domingo, 11 de octubre de 2026

¿Somos Morlocks?

Pertenezco a una generación que ha vivido sometida a los cambios: De la EGB a la ESO; del PREU al COU; del papel a las pantallas; de la radio al radiocasete. Y de ahí al Walkman, los CD, los MP3 o las plataformas digitales de streaming. Vivimos el origen del ordenador y la llegada de internet. Empezamos hablando por teléfonos con hilos antes de vivir la llegada de los móviles: primero los "tontos" y después los "inteligentes". Pasamos de las teles "culonas" en blanco y negro a los smart TV superplanos de 115 pulgadas. Se acabaron los bocatas de chorizo del recreo y las meriendas de pan con Nocilla. Ahora prima el consumo de sandwiches y snacks ultraprocesados. Ahora la gente toma bebidas energéticas pero ya nadie se bebe el caldo de las latas de berberechos. Empezamos viviendo en una era de cambios para terminar contemplando un cambio de era. O la última era. Nunca la comunicación y, por tanto el diálogo, han sido a priori tan fáciles y, sin embargo, nunca tampoco ha habido tanta incomunicación y tanta dificultad para entablar diálogos fructíferos. Una parte de la humanidad parece empeñada en no escuchar a la otra y, si puede, la agrede. Parece que vivimos una nueva Torre de Babel donde hablamos lenguas distintas y eso nos impide entendernos. El problema es que vivimos una época de poder duro e ideas blandas. ¿Dónde estaban -y están ahora- los católicos que defienden los intereses capitalistas cuando León XIII, en su encíclica Rerum Novarum, exhortaba a que el capital estuviera al servicio del trabajo? ¿Dónde están los católicos que braman contra los inmigrantes y apoyan a los que quieren "cazarlos" o echarlos a patadas cuando el Papa defiende que la dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera y que los migrantes deben ser tratados como seres humanos? Estamos a un paso donde los cristianos de bautizo, primera comunión, boda y funeral; devoción semanasantera, culto a las imágenes, fervor romero y voto a partidos anti humanistas, declaren la doctrina de Jesús de Nazaret como sectarismo woke. Entre muchos católicos se ha impuesto una especie de agnosticismo relativista bajo una fé de todo a cien, que les lleva a concluir: todo vale si cuadra con mis intereses y mi ideología. Ya no existe la autoridad moral. No soy creyente, pero me interesan los escritos papales cuando hablan de lo que debería ser el ser humano. Me inclinó ante el Papa Pablo VI cuando dijo: "La civilización del amor no es una utopía ingenua, sino un proyecto exigente. Consiste en traducir la caridad en estructuras de justicia, en dar cuerpo institucional a la fraternidad, y en considerar al otro -ya sea persona o pueblo- como un aliado necesario para la construcción del bien común. O aceptamos ésto o debemos empezar a pensar que hemos dejado de ser humanos. A lo mejor, los baby boom también viviremos el paso de humanos a Morlocks.

