viernes, 31 de julio de 2026

Eufemismos

Las palabras no son neutras. Las palabras y las frases que utilizan las élites políticas y económicas neoliberales intentan que la ciudadanía se comporte de ciertas maneras que a ellos les conviene, sobre todo para que adopte opiniones y comportamientos sin que los poderosos tengan que ejercer la fuerza de manera obvia. El lenguaje es la primera y más necesaria arma del capitalismo neoliberal. Las élites económicas y políticas logran dominar a la población mediante el lenguaje, consiguen perpetuar y extender una visión única, acorde con los intereses que persiguen. Ellos son los que elaboran el marco desde el que la sociedad contempla los problemas que atañen a la sociedad. A través de las estrategias lingüísticas de los poderosos, la población ha llegado a creer -por ejemplo- que este tiempo de gran enriquecimiento de unos pocos es, en realidad, una crisis, de la que todos (las clases medias, los pobres o los precarios) somos igual de responsables. Con la puesta en marcha del mayor eufemismo neoliberal, las "reformas estructurales", se trató de justificar el mayor atraco en contra de las clases medias trabajadoras. Y lo consiguieron al lograr que muchos ciudadanos aceptasen medidas que benefician a los perversos intereses del capital a costa de los trabajadores. El perverso lenguaje neoliberal lo contamina todo. Han hecho del eufemismo el elemento troncal de su discurso en el intento por diluir mediante la palabra el duro efecto que sus medidas generan en la mayor parte de la población, sobre todo en la parte más vulnerable. Hablan de "flexibilización laboral" para referirse a prácticas que recuperan viejas formas de explotación de trabajadores. Para ellos flexibilizar es igual a precarizar. Hablan de "modernización del Estado" para justificar su adelgazamiento a favor de la empresa privada. Hablan de "colaboración público-privada" para maquillar el desvío de fondos públicos para beneficio del interés privado. Hablan de "empleo de calidad" para referirse a las condiciones laborales cada vez más precarias basadas en contratos indefinidos que valen igual que el papel mojado. Llaman "ajustes estructurales" a los recortes salvajes. Llaman "acomodamiento de precios relativos" a la espiral inflacionaria. Llaman "deslizamiento tarifario" al brutal aumento de las tarifas de servicios públicos y privados". Para ellos no existe la desigualdad, prefieren hablar de "dispersión de ingresos". Hablan de "Libertad Inmobiliaria" para referirse a convertir la vivienda en una máquina de extracción de rentas. Llaman "independencia financiera" a hipotecarse hasta las cejas para comprar pisos que otros no podrán comprar jamás. Presentan a los enfermos como sujetos que "abusan del sistema". Muchos eufemismos esconden claras manipulaciones como "rescate",  un término para esconder la entrega de dinero público para solventar los problemas causados por la incompetencia o las malas prácticas especulativas del sector privado.  “austeridad” o “deuda”, la normalización de la precariedad laboral, extender la culpabilidad entre quienes son despedidos y van a parar al paro o gobernar en base al miedo son algunos de los aspectos analizados por la autora. Para ellos "austeridad" significa la reducción brutal del gasto público, la contracción del Estado de bienestar y el recorte de servicios sociales básicos como salud y educación. "Cambio climático" es una obsesión de la izquierda que ésta ha convertido en una agenda ideológica. "Pensiones insostenibles" no es otra cosa que el intento de privatizarlas. "Libertad de expresión" significa derecho a difamar. "Pensar distinto" es justificar negacionismos y mierdas fascistas. "Derecho de opinión" es tener patente de corso para crispar en las tertulias". Y así todo. Con lo fácil que es llamar a las cosas por su nombre: hijos de puta a los tenofachas; genocida sionista al Estado de Israel; guerra de exterminio a la guerra táctica; imbéciles a los negacionistas o habilidad con dos pulgares y ni un dedo de frente a la digitalización.



jueves, 30 de julio de 2026

El campo está "abandonado""

Dicen muchos "agricultores", de esos que en su vida han doblado el lomo, que nunca han pisado un terrón recién salido de un surco, que sólo recorren su finca subidos en su todo terreno, que al "campo lo tienen abandonado" y por eso arde. Que si no fuera por ellos... Leo que "le retiran 70.000 euros de la ayuda por Joven Agricultor a una joven". Ello tras una inspección rutinaria en la que la chica, que guiaba a los inspectores, se perdió 20 minutos buscando su propia finca; la tuvieron que guiar a través del móvil; demostró no tener ni idea de lo que allí se producía ni de qué trámites tuvo que hacer para pedir la subvención; ignoraba que obligaciones adquiría; dijo que lo que quería era comprarse un tractor y -además- se descubrió que tenía una farmacia. Leo que "la Guardia Civil investiga a un alcalde de Vox como presunto responsable del incendio de Guadalajara por cosechar en su finca cuando estaba prohibido". Leo que "la Guardia Civil ha detenido a dos personas como presuntos responsables del incendio de Almorox, en Toledo". Estaban soldando una estructura metálica en su finca y provocaron el fuego. Ese día el riesgo de incendio era extremo y esa actividad estaba prohibida. Leo que "el operario de una empresa de maquinaria provocó el gran incendio de Ávila". Su empresa fue contratada por una asociación de ganaderos local para abrir un camino para las vacas. No se podían hacer esos trabajos pero alguien no podía esperar. Leo que "Ayuso se compra un ático de seis millones". Mientras dice que no hay dinero para los bomberos y los tiene sin contrato y a 1.300 euros al mes, ella se gasta seis millones en un ático de lujo frente a la vivienda de sus padres. En el incendio de Madrid, Ayuso se quitó de enmedio. Ahora Feijoo sale a justificar lo que ha pasado con no sé qué mierda de estos "nuevos fuegos torbellino" que ni él mismo entiende. Quizá hubiera sido mejor que hubiese salido a esclarecer cómo es que el gobierno de Ayuso desvió más de 40 millones destinados a la prevención de incendios forestales y la mejora del servicio de bomberos para gastárselos en vaya usted a saber qué otras "prioridadades": Reclutamiento de curas. Informes sobre los derechos de los no nacidos.  Más contratos con la Quirón. Circuitos de Fórmula 1. Hospitales de la Señorita Pepis. Clases para que los niños aprendan a poner banderillas. Obra pública faraónica. Publicidad institucional. Áticos de lujo... El campo no está abandonado, está en manos de irresponsables.

Qué pereza pensar

Hay que reconocer que el "Sistema" es muy inteligente. Tanto, que se esfuerza en que seamos más tontos cada día. Por supuesto, en beneficio propio. Cualquier experto en psicología sabe que buscar explicaciones complicadas genera ansiedad, que sobrepensar nos fatiga. La solución del sistema es sencilla: "No te compliques la vida, no pienses. Ya pensamos nosotros por ti". El resultado es la banalización y la simplificación excesiva de la realidad, producto de una cultura rápida que premia el consumo inmediato y cómodo de mensajes. Las redes sociales, la prisa diaria y la sobreinformación reducen los temas profundos a frases cortas o etiquetas vacías. Se prefiere ver un vídeo corto o escuchar un podcast que leer. Y, si lees, mejor quedarse en el titular o, como mucho, en la entradilla. Tenemos prisa por consumir datos sin buscar el trasfondo. Se fomenta la cultura del estímulo rápido: Los formatos visuales cortos premian el entretenimiento antes que el análisis. Esto induce a la pereza intelectual, a tolerar que piensen por ti. Resulta más cómodo repetir un lema simple que estudiar un problema difícil. La condición actual de los medios de comunicación parece ser la de la hipersimplificación para el consumo inmediato, la llamada “tiktoktificación” del discurso. Para el Sistema no somos únicamente consumidores de información; nos ha convertido en yonkis de una forma muy concreta de información: aquella que ofrece la recompensa inmediata de creer que comprendemos un mundo extraordinariamente complejo mediante explicaciones extraordinariamente simples. Da igual que la base sea la verdad o el bulo. Como toda adicción, esta también modifica nuestros hábitos. Cada nueva dosis de contenido breve reduce progresivamente el umbral de atención necesario para enfrentarnos a ideas complejas que exigen tiempo, matices e incertidumbre. ¿Cuál es el problema? Pues que los fenómenos sociales, económicos y ambientales que requieren nuestra atención rara vez caben en vídeos de treinta segundos. Consiguen así que pensar deje de ser un proceso y pase a convertirse en un gesto. Cada vez más gente asume ideas como si de un dogma de fe se tratase. La desinformación, la manipulación, el bulo, encuentran entonces un terreno especialmente fértil y deshumanizar al adversario resulta extraordinariamente sencillo: deja de ser una persona para convertirse en una caricatura. La espectacularización del debate público está empobreciendo la conversación y el propio universo de ideas de esta sociedad. La presencia en las tertulias de mercenarios ideológicos y de advenedizos de la opinión; el abuso de lemas y eslóganes; la apropiación que muchos periodistas hacen del las consignas o argumentario de los partidos para conformar su opinión; el tono crispado que se utiliza..., favorecen procesos de radicalización y la sustitución del razonamiento por las emociones menos elaboradas, favoreciendo el componente de animalidad. La complejidad y el pensamiento crítico son percibidos, cada vez más y por más gente, como irrelevantes, anacrónicos o incluso inútiles, tildando a intelectuales, divulgadores, analistas y científicos de soberbios. "¡A mí me va a decir éste lo que tengo que pensar"¡, dicen los ignorantes más soberbios. Y, acto seguido, se amorran a su móvil para que el algoritmo les ofrezca una recompensa inmediata en forma de dosis de dopamina en el siguiente contenido corto o video viral, eliminando cualquier interés por profundizar en cualquier tema. Porque profundizar exige interés por el conocimiento y la verdad, tiempo, esfuerzo y la posibilidad incómoda de descubrir que uno estaba equivocado.

