Hace un tiempo me reenviaron un vídeo. En él aparecía dos jóvenes. Uno comenzaba diciendo (aproximadamente): "Ahora lo chulo es ser facha". Mientras, su colega, con aire de matón y brazo en alto, añadía a gritos: "Sí, orgullosos de ser de VOX. Odiamos a los "imigrantes" (sic), queremos que se "piren" de nuestra patria, igual que los maricones y las putas feminazis". Lo primero que pensé fue: Han sustituido la voz por la coz. Pero después me dije: "Les conozco". Del instituto. Hace unos años. Eran dos chavales que, según el día, intentaban "porculizarte" la clase o pasaban desapercibidos en ella, siempre apáticos, indolentes, mal hablados, de orgullosa ignorancia y de una rebosante mediocridad. Por el vídeo era evidente que se habían convertido en hienas del rencor. Supongo que era su forma de evitar reconocerse como unos "mierdas integrales" (Por lo menos es lo que a mí me demostraron
Y más a los compañeros a los que acosaban). Supongo que gente así necesita víctimas a las que pisotear para sentirse superiores a alguien, para creer que escapan del último escalón de la escoria social. Su ideario es un batiburrillo de contradicciones, un ideario simple basado en el racismo, la homofobia, el clasismo, el rechazo al feminismo y al diferente, al cambio climático o todo lo que suene a ciencia, a conocimiento que "yo no tengo" y otros si, y abrazando la exaltación al macho y a la patria, a la ley del más fuerte, al individualismo, la competitividad feroz y la necesidad de mano dura. La misma que siempre ellos han rechazado. ¡Pufffff! Un cóctel irracional asentado en su analfabetismo funcional, en su desconocimiento total de la historia y los fundamentos ideológicos, que los lleva, por ejemplo, a hacer el saludo nazi, a decir que aman a una patria de la que desconocen su historia, su geografía, su cultura... ¡Pero que mierda de amor es ese que se tiene a algo de lo que no se sabe nada! Hoy ser rebelde, es ser reaccionario sin fundamentos. ¿Qué hemos hecho para crear semejantes energúmenos? Quizás delegar responsabilidades. O aceptar como inmutables determinadas situaciones. Así, a chavales como éstos no los ha educado nadie. Bueno sí, los ha acabado educando la jauría de las redes. Y, por este camino, pronto las elecciones serán como la elección de delegados de clase cuando se presenta el alumno chungo, disruptivo, bocón, chulito, sacamantecas, ignorante y engreído. Su victoria estaba casi asegurada gracias a una curiosa mezcla de falsa rebeldía, miedo, pretendida broma y estúpida fascinación.