Los más estúpidos niegan el cambio climático o, al menos, opinan que el aumento de la temperatura global, el incremento de catastrófes como sequías o inundaciones o la escalada de la magnitud de los incendios forestales tenga que ver con la intervención humana. Seguramente creen que la culpa la tiene -por este orden- el gobierno, los ecologistas, el feminismo, los inmigrantes, la cultura progre, el que mató a Manolete y el Chachachá. No hay que ser muy listo para darse cuenta de que el aumento de los días de calor extremo y los continuos récords de temperatura crean una situación crítica en gran parte del territorio con la proliferación de incendios forestales, incluso en años húmedos. Antes de que se iniciase el verano buena parte del territorio estaba ya más seco que el ojo de un tuerto. Por eso, el negacionismo climático de una parte de las derechas, además de estúpido, es de una irresponsabilidad insultante. Y los pactos firmados por PP y VOX, que incluyen el rechazo a lo que los ultras llaman la "agenda ideológica" medioambiental y la revisión o exigencia de derogación de normativas de cambio climático, son ya de una irresponsabilidad criminal. Pero a ellos les da igual. Saben que pase lo que pase, hagan lo que hagan, se van siempre de rositas. Sólo hay que acordarse de los más de 200 muertos de la Dana de Valencia y de las "risitas" de Mazón cuando le preguntan por su responsabilidad. Es más, ellos ven éstas catástrofes como una oportunidad de negocio político. Basta con sacudirse sus responsabilidades y echarle la culpa al Gobierno mientras se ocultan las propias. Conviene no olvidar que las CC.AA. tienen las competencias exclusivas en la prevención y extinción de incendios forestales en sus territorios. Madrid es una de las regiones que no ha aplicado la norma estatal de 2024 que garantiza una serie de derechos para los bomberos. Los bomberos denuncian carencias de dotaciones y efectivos, la falta de trabajos preventivos alrededor de las poblaciones y el escaso seguimiento de los planes de actuación municipal ante emergencias por incendios forestales. Estas personas se juegan la vida en su trabajo pero su convenio sectorial está caducado desde "2008"; sus salarios están congelados desde 2010 y se sitúan en torno a 1.300 euros. Aproximadamente, cuatro de cada diez bomberos en la Comunidad de Madrid trabajan únicamente en la temporada estival: cuatro meses al año. A partir de ahí, en vez de hacer labores de limpieza y mantenimiento de los bosques, al paro. Hay un dato demoledor: mientras la Comunidad de Madrid invierte 7 euros por habitante en la gestión de incendios, la de Castilla-La Mancha invierte 60 euros. Luego llega Ayuso con su chaleco de "estamos trabajando" y sus pantaloncitos cortos, como si estuviese de visita turística, y pide declarar el nivel 3. ¿Por qué alguien tan celoso de sus competencias las cede al gobierno, sabiendo además que el nivel 3 no dota de más medios, simplemente cambia la dirección operativa, que pasa de la comunidad autónoma al Estado?. Respuesta para despistados: Lo que si cambia es la responsabilidad penal en caso de que suceda algo, lo que significa que "apartarse de la gestión" puede tener beneficios penales en caso de que suceda algo grave. Ya aprendieron de lo de Mazón.