miércoles, 29 de julio de 2026

Ser tonto es una condición.

Ser tonto es una condición. Ser imbécil es una decisión. Si los bosques gritaran mientras se consumen, quizá algunos se darían cuenta de lo imbéciles que son. Pero solo crepitan. Y ese sonido, al parecer, no compite con la estéril y cansina bronca política o con el último estúpido gurú de internet explicando que la Tierra es plana, las vacunas enferman y el cambio climático es una conspiración para vender coches eléctricos y una alucinación de los "ecohistericos y su agenda ideológica". Menudos mostrencos. No saben que detrás de cada gran incendio no hay terreno: hay siglos, hay tiempo, hay equilibrio natural. Hay vida. Cada gran incendio calcina nuestra salud y nuestro futuro. De estos necios sólo escuchamos frases pronunciadas con la seguridad de quien jamás ha dejado que un dato científico le estropee una absurda opinión. Están tan al margen del conocimiento que "creen" -ellos no piensan, sólo creen- que su opinión tiene salvaguarda legal, "saber" no. "Los incendios siempre han existido" ululan, pero no aportan ni un solo dato, no ofrecen ningún matiz no aportan ninguna explicación. La diferencia entre una persona informada y un negacionista es que la primera cambia de opinión cuando aparecen las pruebas; el segundo cambia de canal, pero no su soberbia de ignorante. Ante un incendio está gente sólo ve el paisaje y su repercusión en el turismo o el negocio agrario, porque tratan los bosques como si fueran decoración para monetizar o nicho de negocio. Ni se les ocurre pensar que cuando arde un bosque no solo desaparece la vegetación: Se esfuman también insectos, anfibios, aves, mamíferos, hongos y microorganismos que sostienen un equilibrio del que depende, entre otras cosas, nuestra comida. También desaparece una inmensa fábrica biológica que captura dióxido de carbono y produce oxígeno. Ni se les ocurre pensar que en un incendio se pierde la infraestructura natural que limpia el aire, retiene y regula el agua, enfría el clima y hace posible la vida. Sólo están pendientes de sus estúpidas ideologías y del. dinero. Dinero para hoy, miseria para mañana. La naturaleza no lee comentarios en X ni vota en las urnas pero es víctima de esos negacionista que basan su andamiaje mental en unos cuantos vídeos de cuarenta segundos y un "cuñao" con conexión a internet. Y se suman a esa rémora de borregos que aplauden al lobo, que además de mirarlos con hambre y desprecio, no tiene vergüenza.

España arde por los cuatro costados.

España arde por los cuatro costados. Arde como todos los años, pero más que todos los años, peor que todos los años, porque las medidas para prevenirlo no se toman como debieran. Porque se prefiere invertir en otras cosas. Porque se privatiza lo público para beneficiar a la empresa privada. La mayoría de los medios aéreos para extinción están en manos del "cártel de los incendios" que consiguió la exclusividad del servicio gracias a mordidas. Un histórico consejero del PP valenciano fue condenado por participar en una trama corrupta para alterar la adjudicación de los contratos de extinción de incendios en el sector de la navegación aérea. Porque no se limpian los bosques amparándose en la mentira de que la ley lo prohíbe. Porque el 70% de la propiedad de montes está en manos privadas y a sus dueños "nadie les dice lo que tienen que hacer en su casa". Porque el cambio climático -ese que muchos niegan- está aquí y corre más que el propio fuego. Porque a los bomberos forestales se les contrata temporalmente por cuatro perras y se les mantiene con convenios caducados y sueldos congelados desde hace años. Porque las empresas privadas que los contratan no les dan formación, no les proporcionan el material adecuado ni los medios necesarios. Porque los partidos de la derecha están firmando pactos para rechazar lo que ellos llaman "agenda ideológica medioambiental". Porque la forma adecuada para prevenir y extinguir incendios demandarían una inversión pública alta y constante en un momento en el que la mayoría de la población babea ante las promesas de bajar impuestos. Mientras, los responsables hibernan en sus despachos con calefacción invirtiendo en iluminaciones, fiestas y cabalgatas. En verano, encienden su aire acondicionado y rezan para que no haya incendios y, si los hay, se afanan en construir un relato, con su cinismo iletrado, y una iconografía mórbida para una sociedad palurda que se traga casi todo. Se desplazan al lugar de incendio, lo bastante lejos para que no les afecte el calor y el humo, y allí se afanan en lucir palmito con un "outfit" especial para incendios. Allí comienzan también a sacudirse sus responsabilidades e intentar cargarlas en la espalda de otros. Bueno, algunos como Abascal pasan los incendios criticando desde su yate en la costa asturiana y apoyando a su alcalde acusado de provocar un incendio en Guadalajara por incumplir las normas. Y Feijoo, el día que se ampliaba la emergencia nacional por los incendios a Toledo -además de Ávila y Madrid- se fue a Santiago a pasar el día del apóstol, para después mostrar su supina ignorancia o su amor por la mentira -o ambas cosas- culpando a "leyes restrictivas" de impedir el desbroce y la prevención, algo que defiende la extrema derecha y desmienten ilustres juristas, ingenieros de montes, expertos en gestión forestal y, en general, la gente decente y bien informada.

martes, 28 de julio de 2026

Hasta el moño de egoístas

Estoy hasta el moño. Me crispa. Me hastía verlos. No sé si os habéis fijado, pero en este mundo hay mucha gente y muy pocas personas. Cada vez más gente vive en un eterno "su majestad el bebé"; es decir, que vivimos rodeados de adultos que no quieren abandonar la fantasía narcisista de haberlo sido todo para sus padres. Con tanto narcisista es imposible que esta sociedad viva en armonía. Hemos creado una sociedad egoísta, en el mal sentido de la palabra, si es que la palabra egoísta tiene alguna acepción que no sea creerse el centro del Universo. El nuevo deporte nacional es quejarse. De todo. Con un aire de superioridad moral, un tono de enojo e irritación y un trasfondo de populismo barato. Vivimos los incendios forestales más graves y extensos de la historia. Ninguna sorpresa para los que les duele la boca de advertir sobre las consecuencias del cambio climático. Ese que muchos de los que ahora se quejan con la yugular hinchada niegan. Esos que aprovechan la presencia de una cámara para quejarse de todo: "Nos han dejado solos. Nos han abandonado. Nadie ha venido a ayudarnos. Nadie hace nada". Eso pese a que en la zona están presentes más  medios que nunca para intentar controlar un fuego incontrolable, que afecta a decenas de miles de hectáreas con frentes de decenas de kilómetros. Ahora se ha dado un paso más: se ha emprendido un ataque inmisericorde contra los bomberos, contra los mandos y los miembros de la UME, contra miembros de las fuerzas del orden y protección civil. Los que despotrican -algunos- lo hacen en un estado de tensión y nerviosismo. El fuego ha afectado a sus propiedades, sus negocios, sus pueblos. Pero no todo vale. Mucha gente pretende encontrar dos coches de bomberos delante de su casa, para proteger su propiedad, sus vehículos, sus animales... Mucha gente pide medios, muchos más medios. Y que éstos estén a su disposición. Todo el mundo pide: más medios, más servicios, más personal, más ayudas, más todo. Pero casi nadie quiere dar. Todo el mundo se queja de los impuestos, y muchos votan a los que prometen reducirlos. Todos exigen que se prevenga, que se haga, pero se quejan cuando se les imponen obligaciones. Las derechas, esas que incumplen sus obligaciones respecto a las políticas forestales, las que congelan presupuestos para tal fin, las que maltratan laboralmente a los bomberos forestales -esos a los que exigen que arriesguen su vida por un contrato temporal de 1300 euros- ofrecen como única aportación que se eleven las penas a los que provocan incendios. Pero, ay... A las dos de la tarde se inició el incendio forestal de La Mierla, en Guadalajara. Unas horas antes Rubén Marchamalo cosechaba cereal en su finca, al lado del pinar. Fue visto hablando con el conductor de un camión del grano mientras la cosechadora estaba trabajando. Al día siguiente las autoridades señalaron a la cosechadora de cereal de los Marchamalo como responsable del inicio del del fuego que acabó calcinando 35.000 Ha (el 95% dentro de un parque natural). Días después se convoca una concentración anónima en defensa de Marchamalo, el alcalde de VOX de Robledillo de Mohernando. Porque esa gente que acusa a otros de no hacer nada tiene muy claro que, a ellos, "nadie les va a decir lo que pueden o no pueden hacer" en sus casas, sus fincas, sus pueblos.


