domingo, 9 de agosto de 2026

¿Austeri qué?

Basta con quitarse las gafas del sectarismo ideológico y mirar un poco para darse cuenta que los pactos de PP y Vox nos salen caros, muy caros. En la Andalucía del falso Juanma Moreno empiezan a mostrar su cara. Los pactos han convertido la gestión pública en una operación de propaganda. Juanmita presume de austeridad mientras multiplica los altos cargos para beneficio propio, creando nuevos puestos de confianza y entregando competencias sensibles a la extrema derecha, mientras que miles de personas esperan una cita médica, una valoración de dependencia, una plaza residencial o una respuesta eficaz frente a la violencia machista. PP y VOX hablan de eficiencia mientras derivan recursos hacia "sus" empresas privadas; invocan la defensa de los ciudadanos mientras debilitan o privatizan los servicios públicos. La factura de esa contradicción la pagan siempre los mismos: las clases trabajadoras, las mujeres amenazadas, las personas mayores, quienes padecen enfermedades graves y las familias sin capacidad económica para "comprarse" una solución privada. El nuevo gobierno andaluz mantiene 13 consejerías, pero incorpora 13 altos cargos más. La explicación oficial es que se trata de una reorganización necesaria. Sí, necesaria para crear trece nuevos sueldazos, más los de asesores, secretarios, jefes de comunicación... que aquellos conllevan. Todo para tener contenta a la ultraderecha. Dicen que lo hacen para que la Administración funcione mejor pero se callan que ello implica menos medios y servicios públicos. El propio informe económico y financiero de la Consejería de Presidencia, contempla un incremento de costes de 2,7 millones de euros por las nuevas vicepresidencias y puestos eventuales, además de 730.000 euros por nuevas direcciones generales y cargos en consejerías. ¿De dónde sale el dinero? De la llamada “desdotación” de plazas y de la "minoración de otras partidas presupuestarias". O dicho de otra manera: "Quítalo del servicio a los ciudadanos y dáselo a VOX para que estén contentos y nos mantengan en el gobierno". La propaganda habla de "adelgazar la Administración" pero la realidad es otra: se recortan trabajadores y servicios mientras se multiplican los altos cargos. Se predica austeridad para los servicios públicos pero se practica la generosidad con el aparato político. En Madrid no se adopta una sola medida para paliar el problema de la vivienda, pero se le compra con el dinero de los madrileños un ático de lujo a su presidenta. Total, si sólo son 6,3 millones de euros de nada.


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