Vivir es intentarlo infinitas veces
viernes, 24 de julio de 2026
jueves, 23 de julio de 2026
Calor y calentura mental
Apenas llevamos un mes de verano astronómico y ya estamos en la tercera ola de calor. La Aemet ha confirmado que este mes de junio ha sido el más caluroso de la historia en Córdoba. Durante la segunda quincena de junio, Córdoba capital ha registrado 11 días con temperaturas superiores a los 40 grados, siendo la máxima de 43,1 grados. En lo que va de julio, ni un solo día la temperatura máxima ha bajado de 38º C y, por el contrario, diez veces ha alcanzado o superado los 40⁰ C. En Granada se han superado los 44,5 ⁰ C. Como resultado, llevamos un verano terrorífico de incendios forestales: Este año se han registrado ya 343 incendios, frente a los 129 del anterior, y se ha triplicado la zona afectada en comparación con el mismo periodo de 2025. La superficie forestal quemada en lo que va de año se ha duplicado en las últimas dos semanas y se acerca ya a las 120.000 hectáreas, más del triple que en el mismo periodo de 2025. Volvemos a ser el país de la Unión Europea con mayor superficie forestal quemada en lo que va de año, con una cifra que representa casi el triple que Francia, el segundo país del ranking con 35.270 hectáreas. Sólo el incendio de Guadalajara supera ya las 32.000 hectáreas. ¡Datos. Científicamente obtenidos. Contrastables. Ciertos. Irrefutables! Frente a ellos, gente absolutamente mediocre, ignorante, necia y radicalmente sectaria como Mariló Montero, dice en un programa de Antena 3 y sin ser cuestionada ni refutada (¡Qué sorpresa!) que "están politizando los incendios cada vez que Sánchez va a uno de ellos a decir que es por el cambio climático, que es un discurso solamente para atacar a aquellos que dudan del cambio climático". Y añadió, con el desparpajo propio de un ignorante engreído sin conocimiento ni vergüenza: "El cambio climático es una evolución del mundo desde su origen al resto", tras lo cual se dedicó a lo único que sabe: culpabilizar al gobierno. Así, no es de extrañar que Pedro Piqueras haya contado que, hace unos días, se le acercó una señora para decirle que "Sánchez envía drones a provocar incendios" y que los periodistas son unos mentirosos". Seguramente esta señora se informa en los telediarios de Vicente Vallés, oye la COPE, lee los titulares de La Razón y OKdiario, se documenta con los programas de Iker Jiménez y Nacho Abad, se entretiene viendo las pseudo tertulias de El Hormiguero, sigue a una variada pléyade de negacionistas, vota "banderita" y cree que el energúmeno zote de Mariló Montero es una buena y honesta periodista. A lo mejor el aumento de "la calor" tiene que ver con la calentura mental que afecta a cada vez más gente.
Facherío actual
Una parte importante del "facherío" actual está producido por la notable incapacidad de una parte -no menos notable- de la sociedad para procesar de forma correcta la realidad y por una cultura política paupérrima. Creo que este facherío es más una expresión "cultural" del tecnocapitalismo y una actitud reactiva y rencorosa que un programa político elaborado. Unos entran en este universo empujados por el miedo, por la vía conspiranoica, el individualismo o el antiintelectualismo practicado por los ignorantes. Todos ellos suelen carecer de un pensamiento político articulado, pero terminan orbitando alrededor de figuras y marcos de ultraderecha. Este ecosistema se fabrica en redes, programas y tertulias donde se mezclan denuncias contra "las élites" con historias sin contrastar sobre inmigración, okupación, feminismo o "dictadura progre". Se ha creado un circuito donde circulan contenidos negacionistas, conspiranoides y antiintelectuales, todo adobado con emociones básicas, bulos y mentiras a tutiplén. Los referentes políticos e ideológicos son personajes mediocres, interesados, sin ideas propias y con unos principios más débiles que el blandiblú, que van de Santiago Abascal a Iker Jiménez, pasando por influencers, deportistas, cantantes y famosillos de tres al cuarto. Un par de eslóganes ocurrentes, un manojo de frases hechas -da igual que reflejen o no la verdad-, unas cuantas citas sacadas de los envoltorios de azúcar de los bares y unos cuantos "enemigos" claramente señalados, y sobra para ir tirando ideológicamente. El resultado es una subjetividad reaccionaria que se siente "libre pensadora", cuando no sabe lo que es la libertad ni piensa, mientras rechaza sistemáticamente la ciencia, la verdad, la solidaridad y la justicia social. Esta fusión entre atraso cognitivo, cultura de la conspiración, narcisismo individualista y deriva hacia posiciones de ultraderecha, es el caldo de cultivo del facherío. No se trata de militantes doctrinarios de la ultraderecha, sino de personas formadas en un ecosistema donde el pensamiento crítico ha sido anulado y sustituido por una mezcla de autoayuda, conspiracionismo de baja intensidad, narcisismo, un individualismo que -paradójicamente- empuja al gregarismo servil y odio al saber experto. En esa burbuja, la política entra como merchandising: un eslógan mil veces repetido, una pulsera, una bandera, un tuit faltón, un meme, un vídeo adoctrinante... El resultado es un espécimen que desprecia la lectura, que ridiculiza el conocimiento y la investigación social pero que da por buenas noticias sin fuente y comentarios compartidos en un canal de mensajería cifrada.
miércoles, 22 de julio de 2026
¿Sólo fútbol?