A esa hora, según eldiario.es, Ricardo Jiménez, alcalde de La Mierla (PSOE), coincidió con Marchamalo a 500 m de la finca. El alcalde de VOX 

lunes, 27 de julio de 2026

Puto internet

Somos una especie que ha basado buena parte de su desarrollo en la comunicación. Esto podría ser una ventaja en un momento donde la información circula como nunca. Pero la información es como un cuchillo, que puede servir, al mismo tiempo, para untar mantequilla o rebanarle el cuello a un semejante. Hay mucha gente que cree que el ecosistema que habita en internet es un territorio de libertad y son ellos los que toman las decisiones. Nada más lejos de la realidad. Las plataformas digitales convierten la aparente libertad de elección en un sofisticado mecanismo de control: creemos actuar espontáneamente cuando, en realidad, nuestras preferencias son moldeadas por sistemas cuyo modelo de negocio consiste en captar nuestra atención y mercantilizar nuestros datos. Pero hay algo peor: lo que mucha gente cree que les ayuda a relacionarse, en realidad les aísla. Antes de las redes la presencialidad era la norma, nuestra identidad dependía en parte de la validación directa de los demás y moldeábamos el yo a partir de las interacciones y de las respuestas inmediatas que nuestro comportamiento generaba en quienes nos rodeaban, entrando así en una negociación constante con el colectivo. Si tenías un comportamiento reprobable para el grupo, eras rechazado y acababas cambiando de conducta o buscando otro grupo. Ahora, en el espacio digital, seguimos reuniéndonos, "debatiendo" e informándonos, pero lo hacemos dentro de infraestructuras cuya arquitectura y normas son definidas por actores privados. Y, a menudo, interactuamos con completos desconocidos, gentes de toda ralea y condición: De gente educada a auténticos gañanes, de personas equilibradas a increíbles energúmenos, de individuos francos a otros falsos, interesados, faltones o, directamente, sociópatas. Y, para colmo, el tecnofeudalismo se comporta como una oligarquía global de empresas que controla el flujo y la propiedad de los datos. En la práctica, ello implica decidir quién es visible y de qué manera lo es, premian unos comportamientos comunicativos y penalizan otros, favorecen determinadas ideologías sobre otras... ¿Dónde está en estas condiciones la libertad? Yo te lo digo: en el infantil imaginario de esa gente que cree que a la defensa de derechos se va cabalgando sobre un unicornio rosa.

Calor ha hecho toda la vida"

"Calor ha hecho toda la vida". "Sequías ha habido toda la vida" "Llover a cántaros ha llovido toda la vida". "Incendios ha habido toda la vida" ¡Gilipollas ha habido toda la vida, pero es que ahora...! Los negacionistas de que las cosas cambian son expertos en no escuchar a los que saben, pero muy dados en prestar oídos a los imbéciles, a los irresponsables, a los que tienen intereses para negar la mayor. El negacionismo irresponsable, con su rechazo consciente de datos científicos comprobados y buscando frenar soluciones o proteger intereses propios, está ya rozando la criminalidad. Usan mensajes falsos o contradictorios para confundir a la gente. Difunden bulos, faltan conscientemente a la verdad e imponen un relato falso o distorsionado, pues cuando se crean y propagan mensajes falsos o contradictorios, lo que se busca es confundir a la gente e invitarla a dudar de la verdad. Y, todo ello, para proteger beneficios económicos o políticos a corto plazo. El negacionismo climático activo, el revertir políticas verdes, está liderado por el muy "masculino" movimiento MAGA (recordemos el “perfora, nena, perfora” de Trump) y seguido por los partidos de ultraderecha, que buscan una imposición de una visión arrogante, muy dañina para la mayoría, que no tiene nada que ver con la ciencia, la verdad o la realidad que nos circunda. Es una postura animada por intereses económicos e ideológicos. Es una profunda irresponsabilidad, intolerable. Es fascinante la capacidad que tiene la ultraderecha para camuflar la irresponsabilidad bajo eufemismos y mentiras. Mentir está en su ADN. Se quema el bosque, mueren personas. Pero en lugar de hablar de negligencia administrativa, de recortes, de decisiones políticas erróneas, nos dicen que la culpa la tiene otro. El negacionismo climático es la versión institucional de taparse los ojos ante un camión que viene de frente. No es ignorancia inocente. Es estrategia. Implica recortar en prevención, desmantelar brigadas, boicotear leyes, intentar anular normativas, mentir, mentir, mentir, avisar a otros y mirar para otro lado. Significa priorizar el presupuesto de propaganda sobre el de bomberos. Se repite un guion que conocemos de memoria. Primero, se ridiculizan las alertas científicas. Después, se criminaliza al ecologismo. Más tarde, se improvisa una respuesta tardía y precaria. Y por último, se exportan responsabilidades. Y hasta otra.

Ola triunfos derecha

Asistimos, en medio mundo, a una cadena imparable de victorias electorales de la derecha. Pero detrás de ese giro a la derecha creo que se esconden, más que una conversión ideológica, la ira, el miedo, la inseguridad y una profunda crisis de la democracia. Y la ignorancia. Las políticas educativas animadas desde la OCDE, con su visión economicista, el fomento de conceptos empresariales en la escuela pública, la reducción del currículo y la priorización de mecánicas de evaluación sobre el aprendizaje real, han hecho bien su trabajo. Para entronizar gobiernos de derechas radical ya ni tan siquiera se necesitan buenos líderes. Basta presentar a un imbécil, a un narcisista enfermizo como Trump; a figuras excéntricas y de extrema derecha como Bukele; a sociópatas enloquecidos como Milei; a personajes rastreros y serviles como Corina Machado o a mediocres que sólo sirven de florero político, como el "hijo del cura", para hacerse con el poder. La izquierda lo tiene difícil. Quien vive con miedo, inseguridad o un exceso de incertidumbre, es menos receptivo a los mensajes sobre justicia social. Sobre todo en un mundo forjado a golpe de individualismo y cada vez más egoísta. Los populistas autoritarios ofrecen un relato más sencillo: orden inmediato, un enemigo visible, "prioridad" para quien los vote, uniformidad, fronteras cerradas... El relato es falso pero la gente prefiere comprar la promesa del paraíso que les será otorgado sin mover un dedo. El éxito electoral de la derecha tiene muchas causas. Surge de la ignorancia, de una educación deficiente, de la manipulación informativa, del sometimiento a las redes, del cansancio ante la corrupción y de la sensación de que nadie escucha a la gente común. Muchos ciudadanos no votan necesariamente por "amor al puño de hierro". Votan porque llevan décadas sintiéndose ignorados. La opción autoritaria entra precisamente en ese vacío y promete lo que los partidos tradicionales ya no parecen poder ofrecer: control, claridad y orden. Pero nadie se pregunta a cambio de qué. Los medios de comunicación y las redes sociales desempeñan un papel muy importante. El panorama mediático en muchos países está fuertemente concentrado en manos de grupos económicos y élites políticas. Así, las voces conservadoras, favorables al mercado y contrarias a la izquierda suelen tener más peso en el debate público. A veces, casi un monopolio. Muchos influencers, que viven muy bien de monetizar todo lo que hacen, difunden ideas de derecha en internet y desprecian la cultura. Las redes sociales son decisivas en este sentido: para un alto porcentaje de la población el lodazal de las redes sociales constituye la principal fuente de noticias. Donde ganan las derechas populistas las instituciones se debilitan, los derechos y las libertades se recortan y la ira se acumula. La democracia sigue funcionando en la superficie, pero por debajo se resquebraja. Tras las elecciones una mitad gana por poco, la otra queda atrás con resentimiento y se siente excluida mientras se aplican políticas revanchistas, contrarias al interés público, xenófobas, homófobas... Lo que queda es división, estancamiento económico y bloqueo político. Las élites ganan y los demás pagan las consecuencias. A veces, de manera irreversible. Trump acaba de anunciar, bajo la apariencia de una medio broma, que se presentará a un tercer mandato. Eso lo prohíbe su constitución. Pero, qué más da.

