miércoles, 16 de septiembre de 2026

Abuelito Dimetú

Nuestra sociedad está fracasando miserablemente en la educación de ciudadanos libres, solidarios, demócratas, tolerantes y racionales. Sería conveniente plantearnos que la clonación acelerada de "cuñaos" no puede traer nada bueno en el futuro. Hoy el personal sufre una inflación de "deslices" cognitivos que tienden a arrastrarlo al abismo de los prejuicios, dogmatismos, supersticiones y fanatismos. Y el panorama se torna aún más tenebroso en cuanto el cerebro reptiliano asoma la cola. El neoirracionalismo está hoy rabiosamente de moda, aunque adopta otros nombres y otras vestiduras. La peste del totalitarismo amenaza con desatar otra epidemia, favorecida por el sistemático desprecio al pensamiento, el sentimiento, la empatía y todo lo que nos hace humanos. Estamos asistiendo impávidos a una reedición corregida, y no se sabe si aumentada, del asalto a la Razón. La razón necesita del intercambio de id as, del debate, de la discusión. Se dice que dos no discuten si uno no quiere, pero es necesario que los dos quieran para entablar un diálogo fructífero y no de sordos o de besugos. Es necesario recuperar ese hábito pero, en nuestra época, eso es casi un imposible. Hay que recuperar la voluntad de entendimiento, pero las posturas políticas, sociales o intelectuales tienden a volverse irreconciliables por el auge de la soberbia y el egoísmo. Es norma en todo tipo de debates que muchos se adhieran a las posturas extremas en base única y exclusivamente a los colores de su equipo ideológico. Que le den a la objetividad, la razón, la ética y la verdad. Pero, a pesar del océano de ignorancia que nos rodea, debemos estar orgullosos del acervo acumulado por la Humanidad en su andadura relativamente corta a nivel cósmico. Eso me da esperanzas. Pese a toda esa gente que se obsesiona en llevarte siempre la contraria. Como el colega que me quiere convencer a estas alturas que que el abuelo de Heidi no se llamaba "Dimetú"

Poema

No dejes que termine el día

sin haber crecido un poco,

sin haber soñado un poco,

sin haber alimentado tus esperanzas.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite la palabra de la boca.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo hermoso.

No dejes de creer que las palabras,

el amor, la risa y la poesía

sí pueden cambiar el mundo.

Somos seres, humanos, llenos de pasión

La vida es desierto y también es oasis.

Nos derriba, nos lastima,

nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

Pero no dejes nunca de soñar,

porque solo a través de sus sueños

puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor error, el silencio.

No te resignes…

No podemos remar en contra de nosotros mismos.

Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta el placer que provoca tener la vida por delante…

Vívela intensamente, sin mediocridades.

Piensa que en ti está el futuro y en enfrentar tu tarea con orgullo, impulso y sin miedo.

Aprende de quienes pueden enseñarte…

No permitas que la vida te pase por encima... sin que la vivas.

martes, 15 de septiembre de 2026

Herencia

"Antes de la muerte de mis padres firme con mis hermanos un documento para que me vendieran la casa familiar a un precio inferior al de mercado ¿es válido el documento?

No, ese documento no es válido bajo el derecho civil común en España. Firmar un acuerdo con tus hermanos para repartir, vender o disponer de los bienes de tus padres antes de que ellos fallezcan constituye un contrato sobre una herencia futura, algo que el artículo 1271 del Código Civil prohíbe de forma tajante. En consecuencia, ese documento privado se considera nulo de pleno derecho (es como si nunca hubiera existido. 

Motivos legales y problemas a los que te enfrentarías:

1. Prohibición de pactos sobre herencia futura En la mayor parte de España (salvo en comunidades autónomas con derechos forales específicos como Cataluña, Galicia o el País Vasco, donde existen los "pactos sucesorios"), no se puede negociar con los bienes de una persona viva. Tus hermanos no te pueden vender la casa porque la casa no era de ellos en ese momento; era de tus padres. Nadie puede vender algo que no le pertenece. (https://www.conceptosjuridicos.com/pacto-sucesorio.

