martes, 13 de octubre de 2026

Degeneracionismo

A principios del siglo XX los Regeneracionistas intentaron enfrentarse de forma crítica a la decadencia del país, especialmente tras el Desastre del 98. Practicaron un análisis basado en datos, economía y sociología. Tuvieron la valentía de concluir que el problema era el Sistema y atacaron el modelo político de la Restauración Borbónica, el turno de partidos, la corrupción y el caciquismo, que eran las grandes lacras del país. Sorprenden sus propuestas. Su figura más destacada, el aragonés Joaquín Costa, resumió su programa en el lema de "escuela y despensa", defendiendo que España necesitaba alfabetización y mejoras económicas básicas. Personalmente creo que hoy este país sigue necesitando mucha escuela. Y proteger lo que queda del estado del bienestar. Pero se me caen los palos del sombrajo cuando escucho las "propuestas" del próximo presidente de gobierno y sus secuaces. El hijo del cura (Feijoo) habla de decencia y de devolver la limpieza a la política, él que se reúne con los suyos en una sede pagada con dinero negro. Él, que no sabe quién es M. Rajoy, que dice que las tramas de corrupción que afectaron al PP son "errores y conductas individuales pertenecientes al pasado". Él, que no tiene nada, absolutamente nada que decir sobre los fondos buitre que han destruido el mercado de la vivienda entregándoselo a la especulación. Él, que puede aprender de la familia Aznar, de su "temida" Ayuso y hasta de su santa esposa todo lo que no sepa sobre el botín inmobiliario, sobre el lujo y el despilfarro. Él, que compartió una relación de amistad personal a mediados de la década de 1990 con el narco Marcial Dorado, durante la cual realizaron diversos viajes de ocio juntos. Él, que cuando habla como político, de cada tres palabras que utiliza dos son insultos. No hay argumentos, no hay alternativas, no hay programa, no hay objetivo salvo el de aniquilar a Sánchez y hacerse con un poder que creen suyos por designio divino. Pero muchos sabemos que si hay programa, que éste consiste en retrotraer todos los avances en materia laboral y social conseguidos en los últimos años; en facilitar el acceso de la ultraderecha a las instituciones; en volver a empoderar a los empresarios para que impongan sus exigencias; en desequilibrar -aún más- el sistema de distribución de la riqueza a favor de los ricos, los rentistas, los fondos de inversión y los sacamantecas patrios. Y, por supuesto, terminar de privatizar la Sanidad, ahogar poco a poco a la Enseñanza Pública, secar la fuente de financiación de las Universidades que no sean privadas. Y, lo más urgente -se le "escapó" a  Figaredo, el sobrino de Rodrigo Rato y perro de presa de Vox- hay que asaltar el castillo de las pensiones, esa enorme bolsa de dinero que administra la Seguridad Social y que -según ellos- deberá pasar cuanto antes a manos privadas, a bancos, aseguradoras, multinacionales yanquis y fondos de inversión como los que ya han tomado nuestras viviendas para multiplicar ganancias y empobrecernos a todos. Van a poner en marcha cuantas medidas sean necesarias para hacer un país más injusto, más precario, más desgraciado. Pretenden que España vuelva a ser un país de arriba y abajo, de minorías privilegiadas y de mayorías pisoteadas, aunque sea con su consentimiento. Feijóo ya ha prometido "un Gobierno que pedirá sacrificios" ¿Para quién? Y Abascal afirma que realizarán la misma política de la motosierra de Milei en Argentina y Trump en Estados Unidos. No sé si caminamos hacia una etapa de regeneracionismo o de degeneracionismo.