sábado, 10 de octubre de 2026

Vivir debajo de un puente

Tal como está la cosa voy a empezar a contar el siguiente chiste: -¿Para qué se juntan un albañil, un repartidor, una cajera de Mercadona, un barrendero, una auxiliar de enfermería y un becario de universidad? Respuesta: - Para comprar un piso. Ya estamos en pre campaña electoral (¿Y, cuándo no?. Al menos hasta que las derechas trinquen poltrona). Debería ser un buen momento para saber qué propone cada uno para resolver los problemas. Pero, olvídate. Las campañas ya no sirven para presentar programas electorales. Para qué, si nadie los lee. Vox se presentó ya a las elecciones andaluzas de 2022 sin programa electoral y lo sustituyó por un folleto de diez medidas. ¡Pa'lante! Sólo una de las propuestas hacía referencia a Andalucía: el cierre de Canal Sur. Las campañas electorales no son ya otra cosa que una prolongación de la pelea en el fango. Un período donde se multiplican (que ya es difícil) los improperios, los insultos, los bulos, los navajazos dialécticos y los vómitos verbales. El objetivo es despellejar al adversario. Y las promesas y soluciones sólo son engañifas, mentiras o alpiste para ignorantes. Por ejemplo, las derechas sólo ofrecen una solución al problema de la vivienda. Aparte, claro está, de comprarle áticos de lujo a Ayuso o amañar la concesión de viviendas de protección pública para que les "toquen" a cargos y familiares vinculados al PP allí donde gobiernan. La gran solución de la derecha es construir como si no hubiera un mañana. Su coartada es decir que la demanda supera mucho a la oferta. Vox, incluso, dice que la culpa la tienen los inmigrantes. Pero se callan que la mayor demanda proviene de la actividad turística. Tampoco pueden explicar por qué hay que construir un millón de viviendas cuando hay casi 4 millones de viviendas vacías. Esto huele a negocio para constructores y prebendas para amiguetes. Además, quieren hacer pensar que han surgido en política por generación espontánea y no tienen responsabilidad alguna en los problemas. "Olvidan" que el problema de los pisos turísticos lo creó Rajoy en 2013 cuando reformó la Ley de Arrendamientos Urbanos excluyendo de su ámbito el vacacional, permitiendo así que el mercado de alquiler quedase sometido al interés de la oligarquía inmobiliaria y los rentistas. La cantinela de "más viviendas, menores precios" es una mercancía defectuosa que nos quiere encajar Feijoo. La misma idea justificó la Ley de Suelo de 1998 del gobierno de Aznar. Entre 1998 y 2008 se construyeron unas 560.000 viviendas cada año, más del doble de lo que ahora propone el PP. Y, ¿qué pasó con su precio? Pues que subieron cerca de un 200% en la década (Fuente: Banco de España y BBVA). Entonces, la vivienda protegida suponía entre un 15% y un 20% del total. Pero, claro, a los tiburones inmobiliarios eso les suponía un "desperdicio" e iniciaron una campaña de desprestigio, acoso y derribo de "la protegida". Un gobierno del PP receptivo a los cantos de los buitres, el estadillo de la burbuja inmobiliaria y la crisis de 2008 hizo que la VPO bajará hasta el 3% y el 5% de media en la década. En 2013, gobernando Rajoy, se construyó la ridiculez de 1.700 viviendas cada uno. Y, para rizar el rizo, el PP de Madrid ideó el "Plan de Vivienda Joven", que posibilitó a los promotores privados construir vivienda protegida para alquiler. La misma que en 2014 Ana Botella, la esposa de ese chulazo bajito con bigote, malvendió a un fondo buitre. Esa, y sólo esa, es la realidad. El resto es la base de ese nuevo cuento de que "con las derechas vamos a vivir mejor". Eso sí, debajo de un puente.

viernes, 9 de octubre de 2026

Antidemócratas

El Gobierno de Milei ha presentado un proyecto que habilita sanciones sin juicio previo y persigue “campañas de desinformación". Ley de "Defensa de la Soberanía Nacional" se llama el engendro. Estos ultras escriben la palabra nacional o patria en una bala y con ello ya está justificado que le vuelen la cabeza a su adversario. La oposición argentina ya ha calificado el proyecto como una agresión sin precedentes contra la libertad de expresión. Meloni, otra ultra con cara de amable azafata de congresos, acaba de aprobar una reforma electoral que otorga "un premio" de escaños extra para la coalición que obtenga más del 42% de votos. Ello supondría una bonificación de 70 diputados en la Cámara de Diputados y 35 en el Senado. Con ello altera -al margen del voto directo- el equilibrio de fuerzas parlamentarias, viola las bases de la democracia liberal, condena el multipartidismo y pone las bases para perpetuarse en el poder. Trump 2.0 no hace otra cosa que destruir deliberadamente la democracia estadounidense: Hace continuos llamamientos a la destitución de los jueces que fallan en contra de sus acciones de gobierno; ataca a algunos de los bufetes de abogados más grandes y poderosos de EE.UU. por la única razón de que actúan para clientes que se han opuesto a su administración; expulsó del Pentágono a organizaciones de noticias consolidadas, restringió el acceso de la prestigiosa Associated Press a los actos de prensa y tomó el control del grupo de prensa de la Casa Blanca, marginando a los principales medios de comunicación. También ha puesto sus ojos en algunas de las universidades más importantes del país, caso de Columbia, a la que acusa de ser un semillero de activismo "woke". En Colombia, las políticas del ultraderechista de La Espriella ponen en riesgo la democracia y la Constitución, según numerosos juristas, constitucionalistas y exmagistrados de las cortes. Su última iniciativa ha sido presentar un proyecto de decreto para cambiar las reglas para "intervenir en protestas" y plantear un sistema de alertas para anticiparse a "conflictos sociales". Muchos juristas consideran que es el primer paso para atacar el derecho de reunión y manifestación pública. Otro "amigo" de la ultraderecha, el Salvadoreño Bukele, está embarcado en una deriva autoritaria sostenida por la censura y la represión (decenas de periodistas han tenido que exiliarse por ser críticos con el gobierno) mientras aplica una sistemática política de recortes en educación y salud. En España, el exdiputado de Ciudadanos y simpatizante de Vox, Marcos de Quinto, ha propuesto que los parados no puedan votar. Vox propone la ilegalización de los partidos, asociaciones u ONGs que no sean de su gusto, además de privatizar las pensiones. Algunos de sus miembros opinan que "Horizontes" es un modelo a seguir por la televisión pública. Y Vito Zopperalli Quiles (nótese la sonoridad de su españolísimo nombre) acaba de hacer un llamamiento diciendo: "Contra los zurdos de mierda no puede haber piedad. Hay que aniquilarles". Parafraseando a D. Francisco de Quevedo, esperemos que mañana no hallemos cosa, en que poner los ojos, que no sea recuerdo de la democracia y la verdadera libertad.

