Por si no había suficientes problemas y crisis, y por si los niveles de violencia verbal y crispación no fueran ya insoportables, ahora tenemos un nuevo frente: la guerra de Israel -porque esta es la guerra de Israel con la ayuda de EE.UU.- contra Irán. Suele decirse que se sabe cómo empieza una guerra pero no como termina. Pero, ahora, el inicio de algunas guerras es tan complejo que no sabemos dónde está. Hace cuatro años se inició la guerra de Ucrania. Algún día sabremos el papel jugado por EE.UU. en las "provocaciones" para que Rusia actuase. Después logró, a través de las sanciones, que Europa redujese su dependencia energética de Rusia para que aumentase la compra de su petróleo y gas natural, mucho más caro que el ruso. ¡Menudo negocio para EE.UU. Menuda "ruina" para Europa!. Nada más iniciarse este año, EE.UU. interviene en Venezuela, "requisa" su petróleo y lo vende en el mercado internacional. El siguiente paso es llevar la guerra a Irán, sabiendo que ello provocaría el cierre del estrecho de Ormuz (por él circula diariamente una quinta parte del comercio global de petróleo, así como el 20% de los metaneros), alterando el mercado de petróleo y gas y disparando su precio. Esto lo pagamos casi todos. "Casi" porque el que ya se está lucrando con toda esta situación es el sector de hidrocarburos estadounidense, principalmente sus compañías gasistas -muy "mimadas" por Trump- que se van a beneficiar porque, vendiendo el mismo volumen de gas a Europa, ya han multiplicado el precio de su gas por cuatro. Goldman Sachs, conocida firma experta en sacar provecho en situaciones de caos global, ya habla de probables aumentos de hasta el 130% del precio del gas en Europa y de más de 1.000 millones de dólares a la semana en beneficios extraordinarios para las empresas americanas como consecuencia del conflicto. Además, más del 80% del gas y del petróleo del golfo Pérsico, hoy cerrado al paso de buques, tienen como destino Asia. China es la principal damnificada. ¡Negocio redondo!: te lucras con la guerra, perjudicas económicamente a tus principales rivales comerciales (China y la UE), disparas el negocio de tus empresas de armamento y, con los beneficios extras, financias la última chulería militar de Israel en su objetivo de machacar a los árabes para hacerse con "el Gran Israel". Y después tocará levantar el gran resort del Caribe sobre las ruinas de Cuba, que Trump tiene que agradar también a sus empresas constructoras, hoteleras y fondos de inversión. Y Europa, lamiéndole la bota.
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