lunes, 27 de julio de 2026

Calor ha hecho toda la vida"

"Calor ha hecho toda la vida". "Sequías ha habido toda la vida" "Llover a cántaros ha llovido toda la vida". "Incendios ha habido toda la vida" ¡Gilipollas ha habido toda la vida, pero es que ahora...! Los negacionistas de que las cosas cambian son expertos en no escuchar a los que saben, pero muy dados en prestar oídos a los imbéciles, a los irresponsables, a los que tienen intereses para negar la mayor. El negacionismo irresponsable, con su rechazo consciente de datos científicos comprobados y buscando frenar soluciones o proteger intereses propios, está ya rozando la criminalidad. Usan mensajes falsos o contradictorios para confundir a la gente. Difunden bulos, faltan conscientemente a la verdad e imponen un relato falso o distorsionado, pues cuando se crean y propagan mensajes falsos o contradictorios, lo que se busca es confundir a la gente e invitarla a dudar de la verdad. Y, todo ello, para proteger beneficios económicos o políticos a corto plazo. El negacionismo climático activo, el revertir políticas verdes, está liderado por el muy "masculino" movimiento MAGA (recordemos el “perfora, nena, perfora” de Trump) y seguido por los partidos de ultraderecha, que buscan una imposición de una visión arrogante, muy dañina para la mayoría, que no tiene nada que ver con la ciencia, la verdad o la realidad que nos circunda. Es una postura animada por intereses económicos e ideológicos. Es una profunda irresponsabilidad, intolerable. Es fascinante la capacidad que tiene la ultraderecha para camuflar la irresponsabilidad bajo eufemismos y mentiras. Mentir está en su ADN. Se quema el bosque, mueren personas. Pero en lugar de hablar de negligencia administrativa, de recortes, de decisiones políticas erróneas, nos dicen que la culpa la tiene otro. El negacionismo climático es la versión institucional de taparse los ojos ante un camión que viene de frente. No es ignorancia inocente. Es estrategia. Implica recortar en prevención, desmantelar brigadas, boicotear leyes, intentar anular normativas, mentir, mentir, mentir, avisar a otros y mirar para otro lado. Significa priorizar el presupuesto de propaganda sobre el de bomberos. Se repite un guion que conocemos de memoria. Primero, se ridiculizan las alertas científicas. Después, se criminaliza al ecologismo. Más tarde, se improvisa una respuesta tardía y precaria. Y por último, se exportan responsabilidades. Y hasta otra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.