lunes, 7 de septiembre de 2026

Gaia

En 1969, James Lovelock expuso por primera vez su hipotesis de "Gaia", que postula que la Tierra funciona como un superorganismo vivo que se autorregula para mantener las condiciones aptas para la vida. Después predijo que las manifestaciones extremas del clima se convertirían en la nueva norma porque la Tierra, "sintiéndose" atacada ante la presión humana y el aumento descontrolado de la temperatura reaccionaría como un organismo vivo ante el daño acumulado amenazando la supervivencia de nuestra civilización, pues es ésta la que la pone en peligro. Y lo estamos viendo casi a diario. Algunos señalarán que la naturaleza se recupera. Es verdad. El problema es que la civilización no la deja. Y Gaia se retuerce, sabedora de que hay cosas que no puede sostener, no puede autorregularse y deja de ser un espacio seguro para la vida. La de todos los seres vivos y no sólo los humanos que la atacan. De manera lenta van muriendo recursos vitales. Todo se explota. Todo se altera y deteriora. A través de una pantalla el mundo mira, pero el dolor ya no alcanza. ¿Cómo es posible que la codicia y el poder nos estén arrancando el grito ante el horror? El mundo se está volviendo irrespirable. Los agresores están logrando destruir los principios básicos de la vida: confianza, seguridad, empatía y cuidados. Cada vez que alguien renuncia a ellos y compra la deshumanización del vulnerable, se convierte en la carcoma que arrasa las vigas de un edificio. La exhibición obscena de la destrucción de Gaia, en la que estamos inmersos, y el desafío a las normas internacionales que protegen a las personas y al medio natural están dejando un clima de desamparo e indefensión que amenaza con borrar cualquier intento de rebelión ante este empuje de destrucción y muerte. Inmersos en quehacer diarios, tal vez por agotamiento o vértigo, por egoísmo o por la adopción de estúpidas ideologías, vamos dejando de mirar la destrucción de nuestro mundo, cómo van devastando la tierra, las reglas que nos han unido y hasta nuestra humanidad. Estamos firmando nuestra acta de defunción.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.