viernes, 24 de julio de 2026

cha, cha, cha

Los más estúpidos niegan el cambio climático o, al menos, opinan que el aumento de la temperatura global, el incremento de catastrófes como sequías o inundaciones o la escalada de la magnitud de los incendios forestales tenga que ver con la intervención humana. Seguramente creen que la culpa la tiene -por este orden- el gobierno, los ecologistas, el feminismo, los inmigrantes, la cultura progre, el que mató a Manolete y el Chachachá. No hay que ser muy listo para darse cuenta de que el aumento de los días de calor extremo y los continuos récords de temperatura crean una situación crítica en gran parte del territorio con la proliferación de incendios forestales, incluso en años húmedos. Antes de que se iniciase el verano buena parte del territorio estaba ya más seco que el ojo de un tuerto. Por eso, el negacionismo climático de una parte de las derechas, además de estúpido, es de una irresponsabilidad insultante. Y los pactos firmados por PP y VOX, que incluyen el rechazo a lo que los ultras llaman la "agenda ideológica" medioambiental y la revisión o exigencia de derogación de normativas de cambio climático, son ya de una irresponsabilidad criminal. Pero a ellos les da igual. Saben que pase lo que pase, hagan lo que hagan, se van siempre de rositas. Sólo hay que acordarse de los más de 200 muertos de la Dana de Valencia y de las "risitas" de Mazón cuando le preguntan por su responsabilidad. Es más, ellos ven éstas catástrofes como una oportunidad de negocio político. Basta con sacudirse sus responsabilidades y echarle la culpa al Gobierno mientras se ocultan las propias. Conviene no olvidar que las CC.AA. tienen las competencias exclusivas en la prevención y extinción de incendios forestales en sus territorios. Madrid es una de las regiones que no ha aplicado la norma estatal de 2024 que garantiza una serie de derechos para los bomberos. Los bomberos denuncian carencias de dotaciones y efectivos, la falta de trabajos preventivos alrededor de las poblaciones y el escaso seguimiento de los planes de actuación municipal ante emergencias por incendios forestales. Estas personas se juegan la vida en su trabajo pero su convenio sectorial está caducado desde "2008"; sus salarios están congelados desde 2010 y se sitúan en torno a 1.300 euros. Aproximadamente, cuatro de cada diez bomberos en la Comunidad de Madrid trabajan únicamente en la temporada estival: cuatro meses al año. A partir de ahí, en vez de hacer labores de limpieza y mantenimiento de los bosques, al paro. Hay un dato demoledor: mientras la Comunidad de Madrid invierte 7 euros por habitante en la gestión de incendios, la de Castilla-La Mancha invierte 60 euros. Luego llega Ayuso con su chaleco de "estamos trabajando" y sus pantaloncitos cortos, como si estuviese de visita turística, y pide declarar el nivel 3. ¿Por qué alguien tan celoso de sus competencias las cede al gobierno, sabiendo además que el nivel 3 no dota de más medios, simplemente cambia la dirección operativa, que pasa de la comunidad autónoma al Estado?. Respuesta para despistados: Lo que si cambia es la responsabilidad penal en caso de que suceda algo, lo que significa que "apartarse de la gestión" puede tener beneficios penales en caso de que suceda algo grave. Ya aprendieron de lo de Mazón.

jueves, 23 de julio de 2026

Calor y calentura mental

Apenas llevamos un mes de verano astronómico y ya estamos en la tercera ola de calor. La Aemet ha confirmado que este mes de junio ha sido el más caluroso de la historia en Córdoba. Durante la segunda quincena de junio, Córdoba capital ha registrado 11 días con temperaturas superiores a los 40 grados, siendo la máxima de 43,1 grados. En lo que va de julio, ni un solo día la temperatura máxima ha bajado de 38º C y, por el contrario, diez veces ha alcanzado o superado los 40⁰ C. En Granada se han superado los 44,5 ⁰ C. Como resultado, llevamos un verano terrorífico de incendios forestales: Este año se han registrado ya 343 incendios, frente a los 129 del anterior, y se ha triplicado la zona afectada en comparación con el mismo periodo de 2025. La superficie forestal quemada en lo que va de año se ha duplicado en las últimas dos semanas y se acerca ya a las 120.000 hectáreas, más del triple que en el mismo periodo de 2025. Volvemos a ser el país de la Unión Europea con mayor superficie forestal quemada en lo que va de año, con una cifra que representa casi el triple que Francia, el segundo país del ranking con 35.270 hectáreas. Sólo el incendio de Guadalajara supera ya las 32.000 hectáreas. ¡Datos. Científicamente obtenidos. Contrastables. Ciertos. Irrefutables! Frente a ellos, gente absolutamente mediocre, ignorante, necia y radicalmente sectaria como Mariló Montero, dice en un programa de Antena 3 y sin ser cuestionada ni refutada (¡Qué sorpresa!) que "están politizando los incendios cada vez que Sánchez va a uno de ellos a decir que es por el cambio climático, que es un discurso solamente para atacar a aquellos que dudan del cambio climático". Y añadió, con el desparpajo propio de un ignorante engreído sin conocimiento ni vergüenza: "El cambio climático es una evolución del mundo desde su origen al resto", tras lo cual se dedicó a lo único que sabe: culpabilizar al gobierno. Así, no es de extrañar que Pedro Piqueras haya contado que, hace unos días, se le acercó una señora para decirle que "Sánchez envía drones a provocar incendios" y que los periodistas son unos mentirosos". Seguramente esta señora se informa en los telediarios de Vicente Vallés, oye la COPE, lee los titulares de La Razón y OKdiario, se documenta con los programas de Iker Jiménez y Nacho Abad, se entretiene viendo las pseudo tertulias de El Hormiguero, sigue a una variada pléyade de negacionistas, vota "banderita" y cree que el energúmeno zote de Mariló Montero es una buena y honesta periodista. A lo mejor el aumento de "la calor" tiene que ver con la calentura mental que afecta a cada vez más gente.

Facherío actual

Una parte importante del "facherío" actual está producido por la notable incapacidad de una parte -no menos notable- de la sociedad para procesar de forma correcta la realidad y por una cultura política paupérrima. Creo que este facherío es más una expresión "cultural" del tecnocapitalismo y una actitud reactiva y rencorosa que un programa político elaborado. Unos entran en este universo empujados por el miedo, por la vía conspiranoica, el individualismo o el antiintelectualismo practicado por los ignorantes. Todos ellos suelen carecer de un pensamiento político articulado, pero terminan orbitando alrededor de figuras y marcos de ultraderecha. Este ecosistema se fabrica en redes, programas y tertulias donde se mezclan denuncias contra "las élites" con historias sin contrastar sobre inmigración, okupación, feminismo o "dictadura progre". Se ha creado un circuito donde circulan contenidos negacionistas, conspiranoides y antiintelectuales, todo adobado con emociones básicas, bulos y mentiras a tutiplén. Los referentes políticos e ideológicos son personajes mediocres, interesados, sin ideas propias y con unos principios más débiles que el blandiblú, que van de Santiago Abascal a Iker Jiménez, pasando por influencers, deportistas, cantantes y famosillos de tres al cuarto. Un par de eslóganes ocurrentes, un manojo de frases hechas -da igual que reflejen o no la verdad-, unas cuantas citas sacadas de los envoltorios de azúcar de los bares y unos cuantos "enemigos" claramente señalados, y sobra para ir tirando ideológicamente. El resultado es una subjetividad reaccionaria que se siente "libre pensadora", cuando no sabe lo que es la libertad ni piensa, mientras rechaza sistemáticamente la ciencia, la verdad, la solidaridad y la justicia social. Esta fusión entre atraso cognitivo, cultura de la conspiración, narcisismo individualista y deriva hacia posiciones de ultraderecha, es el caldo de cultivo del facherío. No se trata de militantes doctrinarios de la ultraderecha, sino de personas formadas en un ecosistema donde el pensamiento crítico ha sido anulado y sustituido por una mezcla de autoayuda, conspiracionismo de baja intensidad, narcisismo, un individualismo que -paradójicamente- empuja al gregarismo servil y odio al saber experto. En esa burbuja, la política entra como merchandising: un eslógan mil veces repetido, una pulsera, una bandera, un tuit faltón, un meme, un vídeo adoctrinante...  El resultado es un espécimen que desprecia la lectura, que ridiculiza el conocimiento y la investigación social pero que da por buenas noticias sin fuente y comentarios compartidos en un canal de mensajería cifrada.

miércoles, 22 de julio de 2026

¿Sólo fútbol?

