística, cuando solo persigue la obtención rápida e intensa de lucro, es un factor depredador y desestabilizador. Aun así, hay almas falsamente cándidas que se extrañan de que en algunos lugares estén hasta el gorro de turismo. En este panorama atroz convergen la carencia de educación y de neuronas de muchos turistas, la insensatez de una hostelería dispuesta a cualquier abdicación moral en busca del euro, y la dejación de funciones de unas autoridades a las que en este tema solo parece preocupar el número de pernoctaciones y el correspondiente gasto per capita. Y siempre están ahí los aciagos predicadores de siempre que exigen a los damnificados por la plaga de pisos turísticos y demás lacras ligadas a este azote que sufran en silencio por el "bien" de la economía nacional. Y esos otros que mandan callar a los trabajadores que sufren las indignantes condiciones laborales que rigen en este tan puntero sector de la economía, con el sólido argumento de que "la gente no quiere trabajar". Antes, el turista sólo se llevaba recuerdos. Ahora sólo deja huellas, masificación, suciedad, ruido, problemas y hartazgo de mucha gente.