Yo, llega un momento, donde ya no sé distinguir la OTAN de la FIFA, ni si el Foro de Davos no es otra cosa que la antesala del festival de Eurovisión. Se ha puesto de moda decir que en la final del Mundial "ganó el fútbol". ¿Y quién querían que ganara, la canción de Israel, el equipo de petanca de Andorra, la última peli de Almodóvar o Feijoo las presidenciales de EE.UU.? El fútbol es deporte, pero este Mundial ha sido deporte y geopolítica barata al celebrarse en los EE.UU. de Trump. Ese imbécil que desprecia el español. Aunque ha sido la FIFA la responsable del protocolo que no permitía preguntas en español. Trump dijo que los españoles eran "mala gente", "una causa perdida" y que no quería "tener nada que ver con España. ¿No querías españoles? Pues toma dos tazas. Había que ver las caras de Trump e Infantino tras el gol de España. ¡Verás si no vamos a poder coronar campeona a la Argentina de nuestro amigo Milei! La cara de Trump abucheado camino de entregar la copa era un poema. Quizá fue eso lo que intentó evitar Milei con su ausencia. Si solo es fútbol, ¿por qué el movimiento MAGA se ha preocupado en vender la mentira de que el equipo español quería que Trump lo celebrara con ellos? en lugar de que este señor es el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro? Si solo es fútbol, ¿por qué se miró a otro lado cuando algunos jugadores argentinos exhibieron una pancarta reivindicando la propiedad de las Malvinas? ¿Por qué la bandera de Palestina no se podía mostrar en el estadio pero sí había banderas de Israel? ¿Por qué causalmente Israel terminó asesinando al trabajador humanitario palestino que organizaba las retransmisiones del Mundial en Gaza? Donde, por cierto, se celebró la victoria de España como si fuera propia. Si solo es fútbol, ¿por qué Feijoó aprovechó para decir que había socios de Sánchez que no apoyaban a la selección? Entre ellos Junts, ese partido "antiespañol" con quienes el PP quiere ahora tender puentes. Si es sólo fútbol¿por qué Rajoy, con un comentario racista contra los jugadores franceses, crea un problema diplomático? ¿Por qué el tuit de Muñoz -otra mema con pedigrí- diciendo que "España vuelve a conquistar América"? Si es sólo fútbol y éste ha ganado, ¿qué hacen los ultras multiplicando los ataques racistas e islamófobos contra Williams y Lamin? ¿Cómo estos enfermos mentales pueden ligar el triunfo de España con su casposa "prioridad nacional". Váyanse ustedes a la mierda con su forma de entender el fútbol y la vida. Almacenan tanto odio que son incapaces de disfrutar viendo cómo medio mundo apoyó a España, desde Gaza a México, de Egipto a Cabo Verde, de Colombia a Bélgica o Noruega, de Inglaterra a Marruecos… No valoran vivir en un país querido por gentes de tan diferente raza, lengua o credo. Que alivio no tener imágenes de un asesino como Netanyahu apoyándonos con nuestra bandera.