Yo, llega un momento, donde ya no sé distinguir la OTAN de la FIFA, ni si el Foro de Davos no es otra cosa que la antesala del festival de Eurovisión. Se ha puesto de moda decir que en la final del Mundial "ganó el fútbol". ¿Y quién querían que ganara, la canción de Israel, el equipo de petanca de Andorra, la última peli de Almodóvar o Feijoo las presidenciales de EE.UU.? El fútbol es deporte, pero este Mundial ha sido deporte y geopolítica barata al celebrarse en los EE.UU. de Trump. Ese imbécil que desprecia el español. Aunque ha sido la FIFA la responsable del protocolo que no permitía preguntas en español. Trump dijo que los españoles eran "mala gente", "una causa perdida" y que no quería "tener nada que ver con España. ¿No querías españoles? Pues toma dos tazas. Había que ver las caras de Trump e Infantino tras el gol de España. ¡Verás si no vamos a poder coronar campeona a la Argentina de nuestro amigo Milei! La cara de Trump abucheado camino de entregar la copa era un poema. Quizá fue eso lo que intentó evitar Milei con su ausencia. Si solo es fútbol, ¿por qué el movimiento MAGA se ha preocupado en vender la mentira de que el equipo español quería que Trump lo celebrara con ellos? en lugar de que este señor es el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro? Si solo es fútbol, ¿por qué se miró a otro lado cuando algunos jugadores argentinos exhibieron una pancarta reivindicando la propiedad de las Malvinas? ¿Por qué la bandera de Palestina no se podía mostrar en el estadio pero sí había banderas de Israel? ¿Por qué causalmente Israel terminó asesinando al trabajador humanitario palestino que organizaba las retransmisiones del Mundial en Gaza? Donde, por cierto, se celebró la victoria de España como si fuera propia. Si solo es fútbol, ¿por qué Feijoó aprovechó para decir que había socios de Sánchez que no apoyaban a la selección? Entre ellos Junts, ese partido "antiespañol" con quienes el PP quiere ahora tender puentes. Si es sólo fútbol¿por qué Rajoy, con un comentario racista contra los jugadores franceses, crea un problema diplomático? ¿Por qué el tuit de Muñoz -otra mema con pedigrí- diciendo que "España vuelve a conquistar América"? Si es sólo fútbol y éste ha ganado, ¿qué hacen los ultras multiplicando los ataques racistas e islamófobos contra Williams y Lamin? ¿Cómo estos enfermos mentales pueden ligar el triunfo de España con su casposa "prioridad nacional". Váyanse ustedes a la mierda con su forma de entender el fútbol y la vida. Almacenan tanto odio que son incapaces de disfrutar viendo cómo medio mundo apoyó a España, desde Gaza a México, de Egipto a Cabo Verde, de Colombia a Bélgica o Noruega, de Inglaterra a Marruecos… No valoran vivir en un país querido por gentes de tan diferente raza, lengua o credo. Que alivio no tener imágenes de un asesino como Netanyahu apoyándonos con nuestra bandera.

martes, 21 de julio de 2026

Prioridad intelectiva

En la web, las redes conceden derecho de palabra a legiones de idiotas que antes desvariaban en el bar tras dos o tres copas, los parroquianos les invitaban a ir a dormir la mona y no causaban mayor daño. Hoy, sin embargo, esas voces tienen el mismo espacio que la de cualquier experto o de un premio Nobel. Y claro, pasa lo que pasa. Las redes son la demostración palpable de que la peor inflación que afecta al mundo actual es la del imparable incremento de gilipollas. Todos vimos la deplorable actuación, propia de un narcisista enfermizo, de Trump en el acto de entrega de la Copa del Mundo. Pero, mensajes de cuentas cercanas a Donald Trump, dan una versión totalmente distorsionada de lo ocurrido  entre el mandatario y los jugadores de la Selección Española. Muchas cuentas cercanas al movimiento MAGA han inventado una realidad paralela en la que los jugadores españoles deseaban celebrar con Trump. Una cuenta llamada "Inevitable West", con casi 400.000 seguidores y a la que siguen Vox, Milei y Abascal dijo sobre este momento: "El equipo español quería que Trump se quedara y levantara el trofeo con ellos". Y añade: "Los liberales NO quieren que veas esto". Miles de kilómetros más al sur, en Argentina, las redes sociales que frecuentan los que apoyan a Milei se han llenado de conspiraciones y estúpidas excusas para no reconocer la superioridad futbolística de la Selección española sobre una Argentina que, ni supo jugar, ni supo perder. Así, estos necios afirman que el partido estaba completamente arreglado desde antes del partido. que el balón comenzara a rodar. Dicen que la Albiceleste habría sido coaccionada u obligada desde las altas esferas a perder el encuentro, lo que justificaría, bajo su punto de vista, el bajo nivel mostrado por el equipo. Algunos perfiles han vinculado la penosa imagen de Argentina con estrambóticas teorías sobre presuntos rituales masónicos en las entrañas de la FIFA. Han hablado de un oscuro pacto político internacional para perjudicar a Argentina. Han afirmado que el árbitro esloveno favoreció descaradamente a España. Aquí, las redes ideológicamente homologables a esas otras, "amigas de Milei", ya decían que no íbamos a ganar porque Pedro Sánchez es gafe. El Observatorio Español del Racismo recogió más de 40.000 mensajes de odio en redes sólo en el mes de junio y el Mundial ha disparado el racismo e islamofobia en redes, sobre todo hacia Lamine Yamal. Ya con la Copa del Mundo en la mano, algunos ponían la "racistada" de que la selección española era una "broma de mal gusto" porque estaban Lamine Yamal y Nico Williams sin el color de piel que les gustaría a ellos. No descartemos que las derechas extiendan el concepto de prioridad nacional también a la selección. Y, de camino, declarar no seleccionables a los jugadores, vascos, catalanes, de ideas progresistas o demócratas en general. Y volver así a esa gesta de la selección española de fútbol durante el franquismo: un sólo título: la Eurocopa de 1964. No me extraña que Francia haya aprobado la prohibición de redes sociales para menores de 15 años. Yo aprobaría también la prioridad intelectiva y mandaría al ostracismo a tanto ignorante, necio, imbécil y gente de mala baba que pueblan las redes.


domingo, 19 de julio de 2026

Selección

Javier Bardem fue muy criticado durante el partido de España - Austria por no haber llevado puesta la camiseta de la Selección. Las críticas venían de esos ultrapatriotas que "piensan" que no se puede amar a tu país si no exhibes continuamente colores y banderitas. Es como negar a alguien sus principios cristianos por no lucir, bien visible, una cruz. Estos "criticones" lo tienen fácil cuando hablan de alguien que saben que no comparte sus ideas. Porque, para ellos, el problema es ese: que no tengas sus mismas ideas. Presumen de amar la libertad pero su única obsesión es imponerle a los demás su forma de pensar y sentir: sus ideas religiosas, sus ideas políticas, sus ideas sobre la familia, el derecho al aborto, el derecho a la muerte digna... Presumen de amar a su país, pero resulta absurdo pensar que se puede amar a alguien o algo que no se conoce. Y muchos de ellos son grandes ignorantes de la historia, la geografía, la literatura, el arte, la música y, en general, de la cultura más básica de su país. Pero ellos lo solucionan adornándose con la bandera de España, porque en el fondo no aman a su país sino que están entregados a una ideología que se envuelve en una bandera. A ellos les digo que la unidad se construye desde la aceptación de la pluralidad y que pretender la uniformidad lleva a la misma negación de España. Porque, les guste o no, España ha sido, y sigue siendo, un país plural. Les guste o no, nuestra selección es una metáfora de la pluralidad, donde caben blancos y negros; españoles de padres españoles o de padres inmigrantes; andaluces, catalanes, vascos, gallegos, castellanos o canarios; hijos de albañiles, electricistas, empleados de supermercado o limpiadoras; procedentes del campo o la ciudad; de ideas conservadoras o progresistas. Aplaudo a Borja Iglesias cuando dice "prefiero pagar más y vivir en un país en el que me gusta lo que se hace con ese dinero". Y hago mías las palabras de Bardem cuando dice: "Creo en una España donde todas las personas, con independencia de su origen, lengua, cultura, identidad sexual o creencias, puedan sentirse parte de un proyecto común basado en la igualdad, la justicia social y el respeto mutuo. Un lugar consciente de que su historia, su riqueza cultural y su diversidad territorial no son una amenaza, sino uno de sus mayores patrimonios" Y cuando esos ultra amantes de la patria celebren el triunfo de la selección como "suyo" porque para eso "yo soy español, español, español" y porque son expertos en apropiarse del mérito de lo que otros consiguen, yo seguiré pensando que es el triunfo de los que se han esforzado, los que han corrido, los que han luchado para que la diversidad y la pluralidad, puestas juntas a trabajar, sin distinción de razas, credos, colores, lugares de origen o ideas, consigan objetivos comunes. Las estrellas de la selección se han conseguido desde la diversidad y en democracia.