Palabras que queman

Oigo a Almeida hablar sobre la acampada en la Puerta del Sol. Tan simplón y ridículo como siempre. Dice que ha visto allí armas de destrucción masiva: cuchillos para untar el pan, adoquines para sujetar las tiendas de campaña. ¡Hasta un infiernillo! Dice que la acampada molesta a los turistas, pues ya sabemos que todos debemos subordinarnos al interés de los visitantes de paso. Dice que perjudican la imagen de la ciudad. También sabemos que a esta gente le preocupa más la imagen que los problemas reales de la gente. Pero yo creo que lo que más les molesta, lo que más les preocupa, es que se levanten voces para denunciar la injusticia, el abuso, la deriva capitalista que nos lleva a la destrucción de todos los derechos básicos. Oigo a Ayuso (es imposible no hacerlo, pues todos los medios le colocan el altavoz y publicitan sus sandeces), que es todavía sólo la presidenta de los madrileños, aunque nos sigan vendiendo que es la guía espiritual de España. Habla de libertad. Comunismo o libertad, repite como un mantra de inspiración trumpista. He visto muchas cosas, pero pocas tan tristes como elevar a los más altos cargos a personas tan lerdas, tan sin alma, como las mencionadas. "Se viene un pucherazo -dice- por el voto por correo". Como no es capaz de decir nada nuevo repite lo mismo que dijo su jefe Donald Trump y que vuelve a repetir estos días ante las elecciones de medio mandato. Cortita, cortita. Y ruin. A los acampados en Sol los ha llamado sucios, vagos, analfabetos, violentos... Incluso ha intentado buscarles conexiones con el terrorismo. No puede evitarlo, es miserable por naturaleza y convicción. De Maricarmen ha dicho todo tipo de barbaridades. Ella, que durante el confinamiento se alojó de gorra durante más de dos meses en dos lujosos apartamentos de su amigo Kike Sarasola. Que posee un piso en Chamberí en régimen de nuda propiedad gracias a una donación familiar sospechosa realizada justo antes de que la empresa de sus padres quebrara y dejara a deber un aval de 400.000 euros a la entidad semipública Avalmadrid. Pero es que en esta gente uno no puede encontrar ni rastro de piedad, ni siquiera la piedad o la caridad católica, la de la limosnita al salir de misa o los antiguos 20 duros a la hucha del Domund. ¡Para los negritos!. No, según ellos, los pobres, los enfermos, los lisiados, los que no son desaprensivos, las buenas personas..., tienen lo que se merecen porque no han sabido adaptarse a un mundo donde lo primero que hay que hacer es hacerse rico, acumular propiedades, billetes, especulando, robando, machacando a tu vecino o explotando a quien se ponga por delante. Y ese estado de miseria moral se ha extendido por la sociedad como una mancha de aceite. Da igual ricos o pobres, hombres o mujeres, jóvenes o mayores, con mayor o menor formación, burgueses acomodados u obreros... Insultan con los términos más soheces -como si nadie les hubiera dado educación-; desprecian, injurian y comparten los ultrajes a los diferentes; incluso desean la muerte de personas, grupos o colectivos. ¿De dónde ha salido este virus que ha infectado al mundo desde que aparecieron las redes sociales? ¿Por qué se ha consentido su expansión? ¿Qué ha sucedido en las familias, en las escuelas, los institutos, las universidades, los centros de trabajo para que ese cáncer se haya difundido como la peor de las plagas y el mayor de los silencios? Hay palabras que suenan falsas, que queman en boca de algunos: decencia, honradez, regeneración, España, libertad, justicia. Queman porque quienes las utilizan ni siquiera saben cuál es el valor de la palabra ética.

lunes, 12 de octubre de 2026

No es amor, es el odio rebotado.

Por mi trabajo me he encontrado a muchos jóvenes de pulserita larga e ideas cortas. "Patriotas", como las banderas que agitan, de todo a cien. Dicen amar a España, pero son unos absolutos ignorantes de casi todos los aspectos que la definen. No sabrían explicar cuál es su estructura político administrativa. No sabrían decirte cuántas CC.AA. existen. Y, mucho menos, cuántas provincias la componen. Mientras agitan la bandera de Ceuta serían incapaces de señalar su ubicación en un mapa mudo y, mucho menos, decir cuál es su estatus especial en la división administrativa de España. Su conocimiento de la geografía española está bajo mínimos y el de su historia, directamente, da risa. De ésta pasaríamos al bochorno si les preguntásemos sobre la cultura de su "amada" patria. Ni literatura, ni arte, ni música... ¿Qué cojones aman entonces estos orgullosos ignorantes? ¿Acaso creen que por ponerse la bandera de España de capa ya van a aprender algo? Dijo Leonardo da Vinci que "no se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama". Pero si hasta ese psicópata asesino de Hitler -ahora tan admirado por los neofascistas- escribió en su Mein Kampf que "Sólo puedo luchar por algo que amo, amar algo que respeto y respetar sólo aquello que conozco". Pero, claro, a estos patriotas de redil, no les vas a pedir que sepan lo que es el Mein Kampf. Y mucho menos que lo lean. Ni eso, ni nada. Bastante tienen con dejarse los ojos mirando sus móviles y devorar los vídeos plagados de mentiras y odio que difunden las plataformas de ultraderecha. Creo que para amar algo hay que conocerlo; si no, creo que lo que haces es idealizar o amar una mentira. Dicen que se ama con el corazón pero éste es solo un músculo que bombea sangre. La única que puede amar es la mente. Y cuando ésta tiene déficit de conocimiento y sufre de severas carencias cognitivas da como resultado un terreno abonado para el sesgo. En muchos casos, la falta de conocimiento impide que la mente mida con precisión su propia incompetencia. Esto puede derivar en una ilusión de saberlo todo. De ahí que veamos tanto ignorante que se cree saberlo todo. Tanto erial mental que se llega a confundir el sentimiento del amor con alguna emoción básica. Me pregunto cuántos de estos "amantes de la Patria" no son víctimas de un fenómeno psicológico conocido como triangulación emocional, donde la emoción del odio hacia alguien o algo puede hacer creer que amamos al que creemos su opuesto. Además, muchos deben creer que el envolverse con la bandera de su país les sirve para tapar sus carencias, su mediocridad y sus vergüenzas éticas y morales. Muchas de estas cosas las podían haber aprendido en las clases de Ética, pero seguramente estarían mirándose la pulserita o perfeccionando su zafiedad.

