La ausencia siempre quema
y en tus manos anida su memoria.
Recordar es una tabla de salvación.
Olvidar es morir dos veces.
Cuando alguien se va
todo te parece áspero,
todo te parece vacío y gris,
como esa espesa niebla que te habita.
Galopa en su caballo el tiempo,
intenta hacer la tormenta que te encierres
en su guarida oscura
para intentar cerrar tus ojos a la viva
claridad que te sostiene.
Es entonces cuando debes recordar
que cuando alguien se va, no se va solo,
se lleva parte de tu alma
para confeccionar sus alas.
De esta manera es como puede volar junto a tí.
Y tras sus primeros aleteos
expirarán en los campos del olvido
los versos como azucenas,
volarán los besos como amapolas,
y levantarán el vuelo las inquietudes que hoy te anidan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.