jueves, 16 de julio de 2026

Labrarse el futuro

Hubo un tiempo donde no se hablaba de futuro sino de porvenir. Esta palabra se utilizaba para referirse a la esperanza, las expectativas o la fortuna que aguardaba a una persona. Había que "labrarse un porvenir". El horizonte y la esperanza, lejos de ser un mero paisaje, eran una invocación al cambio. Entonces, el futuro no se esperaba como una consecuencia inevitable del paso de las horas; se reclamaba como una conquista. La paradoja, sin embargo, estalla al advertir que los sectores más reaccionarios de la sociedad también reclaman el futuro, aunque sus promesas no apuntan a nuevos tiempos. Cuando la ultraderecha se apropia de la necesidad de cambio, logra atraer a jóvenes que aplauden la promesa de un "renacer" que mira hacia un pasado convenientemente ficcionado. El problema es que la la nostalgia ha desplazado a la esperanza como emoción políticamente productiva, sustituyendo el deseo de porvenir por el apego a un pasado imaginado, convenientemente sometido a filtros y photoshop ideológico. Es inquietante que tantos jóvenes busquen su porvenir a través de una mirada nostálgica al pasado. Aunque quizá debamos hablar de melancolía en vez de nostalgia. Melancolía como tristeza vaga, profunda y permanente, a menudo sin causa aparente, que provoca apatía y desgana. Qué, a diferencia de la tristeza común, se caracteriza por una añoranza persistente por el pasado y la incapacidad de disfrutar el presente. En este sentido, la melancolía es una herida abierta y paralizante. El melancólico no sabe exactamente qué ha perdido, porque lo que añora es una ilusión. Y, en este caso, una falsedad que otros fabrican con fines políticos. La melancolía, entonces, no extraña el ayer por lo que fue, sino por lo que bocas interesadas le dicen que fue. Es la falsa conciencia de una pérdida que no existe realmente, que solo forma parte de la memoria ficticia que algunos fabrican para exaltar su ideología. La gran tragedia es que esa parálisis melancólica ha terminado por parasitar a quienes menos pasado tienen para recordar: la juventud. Esa cuyas biografías se han cincelado a golpe de desempleo crónico, de pandemias, de alquileres inalcanzables y de la sospecha de que eso de la "escalera social" es una trola. Es en ese sustrato donde florecen posiciones como las de esos jóvenes que añoran un franquismo que nunca vivieron y que desconocen a nivel de ignorancia profunda, o de influencers de la "retrofeminidad" que monetizan su vida en Internet. Estas formas de estar en el mundo sólo pueden entenderse como una reacción a la cancelación capitalista del futuro. El gran logro de la ultraderecha reside en su capacidad para redirigir la angustia por el presente, eximiendo de culpa a las dinámicas devoradoras del capital para arrojar la sospecha sobre la izquierda y el progreso. Pero mirando una foto tan antigua como falsa no nos vamos a labrar un futuro.

sábado, 11 de julio de 2026

Los estúpidos negacionistas

Cuando ya hay doce cadáveres calcinados, cuatro personas ingresadas en una unidad hospitalaria de grandes quemados y, al menos, otras veinte desaparecidas, es irrelevante el ruido que puedan generar los estúpidos negacionistas, tanto si lo son por su supina ignorancia como si ejercen para justificar mejor su apoyo a determinados intereses económicos. De momento están en silencio. Seguramente preparando una nueva andanada de bulos, mentiras y gilipolleces varias que les permitan culpabilizar a otros y eludir la responsabilidad que les corresponde por su criminal actitud. Andalucía enfrenta su peor incendio pocos días después de que PP y Vox pactaran rechazar lo que, cínicamente, la ultraderecha llama "agenda ideológica" medioambiental. Eso pese a que España es uno de los territorios de Europa más castigados por la crisis climática y el que tiene mayor cantidad de superficie quemada: Casi la mitad de la superficie quemada en 2025 en la UE fue en la península ibérica. Pese a ello, PP y Vox acaban de firmar un pacto de gobierno que apuesta por continuar con políticas "que blindan las tradiciones" más nefastas, negando y ridiculizando los riesgos reales del cambio climático. Que éste ha modificado las condiciones físicas y meteorológicas de las tierras ibéricas haciendo que España tenga que enfrentarse a fuegos cada vez más virulentos y difíciles de controlar, sólo pueden negarlo los más irresponsables, los más cínicos o los más estúpidos. Sólo ellos pueden negar que el incremento de temperaturas que implica más sequías prolongadas supone ya, más que olas, mareas de calor. Sólo ellos pueden negar que el pasado verano fue el más caluroso jamás sufrido en la Península; que en él tuvimos 55 días de calor extremo entre el 1 de junio y el 31 de agosto; que ya tenemos incendios de sexta generación, incendios que crean sus propias condiciones atmosféricas... Ellos siguen con la sobreexplotación del mito del pirómano, con el mantra del "abandono" del campo, con la manipulación del concepto de la España vaciada que ellos mismos favorecen con sus políticas... Mientras, ocultan la falta de una correcta gestión forestal en las comunidades que gobiernan, las criminales políticas que aplican respecto a los bomberos forestales. Por supuesto, callan sobre la estructura de las tierras boscosas de la península, con tres cuartas parte de ellas en manos privadas y con amplios terrenos dedicados a especies comerciales, como el pino y el eucalipto que son auténticas bombas incendiarias. Nunca les oirás criticar a las grandes explotaciones cinegéticas que no gastan un céntimo en limpiar el bosque. Ni, por supuesto, reconocer que su apoyo a la ganadería intensiva, en contra de la extensiva, evita que esta pueda "limpiar" los campos. No les oirás hablar de cómo montan mecanismos carísimos de lucha contra los incendios para proteger negocios privados. Ni oirás a Juanma Moreno, tras presumir de la modernización del Infoca basado en el incremento presupuestario, explicar por qué  entonces la evolución de las plantillas y los indicadores de gestión forestal van a la baja. Antes de necesitar los votos de Vox para gobernar, Juanma Moreno consideraba que las políticas climáticas eran necesarias en "una comunidad autónoma muy vulnerable a la amenaza del cambio climático". Hoy mete en su gobierno a los que dicen que el cambio climático es un invento y las medidas para combatirlo una "agenda ideológica" de la izquierda. Que el próximo incendio nos coja confesados.

