viernes, 9 de enero de 2026

Decadencia de EE.UU.

Desmontar los mitos siempre está bien, sobre todo cuando la realidad se empeña en reventar las costuras que sostienen su trama. Eso es lo que está ocurriendo con EE.UU.: que se está derrumbando la fábula que los presentaba como el paladín de la democracia, la igualdad, la libertad y los derechos a nivel global. Tal falacia se construyó a partir de su papel en las dos guerras mundiales, olvidando que en ambas se mantuvo neutral hasta que fue atacada y convino a sus intereses. Después, sus intervenciones militares en Vietnam, Corea, Irak o Afganistán no fueron para preservar la paz, sino las típicas respuestas imperiales. Lo mismo que su papel promoviendo golpes de estado y apoyando a sangrientas dictaduras en América Latina. O a la franquista, sin ir más lejos. Pero es que ya Roosevelt declaró en 1897 que EE UU "recibiría con agrado casi cualquier guerra" porque "este país lo necesita". Al año siguiente declaraba la guerra a España. Por eso Trump no es un accidente aislado en la historia de USA. Es la repetición grotesca de un sistema que lleva siglos nutriéndose de la violencia organizada, del saqueo sistemático, de la explotación de los pueblos y de la mentira institucionalizada. Trump concentra obscenamente todo lo que el imperialismo americano produce en su fase más degenerada y decadente: el culto a las armas, la codicia sin límites, la manipulación mediática, el racismo estructural, el supremacismo y la glorificación de la ignorancia como estrategia política. Trump es el síntoma de un imperio en decadencia, de una sociedad enferma que acelera la descomposición del planeta bajo el yugo de las armas, el saqueo, el engaño, el apoyo a ideologías fascistas y la reversión de las medidas para luchar contra el cambio climático. En definitiva, la muerte misma. El mayor problema, como en todos los imperios decadentes que han existido, es que su caída será larga y dolorosa. "La combinación de decadencia en todos los ámbitos y abuso militar convierte hoy a EE.UU. en un peligro planetario: la única forma de mantener su hegemonía es por la vía militar, sometiendo países, asegurando áreas de influencia, ampliando su territorio, ignorando la existencia misma de las normas e instituciones que regulan la convivencia internacional e imponiendo la ley de la fuerza" bruta. Trump es síntoma de un imperio en ruinas que, para prolongar su supervivencia, está dispuesto a que esas ruinas nos sepulten a todos.

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