Asistimos a un saqueo generalizado de la memoria. Es una buena metáfora de que a esta voracidad en la que vivimos no se le resisten ni los recuerdos. Y, claro, sin memoria el futuro se vuelve oscuro. Pero ya nada parece poder sorprendernos y la gente tiene unas tragaderas del tamaño de un agujero negro. Lo que juzgábamos hace poco tiempo como imposible, como producto de las distopías más enloquecidas de la ciencia ficción, hoy es realidad. Y da pavor pensar qué será lo siguiente. Todo está infectado por pensamientos -y hechos- de supremacía, de dominio, de explotación, de violencia, de odio, de abuso, de clasismo, de racismo, incluso de genocidio, de injusticia social, que han calado en el ciudadano de a pie. Todo está planificado por élites egoístas que cíclicamente vuelven a tejer la madeja de la historia para seguir exprimiendo todo en busca de satisfacer su avaricia incontenible. Y si encuentran resistencia, usan sus altavoces para que ese mismo ciudadano medio, al que previamente han esclavizado a través de las migajas de la mera subsistencia, tome la forma de machista, explotador, abusador, maltratador y odiador a tiempo completo. O de lo que convenga en cada momento. Aunque muchos intentan resistirse, el tsunami es tan fuerte que cada vez se sienten más inútiles, con menos fuerza para rebelarse ante la injusticia, pervirtiendo lo que un día creímos mecanismos democráticos y haciéndoles pensar en que la solución es, precisamente, la negación de la solidaridad y la igualdad. Sin darse cuenta que una sociedad justa se basa en estos dos pilares. Y que, cuando faltan, la sociedad pasa a ser una selva.
Vivir es intentarlo infinitas veces
viernes, 20 de marzo de 2026
jueves, 19 de marzo de 2026
•Creer en Dios no es de listos
Hace ya un siglo, el psicólogo James H. Leuba se propuso demostrar la hipótesis de que cuanto más instruida es la gente, menos probable es que crea en Dios. Para ello, realizó una encuesta entre científicos estadounidenses, y sus respuestas confirmaron la hipótesis. En 1998 se publicaron dos artículos en Nature mostrando los resultados de sendos estudios en los que se repitieron las encuestas de Leuba. La mayor propensión a la increencia de los “grandes” científicos, Leuba la atribuyó a su “superior conocimiento, entendimiento y experiencia” y los resultados de 1998 confirmarían sus predicciones. Sus autores señalaban: "Hoy, cuanto mayor es el nivel educativo de los individuos, o mejores sus resultados en test de inteligencia o de rendimiento, menos probable es que sean cristianos”. Los datos de que disponemos en España apuntan en el mismo sentido: conforme aumenta el nivel de estudios, disminuye la creencia en Dios; el 90,4 % de los españoles sin estudios creen en Dios, pero sólo el 55,5 % de quienes tienen estudios superiores. Entre éstos, no reza nunca el 43,7 %, pero sólo el 15,8 % de quienes carecen de estudios. Que las creencias religiosas tienen más de intuitivo y emocional que de racional y analítico es algo que -al menos- sospecha cualquiera que sepa lo que significan estos términos. Que la gente cree en Dios con graduaciones diferentes es evidente. La espiritualidad personal tiene que ver con una combinación de factores complejos, y uno de ellos parece ser que el sistema cognitivo, relacionado con el pensamiento analítico, es un factor que puede influir en la incredulidad. Tal vez ello influya también en el hecho que entre los científicos tiende a haber más ateos que creyentes, y que esa proporción aumente a medida de que la excelencia del científico también se incrementa. Un dato demoledor: entre los miembros de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., la creencia en Dios se desploma a un 7 %. Un 72 % no cree en Dios. Y un 21 % es agnóstico. No en vano decía Einstein: "La palabra Dios es para mí nada más que la expresión y producto de la debilidad humana; y la Biblia, una colección de leyendas venerables, pero bastante primitivas".