jueves, 9 de julio de 2026

Los nuevos santos inocentes

Las nuevas dictaduras ya no ponen el poder en manos de generales, no utilizan la violencia explícita, ni encierran en campos de concentración. Ahora son expertas en manipulación. Distorsionan la información hasta convertir la mentira en verdades a fuerza de ocupar las cabeceras de los medios de difusión que han comprado. Su objetivo es el ciudadano acrítico, el que tiene pocos conocimientos y una pobre cultura general, el ciudadano temeroso o desclasado, el rencoroso, el propenso a ser un hooligan de cualquier ideología. El ciudadano crítico es un peligro para ellos, hay que reconvertirlo en súbdito obediente que no pregunte. No debemos olvidar que el fascismo clásico se nutría de desclasados, obreros ignorantes o burgueses venidos a menos que odiaban a los aristócratas pero aspiraban a imitarlos. Las nuevas dictaduras utilizan el falso patriotismo envueltos en banderas, para vender la patria al mejor postor y de paso quedarse con la comisión. Este nuevo poder -llamado neo-liberal- presume de odiar las ideologías, sobre todo la socialista, por una simple razón: no quieren repartir sino acumular riquezas. Proclaman que el Estado no debe intervenir y defienden la libertad, pero la libertad del más rico, que según su ideología es el que debe mandar. Las redes sociales -que dominan- han sustituido a la información veraz y las tertulias al debate. Ambas engañan a los "poco pensantes", inoculando un conformismo que bloquea cualquier avance. Prefieren retornar a un pasado, en el que el pobre era sumiso, bajaba la cabeza y pedía perdón antes de abrir la boca. Cada vez más, veo por todas partes a clones de "Paco el Bajo" -el personaje de Los Santos Inocentes- gentes que aceptan el destino que sus nuevos señores políticos le tienen reservado. Han asumido, sin saberlo, el papel de el esclavo domado perfecto, pues ni siquiera llegan a la resignación. Es como si las putas redes y las manipuladoras tertulias les hubieran mutilado la voluntad, obligándoles a asumir su condición de modernos esclavos con una gran naturalidad y sumisión. Pero Paco el Bajo está muy presente en estos días. La distancia entre las clases pudientes y el estrato social más bajo sigue aumentando, aunque mucha gente no lo quiere ver. Quizá porque han sido serviles toda la vida, han estado humillados y derrotados durante toda su existencia y ahora no lo ven porque las banderas, las mismas que los pudientes han ondeado siempre para defender sus privilegios, les nublan la vista y las entendederas. Cuando sus señoritos gobiernen y reclamen los derechos más básicos tendrán que oír la frase del señorito Iván: "las ideas de esta gente, se obstinan en que se les trate como personas, y eso no puede ser...”.

miércoles, 8 de julio de 2026

Ultraderechista

Trump está de vuelta, demostrando lo que es: un asqueroso prepotente, un gañán, un inepto con aspiraciones a emperador, un gánster, abusador de mujeres, estafador en serie, protector de las peores dictaduras y un imbécil integral rodeado de gusanos que se arrastran ante él y les ríen sus estupideces. Está tan acostumbrado a mentir que lo hace con total descaro, insultando a cualquier mediana inteligencia. Primero miente sobre Meloni. Dice que le suplicó hacerse una foto con él y se la dio por lástima. Cuando ésta lo niega reclama una "orden de alejamiento". Para él, si las mujeres no dejan que un famoso -como él- "les coja el coño" (lo dijo en 2005), entonces son unas mentirosas o están locas. Después, como Netanyahu lo tiene "cogido por los huevos" por lo que sabe de él, vuelve a romper el alto el fuego con Irán, reinicia sus ataques y llama a los iraníes escoria y gente enferma, jodiendo otra vez la economía mundial. Como España se niega a responder a su chantaje de comprar el armamento a sus empresas, nos vuelve a atacar. Dice que España es un caso perdido, un aliado terrible, y anuncia que va a ordenar romper toda relación comercial. Y, por supuesto, sigue empeñado en apropiarse de Groenlandia. Más cerca, la ultraderechista Le Pen fue de nuevo condenada por corrupción, está vez por malversar fondos del Parlamento Europeo. Y otro ultraderechista, el británico Nigel Farage, está siendo investigado por el Parlamento investiga por 40 cargos de corrupción y 5 millones de libras esterlinas en donaciones ilegales para consolidar su patrimonio inmobiliario. Deberían tomar nota los que todavía se creen que la ultraderecha viene a luchar contra la corrupción. ¡Qué ingenuos! Por su parte, la televisión pública húngara deja de emitir noticias y emite una nota pidiendo disculpas por años de "mentiras" durante el mandato del ultraderechista Orbán. Allende el océano, un juez prohíbe salir de Argentina al exjefe de Gabinete de Milei, investigado a Adorni por enriquecimiento ilícito, la adquisición de propiedades y las diferencias patrimoniales registradas en sus declaraciones juradas. ¿Qué creíamos que era esto de la ultraderecha? Otra ultraderechista, la senadora paraguaya, Celeste Amarilla (nótese la contradicción), ha dicho de Mbappe que es un "bruto que ni siquiera aprendió a escribir. En lugar de la leche de su madre, chupó cocos y lo más culto que ha oído en su vida son los chimpancés”. Es el nivel de esta gente, alcanzado con una sabía combinación de corrupción económica y moral, mentiras y odio. Es lo que nos espera.

lunes, 6 de julio de 2026

Espejo y alma

No me entra el sueño. Prefiero entrar en el sueño. Allí no hay nada demasiado claro, excepto niebla, para proyectarse en un futuro en el que tampoco puedo depositar una gran esperanza. Ello porque, como casi todos, quise cambiar el mundo pero ahora sólo espero salir de este que sufrimos con dignidad. Venimos de un pasado que, sorprendentemente, para muchos no existe y nos adentramos en un futuro incierto donde sólo podemos esperar que un día puedan distinguirse, entre falsas estrellas, las estrellas verdaderas que quizá ya no existan. Digamos que quien escribe lo hace para salvarse. Confía en que sus versos le sobrevivan. Más incluso: confía en pervivir en el poema. No tengo pruebas, pero tampoco dudas. Esa ambición ingenua, ese temor, esa desorientación y esa vulnerabilidad resultan de verdad emocionantes, una alegoría triste y bella de la existencia humana que yo resumiría en una frase: "siempre estaré allí, sólo, con mis ideas y la verdad". Durante el recorrido por la vida, la real y la imaginada, la sufrida y la anhelada, una especie de nebulosa formada por recuerdos, sueños y pensamientos nos envuelve. Por momentos vamos perdiendo la voz e incluso la presencia, de modo que en la última parte de ese tránsito aparecemos desdibujados, casi fantasmales. Entonces sólo estamos en conciencia. Sea como sea, la vida no es sueño, transmite una emoción y una complicidad que no debería de pasar desapercibida para nadie. La templanza y la sabiduría son nuestros mejores aliados para la lucha. La valentía de reconocerse sombra es necesaria porque, a veces, nos miramos en el espejo y no vemos nada. Aunque peor es el miedo de mirarse al espejo temiendo que en vez de ver tu rostro veas tu alma.

sábado, 4 de julio de 2026

Hacerse preguntas

Decía la letra de una canción del argentino Indio Solari que "el tonto nunca puede oler al diablo". La verdadera ignorancia no es carecer de información, sino despreciarla y aceptar sólo lo que otros te dictan. El ignorante no es dado a hacerse preguntas. Y hacerse preguntas es el motor de la conciencia y tiene mucho que ver con la capacidad de las personas para madurar y ser responsables. A mí me gusta hacerle preguntas a la historia que, a diferencia de ciertos despojos humanos que frecuentan el Parlamento, los juzgados o los platós de televisión, no miente, no cobra y no se contradice en su turno de réplica. Ante el sin Dios político al que nos enfrentamos, minado de falacias y mentiras, yo me preguntaría: Quién conquistó la libertad de expresión, de prensa, de reunión y de manifestación?;¿Quién conquistó la jornada de ocho horas, el salario mínimo, el derecho a huelga o las vacaciones pagadas? ¿Quién implantó la negociación colectiva, los convenios, la protección frente al despido arbitrario, los ERTE durante la pandemia o el escudo social? ¿Quién hizo posible el acceso universal a la sanidad y a la educación para que todo el mundo pudiera gozar de una buena salud y para que el hijo de un obrero pudiera ser ingeniero o médico? ¿Quién peleó para que los mayores tuvieran una pensión y no murieran en la miseria y para que los dependientes no fueran una carga imposible para sus familias? ¿Quién despenalizó el aborto, la homosexualidad y el derecho a una muerte digna? ¿Quién aprobó el matrimonio igualitario y los derechos del colectivo LGTBI? ¿Quién se ha preocupado de sacar adelante una ley de Igualdad o de Memoria? ¿Quién ha puesto en Valor la lucha contra la Violencia de género? Y, ¿quién en todas esas luchas se ha puesto a cualquier avance? ¿Quién ha hecho todo lo posible por interrumpir el progreso, ha constituido una amenaza constante a la extensión de derechos, ha perseguido y mandado a la cárcel a quienes amaban de otra manera y dejado claro que la mujer es patrimonio del hombre y ambos patrimonio de Estado? ¿Quién se opone sistemáticamente a mejorar salarios, a revalorizar pensiones, a hacer avanzar los derechos de los trabajadores? Las respuestas las da un simple buscador. O esa IA en la que muchos confían para que le prepare un plan de ayuno intermitente. No es un juicio de valor. No es una cuestión de opiniones sino de verdades absolutas y hechos demostrables. Es un catálogo de conquistas de derechos, avances sociales y culturales con fecha y prueba de maternidad. No es ideología. Son hechos. Los derechos y las libertades crecen cuando gobiernan unos y se contraen cuando gobiernan otros. Que cada cual se pregunte quiénes son unos y otros.

