Vivimos en un mundo devorado por la corrupción moral, donde odio y cinismo se consideran discursos inteligentes y si hablas de sentimientos te tachan de buenista o de idiota. Desde que se supo que el Tech, el equipo ciclista israelí, fue invitado a participar en la vuelta ciclista a España el ejercicio de cinismo de sus responsables está siendo insuperable. El Tech está financiado por un millonario cercano al gobierno de Netanyahu, que está utilizando la técnica del sportswashing (emplear el deporte para blanquear la imagen internacional de un Estado) siempre que puede. Miles de personas pedimos a Unipublic, organizadora de la Vuelta, que anulara la invitación sin éxito alguna. El director de La Vuelta ciclista a España, Javier Guillén, un refinado canalla sin principios morales, ante las primeras protestas aseguró que presentaría una denuncia ante la policía por el boicot a Israel. "Un grupo de personas han querido boicotear la carrera y han impedido el trascurso normal del equipo en la competición. Eso es violencia", dijo. ¿Violencia? Usted es un cínico integral, un manipulador sin vergüenza, un imbécil o todo a la vez. Este tipejo lleva 60.000 muertos de retraso a la hora de entender el concepto de violencia. La Unión Ciclista Internacional también se pone de perfil, cosas que no hizo en 2022 cuando obligó a rusos y bielorrusos a competir sin bandera. De hecho, ningún organismo deportivo internacional ha promovido la descalificación de cualquier representación israelí de sus competiciones, como sí ocurrió con Rusia una vez iniciada su invasión a Ucrania. El cinismo de esta gente resulta insuperable en el caso del COI, que se "defiende" asegurando que Israel "está comprometido con espíritu olímpico". Supongo que eso lo hace Israel en relación con "el respeto de los derechos humanos reconocidos internacionalmente y los principios éticos fundamentales universales" de los que habla el COI. Esta gentuza sabe siempre el precio de todo y el valor de nada.
viernes, 5 de septiembre de 2025
jueves, 4 de septiembre de 2025
Lobo no, hiena
Resulta vomitiva la pasividad con la que el mundo está asistiendo, entre la desidia y la impotencia, a la destrucción de Gaza y el exterminio de su población. La comunidad internacional muestra un electroencefalograma moral plano. Su inacción revela que su conciencia ética permanece en coma. El gobierno israelí es un conglomerado de extremistas de derecha, ultrarreligiosos y hooligans de la idea de apoderarse -sin más- del Israel bíblico, que está ejecutando un plan de tierra quemada que nada tiene que ver con un legítimo derecho de defensa. Usa una tramposa estrategia de tachar de antisemitismo toda condena de las abominaciones que perpetran mientras ejecuta una operación destinada a la eliminación sistemática de las condiciones de posibilidad para una vida digna en Gaza, acompañada de una limpieza étnica perfectamente orquestada y avalada por EE.UU. La tierra que fue definida en su día como la cárcel más grande del mundo se ha convertido en un matadero al aire libre, avalado por el "matón" americano y con organismos internacionales y gobiernos nacionales como simples espectadores. Pero lo que allí contemplan es un miserable abismo ético, el naufragio de sus valores y de la dignidad humana. Se equivocan los que opinan que el hombre es un lobo para el hombre. No, no es un lobo, es una hiena.
miércoles, 3 de septiembre de 2025
"Mi" vida no es mi vida.