domingo, 11 de octubre de 2026

¿Somos Morlocks?

Pertenezco a una generación que ha vivido sometida a los cambios: De la EGB a la ESO; del PREU al COU; del papel a las pantallas; de la radio al radiocasete. Y de ahí al Walkman, los CD, los MP3 o las plataformas digitales de streaming. Vivimos el origen del ordenador y la llegada de internet. Empezamos hablando por teléfonos con hilos antes de vivir la llegada de los móviles: primero los "tontos" y después los "inteligentes". Pasamos de las teles "culonas" en blanco y negro a los smart TV superplanos de 115 pulgadas. Se acabaron los bocatas de chorizo del recreo y las meriendas de pan con Nocilla. Ahora prima el consumo de sandwiches y snacks ultraprocesados. Ahora la gente toma bebidas energéticas pero ya nadie se bebe el caldo de las latas de berberechos. Empezamos viviendo en una era de cambios para terminar contemplando un cambio de era. O la última era. Nunca la comunicación y, por tanto el diálogo, han sido a priori tan fáciles y, sin embargo, nunca tampoco ha habido tanta incomunicación y tanta dificultad para entablar diálogos fructíferos. Una parte de la humanidad parece empeñada en no escuchar a la otra y, si puede, la agrede. Parece que vivimos una nueva Torre de Babel donde hablamos lenguas distintas y eso nos impide entendernos. El problema es que vivimos una época de poder duro e ideas blandas. ¿Dónde estaban -y están ahora- los católicos que defienden los intereses capitalistas cuando León XIII, en su encíclica Rerum Novarum, exhortaba a que el capital estuviera al servicio del trabajo? ¿Dónde están los católicos que braman contra los inmigrantes y apoyan a los que quieren "cazarlos" o echarlos a patadas cuando el Papa defiende que la dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera y que los migrantes deben ser tratados como seres humanos? Estamos a un paso donde los cristianos de bautizo, primera comunión, boda y funeral; devoción semanasantera, culto a las imágenes, fervor romero y voto a partidos anti humanistas, declaren la doctrina de Jesús de Nazaret como sectarismo woke. Entre muchos católicos se ha impuesto una especie de agnosticismo relativista bajo una fé de todo a cien, que les lleva a concluir: todo vale si cuadra con mis intereses y mi ideología. Ya no existe la autoridad moral. No soy creyente, pero me interesan los escritos papales cuando hablan de lo que debería ser el ser humano. Me inclinó ante el Papa Pablo VI cuando dijo: "La civilización del amor no es una utopía ingenua, sino un proyecto exigente. Consiste en traducir la caridad en estructuras de justicia, en dar cuerpo institucional a la fraternidad, y en considerar al otro -ya sea persona o pueblo- como un aliado necesario para la construcción del bien común. O aceptamos ésto o debemos empezar a pensar que hemos dejado de ser humanos. A lo mejor, los baby boom también viviremos el paso de humanos a Morlocks.