martes, 21 de julio de 2026
Prioridad intelectiva
En la web, las redes conceden derecho de palabra a legiones de idiotas que antes desvariaban en el bar tras dos o tres copas, los parroquianos les invitaban a ir a dormir la mona y no causaban mayor daño. Hoy, sin embargo, esas voces tienen el mismo espacio que la de cualquier experto o de un premio Nobel. Y claro, pasa lo que pasa. Las redes son la demostración palpable de que la peor inflación que afecta al mundo actual es la del imparable incremento de gilipollas. Todos vimos la deplorable actuación, propia de un narcisista enfermizo, de Trump en el acto de entrega de la Copa del Mundo. Pero, mensajes de cuentas cercanas a Donald Trump, dan una versión totalmente distorsionada de lo ocurrido entre el mandatario y los jugadores de la Selección Española. Muchas cuentas cercanas al movimiento MAGA han inventado una realidad paralela en la que los jugadores españoles deseaban celebrar con Trump. Una cuenta llamada "Inevitable West", con casi 400.000 seguidores y a la que siguen Vox, Milei y Abascal dijo sobre este momento: "El equipo español quería que Trump se quedara y levantara el trofeo con ellos". Y añade: "Los liberales NO quieren que veas esto". Miles de kilómetros más al sur, en Argentina, las redes sociales que frecuentan los que apoyan a Milei se han llenado de conspiraciones y estúpidas excusas para no reconocer la superioridad futbolística de la Selección española sobre una Argentina que, ni supo jugar, ni supo perder. Así, estos necios afirman que el partido estaba completamente arreglado desde antes del partido. que el balón comenzara a rodar. Dicen que la Albiceleste habría sido coaccionada u obligada desde las altas esferas a perder el encuentro, lo que justificaría, bajo su punto de vista, el bajo nivel mostrado por el equipo. Algunos perfiles han vinculado la penosa imagen de Argentina con estrambóticas teorías sobre presuntos rituales masónicos en las entrañas de la FIFA. Han hablado de un oscuro pacto político internacional para perjudicar a Argentina. Han afirmado que el árbitro esloveno favoreció descaradamente a España. Aquí, las redes ideológicamente homologables a esas otras, "amigas de Milei", ya decían que no íbamos a ganar porque Pedro Sánchez es gafe. El Observatorio Español del Racismo recogió más de 40.000 mensajes de odio en redes sólo en el mes de junio y el Mundial ha disparado el racismo e islamofobia en redes, sobre todo hacia Lamine Yamal. Ya con la Copa del Mundo en la mano, algunos ponían la "racistada" de que la selección española era una "broma de mal gusto" porque estaban Lamine Yamal y Nico Williams sin el color de piel que les gustaría a ellos. No descartemos que las derechas extiendan el concepto de prioridad nacional también a la selección. Y, de camino, declarar no seleccionables a los jugadores, vascos, catalanes, de ideas progresistas o demócratas en general. Y volver así a esa gesta de la selección española de fútbol durante el franquismo: un sólo título: la Eurocopa de 1964. No me extraña que Francia haya aprobado la prohibición de redes sociales para menores de 15 años. Yo aprobaría también la prioridad intelectiva y mandaría al ostracismo a tanto ignorante, necio, imbécil y gente de mala baba que pueblan las redes.
domingo, 19 de julio de 2026
Selección
Javier Bardem fue muy criticado durante el partido de España - Austria por no haber llevado puesta la camiseta de la Selección. Las críticas venían de esos ultrapatriotas que "piensan" que no se puede amar a tu país si no exhibes continuamente colores y banderitas. Es como negar a alguien sus principios cristianos por no lucir, bien visible, una cruz. Estos "criticones" lo tienen fácil cuando hablan de alguien que saben que no comparte sus ideas. Porque, para ellos, el problema es ese: que no tengas sus mismas ideas. Presumen de amar la libertad pero su única obsesión es imponerle a los demás su forma de pensar y sentir: sus ideas religiosas, sus ideas políticas, sus ideas sobre la familia, el derecho al aborto, el derecho a la muerte digna... Presumen de amar a su país, pero resulta absurdo pensar que se puede amar a alguien o algo que no se conoce. Y muchos de ellos son grandes ignorantes de la historia, la geografía, la literatura, el arte, la música y, en general, de la cultura más básica de su país. Pero ellos lo solucionan adornándose con la bandera de España, porque en el fondo no aman a su país sino que están entregados a una ideología que se envuelve en una bandera. A ellos les digo que la unidad se construye desde la aceptación de la pluralidad y que pretender la uniformidad lleva a la misma negación de España. Porque, les guste o no, España ha sido, y sigue siendo, un país plural. Les guste o no, nuestra selección es una metáfora de la pluralidad, donde caben blancos y negros; españoles de padres españoles o de padres inmigrantes; andaluces, catalanes, vascos, gallegos, castellanos o canarios; hijos de albañiles, electricistas, empleados de supermercado o limpiadoras; procedentes del campo o la ciudad; de ideas conservadoras o progresistas. Aplaudo a Borja Iglesias cuando dice "prefiero pagar más y vivir en un país en el que me gusta lo que se hace con ese dinero". Y hago mías las palabras de Bardem cuando dice: "Creo en una España donde todas las personas, con independencia de su origen, lengua, cultura, identidad sexual o creencias, puedan sentirse parte de un proyecto común basado en la igualdad, la justicia social y el respeto mutuo. Un lugar consciente de que su historia, su riqueza cultural y su diversidad territorial no son una amenaza, sino uno de sus mayores patrimonios" Y cuando esos ultra amantes de la patria celebren el triunfo de la selección como "suyo" porque para eso "yo soy español, español, español" y porque son expertos en apropiarse del mérito de lo que otros consiguen, yo seguiré pensando que es el triunfo de los que se han esforzado, los que han corrido, los que han luchado para que la diversidad y la pluralidad, puestas juntas a trabajar, sin distinción de razas, credos, colores, lugares de origen o ideas, consigan objetivos comunes. Las estrellas de la selección se han conseguido desde la diversidad y en democracia.
