miércoles, 8 de abril de 2026

•El oro es tiempo.

Cada vez oímos a más gente pronunciar esa frase tan de moda de 'No me da la vida". Lógico si tenemos en cuenta el ritmo de vida imparable y fugaz que nos han impuesto y hemos aceptado. Vivimos a diario en una espiral infinita de aceleración. Asumimos con normalidad horas, meses de trabajo extenuantes, compromisos y planes autoimpuestos. Hacemos grandes y pequeños sacrificios para llegar a todo. Y no tenemos tiempo para todo. El tiempo se ha convertido en un privilegio, sobre todo en las grandes ciudades. Pero el tiempo también está disponible. Sólo es cuestión de sacar la cartera y comprarlo. Si quieres ahorrar tiempo al cruzar tu ciudad, abres una app, pagas y solicitas un coche privado; si quieres saltarte días o semanas de espera para que te atiendan en tu centro de salud, pagas un seguro privado y te atienden antes; si optas por estudiar un grado o una FP de difícil acceso, pagas a una entidad privada que te ahorra meses de espera. Si puedes pagar un alquiler en el centro de la ciudad, es probable que te ahorres muchas horas semanales en desplazamientos hasta tu centro de trabajo. Esta dinámica es extrapolable a los cuidados, la salud, la educación, las actividades extraescolares y a la mayoría de los servicios que vertebran nuestra vida. Si quieres tiempo, paga para que te cuiden a los niños, para que se hagan cargo de tus mayores, para que te ordenen y limpien la casa, para que te traigan la compra a casa, para que te gestionen todo tipo de papeles y asuntos, para que un profesor particular "ayude" con los deberes a tus hijos, para que te sirvan la comida en un restaurante y no tengas que pisar la cocina, para contratar a un coach especialista en organización y gestión del tiempo. Si tienes dinero podrás tener más tiempo para hacer escapadas de fin de semana, tomarte vacaciones cuando te apetezca, organizar fiestas, acudir a conciertos en cualquier sitio... No es descabellada la idea de pagar por algunos de estos servicios; de hecho, algunos resultan accesibles para la mayoría. Pero si lo que quieres es tiempo de calidad, eso ya es algo realmente exclusivo. Tener tiempo "para tu" es un deporte de riesgo que consiste en costear su acumulación para poder elegir cómo invertirlo. Todo muy "economicista". Para aspirar a una “vida buena”, es necesario pasar por caja. Es evidente que, en este modelo, a menor nivel de renta, menor libertad de elección y, por tanto, menor tiempo de calidad. Si no tienes dinero te toca dedicar más tiempo al cuidado de los hijos, a las tareas domésticas, a autogestionar tus asuntos, a hacer colas interminables, frecuentar salas de espera abarrotadas en centros de salud, rellenar listas de espera... Y esperar que, los que sí tienen tiempo, quieran reducir la jornada laboral, mejorar la conciliación, las ayudas a la dependencia, los permisos por maternidad..., y dejar de machacar los servicios públicos.

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