El precio inferior al de mercado (Simulación). Si el plan era que tus padres te vendieran la casa directamente a ti a un precio excesivamente bajo (precio irrisorio), la ley lo considera una compraventa simulada.

Nulidad civil: Tras el fallecimiento de tus padres, cualquier hermano que cambie de opinión podría demandar en el juzgado. Los jueces suelen anular estas ventas al considerarlas una donación encubierta pensada para perjudicar la legítima de los demás herederos.

Problema fiscal: Hacienda no acepta ventas por debajo del Valor de Referencia Catastral. Si firmas una venta por menos de ese valor, la Agencia Tributaria te obligará a pagar el impuesto correspondiente por la diferencia, sumando multas e intereses de demora. ¿Qué ocurre ahora que tus padres han fallecido?El documento que firmasteis carece de validez legal para obligar a tus hermanos a cumplirlo. Ahora que tus padres han fallecido, el proceso correcto y legal obliga a seguir estos pasos: 

Tramitar la herencia: Obtener el certificado de últimas voluntades, revisar el testamento de tus padres (si lo hay) y aceptar formalmente la herencia ante notario.

Propiedad compartida (Proindiviso): La casa pasará a ser de todos los hermanos en los porcentajes que correspondan. 

Extinción de condominio: Si tus hermanos siguen estando de acuerdo en que te quedes con la casa, la vía legal y más económica no es una compraventa ordinaria, sino una extinción de condominio (o división de la cosa común). En este procedimiento, tus hermanos te ceden su porcentaje de la casa a cambio de la compensación económica que acordéis, pagando muchísimos menos impuestos que con una venta tradicional

sábado, 12 de septiembre de 2026

Pisa I

Somos muchos, muchísimos, los docentes que llevamos años alertando de una ignorancia cada vez más generalizada. Que advertimos de que cada año los alumnos llegan y salen de los institutos con más carencias instrumentales, con más carencias culturales y también, por qué no decirlo claramente, morales. Hemos convertido la educación en un sin Diós, en un totum revolutum, el el coño de la Bernarda. No sé en qué momento empezamos a confundir educar con hacer sentir bien al alumnado. ¡Qué disparate, que engañifa! No sé en qué momento la escuela se convirtió en una sala de primeros auxilios emocionales donde todo debe ser amable, inclusivo, motivador y adaptado, y la pregunta más importante desapareció del debate: ¿Qué ha aprendido un alumno cuando termina su escolaridad? Y claro, llega el informe PISA, o la Selectividad -otra enorme estafa- y resulta que no se mide si un adolescente se siente acompañado, si conoce sus emociones, si su aula ha sido un espacio suficientemente confortable o su profe se ha mostrado suficientemente empático, que es lo que la moda neopsicopedagógica nos ha colado; sino que resulta que intentan averiguar algo bastante menos sentimental: quieren saber qué sabe hacer un alumno con lo que ha aprendido. PISA pretende medir si el alumnado comprende un texto, si resuelve un problema, si interpreta la información y si piensa. Y claro, "en toda la frente". No es que las emociones no importen, porque importan, y precisamente por eso resulta tan extraño haberlas colocado en el centro de una escuela que debería proporcionar, antes que nada, las herramientas intelectuales necesarias para comprender el mundo y así, construir correctamente dichas emociones. Pero es que la tontería nos nubla la vista y no entendemos lo más básico. Es lo que se viene llamando "tener las neuronas justas para pasar el día". Vamos a ver, no soy psicopedagogo. Ni falta que me hace para saber que una criatura aprende a pensar cuando adquiere y entiende palabras, conceptos, conocimientos y criterios; cuando estudia y reflexiona sobre lo que ha estudiado, cuando memoriza aquello que merece ser tecordado (con esquema y resumen hecho por él/ella y no por su madre/padre/Chatgpt), cuando se enfrenta a un problema que no sabe resolver y persevera hasta encontrar una respuesta (sin frustrarse y si se frustra, que se desfrustre, que es muy sano), cuando descubre que no todo sale a la primera (y que ya saldrá), que existen límites impuestos y que deberían serlo por padre/madre, profesor/escuela y sociedad, que el esfuerzo forma parte del aprendizaje y que la satisfacción de conseguir algo difícil es infinitamente más valiosa que la comodidad de no haberlo intentado. No parece difícil, verdad. No parece difícil entender que el sistema educativo no puede enseñar su no se dedica a ello. Si le imponen como tareas, además de enseñar, otras en número incontable. Si se le asigna, además de enseñar, la tarea de educar y hasta "domesticar". No creo que sea mucho pedir que los chiquillos vengan mínimamente educados de casa. O, entonces, ¿para qué están los padres? ¿Solo para malcriar? Hay que devolver al sistema educativo la importancia de saber. Y como se que esto va a quedar muy largo y me queda mucho por decir, seguiré otro día.

