martes, 7 de abril de 2026

•Los del sí a la guerra

Salvo para los que todavía nos indignamos ante las ignominias, para el resto "lo de Irán" es una noticia molesta más, algo que les importa poco porque sucede lejos. Y a otros. Ellos prefieren atacar a su gobierno porque no apoya a unos genocidas, aunque ello afecte a sus bolsillos. Se encuentran cómodos apoyando a un psicópata sólo porque es el mayor símbolo de los poderosos y sus intereses. Les importa poco tragarse nauseabundos relatos e infantiles justificaciones. La narrativa inicial era que los ciudadanos iraníes podrían rebelarse contra el régimen talibán al descabezarlo. Ya sabemos que hace meses EE.UU. financió la entrega de armas a los disidentes iraníes. Pero los daños infligidos a las infraestructuras iraníes y el asesinato selectivo de sus dirigentes no ha dado pie a ninguna restauración democrática. No es eso lo que se busca. A Trump la "libertad" del pueblo iraní o el sometimiento de sus mujeres le importan lo mismo que un inmigrante latino. Este tipejo desprecia la cultura y evita cualquier mínimo esfuerzo de su pobre intelecto en pésima forma. Su escuálida mentalidad no da para mucho. Él prefiere ejercer a tontas y a locas un poder inmenso y ponerlo todo patas arriba siempre que obtenga beneficio económico. Lo hemos visto en Gaza, en Venezuela. Lo veremos en Cuba. Cada vez que Trump habla con los periodistas la borrachera del poder acentúa el narcisismo de su talante infantiloide y le hace creer que sus caprichos debe cumplirse como por arte de magia, pese a quién pese, sufra quien sufra, muera quien muera, sencillamente porque su dopada industria militar y su costosísimo ejército puede imponerlos al mundo. Que alguien se oponga a sus caprichos le parece algo totalmente inadmisible a este nuevo Calígula. Europa molesta a Trump y sus secuaces porque son el último baluarte del Estado de bienestar, pues esto vulnera esa cosmovisión trumpista que desprecia lo público en aras de la propiedad privada. Prefiero ser un europeo independiente que el cipayo de un un pollo sin cabeza, que actúa frenética e irracionalmente dando tumbos porque no hace ningún plan que no pase por incrementar el propio patrimonio, saqueando los recursos propios y ajenos. La prisa que Trump tiene por acabar con la guerra de Irán, o simplemente con Irán, tiene que ver con que los drones iraníes de bajo coste se interceptan con misiles tan sofisticados como carísimos. Y eso -gastar dinero- molesta mucho a sus incondicionales, como demuestra la caída en picado del índice de popularidad del sátrapa americano. Y eso, para un narcisista patológico, es insultante. Y peligrosísimo para todos.

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