lunes, 28 de septiembre de 2026

¡ Que se jodan!

Son manipuladores, sectarios en estado puro, odiadores a tiempo completo y carecen de un ápice de empatía. Son carroñeros profesionales. Los mismos que mandaron reporteros a la DANA de Valencia que fueron pillados manchándose a posta de barro para ganar audiencia. Los mismos que han convertido en plató de televisión las playas de Ceuta se han lanzado desde el primer momento a la yugular de Maricarmen. Ahí está, por ejemplo, ese engendro mediático que congrega frente a la pantalla, de lunes a viernes a lo más florido de las derechas extremas patrias. Me refiero a "Horizonte", que considera que la "invasión" mediática de la Dana o de Ceuta estaba bien, pero esto de acompañar a Maricarmen no. Supongo que su temor es que el "caso Maricarmen" vaya a distraer a la gente de su interés exclusivo en la labor de acoso y derribo al gobierno. En el programa se aseguró que el desahucio estaba "organizado" para ser "instrumentalizado" y criticaron la presencia de cámaras en la vivienda. "La han utilizado de todas las formas", decía otra Carmen, la Porter, mientras que otro tertuliano, el ultra Carlos Cuesta, decía que "la culpable de lo que le ha pasado a Maricarmen es Maricarmen". Por su parte, el ultraderechista Vox, con su gracejo habitual, ha publicado un indignante tuit en el que dice: "Si se llamara Morocarmen, tendría casa". Lo prueba el hecho de que Abascal, con esa cara de moro que tiene y el no haber trabajado ni cotizado nunca al margen de la política, disfrute de un casoplón valorado en un millón de euros. Como siempre, estos aguerridos personajes, con sus títulos no reglados de Técnico Superior en Mentiras e Infamias y sus másteres en Inoculación Masiva de Odio, han prendido en redes la mecha para que los canallas con banderita muestren su naturaleza infame y miserable. "Sinvergüenza", "aprovechada", son algunos de los apelativos que le dedican estos mensajes de odio, que se apuntan a las teorías conspiranoicas que la sitúan como una "cortina de humo" del Gobierno, todo acompañado de la difusión de fotografías falsas y bulos. Con su bola de cristal con la que todo lo ven -menos su propia estupidez-, aseguran sin pudor que Maricarmen "tiene más dinero que el fondo buitre" o que "se ha pegado una vida a todo tren". Seguramente quienes escriben ese tipo de cosas dirán que no están odiando a nadie, que simplemente comparten su opinión. Pero, ¿qué otra cosa iba a ser, si no es odio, esta incapacidad de empatizar con una señora de 87 años que ha perdido la casa en la que vivió durante 70 años, pero sí hacerlo con una empresa que solo busca más beneficio? Seguramente es otra de las características de esas derechas fascistoides: odiar visceralmente a los vulnerables. Son los herederos de aquella Andrea Fabra, la diputada del PP que gritó "¡que se jodan!" en el Congreso. Fue en 2012, y lo hizo justo cuando Mariano Rajoy estaba anunciando un recorte en las prestaciones de los desempleados. Muchos fachaobreros serán pronto víctimas de ese "que se jodan". Pero mientras ser un sinvergüenza y reconocerlo en redes se percibe como fresco, sincero y original

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