domingo, 5 de abril de 2026

Poedeotro

A veces, al chapotear

con mis manos en el agua oscura,

percibo que me encuentro

en un pozo habitado.

Aquí yazgo, aquí despierto.

Buceo entre aguas siniestras

con un estertor de oscuridad en la garganta.

Hablo. Mi voz es líquida,

nadie apenas la escucha.

Los sueños, que no saben nadar,

suben y bajan,

se ahogan entre aguas enlodadas.

Tampoco hay olas que mezan este hastío.

Desconoce el arrullo de los mares

la soledad confinada de habitante de un pozo.

Pero miro hacia arriba

y veo la luz asomada al brocal.

Aprovecho para educar la memoria,

para olvidar lo doliente.

Selecciono el pasado e hipoteco el presente.

Pongo precio al futuro

a fuerza de ocultarme de los hechos

intentando olvidar mi amnesia.

Miro hacia arriba y veo la Luna.

Para los condenados a muerte

y para los condenados a vida

no hay mejor estimulante que la luna

en dosis precisas y controladas

mientras esperas el día.


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