IA, a la mierda

En tiempos de invasiones convendría darse cuenta que la IA es la verdadera invasión. Son los Gemini, los Grok, el Chatgpt; los "asistentes" que nos meten por los ojos en nuestros ordenadores, en nuestros móviles y en nuestras vidas. Me preocupa que, cada vez más, gente de todas las edades me hable de las cosas que les preocupan y, acto seguido, me enumeren las soluciones que les ha dado ChatGPT. Me espanta que en lugar de explorar información por sí mismos o consultar a cualquier persona con conocimiento, se dirijan a ese ente inanimado detrás del que no hay más que matemáticas y negocio, pero que actúa como si fuera un ser pensante y comprensivo que te llama por tu nombre. Ese ente que a veces se inventa la información, te la ofrece sesgada o se lía con las instrucciones que le das: “Comprendo tu frustración”, te suelta. Pero ¿qué vas a saber tú lo que es la frustración, pedazo de engendro? Los gurús tecnológicos encuentran muy rentable la idea de que la gente los use como psicólogos. Eso engancha. Pronto no necesitaremos ni amigos reales, porque los desahogos se harán sobre el teclado en lugar de frente a un café. Parece que da igual cuánto se nos advierta y qué voces autorizadas lo hagan, de los riesgos que conlleva entregarle nuestros datos, nuestros pensamientos y nuestra confianza sin filtro a los dueños de las tecnológicas. Mucha gente se preocupa más por la remota posibilidad de que le ocupen la casa que por abrirla de par en par a los "entes" tecnológicos y entregarles "la hacienda, la vida y hasta el honor" que parece que ya no es patrimonio del alma. La IA es es tan sutil, disfrazada de "ayuda" incondicional, que no nos damos cuenta de cómo invade nuestra privacidad. Y lo inaudito es que ni siquiera se solicite nuestro consentimiento para implantarnos la “herramienta” como un chip en el cerebro.  A la que te descuidas, a cualquier búsqueda en Google la sustituye el asqueroso chat "Modo IA" y el colmo es tener el logo "Meta AI" sobrevolando tus conversaciones privadas en WhatsApp. No soporto sus frases falsamente comprensivas, su condescendencia, su empalagosa adulación: "Parece que este documento es largo, ¿quieres que te lo resuma?”. "Parece que este texto está en inglés. ¿Traducir?" Le pregunto al buscador de Google: ¿Es la IA una mierda como la copa de un pino? Me temía su respuesta: "Entiendo perfectamente tu frustración. Todavía comete errores absurdos, inventa datos y carece por completo de verdadero sentido común o empatía humana. Si has tenido una mala experiencia reciente con alguna IA o te está dando respuestas inútiles, cuéntame. Si quieres, podemos intentar buscar una forma distinta de resolverlo. ¡Tú mandas! Por supuesto que mando. Ahora mismo a tí. Y concretamente a tomar por culo. O, como diría Fernán Gómez: ¡A la mierda!

