No hay forma de encontrar una mesa libre en un restaurante si no has reservado con antelación. Por nuestras carreteras circulan más Mercedes, Audis, BMWs y Volvos que por toda Alemania y Suecia Juntas. España es uno de los líderes mundiales en el consumo de "moda rápida". Pero todo va mal y España se hunde. Europa produce vergüenza ajena acomodando el cuello para que se lo pise el amo americano y el mundo se va a la mierda. Pero no hay que preocuparse, porque vivimos en el país con más gente capaz de solucionar los grandes problemas. Es el caso de Paco, camarero, que se sienta en el sofá aflojándose el elástico del chándal mientras grita libertad. O Alberto, que en la barra del bar explica a sus amigos como liquidaba él al ejército ruso con su escopeta de caza. O José Luis, tornero fresador, que no llega a atarse los zapatos pero suplica que le presten un fusil para frenar al comunismo. O Marcela, que está de baja por un padrastro, pero que es partidaria de un ataque nuclear preventivo contra Irán. O Federico, un hippie trasnochado que cree que esto se soluciona con una pegatina de "Haz el amor y no la guerra" y un buen porro. O Arturo, tertuliano testosterónico, que enseña la foto de una marine con un fusil M27 y dice que seguro que ella no dice todos, todas y todes. O Santiago, que no quiso hacer la mili, pero que presume de que el y sus amigotes reabrirían solos el Estrecho de Ormuz armados sólo con un hueso de jamón y la bandera de Borgoña. O Carmelina, jubilada de toda la vida, que cada mañana se atrinchera en su butacón para absorber todo tipo de calamidades, miserias e imágenes morbosas, mientras reza y le pide a Dios que se lleve a Sánchez. O Secundino, taxista, que tras ver un vídeo de la guerra, le dan ganas de coger su escopeta de plomillos e irse a proteger a Israel, pero no sabe por dónde se va, y además, se acuerda que ayer intentó colgar un cuadro y se machacó un dedo de un martillazo. O Serafín, que indignado con el gobierno por no dejar que EE.UU. use sus bases en España para bombardear colegios en Irán, tiene previsto declarar independiente su terrenillo de tres hectáreas de olivas y ofrecerlo a Trump para que instale una macrobase. En fin, que hay un runrún en la cola de la frutería, en las puertas de los colegios concertados y en los taburetes de los bares que sólo puede acabar en la formación de una nueva División Azul, compuesta por batallones de cretinos y columnas de botarates, dispuestos a salvar al mundo de "los malos". Pero cuando los vayan a reclutar dirán: "Huy, pues me viene fatal porque he quedado", o "precisamente hoy había reservado mesa en Paco’s, o "yo, la verdad, me iría a la guerra, pero es que me parte la tarde".
Vivir es intentarlo infinitas veces
domingo, 22 de marzo de 2026
sábado, 21 de marzo de 2026
Corrupción sistémica de Vox
Les diría a todos esos visionarios que votan, o van a votar a Vox (todo con V de vago), creyendo que estos chavalotes son gente que madruga con el objetivo de salvarles a ellos el culo, es decir, para resolver sus problemas de empleo inseguro y mal pagado, explotación laboral, dificultades para acceder a una vivienda, deterioro de los servicios públicos, inflación, inseguridad en el futuro de las pensiones, falta de recursos para la Dependencia, la desigualdad, el aumento de la pobreza, etc, que la palabra que buscan para definirse es "ilusos". Bien harían en dejar de ver los manipuladores vídeos de la fachosfera y dejarse adoctrinar por los lemas y consignas para fanáticos de sus líderes e informarse de lo que está pasando en "su" partido. Deberían ver una foto de sus fundadores y preguntarse por qué ya sólo queda Abascal. ¿Por qué se han ido los demás? ¿Por qué los han purgado? ¿Por qué todos cuentan lo mismo? Vox está batiendo records en la política nacional por ser un partido que, sin apenas haber tocado poder, ya le sale la corrupción por las orejas. García Gallardo, ex vicepresidente de Castilla y León por Vox, asegura que perdió la confianza en Abascal cuando se enteró de que se estaba embolsando un tercer sueldo de 60.000 euros por servicios de consultoría en la cuenta de su esposa. También advierte de una "galaxia de sociedades mercantiles" con el objetivo de lucrarse. Y remató: "Hay enormes cantidades de recursos públicos a los que accede el partido sólo para beneficio último de muy poquitas personas". Otros, como Espinosa de los Monteros, han denunciado graves irregularidades económicas que ya han saltado a los Juzgados. Pero es que al propio Espinosa Monteros el partido le abrió una investigación interna por supuesto tráfico de influencias. Por su parte, Ortega Smith -otro depurado- le dice a Garriga -el negro de Vox- en un email:"espero que tu próxima filtración sea el modelo 347", un modelo de la declaración de Hacienda que recoge las operaciones y donaciones de terceros, que refleja de dónde viene y adónde va el dinero de las organizaciones. Algo que dejaría al descubierto, por ejemplo, el baile de cifras entre Vox y la Fundación Disenso. Los casos de corrupción certificados en Vox hace tiempo que dejaron de ser aislados y, según algunas investigaciones, su monto económico empieza a ser desorbitado. Sólo entre abril de 2024 y abril de 2025, el Tribunal de Cuentas impuso a Vox multas superiores a un millón de euros por irregularidades en sus donaciones. En 2023, Macarena Olona decía: "Se han desviado en cuatro años siete millones de euros a una fundación privada en la que se ha colocado como presidente vitalicio a Abascal". "Apesta a corrupción". En fin, lo que muchos ya sospechábamos, que estos salvapatrias de pacotilla de moral fingida han llegado a la política sólo a lucrarse.
