Lo bueno del verano es que, al obligarte a estar encerrado en tu casa tantas horas para evitar auto combustionar en la calle en las horas centrales del día y en todas las que las preceden y siguen, tienes mucho tiempo para hacerte preguntas. Y respondértelas. Dicen que es en verano cuando más gente acude a los cines. ¿Es el verano el paraíso de los cinéfilos? No, qué va. A esa gente lo que le gusta es el aire acondicionado de los cines. ¿Por qué en vacaciones la gente mira más el móvil? Pues está claro, para ver piscinas en Google Maps, que es lo más cerca que la mayoría estará de tener una. ¿Por qué tanta gente sale de las gasolineras triste, llorosa y compungida? ¿Son los efectos de los efluvios del combustible? ¡Qué va! Es que recuerdan a esos malvados que abandonan a sus mascotas y sus ancianos en las gasolineras y no pueden soportar la idea de que ellos acaban de abandonar allí casi 90 euros. ¿Por qué la gente no siente pena ni empatía por los jazmines secos? Pues porque saben que los jazmines secos van a una granja llena de jazmines donde hay mucha agua y son muy felices. ¿Por qué el sueño de un facha enclenque es pasar el día en la piscina pública? Pues porque saben que será el más chulo de la piscina infantil llena de niños. ¿Por qué Santiago Abascal proyecta una imagen de preocupación desde su yate de vacaciones? ¿Estará preocupado por el efecto de los incendios, por la subida de la inflación, por el problema de la vivienda? No, qué va. Lo que le pasa es que le inquietan sus futuros pactos de gobierno con el PP si éste partido sigue criminalizando el absentismo laboral. ¿Cómo puedo combatir el calor adoptando medidas eficaces de adaptación climática de mi vivienda? Pues, está claro, obligando a mi vecino a poner su aire acondicionado a tan baja temperatura que enfríe también la mía. Hay, lógicamente, preguntas sin respuesta. ¿Cómo puede ser que ese negacionista climático diga, ante las cenizas humeantes de su casa, que perder tu vivienda en un incendio forestal es normal en esta época del año y que eso ha pasado "toda la vida de Dios". ¿Por qué el portero de Cabo Verde se ha convertido en la principal esperanza de la izquierda española?. En fin, el verano encierra grandes paradojas, alberga el paraíso y el infierno, te eleva al cielo y, momentos después, hace que te estrelles de bruces contra el suelo. Es la única época del año que te permite, en segundos, conocer al amor de tu vida e, inmediatamente después, al amor de la vida del amor de tu vida. Yo, en la penumbra de la habitación y con el hipnótico ruido del ventilador, sueño con que suene el teléfono para poder quejarme del verano, del capitalismo depredador y de las rozaduras que me han hecho las chancletas del Carrefour. Aunque no sé si a la teleoperadora de Yoigo le van a importar lo más mínimo mis inquietudes.
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