sábado, 7 de marzo de 2026

Anguita y el presente

"Estados Unidos ha vivido siempre de depredar, de robar, de matar. Ha intervenido en donde ha querido, ha hecho lo que le ha dado la gana, ha quitado y ha puesto gobiernos. Lo ha hecho, además, con un discuso que a mí me resulta pueril, propio de mentes poco inteligentes si no fuese porque tienen bomba atómica. El discurso de Bush sobre la lucha del bien y del mal, sobre que América está llamada a..., me recuerda a un tal Adolfo Hitler", que afirmaba lo mismo con Alemania. Sólo hay que comparar el "América tiene que..." con el "la raza aria tiene que...". Y no olvidemos una cosa: todos los fascismos se caracterizan por su simplificación: el bueno y el malo. El bien contra el mal. Y, además ¿quién es el malo? Pues lo dice EE.UU. Sus presidentes pusieron en marcha el concepto de "guerra preventiva": Dicho de otra manera: yo pienso que usted me va a atacar. ¿Qué razones tengo? Ninguna, pero no sé, se lo veo en la mirada, lo intuyo. Por tanto, yo le declaro la guerra a usted. ¿Y por qué? Porque es terrorista".  (Palabras de Julio Anguita en una entrevista que le hizo Jesús Quintero en el año 2003).

Pero, ¿qué es terrorismo? ¿Quién lo define?. Pues el poderoso, el canalla, el psicópata, el genocida. Quienes han destrozado el marco de diálogo y negociación creado tras la segunda guerra mundial; quienes desprecian la legalidad internacional; quienes burlan la autoridad de organismos internacionales como la ONU o el Tribunal Penal Internacional; quienes tienen capacidad -y la utilizan- de asesinar cuándo, dónde, cómo quieran y a quién quieran; los que secuestran a jefes de estados soberanos, los que perpetran matanzas indiscriminadas asesinando a miles de civiles; los que bombardean escuelas y hospitales; los que asesinan a periodistas en zonas de guerra; los que amenazan con incursiones militares a sus vecinos; los que utilizan el hambre como arma de guerra; los que pretenden quedarse con territorios de sus propios aliados; los que rezan para matar más y mejor; los que entierran vivos a los soldados enemigos; los que asesinan impunemente a trabajadores humanitarios en una proporción jamás vista en ningún otro conflicto armado... Qué poco han cambiado las cosas en 23 años.


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