Hubo un tiempo, no tan lejano, donde la libertad, la igualdad, la solidaridad, la justicia y, en definitiva, la vida de la gente, parecían ser los faros que guiaban el rumbo de la mayor parte de la sociedad. Ahora, sin embargo, lo que más importa parecen ser los balances de los fondos buitre o los beneficios de la usura. Y es lógico. El neoliberalismo necesita la deshumanización. Sólo así funcionan sin consecuencias los trapicheos de los mercaderes del templo. Sólo así la clase trabajadora y media-baja (a la que necesitan para gobernar con un barniz democrático) se humilla a vivir con resignación el secuestro de sus derechos y de su supervivencia social. Hoy el neoliberalismo ha logrado, mediante la manipulación dialéctica en medios y redes, imponer la idea de que la persona con dificultades económicas es un fracasado social y el único responsable de su situación. Como si nadie, individualmente, pudiera luchar contra el sistema y sus circunstancias vitales. Ante fracasados e indigentes sociales -nos venden- la razón está en las grandes empresas con sus cohortes de picapleitos. Ellos -nos dicen- representan el "orden" y fuera sólo está el "caos". Y la judicatura, que lanza de sus casas a ancianos y niños, siempre está con ese orden y no con los "harapientos" sociales. Porque, no nos equivoquemos, la ley es "igual para todos". O no lo véis: prohíbe tanto al rico como al pobre dormir bajo los puentes, mendigar en las calles y robar gallinas. Lo que pasa es que todos los ricos lo cumplen y algunos pobres no. El sistema, con sus múltiples armas de manipulación masiva, han logrado que ese artefacto mediático regado por la especulación, la usura y el dinero público que ponen en sus manos sus cómplices políticos, acabe convenciendo a mucha gente de que deben creer más lo que ellos cuentan que lo que ven sus propios ojos. Y así es como logran convertir las almas libres en espíritus serviles, esos que acaban dando por buenas las injusticias y admitiendo como bueno y deseable el mayor castigo. En definitiva, y como dijo Bertolt Brecht, hay muchas formas de matar: " Se le puede clavar a alguien un puñal en la barriga, quitarle el pan, no curarlo de una enfermedad, empujarlo al suicidio, recluirlo en un tugurio o hacerlo trabajar hasta que reviente.
viernes, 2 de octubre de 2026
jueves, 1 de octubre de 2026
Bocazas
Vivimos en un mundo de bocazas. Están por todas partes, hasta en los sitios más inesperados. Sólo hay que mirar a la Constitución, concretamente a su artículo 47 cuando dice eso de que "todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada" y atribuye a los poderes públicos la obligación de promover las condiciones necesarias para alcanzarlo. ¡Bocazas! En estos días, de los creadores de la frase "con Franco se vivía mejor", nos llega la de "con Franco todo el mundo tenía casa". Hostia, qué risa. Para qué te vas a molestar en consultar los datos del INE, concretamente el que dice que en 1975 -año de la muerte del dictador-, aproximadamente el 28,8% de la población (más de 10 millones) vivía en régimen de alquiler en España. Hoy, con 13 millones más de habitantes, es del 24,7%. Para qué considerar informes técnicos (como los de la Fundación FOESSA) que estimaban que en 1975 el déficit residencial crónico y las viviendas en condiciones severas de precariedad afectaban a cientos de miles de hogares, estimándose entre 100.000 y más de 300.000 infraviviendas y chabolas. Para qué recordar que ese año, en Córdoba, más de 20.000 personas se hacinaban en casi 3000 "casitas portátiles" de paredes de madera de conglomerado y techos de uralita en los infrabarrios de Moreras y Palmeras. Para qué acordarse de que buena parte de la vivienda de protección oficial construida en Córdoba hasta 1976 corresponden a los actuales barrios de Sector Sur, Polígono Guadalquivir o La Fuensanta. Hoy, los dos primeros, junto a Moreras y Palmeras, forman parte de los quince barrios más pobres de España. Tampoco reparan los bocazas en "detallitos" como que buena parte de la construcción y compra de la vivienda VPO se financió gracias a la obra social de las Cajas de Ahorro, que la reforma bancaria se llevó por delante para mayor gloria de la gran banca. Ni de que la conversión del mercado de la vivienda en un nicho especulativo explique que su precio haya subido ininterrumpidamente desde 2014. Ni de como influye la estructura del mercado laboral (contratos inseguros, bajos salarios...) en la dificultad de adquirir vivienda. Ellos sólo cacarean que el problema es que la demanda supera a la oferta y que, por tanto, hay que construir hasta en el suelo de las rotondas. Construir, construir, construir. Pero cuando les dices que en España hay casi cuatro millones de casas vacías y que buena parte de lo que se construye se dedica a residencias turísticas, ya no saben que decir. Bocazas en estado puro. Hablar con la boca llena es feo, pero con la cabeza vacía es peor.
