domingo, 19 de julio de 2026

Selección

Javier Bardem fue muy criticado durante el partido de España - Austria por no haber llevado puesta la camiseta de la Selección. Las críticas venían de esos ultrapatriotas que "piensan" que no se puede amar a tu país si no exhibes continuamente colores y banderitas. Es como negar a alguien sus principios cristianos por no lucir, bien visible, una cruz. Estos "criticones" lo tienen fácil cuando hablan de alguien que saben que no comparte sus ideas. Porque, para ellos, el problema es ese: que no tengas sus mismas ideas. Presumen de amar la libertad pero su única obsesión es imponerle a los demás su forma de pensar y sentir: sus ideas religiosas, sus ideas políticas, sus ideas sobre la familia, el derecho al aborto, el derecho a la muerte digna... Presumen de amar a su país, pero resulta absurdo pensar que se puede amar a alguien o algo que no se conoce. Y muchos de ellos son grandes ignorantes de la historia, la geografía, la literatura, el arte, la música y, en general, de la cultura más básica de su país. Pero ellos lo solucionan adornándose con la bandera de España, porque en el fondo no aman a su país sino que están entregados a una ideología que se envuelve en una bandera. A ellos les digo que la unidad se construye desde la aceptación de la pluralidad y que pretender la uniformidad lleva a la misma negación de España. Porque, les guste o no, España ha sido, y sigue siendo, un país plural. Les guste o no, nuestra selección es una metáfora de la pluralidad, donde caben blancos y negros; españoles de padres españoles o de padres inmigrantes; andaluces, catalanes, vascos, gallegos, castellanos o canarios; hijos de albañiles, electricistas, empleados de supermercado o limpiadoras; procedentes del campo o la ciudad; de ideas conservadoras o progresistas. Aplaudo a Borja Iglesias cuando dice "prefiero pagar más y vivir en un país en el que me gusta lo que se hace con ese dinero". Y hago mías las palabras de Bardem cuando dice: "Creo en una España donde todas las personas, con independencia de su origen, lengua, cultura, identidad sexual o creencias, puedan sentirse parte de un proyecto común basado en la igualdad, la justicia social y el respeto mutuo. Un lugar consciente de que su historia, su riqueza cultural y su diversidad territorial no son una amenaza, sino uno de sus mayores patrimonios" Y cuando esos ultra amantes de la patria celebren el triunfo de la selección como "suyo" porque para eso "yo soy español, español, español" y porque son expertos en apropiarse del mérito de lo que otros consiguen, yo seguiré pensando que es el triunfo de los que se han esforzado, los que han corrido, los que han luchado para que la diversidad y la pluralidad, puestas juntas a trabajar, sin distinción de razas, credos, colores, lugares de origen o ideas, consigan objetivos comunes. Las estrellas de la selección se han conseguido desde la diversidad y en democracia.

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