A veces, ante la expresión de alguna gente de "soy dueño de mi vida" pienso lo mismo que cuando alguien que acaba de firmar una hipoteca a 30 años dice "pues ya tengo mi casa". Pienso: "hombre, tuya, tuya..." veces hacemos justo lo contrario. Nuestra vida depende de tantos factores, de tantas cosas, de tantos "otros"..., que a veces la conducimos por senderos que no nos gustan, rodeados de ruido y prisas, con una identidad basada en la competición, haciéndonos creer que es lo normal, conviviendo con gente que nada nos importa. En esta sociedad dominada por el ritmo acelerado y la productividad constante, tomarse las cosas con calma parece casi un acto de rebeldía. Vivimos atrapados en una rueda en la que siempre hay algo que hacer, un plazo que cumplir o una meta que alcanzar. El tiempo libre se ha convertido en un lujo y la pausa en un pecado capital. Todo tiene que ser rápido, eficiente y rentable, como si vivir despacio fuera una pérdida de tiempo. Hoy en día, tomar el sol en silencio, sin más tarea que respirar, es un acto revolucionario. Me he dado cuenta -creo que a tiempo- de que parar no es rendirse, es recuperar el control, que elegir un ritmo más lento es una forma de resistencia ante este sistema, que priorizar el sosiego, el disfrute y el bienestar no es flojera: es supervivencia. Si no frenas de vez en cuando, la vida se te escapa sin darte cuenta. Llega un punto en que cada día es igual al anterior y que escapar limitadamente de tu rutina es una fiesta. Al final te das cuenta con 60 años de que no sabes en qué momento se te fue la vida, que ésta se resume en nacer, crecer, intentar vivir, pagar una hipoteca, darte cuenta que es una mierda y morirte. Pues antes de llegar a eso recuerda que la vida no se ha hecho para comprenderla sino para vivirla... despacio.
Los 5000 dólares del Cerdo
Ya conocemos los planes de Trump, ese cerdo megalómano, para Gaza. Ofrece un cheque de 5000 dólares a todo aquel que acepte irse. Su plan para gestionar la Franja una vez que el genocida Netanyahu decida que ya tiene suficiente, que ya no le queda mucho más que bombardear y destruir, más personas que asesinar, más niños que matar de hambre. Esa es la gran "solución" de estos miserables tras dos años de genocidio, de muerte y de vergüenza. Vergüenza por el silencio y la inacción de quienes podían haber hecho algo, haber parado esta barbarie, haber impedido la aniquilación de un pueblo que lleva casi dos años bajo las bombas y la muerte... y que no han hecho nada. Vergüenza por todos aquellos que con su apoyo o su silencio son cómplices de esta barbarie. A los gazatíes que el asesino Netanyahu no haya matado ya, Trump les ofrecerá dinero, calderilla en realidad, y una serie de "subvenciones" durante unos años para que le despejen el terreno y, entonces sí, levantar esa monstruosidad que ya nos enseñó hace unos meses gracias a la inteligencia artificial y a la que llamó la Riviera de Oriente Medio. Un resort a todo lujo para aquellos que no tengan ningún escrúpulo en acudir a esa tierra plagada de muertos y de horror para relajarse y tomar el sol. La joya de la corona de un estado, el sionista, que no tiene escrúpulos para hacer negocios sobre las cenizas de un exterminio.
martes, 2 de septiembre de 2025
ASALTO A LA RAZÓN
Para una sociedad basada en la producción -para beneficio de algunos- y el consumo incesante de mercancías la razón, el pensamiento, la reflexión, son cuestiones superfluas y prescindibles. La peste del totalitarismo amenaza con desatar una epidemia de sinrazón favorecida por el sistemático desprecio al pensamiento, el sentimiento, la empatía y todo lo que nos hace humanos. Estamos asistiendo impávidos a una reedición corregida, y no se sabe si aumentada, del asalto a la Razón. Y la esperanza de resistirlo pasa por el diálogo, esa rareza en la era digital debido a la prevalencia de la comunicación rápida e informal a través de medios como chats y mensajes de texto, que han sustituido la oralidad y reducido los espacios de conversación cara a cara. Se ha convertido en un tópico la imagen de dos o más personas juntas, enfrascadas cada una en su móvil, tablet u ordenador. Si entre sus cuerpos hay apenas unos centímetros, sus consciencias distan años luz. Se dice que dos no discuten si uno no quiere, pero es necesario que los dos quieran para entablar un diálogo fructífero y no de sordos o de besugos, lo cual entraña privilegiar la variable ética sobre la instintiva. Y eso es un problema porque somos seres cada vez más instintivos, más impulsivos, atenuando así nuestra capacidad humana de reflexionar, elegir y cooperar. Eso explica muchas, muchas cosas.