•Fundamentalismo
No demonizo la fé. Es más, pienso que creer en algo es algo natural de un cerebro que piensa, que sabe de su finitud y no la acepta. En lo que no creo es en un ser que controla todas tus acciones, que las juzga con severidad, que las castiga o no, según le tercie, que las premia o no, según le convenga, que impone, que se parece demasiado a lo que piensan los que "gestionan sus negocios" en el más acá. Nunca me ha gustado la denominación de "las religiones del libro". Y no porque no sea verdad, sino porque al contrario que otros libros que abren tu mente y te permiten pensar con mayor creatividad, abstracción y comprensión emocional, la Torá, la Biblia o el Corán son libros de naturaleza dogmática, adoctrinadores, que presentan mandatos divinos, leyes morales y narrativas de autoridad absoluta que no admiten discusión ni crítica racional. Y eso es lo malo, que las religiones imponen una verdad absoluta y fundamental y que lo rebelado desde un púlpito es irrebatible. Y no digamos ya cuando los "gestores" de la fe, los intermediarios, los intérpretes de la doctrina, hacen de su capa un sayo e interpretan los principios de sus religiones a la luz de su ideología. Y puede ser peor cuando los fundamentalistas van de la mano de políticos sin alma. En la Casa Blanca un idiota pedófilo, maltratador, tiene detrás al fundamentalismo religioso que cree que los ricos son los elegidos por dios y que adoran el Mercado. Israel, dice ser el pueblo elegido y, por tanto, tiene el derecho de arrasar territorios y masacrar a su gente para avanzar en su proyecto sionista del gran Israel. En Irán impera una teocracia fundamentalista en la que la mujer no tiene derecho a nada y llena de hombres dispuestos a morir por sus creencias porque ascenderán al paraíso prometido repleto de virgenes. Y muchos gobernantes ultras, también en lo religioso, recolectan votos proclamando su oposición al aborto, a la diversidad sexual, odiando al emigrante, estando en contra de la igualdad de mujeres y hombres, ahondando las desigualdad y la pobreza... Hemos abierto la puerta al fundamentalismo religioso de uno y otro confín, de distinto pelaje, pero igual fisiología, el que destruye el mundo desde dentro y no lo deja avanzar.
miércoles, 18 de marzo de 2026
•Einstein
Cada vez tengo más tendencia a tener sólo oídos para los que saben mientras ignoro a los ignorantes. No creo que ni estos últimos discutan la genialidad de Albert Einstein. Al menos hasta que sepan que en 1949 publicó un ensayo llamado "¿Por qué socialismo?". Como no creo que caigan en la tentación de leerlo, les diré que Einstein sostenía en su escrito que la propiedad privada y la competencia ilimitada generan una desigualdad extrema y la mutilación de la conciencia social. El proponía una economía planificada que cubriera las necesidades de todos. La vigencia de sus ideas es sorprendente. Consideraba que la anarquía económica de la sociedad capitalista es la verdadera fuente del mal. Advertía del surgimiento de una oligarquía de capital privado cuyo enorme poder no podría ser eficazmente controlado. Afirmaba que el capitalismo exacerbaba los impulsos "egotistas" y deteriora los sociales, por naturaleza más débiles. (Trump, un multimillonario que canaliza el resentimiento de una parte del pueblo estadounidense y, sin embargo, gobierna para una élite, es el arquetipo de ese individuo egotista). Decía en su ensayo que los legisladores, financiados en gran medida o influenciados por capitalistas privados, separan al electorado de la legislatura, es decir, del poder real. Criticaba que la producción fuera para el beneficio, no para el uso. Señalaba que el progreso técnico, bajo el capitalismo, crea desempleo en lugar de liberar. (Qué lástima que no pudo opinar de la IA). Lo mismo es que yo, en mis limitadas luces, no alcanzo a entender a Einstein, pero me da que este genio defendía las ideas que favorecen el bien común, la economía cooperativa, las luchas por democratizar la tecnología. En otros escritos Einstein defendió la educación como un antídoto contra la estupidez, porque enseñaba el pensamiento crítico, la interdependencia y la solidaridad como bases de la supervivencia colectiva. La verdad, entre las necedades "egóticas" que salen de la boca de los Trumps, Mileis o Ayusos de turno, y las ideas de un genio, me fío mucho más de quien dijo que "si quieres vivir una vida feliz, átala a una meta, no a personas o cosas".
