Una jueza ha ordenado su detención por no atender sus citaciones. Me refiero a Vito Zoppellari Quiles, otro de esos "super patriotas" con orígenes extranjeros (su padre es un italiano, con raíces también en Argentina) que sobreabundan en los partidos de ultraderecha. Los conversos han sido siempre lo peor. Su abuelo fue un destacado empresario del sector del calzado y el último alcalde de Elche durante la dictadura franquista. Quiles es el típico niño de papá, un "Cayetano" venido a más. Un mediocre absoluto formado en un colegio del Opus de donde fue “invitado a irse” de debido a sus malos resultados y a su pésimo comportamiento. Aunque se presenta como periodista, lo cierto es que se marchó de la Universidad Complutense con asignaturas pendientes. ¿Para qué, si en este país uno puede vivir muy bien del insulto y la mentira? Quiles es un cobarde que se siente arropado, un vividor, un tipejo que busca titulares, monta escenarios fascistas, apela al discurso identitario, al nacional-patriotismo, al rechazo a la inmigración y al relativismo de derechos. En el fondo, es una mala copia, una versión doméstica, low-cost, de lo que Charlie Kirk representó en EE.UU. Su tarjeta de presentación es un discurso que atenta contra los derechos humanos, contra la igualdad o la dignidad de las personas. Él se presenta como activista pero no deja de ser un vulgar fascista, un mercenarios de las derechas radicales que ha aprendido a monetizar el odio. Su trabajo consiste en provocar, en acosar, en explotar las polémicas que el mismo crea, en inventar y propagar bulos y mentiras. "Trabaja", codo con codo, con otros fascistas, otros vividores, otros sinvergüenzas como Javier Negre o Alvise Pérez. Va de la mano de fascistas históricos como José Luis Roberto, un fascista puro... y de puticlub, pues llegó a ejercer de presidente de la Asociación Nacional de Lugares de Alterne. Esta joyita fue detenido, pero no condenado, por poner dos bombas en locales independentistas. En el presente, dirige varios gimnasios que han sido investigados por peleas ilegales y gestiona una empresa de seguridad que acumula muchas denuncias por agresión. Pero fue condecorado por la Policía Nacional en Valencia. Esto explica muchas cosas. A las cosas hay que llamarlas por su nombre. Quiles no es un activista de nada. Quiles es basura fascista financiada por partidos de la derecha y encumbrado por los medios ultra. Es un tipo que acumula, al menos, siete investigaciones judiciales por presuntos delitos contra el honor, revelación de secretos, estafa, odio, injurias y calumnias... Pero él, como buen fascista, llama "cacería judicial" a lo que son causas abiertas por cosas como humillar a una persona con discapacidad. De momento tiene orden de busca y captura pero, qué apostamos que está "policía patriótica" no es capaz de dar con él. Este tipejo es el prototipo de ese fascismo que actúa de yunta para unir a un puñado de mediocres, acomplejados, ignorantes, mercachifles y sociópatas.
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