Banesa, Sorra
Leo en una pintada: "Banesa, Sorra". No me asusta la ortografía. Nuestra sociedad está fracasando miserablemente en la educación de ciudadanos libres, solidarios, responsables, tolerantes y racionales. Sería conveniente plantearnos que la proliferación de zafios borregos no ha sucedido por generación espontánea y que no puede traer nada bueno en el futuro. Y no me refiero sólo a esos zánganos asilvestrados que no necesitan ser adoctrinados por los medios de manipulación masiva, los grotescos payasos del grito y las cloacas más o menos tenebrosas de las redes sociales. A éstos, si la naturaleza les hubiese otorgado el don de la reflexión, podrían haber concluido que a ellos, por ejemplo, lo que les han arrebatado esos inmigrantes que tanto odian, no ha sido el trabajo sino su puesto en las clases de Lengua española. Eso por no hablar de las de Filosofía, Ética o Historia. Letras y ciencias sociales, filosofía y arte contribuyen a que nos conozcamos más y seamos mejores. El gran atributo del hombre es el de interrogarse. Husmear y meter las narices en todos los rincones, rastrear los secretos más recónditos allende sus limitadas dotes perceptivas y sensitivas. Por eso, creo que los que se niegan el saber y la reflexión tienen alguna falla en su humana naturaleza. Sin embargo, a pesar del océano de ignorancia que nos rodea, debemos estar orgullosos del acervo acumulado por la Humanidad en su andadura. Lástima que a cada vez más gente eso le importe un carajo.
lunes, 1 de septiembre de 2025
Ya están aquí
Ya están aquí, haciendo lo que mejor saben, lo que siempre han hecho, lo único que saben hacer: amenazar, insultar, amedrentar, agredir. "Varios encapuchados asaltan a menores migrantes cerca del centro de Hortaleza ". "Un grupo de ultraderechistas agrede al periodista Román Cuesta frente a su casa". "B. Ndongo -Vox- llama prostituta a Silvia Intxaurrondo". "Jaime de los Santos -portavoz del PP- llama prostituta a una periodista". Lo de Ndongo y los Santos no es una salida de tono: es un ataque directo, machista y peligroso contra unas periodistas. Cuando un dirigente del PP se permite llamar "prostituta" a una periodista en televisión, no solo la insulta a ella, señala a todas las mujeres que alzan la voz y pone diana sobre quienes les incomodan. La ultraderecha vive de fabricar insultos. No tiene un proyecto social, ni un modelo económico viable más allá de blindar sus privilegios. Lo suyo es degradar al adversario con palabras que funcionan como armas arrojadizas: feminazi, okupa, chavista, perroflauta, mena, liberticida. No son simples exabruptos, son una estrategia. El insulto se convierte en un arma. El lenguaje, en trinchera. Quien defiende derechos humanos es tratado de ingenuo patológico. Quien rescata migrantes se convierte en "negrero". Quien exige justicia social es acusado de "chavista". Pero cuando se pronuncia la palabra precisa -nazi-, el artificio se derrumba. Los mismos que agreden a diario claman persecución. Los verdugos se disfrazan de víctimas. Prefieren autodenominarse patriotas y esconderse tras la bandera de la que se han apoderado. Lo que no soportan es el término que los conecta con dictadores, con las fosas comunes, los campos de exterminio y la memoria del horror. Su gramática es simple: licencia absoluta para insultar, hipersensibilidad cuando se les devuelve el espejo. El tertuliano vociferante, el diputado inflamado o el troll digital comparten la misma dramaturgia: degradar al otro y exigir respeto solemne para sí. El fascista no llora porque se le insulte, sino porque ha sido reconocido.