Pisa II

Que nadie se engañe, el informe PISA no es otra cosa que un instrumento de control económico al servicio del neoliberalismo global, ya que evalúa los sistemas educativos bajo criterios de rentabilidad mercantil y competitividad, los dictados por una organización financiera como la OCDE. Dicho esto, no hace falta informe alguno para certificar que la ignorancia prospera en el mundo. Y la culpa no la tiene el sistema educativo, sino la sociedad, que lo ha puesto a su servicio. Hasta no hace mucho no había que convencer a nadie de que la lengua, las matemáticas, las ciencias, la historia, la filosofía o la literatura eran las herramientas con las que una persona construye su pensamiento. Una persona que no comprende un texto difícilmente podrá comprender un contrato, una noticia, un discurso político o una manipulación. Una persona que no domina las matemáticas tendrá más dificultades para interpretar una estadística, una encuesta electoral o una mentira revestida de porcentaje. Una persona sin conocimientos históricos puede ser convencida de que cualquier barbaridad acaba de inventarse. Una persona sin cultura científica puede terminar creyendo que una opinión pesa lo mismo que una evidencia. Pero hemos preferido primar el bienestar emocional en la etapa formativa, aunque ellos traiga después ignorancia, frustración y malestar emocional, mental y vital. Pero, qué zoquete se ha creído que los docentes somos los garantes de la felicidad de los niños y de los adolescentes. Ni podemos serlo ni debemos pretenderlo. Nuestra responsabilidad es mucho más humilde y, al mismo tiempo, mucho más profunda; somos guías intelectuales; el trabajo de los maestros consiste en darles las herramientas necesarias y suficientes (leer, escribir, calcular, guardar silencio, escuchar…) para que después, los profesores, pongamos a su alcance los conocimientos que todavía no poseen (lingüísticos, matemáticos, filosóficos, históricos, etc.) para así, enseñarles a leer el mundo, a formular preguntas, a distinguir una evidencia de una opinión, a soportar la dificultad, a equivocarse, a corregirse y a seguir pensando. No estamos en las aulas para conseguir que nuestros alumnos estén a gustito, sino para garantizarles que podrán encontrar la felicidad por sí mismos. Estamos para darles herramientas con las que puedan construir una vida que merezca la pena. Lo demás, lo siento mucho, son zarandajas.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Algoritmos y tecnofeudalismo.