martes, 29 de septiembre de 2026
Sol y la ofensiva libertaria
Qué hago aquí sentado habiendo tantas injusticias por las que luchar y un mundo tan bonito que construir? ¿Qué hago aquí si lo urgente es abrir puertas de esperanza en este contexto ultracapitalista y de fascismo creciente? Los fascismos fomentan el enfrentamiento, la opresión, el servilismo, la crueldad. Los fascismos fomentan la idiotez. Altavoces que escupen eslóganes, consignas, imperativos. Medios que adoctrinan. Caudillos redivivos, vivas y mueras prefijados, insultos y odio. Pensamiento unificado, la mera disciplina mental usurpando el lugar de la lucidez. Mientras tanto, parece que el mundo sigue a su rollo. Desahucios, guerras por todos lados, sociópatas gobernando el mundo, precios más caros y cerebros más baratos. La escoria política cada vez con más cocaína encima y menos vergüenza, y el calor... que no nos falte el calor, de cuatro a cinco meses de verano tórrido y subiendo. Quizá debería vivir con ilusión todo lo que está ocurriendo en la Puerta del Sol. Gente movilizándose por qué a una persona, a la que no conocen, un fondo buitre la ha puesto de patitas en la calle. Sin más. Pero también sé que a 500 Kms de distancia otra gente, mucha gente, se conjura, banderita en mano, para que se expulse rápidamente y por las bravas a miles de personas. Sin importar si son hombres o mujeres, niños o niñas, madres o padres, enfermos o sanos. Sé que España se ha llenado de Fachapobres concentrándose por Ceuta cuando no saben ni dónde está, pero no por la gente de sus barrios cuando los que atacan son los ricos. Agitan banderas porque, de momento, no pueden aporrear con sus astas las cabezas que no piensan como ellos. Bueno, pensar, pensar... Me gustaría ilusionarme, pero tengo memoria y sé lo que pasó no hace tanto tiempo e intuyo como acabará todo. Sé que ya se ha puesto en marcha la maquinaria para desprestigiar, degradar, insultar, humillar y envilecer a los acampados. Ndongo -el negro de Vox- ya acudió a la plaza, armado con un bote de gas pimienta, para grabar un vídeo y provocar a los concentrados. Sucios, piojosos, malolientes o "perroflautas" son los epítetos más suaves que ya se están usando en la campaña de desprestigio. La prensa ultra libertaria -como OKDiario- que raro es el día que no anima a movilizarse, manifestarse, ocupar los jardines de Moncloa, organizar marchas o petar las ciudades de concentraciones permanentes contra Sánchez, ahora titula: "La acampada de Sol se vuelve insalubre: porros, cervezas y basura se acumulan sin presencia policial". Ya sabemos que el olor a porro es mucho más insalubre que la coca. A través de redes sociales, ya se ha detectado la organización de grupos de ultraderecha con intenciones de asaltar la plaza y desalojar a los activistas por la fuerza. Entre los nombres que aparecen en los mensajes figura el de Daniel Esteve, el neonazi líder de Desokupa, que ha escrito en X: “Me acaba de decir un pajarito que esta noche habrá fiesta en la puerta de los piojosos…" Y el tándem Ayuso-Almeida ya ha dadi 48 horas al Gobierno para desmantelar la acampada, amenazando que de lo contrario irán a los tribunales. El argumento, el de siempre: "está causando un perjuicio económico a los comerciantes e impide disfrutar a los turistas de la Puerta del Sol. Deben referirse a los 37 comercios allí radicados, de los cuales sólo uno -Casa de Diego- vende productos fabricados en España, correspondiendo el resto a seis tiendas de souvenirs, cinco de comida rápida, cuatro casas de cambio, tres de apuestas y, todo lo demás, grandes franquicias. Me juego cualquier cosa a qué esta partida la vuelven a ganar los paleolibertarios.