viernes, 20 de marzo de 2026
Lenguaje fascista
De sociedad a selva
Asistimos a un saqueo generalizado de la memoria. Es una buena metáfora de que a esta voracidad en la que vivimos no se le resisten ni los recuerdos. Y, claro, sin memoria el futuro se vuelve oscuro. Pero ya nada parece poder sorprendernos y la gente tiene unas tragaderas del tamaño de un agujero negro. Lo que juzgábamos hace poco tiempo como imposible, como producto de las distopías más enloquecidas de la ciencia ficción, hoy es realidad. Y da pavor pensar qué será lo siguiente. Todo está infectado por pensamientos -y hechos- de supremacía, de dominio, de explotación, de violencia, de odio, de abuso, de clasismo, de racismo, incluso de genocidio, de injusticia social, que han calado en el ciudadano de a pie. Todo está planificado por élites egoístas que cíclicamente vuelven a tejer la madeja de la historia para seguir exprimiendo todo en busca de satisfacer su avaricia incontenible. Y si encuentran resistencia, usan sus altavoces para que ese mismo ciudadano medio, al que previamente han esclavizado a través de las migajas de la mera subsistencia, tome la forma de machista, explotador, abusador, maltratador y odiador a tiempo completo. O de lo que convenga en cada momento. Aunque muchos intentan resistirse, el tsunami es tan fuerte que cada vez se sienten más inútiles, con menos fuerza para rebelarse ante la injusticia, pervirtiendo lo que un día creímos mecanismos democráticos y haciéndoles pensar en que la solución es, precisamente, la negación de la solidaridad y la igualdad. Sin darse cuenta que una sociedad justa se basa en estos dos pilares. Y que, cuando faltan, la sociedad pasa a ser una selva.
jueves, 19 de marzo de 2026
•Creer en Dios no es de listos
Hace ya un siglo, el psicólogo James H. Leuba se propuso demostrar la hipótesis de que cuanto más instruida es la gente, menos probable es que crea en Dios. Para ello, realizó una encuesta entre científicos estadounidenses, y sus respuestas confirmaron la hipótesis. En 1998 se publicaron dos artículos en Nature mostrando los resultados de sendos estudios en los que se repitieron las encuestas de Leuba. La mayor propensión a la increencia de los “grandes” científicos, Leuba la atribuyó a su “superior conocimiento, entendimiento y experiencia” y los resultados de 1998 confirmarían sus predicciones. Sus autores señalaban: "Hoy, cuanto mayor es el nivel educativo de los individuos, o mejores sus resultados en test de inteligencia o de rendimiento, menos probable es que sean cristianos”. Los datos de que disponemos en España apuntan en el mismo sentido: conforme aumenta el nivel de estudios, disminuye la creencia en Dios; el 90,4 % de los españoles sin estudios creen en Dios, pero sólo el 55,5 % de quienes tienen estudios superiores. Entre éstos, no reza nunca el 43,7 %, pero sólo el 15,8 % de quienes carecen de estudios. Que las creencias religiosas tienen más de intuitivo y emocional que de racional y analítico es algo que -al menos- sospecha cualquiera que sepa lo que significan estos términos. Que la gente cree en Dios con graduaciones diferentes es evidente. La espiritualidad personal tiene que ver con una combinación de factores complejos, y uno de ellos parece ser que el sistema cognitivo, relacionado con el pensamiento analítico, es un factor que puede influir en la incredulidad. Tal vez ello influya también en el hecho que entre los científicos tiende a haber más ateos que creyentes, y que esa proporción aumente a medida de que la excelencia del científico también se incrementa. Un dato demoledor: entre los miembros de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., la creencia en Dios se desploma a un 7 %. Un 72 % no cree en Dios. Y un 21 % es agnóstico. No en vano decía Einstein: "La palabra Dios es para mí nada más que la expresión y producto de la debilidad humana; y la Biblia, una colección de leyendas venerables, pero bastante primitivas".
