Decía la letra de una canción del argentino Indio Solari que "el tonto nunca puede oler al diablo". La verdadera ignorancia no es carecer de información, sino despreciarla y aceptar sólo lo que otros te dictan. El ignorante no es dado a hacerse preguntas. Y hacerse preguntas es el motor de la conciencia y tiene mucho que ver con la capacidad de las personas para madurar y ser responsables. A mí me gusta hacerle preguntas a la historia que, a diferencia de ciertos despojos humanos que frecuentan el Parlamento, los juzgados o los platós de televisión, no miente, no cobra y no se contradice en su turno de réplica. Ante el sin Dios político al que nos enfrentamos, minado de falacias y mentiras, yo me preguntaría: Quién conquistó la libertad de expresión, de prensa, de reunión y de manifestación?;¿Quién conquistó la jornada de ocho horas, el salario mínimo, el derecho a huelga o las vacaciones pagadas? ¿Quién implantó la negociación colectiva, los convenios, la protección frente al despido arbitrario, los ERTE durante la pandemia o el escudo social? ¿Quién hizo posible el acceso universal a la sanidad y a la educación para que todo el mundo pudiera gozar de una buena salud y para que el hijo de un obrero pudiera ser ingeniero o médico? ¿Quién peleó para que los mayores tuvieran una pensión y no murieran en la miseria y para que los dependientes no fueran una carga imposible para sus familias? ¿Quién despenalizó el aborto, la homosexualidad y el derecho a una muerte digna? ¿Quién aprobó el matrimonio igualitario y los derechos del colectivo LGTBI? ¿Quién se ha preocupado de sacar adelante una ley de Igualdad o de Memoria? ¿Quién ha puesto en Valor la lucha contra la Violencia de género? Y, ¿quién en todas esas luchas se ha puesto a cualquier avance? ¿Quién ha hecho todo lo posible por interrumpir el progreso, ha constituido una amenaza constante a la extensión de derechos, ha perseguido y mandado a la cárcel a quienes amaban de otra manera y dejado claro que la mujer es patrimonio del hombre y ambos patrimonio de Estado? ¿Quién se opone sistemáticamente a mejorar salarios, a revalorizar pensiones, a hacer avanzar los derechos de los trabajadores? Las respuestas las da un simple buscador. O esa IA en la que muchos confían para que le prepare un plan de ayuno intermitente. No es un juicio de valor. No es una cuestión de opiniones sino de verdades absolutas y hechos demostrables. Es un catálogo de conquistas de derechos, avances sociales y culturales con fecha y prueba de maternidad. No es ideología. Son hechos. Los derechos y las libertades crecen cuando gobiernan unos y se contraen cuando gobiernan otros. Que cada cual se pregunte quiénes son unos y otros.
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