lunes, 28 de septiembre de 2026
Monseñor Argüello
En un documento colectivo de febrero de 2024 titulado "El nacionalismo étnico y el cristianismo son incompatibles", la Conferencia Episcopal Católica de Alemania definió a Alternativa para Alemania, el partido neonazi, como "auténtico extremismo de derecha". En España la realidad es bien distinta. Aquí la Conferencia Episcopal no le hace ascos al poder terrenal y está continuamente posicionándose políticamente. El presidente de los obispos, Luis Argüello, tiene una mentalidad ultra, tanto política como teológica y eclesiástica. Lo demuestra permanentemente en sus declaraciones y actuaciones públicas: desde su negacionismo en relación con la pederastia en la Iglesia católica hasta su intervención en el curso de verano de este año organizado por la fascista "Asociación Católica de Propagandistas". Este acérrimo defensor de la beatificación de Isabel la Católica mantiene una estrecha relación con Vox, participando en actos organizados por el partido de la extrema derecha y formando parte de su think tank. Se resiste a revisar los Acuerdos con la Santa Sede y a la renuncia de los privilegios de todo tipo: educativos, económicos, fiscales, culturales, jurídicos e incluso militares que favorecen a la Iglesia católica. Eso, como mínimo, me parece una incoherencia, si comparamos los privilegios con la renuncia que exige el evangelio. Un documento de la jerarquía católica, similar al alemán, de distanciamiento y condena de la extrema derecha en nuestro país apelando a criterios evangélicos y a principios democráticos, no está ni se le espera. ¿Por qué no lo hacen? Quizá porque hay puntos en el programa de Vox y de HazteOír que coinciden con los de la Conferencia Episcopal. Por ejemplo, el rechazo a las personas LGTBI, al feminismo, a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, al matrimonio igualitario, a la interrupción voluntaria del embarazo, a la educación afectivo sexual en las escuelas, etc. Los obispos españoles practican el "cristoneofascismo", es decir la alianza y la complicidad entre la extrema derecha política, social y cultural y una parte de la derecha y los movimientos cristianos fundamentalistas en las iglesias evangélicas y los colectivos integristas dentro del catolicismo. Los que hasta ahora no han tenido nada que decir de la crisis humanitaria en Ceuta o de la grave crisis de vivienda, rompen ahora el silencio del episcopado, a través de unas declaraciones de Argüello, para mezclar el caso Maricarmen con la crisis de Ceuta y “el desahucio del vientre materno provocado mediante el aborto”. En ellas dice que "los ceutíes, como gran número de españoles, desean un desahucio rápido y total de los que han entrado en la ciudad como "okupas". Estás palabras van en contra del propio Evangelio pero podrían ser firmadas por el propio Abascal. Argüello se posiciona así, de nuevo, con esa derecha política que tiene más compasión por los fetos que no han nacido que por los niños que viven en la miseria, mueren de hambre, ahogados en el mediterráneo, son acosados por su condición de "menas" o acompañan en la violencia de un desahucio a sus padres. Me pregunto cuál será la experiencia de Argüello como mujer que sufre un embarazo no deseado; como madre que no puede cubrir las necesidades básicas de sus hijos; como inmigrante desahuciado por la propia vida o como ciudadano que tiene que pagar un alquiler. Me pregunto cuánto pagará de alquiler Luis Argüello por vivir en el Palacio Arzobispal de Valladolid. Lo que tengo claro es que este señor no pasa hambre, ni calor, ni frío. Ni se preocupa por llegar a fin de mes, ni por si puede o no dar tres comidas diarias a sus hijos, ni por buscar un trabajo digno. Ni creo que llegue a saber nunca lo que es ser desahuciado.
