Por mi trabajo me he encontrado a muchos jóvenes de pulserita larga e ideas cortas. "Patriotas", como las banderas que agitan, de todo a cien. Dicen amar a España, pero son unos absolutos ignorantes de casi todos los aspectos que la definen. No sabrían explicar cuál es su estructura político administrativa. No sabrían decirte cuántas CC.AA. existen. Y, mucho menos, cuántas provincias la componen. Mientras agitan la bandera de Ceuta serían incapaces de señalar su ubicación en un mapa mudo y, mucho menos, decir cuál es su estatus especial en la división administrativa de España. Su conocimiento de la geografía española está bajo mínimos y el de su historia, directamente, da risa. De ésta pasaríamos al bochorno si les preguntásemos sobre la cultura de su "amada" patria. Ni literatura, ni arte, ni música... ¿Qué cojones aman entonces estos orgullosos ignorantes? ¿Acaso creen que por ponerse la bandera de España de capa ya van a aprender algo? Dijo Leonardo da Vinci que "no se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama". Pero si hasta ese psicópata asesino de Hitler -ahora tan admirado por los neofascistas- escribió en su Mein Kampf que "Sólo puedo luchar por algo que amo, amar algo que respeto y respetar sólo aquello que conozco". Pero, claro, a estos patriotas de redil, no les vas a pedir que sepan lo que es el Mein Kampf. Y mucho menos que lo lean. Ni eso, ni nada. Bastante tienen con dejarse los ojos mirando sus móviles y devorar los vídeos plagados de mentiras y odio que difunden las plataformas de ultraderecha. Creo que para amar algo hay que conocerlo; si no, creo que lo que haces es idealizar o amar una mentira. Dicen que se ama con el corazón pero éste es solo un músculo que bombea sangre. La única que puede amar es la mente. Y cuando ésta tiene déficit de conocimiento y sufre de severas carencias cognitivas da como resultado un terreno abonado para el sesgo. En muchos casos, la falta de conocimiento impide que la mente mida con precisión su propia incompetencia. Esto puede derivar en una ilusión de saberlo todo. De ahí que veamos tanto ignorante que se cree saberlo todo. Tanto erial mental que se llega a confundir el sentimiento del amor con alguna emoción básica. Me pregunto cuántos de estos "amantes de la Patria" no son víctimas de un fenómeno psicológico conocido como triangulación emocional, donde la emoción del odio hacia alguien o algo puede hacer creer que amamos al que creemos su opuesto. Además, muchos deben creer que el envolverse con la bandera de su país les sirve para tapar sus carencias, su mediocridad y sus vergüenzas éticas y morales. Muchas de estas cosas las podían haber aprendido en las clases de Ética, pero seguramente estarían mirándose la pulserita o perfeccionando su zafiedad.
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