viernes, 3 de julio de 2026

Juanmita

Juanma, Moreno, había dicho que no quería formar gobierno con Vox. Como otros presidentes autonómicos del PP que presumían de tener principios -¿verdad, señora Guardiola?-, Moreno, para seguir siendo presidente, refutó lo que hasta ahora sostenía e hizo justo aquello que él consideraba "irrazonable, insensato e incomprensible para la ciudadanía": darle a Vox un puesto en el gobierno. Y no cualquier cosa. Moreno, que piensa que los andaluces son tontos -solo así puede explicarse que le voten-, para que parezca que ha dado a Vox menos de lo que le ha dado, lo ha concentrado en una consejería "múltiple" con rango de vicepresidencia. Manuel Gavira, líder de Vox en Andalucía, gestionará la cartera regional de Turismo, Justicia, Desregulación y Administración Local. Y, por supuesto, la "prioridad nacional". Para echarse a temblar. Vox quiere destruir los avances conseguidos en los últimos años y retrotraernos al pasado. Cree que gran parte de las normas aprobadas a lo largo de las últimas décadas en España han provocado un "empobrecimiento generalizado" del país. (todo lo contrario de lo que dicen los datos y demuestra la realidad) y, por ello, aboga por una "desregulación integral" mediante la derogación de leyes. Vox propone, por ejemplo, "aligerar" el funcionamiento de la administración pública. O lo que es lo mismo, podar lo público para favorecer al sector privado. "Lo que no sea estrictamente necesario, se suprime", dicen. Los funcionarios andaluces deberían empezar a atarse los machos. Propone la formación de "mesas sectoriales de desregulación", con inexcusable presencia de asociaciones empresariales, colegios profesionales y representantes de la sociedad civil "productiva". Es decir, barra libre a los empresarios. Vox se compromete a "derogar tres normas por cada una que se apruebe", es decir, instaurar por decreto la ley del más fuerte. O el más rico. En concreto, los de Abascal identifican como prioritaria la supresión de ocho normas estatales: la ley de vivienda, la de cambio climático y transición energética, la reforma laboral, la que regula el régimen de comercio de emisiones de gases de efecto invernadero, la Ley de residuos y suelos contaminados para una economía circular, la de movilidad sostenible y parte de la de igualdad. No tiene pérdida. Ahí están todas las obsesiones de la ultraderecha. Ahí está su declaración de guerra contra cualquier norma de vivienda con trasfondo social, contra los derechos de los trabajadores, contra las políticas de igualdad o contra cualquier norma destinada a combatir un cambio climático que, estos engañabobos, siguen negando. Hace dos meses, la "prioridad nacional" era para Moreno una promesa de ilegalidad que hacía la extrema derecha populista y que él denunciaba con vehemencia. Hoy ha pasado a ser el compromiso firme de Juanma.

jueves, 2 de julio de 2026

Puto Quiles

Una jueza ha ordenado su detención por no atender sus citaciones. Me refiero a Vito Zoppellari Quiles, otro de esos "super patriotas" con orígenes extranjeros (su padre es un italiano, con raíces también en Argentina) que sobreabundan en los partidos de ultraderecha. Los conversos han sido siempre lo peor. Su abuelo fue un destacado empresario del sector del calzado y el último alcalde de Elche durante la dictadura franquista. Quiles es el típico niño de papá, un "Cayetano" venido a más. Un mediocre absoluto formado en un colegio del Opus de donde fue “invitado a irse” de debido a sus malos resultados y a su pésimo comportamiento. Aunque se presenta como periodista, lo cierto es que se marchó de la Universidad Complutense con asignaturas pendientes. ¿Para qué, si en este país uno puede vivir muy bien del insulto y la mentira? Quiles es un cobarde que se siente arropado, un vividor, un tipejo que busca titulares, monta escenarios fascistas, apela al discurso identitario, al nacional-patriotismo, al rechazo a la inmigración y al relativismo de derechos. En el fondo, es una mala copia, una versión doméstica, low-cost, de lo que Charlie Kirk representó en EE.UU. Su tarjeta de presentación es un discurso que atenta contra los derechos humanos, contra la igualdad o la dignidad de las personas. Él se presenta como activista pero no deja de ser un vulgar fascista, un mercenarios de las derechas radicales que ha aprendido a monetizar el odio. Su trabajo consiste en provocar, en acosar, en explotar las polémicas que el mismo crea, en inventar y propagar bulos y mentiras. "Trabaja", codo con codo, con otros fascistas, otros vividores, otros sinvergüenzas como Javier Negre o Alvise Pérez. Va de la mano de fascistas históricos como José Luis Roberto, un fascista puro... y de puticlub, pues llegó a ejercer de presidente de la Asociación Nacional de Lugares de Alterne. Esta joyita fue detenido, pero no condenado, por poner dos bombas en locales independentistas. En el presente, dirige varios gimnasios que han sido investigados por peleas ilegales y gestiona una empresa de seguridad que acumula muchas denuncias por agresión. Pero fue condecorado por la Policía Nacional en Valencia. Esto explica muchas cosas. A las cosas hay que llamarlas por su nombre. Quiles no es un activista de nada. Quiles es basura fascista financiada por partidos de la derecha y encumbrado por los medios ultra. Es un tipo que acumula, al menos, siete investigaciones judiciales por presuntos delitos contra el honor, revelación de secretos, estafa, odio, injurias y calumnias... Pero él, como buen fascista, llama "cacería judicial" a lo que son causas abiertas por cosas como humillar a una persona con discapacidad. De momento tiene orden de busca y captura pero, qué apostamos que está "policía patriótica" no es capaz de dar con él. Este tipejo es el prototipo de ese fascismo que actúa de yunta para unir a un puñado de mediocres, acomplejados, ignorantes, mercachifles y sociópatas.

miércoles, 1 de julio de 2026

El individualismo provoca fealdad

El individualismo es una plaga capitalista que afecta a todos los aspectos de la vida. Ahora le toca a las ciudades, que han pasado de ser ecosistemas donde las personas desarrollaban sus vidas a nichos de negocio. Qué tiempos aquellos donde mudarse a un bloque con fachada racionalista de ladrillo visto y terraza con baranda metálica, con maceteros incorporados, representaba el triunfo de una clase media de treintañeros que habían superado en bienestar a sus padres. Las calles repletas de niños, aunque escaseaban las guarderías, los colegios de primaria estaban abarrotados y una ciudad como Córdoba tenía sólo cuatro institutos públicos. Pero el "progreso" nos trajo bienestar e individualismo. La cooperación  dio paso a la competencia. Las asociaciones de vecinos se vaciaron y triunfó la política de cada mochuelo a su nido. Las calles se vaciaron de niños y se llenaron de coches. Las terrazas de las viviendas, que facilitaban el contacto con la calle y los vecinos, dejaron de tener sentido en una sociedad individualista que busca el aislamiento y comenzaron a cerrarse, a la vez que los aparatos de aire acondicionado colonizaban las fachadas. Éstos, las reformas de terrazas y ventanas y la instalación de toldos representaban el triunfo de la "soberanía testicular" frente al acuerdo comunitario. Mientras, las otras terrazas, las de los bares, metáfora moderna de la exhibición ostentosa y pública del consumo, se multiplicaban y se apropiaban del espacio común. Pertenezco a esa mayoría menguante, a esa generación, en que la vivienda estaba siempre habitada. Ahora las jóvenes parejas, agobiadas por salarios bajos y alquileres altos, abandonan su vivienda al amanecer y regresan al ocaso. Mas que vivir, duermen en casa. En muchos barrios, de los bajos han desaparecido las tiendas y negocios artesanales, siendo sustituidos sus locales por oscuras miniviviendas al servicio del negocio inmobiliario. Los centros se han convertido en parques temáticos abiertos al servicio de un turismo molesto. Los nuevos turistas no vienen a ver, vienen a hacerse notar. Los niños, pese a celebrar cumpleaños con decenas de invitados, no tienen amigos con quienes jugar en la calle y se divierten -o acipotan- individualmente con el móvil o la maquinita. Es evidente que el individualismo es una plaga capitalista que afecta a todos los aspectos de la vida. Soy consciente de que los barrios, como las personas, irreversiblemente envejecemos. Pero juntos podríamos haberlo hecho mejor. Este individualismo de obreros que no saben que lo son, aparte de estúpido, es feo.