miércoles, 14 de enero de 2026

Proyecto

Uno tiene la sensación de que en la película del mundo están ganando los "malos". Quizá lo han hecho siempre. La diferencia es que ya no permiten que haya mejoras para distraer y mejor pastorear a las masas. Al contrario. Ahora nos empujan a todos, sin escrúpulos, hacia un pasado terrible y un futuro distópico y siniestro. Lo vemos en todas partes. Los EE.UU. se han convertido en una amenaza para el conjunto del planeta. En 2022 se retiró del Tribunal Penal Internacional, colocándose así a la altura de países como China, India, Pakistán, Irak, Irán, Indonesia, Turquía, Israel y Rusia. Todos ellos muy preocupados porque nadie vaya a perseguir sus violaciones de los derechos humanos. Hace un año Trump hizo efectiva la salida de su país de los Acuerdos de París sobre cambio climático. Hace unos días anunció que EE.UU. se retiraba de más de 60 organizaciones internacionales. Casi la mitad son entidades de las ONU, incluidas muchas que trabajan para combatir el cambio climático, además de convenciones y tratados. Y lo hace "porque ya no sirven a nuestros intereses". Lo que si parece servir a sus intereses es ignorar y vulnerar el orden internacional. En Venezuela, EE.UU. ha iniciado la violación flagrante de los principios fundamentales del orden internacional que se construyeron a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, tales como el respeto a la soberanía de las naciones, la solución pacífica de las controversias y la no injerencia en los asuntos propios de otros Estados. La intervención militar de EE.UU. no sólo viola el derecho internacional, también la legalidad interna de su país toda vez que pasa por encima de la Constitución. Eso dice mucho del giro totalitario del gobierno de Trump. No contento, el sátrapa amenaza con intervenir unilateralmente en Colombia, Cuba, México e Irán y dice que, de manera inmediata, procederá a anexionarse Groenlandia, usando incluso la fuerza militar si es necesario. Tal es la amenaza que plantea Trump que ya se nos olvida que los "malos" siguen repartiendo dolor y muerte en otros sitios: Putin en Ucrania, el genocida Netanyahu en Palestina, los ayatolás en Irán... Amnistía Internacional denuncia que hay motivos de preocupación observados en materia de derechos humanos en 150 países. Mientras, asistimos día a día a un auge de los partidos de extrema derecha, que se refleja en su consolidación electoral. Sin salir de Europa, Croacia, Finlandia, Hungría, Italia y Países Bajos tienen en sus gobiernos a partidos de extrema derecha. Igual pasa en Argentina, Chile, Ecuador o El Salvador en América. Y EE.UU. está a un paso de convertirse en una democracia "fake" de carácter autoritario. El muro de la ética aparece resquebrajado allá donde mires, las agendas destructivas triunfan por doquier, igual que el auge de discursos autoritarios, poco parece importar la subversión de la verdad y el odio se ha convertido en refugio de los que parecen disfrutar con el malestar. Y es que, como dijo Edmund Burk, "lo único necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada" 

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