sábado, 10 de octubre de 2026

Vivir debajo de un puente

Tal como está la cosa voy a empezar a contar el siguiente chiste: -¿Para qué se juntan un albañil, un repartidor, una cajera de Mercadona, un barrendero, una auxiliar de enfermería y un becario de universidad? Respuesta: - Para comprar un piso. Ya estamos en pre campaña electoral (¿Y, cuándo no?. Al menos hasta que las derechas trinquen poltrona). Debería ser un buen momento para saber qué propone cada uno para resolver los problemas. Pero, olvídate. Las campañas ya no sirven para presentar programas electorales. Para qué, si nadie los lee. Vox se presentó ya a las elecciones andaluzas de 2022 sin programa electoral y lo sustituyó por un folleto de diez medidas. ¡Pa'lante! Sólo una de las propuestas hacía referencia a Andalucía: el cierre de Canal Sur. Las campañas electorales no son ya otra cosa que una prolongación de la pelea en el fango. Un período donde se multiplican (que ya es difícil) los improperios, los insultos, los bulos, los navajazos dialécticos y los vómitos verbales. El objetivo es despellejar al adversario. Y las promesas y soluciones sólo son engañifas, mentiras o alpiste para ignorantes. Por ejemplo, las derechas sólo ofrecen una solución al problema de la vivienda. Aparte, claro está, de comprarle áticos de lujo a Ayuso o amañar la concesión de viviendas de protección pública para que les "toquen" a cargos y familiares vinculados al PP allí donde gobiernan. La gran solución de la derecha es construir como si no hubiera un mañana. Su coartada es decir que la demanda supera mucho a la oferta. Vox, incluso, dice que la culpa la tienen los inmigrantes. Pero se callan que la mayor demanda proviene de la actividad turística. Tampoco pueden explicar por qué hay que construir un millón de viviendas cuando hay casi 4 millones de viviendas vacías. Esto huele a negocio para constructores y prebendas para amiguetes. Además, quieren hacer pensar que han surgido en política por generación espontánea y no tienen responsabilidad alguna en los problemas. "Olvidan" que el problema de los pisos turísticos lo creó Rajoy en 2013 cuando reformó la Ley de Arrendamientos Urbanos excluyendo de su ámbito el vacacional, permitiendo así que el mercado de alquiler quedase sometido al interés de la oligarquía inmobiliaria y los rentistas. La cantinela de "más viviendas, menores precios" es una mercancía defectuosa que nos quiere encajar Feijoo. La misma idea justificó la Ley de Suelo de 1998 del gobierno de Aznar. Entre 1998 y 2008 se construyeron unas 560.000 viviendas cada año, más del doble de lo que ahora propone el PP. Y, ¿qué pasó con su precio? Pues que subieron cerca de un 200% en la década (Fuente: Banco de España y BBVA). Entonces, la vivienda protegida suponía entre un 15% y un 20% del total. Pero, claro, a los tiburones inmobiliarios eso les suponía un "desperdicio" e iniciaron una campaña de desprestigio, acoso y derribo de "la protegida". Un gobierno del PP receptivo a los cantos de los buitres, el estadillo de la burbuja inmobiliaria y la crisis de 2008 hizo que la VPO bajará hasta el 3% y el 5% de media en la década. En 2013, gobernando Rajoy, se construyó la ridiculez de 1.700 viviendas cada uno. Y, para rizar el rizo, el PP de Madrid ideó el "Plan de Vivienda Joven", que posibilitó a los promotores privados construir vivienda protegida para alquiler. La misma que en 2014 Ana Botella, la esposa de ese chulazo bajito con bigote, malvendió a un fondo buitre. Esa, y sólo esa, es la realidad. El resto es la base de ese nuevo cuento de que "con las derechas vamos a vivir mejor". Eso sí, debajo de un puente.