•¿El principio del fin?
Hasta sus colaboradores más cercanos se están cansando de las payasadas, las mentiras, las obscenas declaraciones y las aberrantes decisiones del degenerado psicópata que ocupa la Casa Blanca, ese que va dejando a su paso cadáveres y conflictos innecesarios. El funcionario de más alto rango de su gobierno en materia antiterrorista ha dimitido en oposición a la guerra contra Irán. Y lo ha hecho desvelando sus mentiras y apuntando oscuras causas para su inicio. Así, ha dicho: "Irán no suponía ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel". A estas alturas nadie serio e informado duda de que esta guerra la ha provocado el genocida estado de Israel arrastrando a Trump. Pero ahora algunos medios están empezando a apuntar a muy oscuras razones para explicarlo. La Guerra viene precedida de una visita de Netanyahu a Trump. ¿Qué pasó en esa entrevista? Puede decirse que es ya una opinión generalizada que Trump fue empujado a esta guerra por algo que conoce de él Netanyahu, que podría estar vinculado a los archivos Epstein, otro degenerado que, más allá de pedófilo y posible antropófago de bebés, fue agente del Mossad. ¿Qué oscuros secretos conocía Epstein de Trump, y a través de él los servicios secretos de Israel, para lograr que Netanyahu lo arrastrase a la guerra? Seguramente delitos lo suficientemente graves para que Trump prefiriese ignorar los consejos de sus asesores militares y se lanzase detrás de las opiniones de su yerno, el vulgar agente inmobiliario y sionista redomado, Jared Kushner. A partir de ahí todo se hace sospechoso. Se sabe que Trump se ha dejado de comunicar con Netanyahu. Curioso. Trump, públicamente, censuró las palabras del poderoso Marco Rubio acerca de que Washington se involucró en la guerra presionado por Tel Aviv, volviendo con la cantinela de que la “amenaza era inminente”. Mientras tanto, nadie ha podido mostrar un papel de la CIA que vaya en esa dirección. Al tiempo, el vicepresidente James Vence, que parecía mucho más fanático que Trump, hace días que comenzó un mutis por el foro. Mientras, Trump en sus redes sociales ha comenzado responsabilizar a otros publicando que se precipitó a la guerra siguiendo las opiniones de Steve Witkoff, otro promotor inmobiliario, enviado junto a Kushner a las negociaciones con Irán y del Secretario de Guerra. Lo de intentar escapar de la quiebra acusando de inoperancia a tus empleados es muy de canallas. Algo está empezando a cambiar. ¿Será esto el principio del fin del psicópata?
martes, 17 de marzo de 2026
•Neonazi’s Clowns Circus.
Milei ha vuelto a España para demostrar, una vez más, de qué va la corrupción política y moral de la ultraderecha. Los líderes fachas viajan mucho invitados por otros líderes fachas. Son viajes privados pero, por supuesto, pagan sus ciudadanos. Ha venido a clausurar el Madrid Economic Forum 2026, un foro de economistas, empresarios y políticos de extrema derecha. Realmente viene -para eso le llaman- para insultar a Sánchez y a la izquierda en general. Pero también viene huyendo de su país. Es curioso que sus viajes suelen coincidir con revelaciones sobre sus escándalos de corrupción. A partir de ahí todo es un disparate, una provocación, una obscenidad, una formidable tomadura de pelo a los ciudadanos. Se ha reunido con Abascal -Dios los cría vagos y ellos se juntan- vestido con un mono de trabajo de la petrolera YPF, empresa de la española Repsol que fue expropiada por el gobierno argentino. Así es el patriotismo de mierda del de VOX. Después, ambos se han dedicado a lo que mejor saben hacer: mentir y decir gilipolleces. Abascal, insigne lamebotas, dijo: "Siempre es un placer reunirme con mi buen amigo y aliado Milei, referente internacional de la libertad que ha devuelto a Argentina a la senda de la prosperidad y a la liga de las grandes naciones". O es un ignorante, o miente más que habla, o ambas cosas. Santiaguito se calla que, desde que Milei asumió el cargo, treinta empresas cerraron por día en Argentina. Unos 330.000 