Trump está de vuelta, demostrando lo que es: un asqueroso prepotente, un gañán, un inepto con aspiraciones a emperador, un gánster, abusador de mujeres, estafador en serie, protector de las peores dictaduras y un imbécil integral rodeado de gusanos que se arrastran ante él y les ríen sus estupideces. Está tan acostumbrado a mentir que lo hace con total descaro, insultando a cualquier mediana inteligencia. Primero miente sobre Meloni. Dice que le suplicó hacerse una foto con él y se la dio por lástima. Cuando ésta lo niega reclama una "orden de alejamiento". Para él, si las mujeres no dejan que un famoso -como él- "les coja el coño" (lo dijo en 2005), entonces son unas mentirosas o están locas. Después, como Netanyahu lo tiene "cogido por los huevos" por lo que sabe de él, vuelve a romper el alto el fuego con Irán, reinicia sus ataques y llama a los iraníes escoria y gente enferma, jodiendo otra vez la economía mundial. Como España se niega a responder a su chantaje de comprar el armamento a sus empresas, nos vuelve a atacar. Dice que España es un caso perdido, un aliado terrible, y anuncia que va a ordenar romper toda relación comercial. Y, por supuesto, sigue empeñado en apropiarse de Groenlandia. Más cerca, la ultraderechista Le Pen fue de nuevo condenada por corrupción, está vez por malversar fondos del Parlamento Europeo. Y otro ultraderechista, el británico Nigel Farage, está siendo investigado por el Parlamento investiga por 40 cargos de corrupción y 5 millones de libras esterlinas en donaciones ilegales para consolidar su patrimonio inmobiliario. Deberían tomar nota los que todavía se creen que la ultraderecha viene a luchar contra la corrupción. ¡Qué ingenuos! Por su parte, la televisión pública húngara deja de emitir noticias y emite una nota pidiendo disculpas por años de "mentiras" durante el mandato del ultraderechista Orbán. Allende el océano, un juez prohíbe salir de Argentina al exjefe de Gabinete de Milei, investigado a Adorni por enriquecimiento ilícito, la adquisición de propiedades y las diferencias patrimoniales registradas en sus declaraciones juradas. ¿Qué creíamos que era esto de la ultraderecha? Otra ultraderechista, la senadora paraguaya, Celeste Amarilla (nótese la contradicción), ha dicho de Mbappe que es un "bruto que ni siquiera aprendió a escribir. En lugar de la leche de su madre, chupó cocos y lo más culto que ha oído en su vida son los chimpancés”. Es el nivel de esta gente, alcanzado con una sabía combinación de corrupción económica y moral, mentiras y odio. Es lo que nos espera.
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