jueves, 16 de julio de 2026
Labrarse el futuro
Hubo un tiempo donde no se hablaba de futuro sino de porvenir. Esta palabra se utilizaba para referirse a la esperanza, las expectativas o la fortuna que aguardaba a una persona. Había que "labrarse un porvenir". El horizonte y la esperanza, lejos de ser un mero paisaje, eran una invocación al cambio. Entonces, el futuro no se esperaba como una consecuencia inevitable del paso de las horas; se reclamaba como una conquista. La paradoja, sin embargo, estalla al advertir que los sectores más reaccionarios de la sociedad también reclaman el futuro, aunque sus promesas no apuntan a nuevos tiempos. Cuando la ultraderecha se apropia de la necesidad de cambio, logra atraer a jóvenes que aplauden la promesa de un "renacer" que mira hacia un pasado convenientemente ficcionado. El problema es que la la nostalgia ha desplazado a la esperanza como emoción políticamente productiva, sustituyendo el deseo de porvenir por el apego a un pasado imaginado, convenientemente sometido a filtros y photoshop ideológico. Es inquietante que tantos jóvenes busquen su porvenir a través de una mirada nostálgica al pasado. Aunque quizá debamos hablar de melancolía en vez de nostalgia. Melancolía como tristeza vaga, profunda y permanente, a menudo sin causa aparente, que provoca apatía y desgana. Qué, a diferencia de la tristeza común, se caracteriza por una añoranza persistente por el pasado y la incapacidad de disfrutar el presente. En este sentido, la melancolía es una herida abierta y paralizante. El melancólico no sabe exactamente qué ha perdido, porque lo que añora es una ilusión. Y, en este caso, una falsedad que otros fabrican con fines políticos. La melancolía, entonces, no extraña el ayer por lo que fue, sino por lo que bocas interesadas le dicen que fue. Es la falsa conciencia de una pérdida que no existe realmente, que solo forma parte de la memoria ficticia que algunos fabrican para exaltar su ideología. La gran tragedia es que esa parálisis melancólica ha terminado por parasitar a quienes menos pasado tienen para recordar: la juventud. Esa cuyas biografías se han cincelado a golpe de desempleo crónico, de pandemias, de alquileres inalcanzables y de la sospecha de que eso de la "escalera social" es una trola. Es en ese sustrato donde florecen posiciones como las de esos jóvenes que añoran un franquismo que nunca vivieron y que desconocen a nivel de ignorancia profunda, o de influencers de la "retrofeminidad" que monetizan su vida en Internet. Estas formas de estar en el mundo sólo pueden entenderse como una reacción a la cancelación capitalista del futuro. El gran logro de la ultraderecha reside en su capacidad para redirigir la angustia por el presente, eximiendo de culpa a las dinámicas devoradoras del capital para arrojar la sospecha sobre la izquierda y el progreso. Pero mirando una foto tan antigua como falsa no nos vamos a labrar un futuro.