Estoy de acuerdo con Saramago cuando decía: "No es que sea pesimista, es que el mundo es pésimo". Y añado: "Y peor que se va a poner". Las anteojeras que nos han colocado y la perpetua flexión cervical a la que nos obliga la contemplación de nuestros móviles, nos impiden ver más allá de nuestro ombligo. Y, claro, se nos escapa lo más evidente. Un sujeto anaranjado, afectado por un grave Trastorno Narcisista de la Personalidad agrede militarmente y secuestra al presidente de un país soberano y, en vez de hablar de la "ejecución" de las normas del derecho internacional, entramos al trapo de discusiones bizantinas: que si Corina o Delcy; que si es más dictador Maduro o Trump; que si democracia o petróleo; que si Zapatero fuma... El sátrapa, un tipejo en el que es imposible distinguir honestidad de chulería, despejó una de las incógnitas: ¡Y una mierda, libertad! A mí lo que me mueve es el negocio.Pero Venezuela es sólo el teatro de guiñol para distraer a los niños. Un picoteo. El plato principal, la madre del cordero, es Groenlandia. Gaza y Venezuela han servido para demostrar a Trump que nadie moverá un dedo cuando se apodere de ella. Pero el "plan" es antiguo y tiene lógicas conexiones: apoderarse del petróleo, quemarlo para hacer negocio, incrementar las emisiones de CO2, acelerar el cambio climático y, con ello, el deshielo del Ártico, favorecer con ello el saqueo de los recursos de Groenlandia, abrir así nuevas rutas marítimas, dominarlas y adelantarse así a Rusia y China. La comunidad científica advierte ya sobre las terribles consecuencias de quemar las ingentes reservas de crudo de Venezuela. A las que habría que sumar los 31.400 millones de barriles de Groenlandia. Aunque lo que más interesa al íncubo del subsuelo groenlandés son las materias primas estratégicamente críticas como uranio, gas natural, níquel, cobre, oro, grafito y tierras raras Para plantar cara a China. Pero para hacerse con ellos se necesita que el hielo desaparezca, proceso que depende del calentamiento global. Y todavía hay menos que no entienden la cruzada ultra contra las energías renovables y su negacionismo del cambio climático. Además, cuando en Arizona, Florida, Texas, California o Nevada, los veranos sean como un asador de pollos, Groenlandia será un lugar ideal para convertirlo en un resort turístico a lo bestia: La Riviera Boreal, donde los nuevos siervos europeos podrán sobrevivir sirviendo a sus amos yankees.
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