•Fundamentalismo
No demonizo la fé. Es más, pienso que creer en algo es algo natural de un cerebro que piensa, que sabe de su finitud y no la acepta. En lo que no creo es en un ser que controla todas tus acciones, que las juzga con severidad, que las castiga o no, según le tercie, que las premia o no, según le convenga, que impone, que se parece demasiado a lo que piensan los que "gestionan sus negocios" en el más acá. Nunca me ha gustado la denominación de "las religiones del libro". Y no porque no sea verdad, sino porque al contrario que otros libros que abren tu mente y te permiten pensar con mayor creatividad, abstracción y comprensión emocional, la Torá, la Biblia o el Corán son libros de naturaleza dogmática, adoctrinadores, que presentan mandatos divinos, leyes morales y narrativas de autoridad absoluta que no admiten discusión ni crítica racional. Y eso es lo malo, que las religiones imponen una verdad absoluta y fundamental y que lo rebelado desde un púlpito es irrebatible. Y no digamos ya cuando los "gestores" de la fe, los intermediarios, los intérpretes de la doctrina, hacen de su capa un sayo e interpretan los principios de sus religiones a la luz de su ideología. Y puede ser peor cuando los fundamentalistas van de la mano de políticos sin alma. En la Casa Blanca un idiota pedófilo, maltratador, tiene detrás al fundamentalismo religioso que cree que los ricos son los elegidos por dios y que adoran el Mercado. Israel, dice ser el pueblo elegido y, por tanto, tiene el derecho de arrasar territorios y masacrar a su gente para avanzar en su proyecto sionista del gran Israel. En Irán impera una teocracia fundamentalista en la que la mujer no tiene derecho a nada y llena de hombres dispuestos a morir por sus creencias porque ascenderán al paraíso prometido repleto de virgenes. Y muchos gobernantes ultras, también en lo religioso, recolectan votos proclamando su oposición al aborto, a la diversidad sexual, odiando al emigrante, estando en contra de la igualdad de mujeres y hombres, ahondando las desigualdad y la pobreza... Hemos abierto la puerta al fundamentalismo religioso de uno y otro confín, de distinto pelaje, pero igual fisiología, el que destruye el mundo desde dentro y no lo deja avanzar.
miércoles, 18 de marzo de 2026
•Einstein
Cada vez tengo más tendencia a tener sólo oídos para los que saben mientras ignoro a los ignorantes. No creo que ni estos últimos discutan la genialidad de Albert Einstein. Al menos hasta que sepan que en 1949 publicó un ensayo llamado "¿Por qué socialismo?". Como no creo que caigan en la tentación de leerlo, les diré que Einstein sostenía en su escrito que la propiedad privada y la competencia ilimitada generan una desigualdad extrema y la mutilación de la conciencia social. El proponía una economía planificada que cubriera las necesidades de todos. La vigencia de sus ideas es sorprendente. Consideraba que la anarquía económica de la sociedad capitalista es la verdadera fuente del mal. Advertía del surgimiento de una oligarquía de capital privado cuyo enorme poder no podría ser eficazmente controlado. Afirmaba que el capitalismo exacerbaba los impulsos "egotistas" y deteriora los sociales, por naturaleza más débiles. (Trump, un multimillonario que canaliza el resentimiento de una parte del pueblo estadounidense y, sin embargo, gobierna para una élite, es el arquetipo de ese individuo egotista). Decía en su ensayo que los legisladores, financiados en gran medida o influenciados por capitalistas privados, separan al electorado de la legislatura, es decir, del poder real. Criticaba que la producción fuera para el beneficio, no para el uso. Señalaba que el progreso técnico, bajo el capitalismo, crea desempleo en lugar de liberar. (Qué lástima que no pudo opinar de la IA). Lo mismo es que yo, en mis limitadas luces, no alcanzo a entender a Einstein, pero me da que este genio defendía las ideas que favorecen el bien común, la economía cooperativa, las luchas por democratizar la tecnología. En otros escritos Einstein defendió la educación como un antídoto contra la estupidez, porque enseñaba el pensamiento crítico, la interdependencia y la solidaridad como bases de la supervivencia colectiva. La verdad, entre las necedades "egóticas" que salen de la boca de los Trumps, Mileis o Ayusos de turno, y las ideas de un genio, me fío mucho más de quien dijo que "si quieres vivir una vida feliz, átala a una meta, no a personas o cosas".