domingo, 30 de noviembre de 2025

La mala suerte de Tillman

 En abril de 2004 Pat Tillman, un exitoso jugador de fútbol americano en la NFL, murió en Afganistán. La primera versión oficial decía "muerto en una emboscada talibán tras salvar a varios compañeros". Se le convirtió en un héroe y lo cargaron de medallas póstumas. Pero su familia promovió una investigación que determinó que en realidad su muerte se produjo por disparos de sus compañeros -todos en la cabeza- "tras confundirle con un talibán". Pero había cosas muy extrañas como que esos "compañeros" quemaron su chaleco antibalas y su casco. Y alguien quemó también su diario. Sus amigos sabían que le había escrito a Noam Chomsky para "contarle la verdad" en su deseo de convertirse en un defensor de la paz. Alguno de ellos, que había leído su diario, confesó que llevaba tiempo cuestionando las razones de la presencia de EE.UU. en Afganistán, escribiendo cosas como: "Espero que esta guerra sea más que petróleo, dinero y poder. Pero dudo que sea así". Dos días antes de su muerte había escrito: "Solo estamos aquí para proteger las drogas de la CIA y los banqueros". Trump ha emprendido -dice él- una cruzada contra el tráfico de drogas en el Caribe. Inmediatamente focalizó esa lucha contra Venezuela. Hace unos días declaró formalmente a Maduro como miembro de una organización terrorista extranjera. Venezuela tiene las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, superando las de Arabia Saudita. Que cada cual ate cabos, no sin recordar antes la explosión del Maine, que sirvió a EE.UU. como excusa para declarar la guerra a España y arrebatarle Cuba, Puerto Rico y Filipinas; el incidente de Tonkin, la excusa para intervenir en Vietnam; las armas de destrucción masiva de Irak o "la confusión" que mató a Tillman.

El silencio del olivar

Nos hemos convertido en expertos liquidadores de la naturaleza, de la belleza, de la vida. Somos feroces depredadores de nuestro propio futuro y sólo parece que nos decidimos a proteger aquello sobre lo que podemos implementar un beneficio económico. La misma razón que nos lleva a alterar y destruir todo lo demás. La ciudad no es sólo el opuesto a lo natural, es su principal agente destructor. Lo vemos bien cuando en tren o en coche nos acercamos a una ciudad y atravesamos ese espacio desordenado y caótico como un trastero desordenado que es su área periurbana. Es el patio trasero donde vamos "dejando" todas aquellas cosas que resultan molestas en la ciudad. Me causa pesadumbre atravesar esos lugares, antaño zonas de campo, que hoy son secarrales repelentes a los sentidos. Mirarlos es ubicarse en medio de una nada apresada entre carreteras y nudos de autovías. Son zonas inhóspitas, sólo habitadas por una rala vegetación huérfana de contexto, roedores, insectos y algunos pájaros despistados. A menudo camino entre olivares. Hace sólo 30 o 40 años, el olivar era un "bosque" humanizado, un lugar donde campeaban las perdices y cantaba el mochuelo al caer la tarde. Hoy el olivar tradicional, el de secano, agoniza por la degradación y erosión del suelo, la reducción de las lluvias que provoca estrés hídrico y plagas que se ven agravadas por el cambio climático. Esos olivares donde tantas especies encontraban refugio, desaparecen, dando paso al olivar de regadío intensivo, adocenado, donde los olivos son como los tomates de supermercado, tan perfectos como insípidos. Donde ya tan sólo queda espacio para olivos y aceitunas, en una actividad mecánica e industrializada. Donde el aumento del beneficio se hace a costa de la pérdida de un elevado número de aves comunes, de millones de toneladas de suelo fértil, del saqueo de los freáticos y la contaminación puntual en ciertos lugares del agua y del suelo. El resultado es el silencio del olivar.

viernes, 28 de noviembre de 2025

Revisar

 Dijo Joseph Pulitzer: "Unos medios, una prensa cínica, mercenaria y demagógica producirá un pueblo cínico, mercenario y demagógico"

