Cuando el fascismo alcanza el poder, inmediatamente se hace evidente que el relato avanza por un lado y la realidad social por otro. Lo vemos en la Argentina torturada por Milei. Al principio le bastó una promesa sencilla, brutal y eficaz: soportar para salir del pozo. Es la pedagogía del sacrificio. Aguantar la reducción de ingresos, la poda del gasto, la demolición de lo público, con la expectativa de una recompensa futura. Es un contrato precario basado en falsedades, como demuestran los datos no manipulados. Tras más de dos años de gobierno la inflación interanual continúa en el 32,6%, machacando así la principal promesa de Milei. Los precios regulados subieron en marzo el 5,1%. Milei mismo reconoció en estos días "problemas económicos" y pidió "paciencia". Pero, claro, pedirle paciencia tras más de dos años de gobierno a una sociedad exhausta, asfixiada por la inflación y con bajos salarios y una falta de trabajo alarmante, resulta cínico. En febrero, la industria manufacturera cayó un 8,7% interanual. La tasa de desempleo creció casi un 10% en el último cuatrimestre de 2025. Cae el consumo. El "CIS" argentino señala que el 41,3% de las familias no llega a fin de mes; apenas el 15,3% afirma que puede ahorrar. Entre las principales preocupaciones aparecen también aquí los bajos ingresos, la pobreza y -cómo no- la corrupción. Milei ganó prometiendo "dinamitar la casta, exponer a los privilegiados, barrer con los acomodos". Pero lo único que ha hecho la corrupción es cambiar de bando, liderada por su propia familia y sus amigos. Mientras, Milei sigue despilfarrando el dinero de los argentinos viajando "de gorra" por todo el mundo para apoyar a políticos ultras, participar en aquelarres fascistas, besarle el culo a Trump o apoyar públicamente al genocida estado de Israel. Así, mientras en muchos barrios y pueblos argentinos se pasa hambre; mientras otros se ven obligados a comer carne de burro; donde tanta gente pasa enfermedades sin poder medicarse... el mandatario se dió un paseíto por Jerusalén para participar, junto al genocida Netanyahu, en la ceremonia por el Día de la Independencia de Israel, donde destrozó a gritos el hermoso tema 'Libre" de Nino Bravo. Es decir, volvió a ensuciar y prostituir el término "libertad". La libertad de Milei, Ayuso, Trump y "Cía" es una concepción miserable y caprichosa que sólo busca levantar un falso decorado para servir a una facción social e ideológica en lugar de ser un valor universal, beneficiando a los privilegiados y no a la sociedad en general. Esa que sigue sufriendo.
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