sábado, 9 de mayo de 2026

Hantavirus

Todas las modas vuelven: los pantalones de campana, los vaqueros de talle bajo, las botas altas, el gloss, las necedades de Feijoo... Sólo nos faltaban las ruedas de prensa de Fernando Simón. Lo bueno de las crisis modernas es que mejoran nuestro vocabulario y nos hacen expertos en nuevos casos. Ahora hemos incorporado el término 'Hantavirus" y aparecen como setas los expertos en ratones colilargos, la geografía de Ushuaia o los protocolos de la OMS. Lo que no pasa de moda es la jeta y la estupidez de algunos. Siempre los mismos. Los mismos que hace cuatro años negaban la propia existencia del coronavirus y rechazaban cualquier tipo de medidas, ahora inventan el "hantacatastrofismo" para hacer ruido político, expandir bulos, encabronar al personal y vender diarios. Por su parte, Abascal, que sabe que su clientela le va a comprar cualquier mierda que salga de su hedionda boca, eleva su nivel de gilipollez mental y dice que "Sánchez es capaz de provocar una epidemia para que no se hable la ciénaga de corrupción". Además, el hantavirus le sirve para reactivar su propaganda xenófoba. ¡A tomar por saco la prioridad nacional! Qué viajan 14 españoles en el crucero, ¡Ahhh!, que se hubiesen embarcado en el Juan Sebastián Elcano. Con todo esto no extraña que el personal esté lleno de dudas: ¿"¿Alguien sabe si hay que ir comprando ya papel higiénico? ¿Sería conveniente limpiar el balcón por si tenemos que salir a aplaudir a las 20:00 h? ¿Cómo está la nota de corte en la carrera de epidemiología? Mientras, se sabe que la empresa del hermano de Ayuso tiene unos tests para Hantavirus cojonudos, que, en Madrid, muchos familiares han comenzado a sacar a sus ancianos de las residencias gestionadas por la Comunidad y que se dispara el número de visualizaciones de videos para aprender a hacer pan casero en Tik Tok. Yo, lo que me pregunto es por qué a los 14 españoles les mandan al Gómez Ulla. ¿Pero, no teníamos el mejor hospital del mundo de pandemias? Me refiero al Zendal, ese esperpento ayusiano que se presupuestó en 50 millones, se inauguró reconociendo un coste de 100 y al final costó 153 millones, ¿y no está operativo para esto? ¿Para qué sirve entonces, además de para los pelotazos de los amigos de Ayuso?. En fin, es casi poético que sea un crucero de lujo el que nos trae la nueva peste. Creo que sus pasajeros deberían haber salido todos los días a las ocho a la borda para aplaudir al millonario que, yendo en un crucero de lujo, acabó en un lugar con abundantes restos de pis de rata.

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