trabajadores perdieron sus empleos entre noviembre de 2023 y noviembre del 2025 tras el cierre de más de 22.000 fábricas. La pobreza y la explotación se ha disparado y hay muchos argentinos que pasan hambre. Estos viajes sirven también para dar munición tóxica a la prensa conservadora y ultra española, que convierten sus bravatas, sus insultos, sus bulos y sus memeces en verdades absolutos. Milei es ya una caricatura de su propia caricatura. El Milei que gritaba "¡Viva la libertad, carajo!" era una excentricidad de imitación filotrumpista que creaba espectáculo ultraderechista. Pero lo que antes era “anti-sistema” se ha vuelto sistema. El suyo. Es la norma de los ultras. Pero sus frases para imbéciles ya empiezan a cansar, cómo demuestra que medio auditorio estaba vacío y muchos de los asistentes bostezaban de tedio. Ya hay saturación propagandística y, sobre todo, cuando esta morralla alcanza el poder, ni la propaganda puede evitar que sus mentiras queden al desnudo, que se evidencie la inmoralidad y la corrupción que está en la genética ultra y que los ilusos empiecen a sufrir en sus carnes las políticas económicas y sociales que esta gente aplica. Milei, como Trump, no están locos: sólo son psicópatas. Y ese es el problema, que ahora tenemos a psicópatas que alcanzan el poder político casi como en un reality show. Y que es "la audiencia" quien ha votado por ellos". Lo que no saben es que su auténtico objetivo es "reventar las audiencias. Cuando uno ve a los líderes del fascismo mundial reunidos en lo que debería llamarse "Neonazi’s Clowns Circus", más que risa, siente terror.
lunes, 16 de marzo de 2026
•Infantilización social
Una mesa. Dos parejas de adultos. En plena cena "los cuatro" miran compulsivamente sus móviles. Comunicación cero. Hemos normalizado que cincuentones se vistan como quinceañeros y ejecuten ñoñas coreografías en redes sociales. Adultos jóvenes que se derrumban ante el mínimo contratiempo vital; universitarios que van a revisión de notas con sus padres; cuarentones que consumen videojuegos a diario; políticos que actúan como matones de patio de colegio. ¿Qué ha pasado con la madurez? ¿Nos estamos convirtiendo en una sociedad infantilizada? Parece claro. Nuestra cultura occidental fomenta la infantilización. Lo hace a través de mecanismos económicos y culturales que se encuentran en las familias, en el mercado, en la escuela, las universidades y en la política. Los adultos evaden responsabilidades. Siempre hay que echarle la culpa de lo que nos pasa a algo o a alguien. Mejor si no nos cae simpático. Se prioriza la gratificación instantánea y se depende de estímulos constantes. Este comportamiento está impulsado por la sobreprotección parental, el consumo digital y un marketing que glorifica la inmadurez y dificulta la toma de decisiones autónomas. Como resultado, la sociedad se vuelve más maleable, emocionalmente volátil y menos capacitada para enfrentar desafíos colectivos. La sobreprotección familiar impide el desarrollo de habilidades críticas para enfrentar la realidad. Es una fábrica de inútiles, de lloricas, de gente enrabietada cuando no consigue lo que quiere. Las redes sociales y el entretenimiento promueven la búsqueda de placer inmediato, la gratificación exprés y el rechazo al esfuerzo prolongado: el sueño de cualquier niño. La publicidad y los medios idealizan la juventud perpetua, convirtiendo el consumo irreflexivo en un sustituto de la madurez y la plenitud vital. Con todo esto la sociedad se está estancando en la eterna adolescencia, el ser humano es cada vez mas renuente a establecer compromisos a largo plazo y vive en busca del sueño de ser un eterno Peter Pan. Esto, además, es un filón para una parte del espectro político, que entiende que una población que reacciona principalmente a estímulos emocionales (miedo, rabia, odio) es más susceptible a la manipulación, el populismo y las soluciones simplistas. Esto es así, te guste o no, así que no me hagas pucheros. Bueno, os dejo, que empiezan los dibujos animados.