jueves, 8 de octubre de 2026

Malnacidos

La única certeza que tenemos es la de que vamos a morir. Pero hay muchas formas de hacerlo. Una de las más tristes es fallecer en un hospital, casi en soledad y por agotamiento después de varios días sin comer. Supongo que la mayoría de nosotros tampoco tendríamos mucho apetito después de haber sido desahuciados y pensar, camino del hospital, que con 87 años y una discapacidad del 50% tenemos que empezar de nuevo. También debe desmotivar a seguir viviendo saber que las hordas de odiadores te han elegido como la víctima perfecta llamándote "jeta" o "puta sinvergüenza"; que han inventando mentiras sin pruebas sobre tu patrimonio o que la señora Ayuso, la que va de ático de lujo en ático de lujo pagado por "amiguetes" diga "que me avisen a partir de qué edad dejo de pagar". Detrás de esta muerte hay muchos responsables. Los que menos, quienes ejecutaron materialmente el desalojo. Ahí está todo el entramado económico, jurídico y político incapaz de evitar que la vida de una mujer sea un obstáculo para la ganancia. Ahí están las empresas que compran pisos como mera mercancía especulativa. En momento alguno les interesaba la vivienda como hogar, sino como activo. Expulsan a la gente porque su presencia reduce la rentabilidad del capital. Para el capitalismo, una anciana con renta antigua no es una persona, es un rendimiento por debajo del mercado. Ahí tenemos a jueces, Audiencias y Tribunales, capaces de dar por buenas leyes franquistas para aprobar un desahucio. El derecho, en el sistema capitalista, protege la propiedad burguesa, pero no la vida del vulnerable. Ahí están las instituciones: un gobierno cobarde, lento y timorato para legislar en relación con la vivienda; Comunidades Autónomas que se niegan rotundamente a aplicar la normativa sobre zonas tensionadas; Ayuntamientos que no mueven un dedo para proteger o dar soluciones a los desahuciados. Ahí están los partidos de la derecha, votando en contra, una y otra vez, cualquier iniciativa, decreto o propuesta de ley destinado a aliviar el problema de la vivienda porque ellos sólo defienden los intereses de los propietarios y los fondos inmobiliarios frente a los inquilinos. Ahí están los Medios, que nunca se interesan por los problemas comunes de los ciudadanos antes de que estallen, pues no están al servicio de la verdad, sino del espectáculo y/o la manipulación. Maricarmen es otra víctima colateral de este puto sistema que convierte la vivienda en mercancía, la vejez en carga y la vida humana en una simple variable económica. Maricarmen no murió de vejez. Murió de desahucio. Murió porque su existencia era incompatible con la rentabilidad de un piso de 90 m² en el distrito de Retiro. Murió a manos de un sistema depredador cuyo gatillo es apretado por hombres y mujeres con nombres y apellidos. Y jaleado por una increíble horda de malnacidos.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Puta sinvergüenza