Estado del malestar
Tras la segunda guerra mundial, y de la mano de la socialdemocracia, el Estado de Bienestar facilitó el desarrollo económico y la cohesión social, procurando décadas de paz y prosperidad. Ahora, y de la mano del fascismo y las derechas radicales, llega el Estado del Malestar, un estado continuado y sostenido de crispación y encabronamiento muy útil para alcanzar el poder y terminar de desmantelar el susodicho estado del bienestar. El mayor problema es que, junto a éste, son la democracia y el Estado de derecho los que corren riesgo. A esta gente solo le interesa el Estado para apropiarse de él y enriquecerse. Hay muchos ilusos que no se enteran que hoy están en juego la libertad, la igualdad, la justicia social y el trabajo decente si llegan al poder los títeres de la internacional fascista, profundamente antidemócratas ellos. No hace falta ser un lince para darse cuenta del daño que la derecha y la ultraderecha pueden hacer a la clase trabajadora y a la media que depende de una nómina. ¿Ya no se acuerda nadie de la reforma laboral de 2012, hecha al dictado de la CEOE por el PP? Entonces congelaron los salarios y las pensiones o incluso las bajaron, acordaron no subir los salarios y atacaron la carrera profesional de los empleados públicos. También desestabilizaron la contratación con interinos y eventuales. Subieron los impuestos a la clase trabajadora y a las personas autónomas para bajárselos a los ricos. Son datos que están en el Instituto Nacional de Estadística a disposición de quienes quieran leer. Ya lo hicieron y lo repetirán si llegan al poder se lo han prometido a la CEOE, al poder judicial, a los bancos, a las personas ricas y al sistema financiero, sin olvidar los fondos buitre. Fue la gran obra del último gobierno de la derecha: el empobrecimiento de la clase trabajadora y el inicio del desmantelamiento del Estado del bienestar, apoyado por sus aliados del neoliberalismo. Ya lo han hecho y volverán a hacerlo. Lo han demostrado en el Congreso, votando sistemáticamente en contra de la subida del salario mínimo o de las pensiones. Allí donde gobiernan están ya desmantelando poco a poco la enseñanza y la sanidad pública por la vía de la privatización directa o los conciertos. Ya saquearon la hucha de las pensiones y lo volverán a hacer porque uno de sus sueños húmedos es privatizar las pensiones para mayor gloria de la banca y los fondos de inversión. Esta gente es de la cuerda ideológica de Milei, el que rechaza de forma absoluta el Estado de bienestar, al que considera una "herramienta socialista, inmoral y empobrecedora" y afirma que la justicia social es "una cuestión de ladrones".
¡ Que se jodan!
Son manipuladores, sectarios en estado puro, odiadores a tiempo completo y carecen de un ápice de empatía. Son carroñeros profesionales. Los mismos que mandaron reporteros a la DANA de Valencia que fueron pillados manchándose a posta de barro para ganar audiencia. Los mismos que han convertido en plató de televisión las playas de Ceuta se han lanzado desde el primer momento a la yugular de Maricarmen. Ahí está, por ejemplo, ese engendro mediático que congrega frente a la pantalla, de lunes a viernes a lo más florido de las derechas extremas patrias. Me refiero a "Horizonte", que considera que la "invasión" mediática de la Dana o de Ceuta estaba bien, pero esto de acompañar a Maricarmen no. Supongo que su temor es que el "caso Maricarmen" vaya a distraer a la gente de su interés exclusivo en la labor de acoso y derribo al gobierno. En el programa se aseguró que el desahucio estaba "organizado" para ser "instrumentalizado" y criticaron la presencia de cámaras en la vivienda. "La han utilizado de todas las formas", decía otra Carmen, la Porter, mientras que otro tertuliano, el ultra Carlos Cuesta, decía que "la culpable de lo que le ha pasado a Maricarmen es Maricarmen". Por su parte, el ultraderechista Vox, con su gracejo habitual, ha publicado un indignante tuit en el que dice: "Si se llamara Morocarmen, tendría casa". Lo prueba el hecho de que Abascal, con esa cara de moro que tiene y el no haber trabajado ni cotizado nunca al margen de la política, disfrute de un casoplón valorado en un millón de euros. Como siempre, estos aguerridos personajes, con sus títulos no reglados de Técnico Superior en Mentiras e Infamias y sus másteres en Inoculación Masiva de Odio, han prendido en redes la mecha para que los canallas con banderita muestren su naturaleza infame y miserable. "Sinvergüenza", "aprovechada", son algunos de los apelativos que le dedican estos mensajes de odio, que se apuntan a las teorías conspiranoicas que la sitúan como una "cortina de humo" del Gobierno, todo acompañado de la difusión de fotografías falsas y bulos. Con su bola de cristal con la que todo lo ven -menos su propia estupidez-, aseguran sin pudor que Maricarmen "tiene más dinero que el fondo buitre" o que "se ha pegado una vida a todo tren". Seguramente quienes escriben ese tipo de cosas dirán que no están odiando a nadie, que simplemente comparten su opinión. Pero, ¿qué otra cosa iba a ser, si no es odio, esta incapacidad de empatizar con una señora de 87 años que ha perdido la casa en la que vivió durante 70 años, pero sí hacerlo con una empresa que solo busca más beneficio? Seguramente es otra de las características de esas derechas fascistoides: odiar visceralmente a los vulnerables. Son los herederos de aquella Andrea Fabra, la diputada del PP que gritó "¡que se jodan!" en el Congreso. Fue en 2012, y lo hizo justo cuando Mariano Rajoy estaba anunciando un recorte en las prestaciones de los desempleados. Muchos fachaobreros serán pronto víctimas de ese "que se jodan". Pero mientras ser un sinvergüenza y reconocerlo en redes se percibe como fresco, sincero y original