viernes, 9 de octubre de 2026

Antidemócratas

El Gobierno de Milei ha presentado un proyecto que habilita sanciones sin juicio previo y persigue “campañas de desinformación". Ley de "Defensa de la Soberanía Nacional" se llama el engendro. Estos ultras escriben la palabra nacional o patria en una bala y con ello ya está justificado que le vuelen la cabeza a su adversario. La oposición argentina ya ha calificado el proyecto como una agresión sin precedentes contra la libertad de expresión. Meloni, otra ultra con cara de amable azafata de congresos, acaba de aprobar una reforma electoral que otorga "un premio" de escaños extra para la coalición que obtenga más del 42% de votos. Ello supondría una bonificación de 70 diputados en la Cámara de Diputados y 35 en el Senado. Con ello altera -al margen del voto directo- el equilibrio de fuerzas parlamentarias, viola las bases de la democracia liberal, condena el multipartidismo y pone las bases para perpetuarse en el poder. Trump 2.0 no hace otra cosa que destruir deliberadamente la democracia estadounidense: Hace continuos llamamientos a la destitución de los jueces que fallan en contra de sus acciones de gobierno; ataca a algunos de los bufetes de abogados más grandes y poderosos de EE.UU. por la única razón de que actúan para clientes que se han opuesto a su administración; expulsó del Pentágono a organizaciones de noticias consolidadas, restringió el acceso de la prestigiosa Associated Press a los actos de prensa y tomó el control del grupo de prensa de la Casa Blanca, marginando a los principales medios de comunicación. También ha puesto sus ojos en algunas de las universidades más importantes del país, caso de Columbia, a la que acusa de ser un semillero de activismo "woke". En Colombia, las políticas del ultraderechista de La Espriella ponen en riesgo la democracia y la Constitución, según numerosos juristas, constitucionalistas y exmagistrados de las cortes. Su última iniciativa ha sido presentar un proyecto de decreto para cambiar las reglas para "intervenir en protestas" y plantear un sistema de alertas para anticiparse a "conflictos sociales". Muchos juristas consideran que es el primer paso para atacar el derecho de reunión y manifestación pública. Otro "amigo" de la ultraderecha, el Salvadoreño Bukele, está embarcado en una deriva autoritaria sostenida por la censura y la represión (decenas de periodistas han tenido que exiliarse por ser críticos con el gobierno) mientras aplica una sistemática política de recortes en educación y salud. En España, el exdiputado de Ciudadanos y simpatizante de Vox, Marcos de Quinto, ha propuesto que los parados no puedan votar. Vox propone la ilegalización de los partidos, asociaciones u ONGs que no sean de su gusto, además de privatizar las pensiones. Algunos de sus miembros opinan que "Horizontes" es un modelo a seguir por la televisión pública. Y Vito Zopperalli Quiles (nótese la sonoridad de su españolísimo nombre) acaba de hacer un llamamiento diciendo: "Contra los zurdos de mierda no puede haber piedad. Hay que aniquilarles". Parafraseando a D. Francisco de Quevedo, esperemos que mañana no hallemos cosa, en que poner los ojos, que no sea recuerdo de la democracia y la verdadera libertad.

IA, a la mierda

En tiempos de invasiones convendría darse cuenta que la IA es la verdadera invasión. Son los Gemini, los Grok, el Chatgpt; los "asistentes" que nos meten por los ojos en nuestros ordenadores, en nuestros móviles y en nuestras vidas. Me preocupa que, cada vez más, gente de todas las edades me hable de las cosas que les preocupan y, acto seguido, me enumeren las soluciones que les ha dado ChatGPT. Me espanta que en lugar de explorar información por sí mismos o consultar a cualquier persona con conocimiento, se dirijan a ese ente inanimado detrás del que no hay más que matemáticas y negocio, pero que actúa como si fuera un ser pensante y comprensivo que te llama por tu nombre. Ese ente que a veces se inventa la información, te la ofrece sesgada o se lía con las instrucciones que le das: “Comprendo tu frustración”, te suelta. Pero ¿qué vas a saber tú lo que es la frustración, pedazo de engendro? Los gurús tecnológicos encuentran muy rentable la idea de que la gente los use como psicólogos. Eso engancha. Pronto no necesitaremos ni amigos reales, porque los desahogos se harán sobre el teclado en lugar de frente a un café. Parece que da igual cuánto se nos advierta y qué voces autorizadas lo hagan, de los riesgos que conlleva entregarle nuestros datos, nuestros pensamientos y nuestra confianza sin filtro a los dueños de las tecnológicas. Mucha gente se preocupa más por la remota posibilidad de que le ocupen la casa que por abrirla de par en par a los "entes" tecnológicos y entregarles "la hacienda, la vida y hasta el honor" que parece que ya no es patrimonio del alma. La IA es es tan sutil, disfrazada de "ayuda" incondicional, que no nos damos cuenta de cómo invade nuestra privacidad. Y lo inaudito es que ni siquiera se solicite nuestro consentimiento para implantarnos la “herramienta” como un chip en el cerebro.  A la que te descuidas, a cualquier búsqueda en Google la sustituye el asqueroso chat "Modo IA" y el colmo es tener el logo "Meta AI" sobrevolando tus conversaciones privadas en WhatsApp. No soporto sus frases falsamente comprensivas, su condescendencia, su empalagosa adulación: "Parece que este documento es largo, ¿quieres que te lo resuma?”. "Parece que este texto está en inglés. ¿Traducir?" Le pregunto al buscador de Google: ¿Es la IA una mierda como la copa de un pino? Me temía su respuesta: "Entiendo perfectamente tu frustración. Todavía comete errores absurdos, inventa datos y carece por completo de verdadero sentido común o empatía humana. Si has tenido una mala experiencia reciente con alguna IA o te está dando respuestas inútiles, cuéntame. Si quieres, podemos intentar buscar una forma distinta de resolverlo. ¡Tú mandas! Por supuesto que mando. Ahora mismo a tí. Y concretamente a tomar por culo. O, como diría Fernán Gómez: ¡A la mierda!