De Vox, el partido franquista bautizado con el mismo nombre de una revista nazi, se pueden decir muchas cosas. Y ninguna buena. Son mentirosos compulsivos. Recuerdo aquel bulo certificado sobre que un mena nos costaba 4.700 euros al mes, mientras que la pensión de una abuela estaba en los 421. Sin embargo, cuando esa abuela es una anciana española de 87 años que es desahuciada como un perro y sacada en camilla camino del hospital para morir dos semanas después, lo único que tienen que decir es que "Toda España sabe que si en vez de Maricarmen fuera Morocarmen,  tendría casa". Seguramente sería un chalet regalado por el gobierno etarra-comunista-bolivariano. Quizá no fuese un chalet de lujo en Pinar del Rey, un casoplón de dos plantas semejante al de Abascal, pero seguro sería mejor que cualquier casa de los patriotas que madrugan para sostener el país. No me refiero, obviamente, al vago de Abascal. Él bastante tiene (lo han dicho Rocío Monasterio, Espinosa de los Monteros, Macarena Olona o Javier Ortega Smith, antiguos "compis" de partido) con haber moldeado un partido a su imagen y semejanza, creando una especie de secta religiosa dedicada casi en exclusiva a financiar su tren de vida y apuntalar su ego y su barba. Abascal dejó su cargo como director gerente de la Fundación para el Mecenazgo y el Patrocinio Social de la Comunidad de Madrid -un "chiringuito" que le montó Esperanza Aguirre- el 17 de diciembre de 2013. Ese mismo día, para no irse al paro, Vox se registró oficialmente como partido. En realidad Vox nació como un chiringuito privado presidido por un líder autoritario sin ganas de trabajar. Quién iba a suponer entonces que la prioridad nacional pasaba por silenciar a los disidentes propios y echarlos a la puta calle. La muerte de Maricarmen ha servido a Vox para culpar a Sánchez de su muerte (sus neuronas y su desvergüenza no dan para una iniciativa más). Lo hace un día después de rechazar una iniciativa para que los municipios de Baleares puedan limitar los precios de los alquileres. Lo ha hecho junto al PP. Ya cuesta trabajo distinguirlos. Total, el concejal de Vivienda de Benalmádena, del PP, ha llamado “puta sinvergüenza” a Maricarmen. Lo de esta gente no es ya falta de ética, es una auténtica indecencia, impudicia y depravación moral. 

martes, 6 de octubre de 2026

Calentando motores

Comienza el acelerón final de una campaña electoral que se inicio ya hace casi cuatro años. Eso quiere decir que se reforzarán los bulos, la manipulación, los ataques, la indecencia moral, los insultos... El pistoletazo de salida lo ha dado Ayuso, la mayor bocazas del reino, echando mano de su manual trumpista para proyectar la sombra del pucherazo. Esto va de, si yo gano, es por la libertad del votante, pero si pierdo es fraude electoral. Los medios que trabajan incansablemente en favor de las derechas han tocado a rebato. En A3 Vicente Vallés arrancó su contribución a la causa con un editorial que no tenía nada de periodismo y si mucho de propaganda. Hasta el punto de hacer suyo el término favorito de las derechas para referirse a un gobierno legítimo: "Sanchismo". Por su parte, Canal Sur arrancaba sus informativos con una polémica cabecera sobre el adelanto electoral, consistente en una colección de acusaciones a Sánchez que coincidían milimétricamente con el argumentario de ataques de las derechas a éste. Con la vorágine que se avecina sería conveniente que el votantes que desee huir del sectarismo y no comportarse como un hooligans ideológico, espulgase entre la avalancha de mentiras y exabruptos que nos esperan. Tendremos doble taza de crispación y juego sucio. La campaña electoral será una pelea de estiércol plagada de golpes bajos. Los que dicen eso de ¡Por fin! "Por fin, decidirán los españoles”, ha dicho Feijóo (como si en 2023 hubieran decidido los miembros de la Asociación de Mariachis del Estado de Jalisco), no tendrán mucho interés en explicar su programa. Pero hay que estar atentos porque, de vez en cuando, se les suelta la lengua. Como le ha pasado al ultraderechista de Vox, José María Figaredo, que ha dicho que "Vox defiende una reforma hacia la privatización de las pensiones". Como hizo hace unos días Feijóo al anunciar que permitirá que las mutuas -sostenidas económicamente por las empresas- den el alta en las bajas médicas. Como acaba de hacer Ayuso al decir que su Gobierno utilizará "todos los instrumentos jurídicos" a su alcance para recurrir los decretos de vivienda. Es decir, que hará todo lo posible para que nada intente resolver el problema de la vivienda. De hecho, en lo que al alquiler se refiere, ni PP ni Vox proponen nada que no sea la derogación de la norma de vivienda, rechazar el control de precios, las zonas tensionadas o dar beneficios fiscales a los propietarios. Vox propone derogar la Ley Integral de Violencia de Género, las leyes LGTBI y la ley trans, así como sustituir el Ministerio de Igualdad por uno de Familia. También plantea eliminar la actual legislación sobre el aborto. En fin, que conviene dejar de escuchar a los charlatanes de feria y pararse a leer información fiable. Porque está gente "promete y promete hasta que te la mete".