Cerca de tres cuartas partes de la población mundial ya son usuarios de internet. Parece un gran avance, pero... Esta expansión se debe en parte a los esfuerzos de las empresas tecnológicas monopolistas y las grandes potencias por llevar internet a todos los rincones del mundo, especialmente a los países del sur global. Y ¿dónde está el problema? ¿Quizá en que esto se haga, incluso, antes de garantizar agua potable, alimentos, electricidad y servicios básicos a esta población? Como siempre, se pone el foco en el logro tecnológico, la libertad, los beneficios para la población y otras zarandajas. Pero el verdadero objetivo es el de maximizar los beneficios de estas grandes empresas, reforzar su dominio y expandirlo mediante la colonización digital. De hecho, poca gente es consciente de que asistimos, disfrazada de revolución tecnológica, a una nueva forma de colonialismo global y hasta de esclavitud silenciosa. Lo que vivimos hoy no es el dominio de las máquinas sobre los seres humanos, tal como lo ha imaginado el cine en tantas películas, sino más bien un nuevo modelo de control digital, basado en la automatización y en el control algorítmico de la vida cotidiana, donde las sociedades se convierten en entidades sometidas a sistemas, empresas y máquinas inteligentes. Parece ciencia ficción pero es real: los algoritmos se emplean de manera sistemática para moldear y dirigir la conciencia de los individuos, con el propósito de reforzar la cultura capitalista y los valores neoliberales. A través del análisis de datos y del comportamiento de los usuarios, los algoritmos controlan el contenido que se muestra en las plataformas, y están diseñados para dirigir a cada persona hacia contenido que sirve a la visión capitalista y a sus políticas. Y sus políticos. Los algoritmos al dar prioridad al contenido que sirve a los intereses del mercado, de las empresas monopolistas y de las grandes potencias, se convierten en una herramienta para reproducir la dominación cultural del tecnofeudalismo. A través de este mecanismo, la conciencia colectiva se orienta gradualmente hacia la aceptación de los valores tecnofascistas como naturales e inevitables, de manera suave, progresiva y casi imperceptible. De este modo, este sistema contribuye a reforzar la sumisión de las masas al "orden" existente y a marginar las alternativas progresistas, lo cual puede amenazar la conciencia de las generaciones futuras y su capacidad de pensamiento crítico y de organización para el cambio. Lo que enfrentamos hoy no es, sin embargo, un destino tecnológico ineludible, sino el resultado de decisiones políticas y económicas que sirven a los intereses del sistema. Pero que pueden combatirse. Pero, mientras, qué mundo más jodido se nos está quedando.

La vida, la de verdad

Reza un antiguo dicho africano: "Si eres hiedra, trepa; si eres león, ruge; si eres oveja, bala. Sencillo, ¿verdad?. Habla de identidad, de autenticidad, de esencia. Nos recuerda que nuestro lugar en el mundo depende de quiénes somos en lo más profundo. El problema es que vivimos en una sociedad impostada. Que casi todo el mundo quiere ser lo que no es o, al menos, aparentarlo. Este mundo ha abandonado la sencillez para abrazar el postureo, la eficiencia, la hiper planificación. Un mundo gobernado por empresas, algoritmos, metodologías, hojas de ruta y de cálculo y objetivos trimestrales. Hoy todo parece tener que justificarse, medirse y optimizarse. Incluso la felicidad. Incluso el propósito. Incluso nosotros mismos. Este mundo nos invita a producir y gastar. Y a eso lo llama vida. Pero lo que pretende es que postpongamos la vida -la de verdad- para después. Y eso nos lo vende como maduración, realización, proyecto de vida y triunfo. Pero el verdadero fracaso no es no llegar a la cima, sino llegar demasiado tarde a uno mismo. La verdadera vida necesita espacio, aire, sosiego. Necesita no estar permanentemente vigilada por nadie ni por nada. Necesita pensar en silencio. Pero rara vez nos permitimos una mente verdaderamente vacía. Siempre hay una pantalla, una notificación, un mensaje, un objetivo pendiente. Incluso cuando descansamos, estamos produciendo algo. Todos sabemos que las mejores ideas llegan cuando no las perseguimos: caminando sin rumbo, leyendo, en la ducha, mirando el techo antes de dormir, mirando el mar. Lo que conforma la vida, la de verdad, no es la técnica, la experiencia. Es la mirada limpia. Hoy, en plena era de la inteligencia artificial, esa mirada es más valiosa que nunca. Las máquinas optimizan. Analizan. Predicen. Solo los humanos imaginan. Cuando llenamos las aulas de ordenadores, de móviles, de pantallas digitales y permitimos la entrada de la inteligencia artificial, atenazamos la imaginación y asesinamos el pensamiento. A lo mejor shí está la clave de tanto fracaso.