jueves, 7 de mayo de 2026

•Brindis al sol ... que más calienta

Hace ya tiempo que navegamos por un océano de imbecilidad que nos conduce al abismo. Quizá el problema es que el panorama actual… no sé, yo lo veo torcido.  Igual es que quiero mirarlo de manera recta y eso es imposible. Me parece increíble que hayan logrado que en la jerarquía de valores tanta gente priorice los símbolos como algo esencial mientras convierten en accesorios los  valores éticos o sociales. Es el triunfo del relativismo más suicidamente egoísta, que nos arrastra sin remedio a la estupidez y el oscurantismo de tiempos que creíamos ya superados. No tengo nada contra los símbolos pero me inquieta cuando estos se abrazan como atajos cognitivos, cuando se adoptan y exhiben símbolos identitarios para disimular que se carece de identidad cultural y hasta personal. Que no me vendan como patriotas a esos obsesos de la cinta rojigualda en la muñeca, el espejo retrovisor interior, la correa del perro y hasta la gomilla de los calzoncillos, pero que después pagan -o les gustaría pagar- los impuestos en paraísos fiscales y se les llena la boca de España sólo cuando gana Alcaraz, o cuando hablan de un imperio que caducó hace más de 350 años, o cuando sacan el puro para "disfrutar" en una corrida de toros. Esos a los que, desde su más absoluta ignorancia, se les llena la boca de palabras huecas y absolutamente estúpidas cuando hablan de España. Quizá pase que sean personas con un nivel intelectual supremo, tanto que no los entiendo. Pero no creo viendo el "nivelazo" cognitivo y la mala baba de los políticos y políticas que enarbolan la bandera del patriotismo de pacotilla. En todo caso prefiero oír imbecilidades a propósito de ese constructo de conveniencia que es la patria que sobre asuntos importantes que afectan directamente a la vida de la gente. Fíjate lo que es seguir escuchando estupideces, de manera continuada, cada vez que se va a subir el salario mínimo, garantizar las pensiones, limitar la subida sin fin de los alquileres, o proteger los servicios públicos. Pero, ¿de qué Patria Me estás hablando?, bocachancla. Me parece de puta vergüenza. Realmente, los símbolos, la mayoría de ellos, me parecen un engañabobos vengan de donde vengan. Para mí un símbolo es la señora mayor del barrio que ha peleado toda su puñetera vida para sacar una familia numerosa adelante. A base de símbolos es como siempre nos han cerrado la boquita los vividores de distinto pelaje, los vendepatrias, los psicópatas que quieren vivir a costa de las hostias que nos damos entre nosotros. Para mí los únicos símbolos válidos son los de esos padres que se han sacrificado y han peleado toda su puñetera vida para sacar una familia numerosa adelante, el de esa anciana que sobrevive con una pensión asistencial, esos jóvenes que sin tener nada a favor no tiran la toalla, toda esa gente que al margen de sus propios problemas siempre tiene un momento para pensar en los demás o los que no les importa contribuir para que los menos favorecidos puedan cubrir sus necesidades básica. Todo lo demás es un brindis al sol..., que más calienta.

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