Vivimos tiempos cínicos donde vemos a tipejos infames decir que hay que preservar la democracia mientras la golpean sin piedad e inoculan en la mente social que la democracia no es un valor a preservar. Suelen ser expertos en manipulaciones y mentiras. Los periódicos, televisiones y radios de nuestra derecha mediática venden ya más silencios que noticias. Es la otra cara del bulo: la ocultación de la verdad. Y se hace de una forma tan descarada como se difunden las mentiras. Esta gente no tiene más interés que el de instalar el hartazgo suficiente como para que la gente abandone la política y les deje el terreno libre. Interés en que abandone toda esperanza, toda lucha y reivindicación y termine buscando únicamente protección, la que "ofrecen" los ultras. Ese es su único objetivo, no tienen otro.

Después la extrema derecha aprovecha esos hartazgos y esos miedos lógicos, los que sólo se curan con más justicia, para transmutarlos en temores irracionales, los que no tienen remedio o, mejor aún, los que sólo se remedian con acciones racistas, xenófobas, homófobas, aporofóbicas... cargadas de violencia, la pócima mágica del fascismo.

ANOTOP AT

La luz viaja más rápido que el sonido. Es por ello que algunas personas parecen brillantes hasta que abren la boca. Eso es lo que le pasa a Don Alberto. A Feijoo me refiero. No se lo que le pasa a esta criatura pero creo que lo han tangado con la operación para quitarse las gafas y no ve un pijo. Así pasa que se mira al espejo y se ve tan inteligente que intenta comprobarlo y, a veces, no entiende ni una sola palabra de lo que dice. Se cree tan humilde que cree ser el mejor en ello. Este señor es el típico que si tuviese dos cerebros, seguro que diría el doble de tonterías. La última vez que ha quedado como Cagancho en Almagro ha sido cuando en el Congreso se trabó -leer tampoco es su fuerte- en una de sus réplicas a Sánchez durante la sesión de control al Gobierno. Así, cuando intentaba pronunciar una frase elocuente le salió un críptico: "Anotop at". Inmediatamente un comité de sabios compuesto por insignes lingüistas, reputados filólogos, eruditos bíblicos, brillantes neurocientíficos, prestigiosos científicos conductuales, expertos en poliglotía, estudiosos de la Torá, los evangelios apócrifos, los Vedas y el Bhagavad Gita y lumbreras varios con doble grado en esoterismo y máster en ciencias ocultas, se reunieron para descifrar la frase. Ahí siguen. Yo, en un primer momento pensé: Ozores y Chiquito de la Calzada viven. La lucha sigue. Después pensé que el muchacho está poseído por el algoritmo de Ikea y le hace anunciar su último modelo de taburete de cocina. Tampoco descarto que sea una frase satánica, pues si la lees al revés resulta "Tapotona", la abuela gorda del topo demoníaco. Aunque quizá sea todo más fácil y sólo ocurra que este tío es un zote. En fin, qué sería de la vida sin la oportunidad de escuchar estúpidas frases.

jueves, 27 de noviembre de 2025

Para Vicente de M.J. y J.

La vida de una persona no la definen sus logros, la definen sus frutos, la cosecha que logra recoger tras una vida de trabajo. Y la de Vicente es ya a estas alturas copiosa. Hoy Vicente es ya hijo adoptivo de La Luisiana, el pueblo al que consagrado una parte importante de su sagrado ministerio de enseñar y ha entregado un largo período de su fecunda vida.

Vicente es muchas cosas pero para nosotros es, sobre todo, y además de amigo, un maestro, un buen maestro, ese que a base de desvelos puede inspirar afecto por el aprendizaje, prender la imaginación y crear esperanza.

De esos maestros que siguen creyendo que cada alumno, cada alumna, merece una oportunidad y que la escuela es uno de los últimos lugares donde todavía es posible equilibrar las desigualdades y potenciar las capacidades. De los que nos recuerdan que enseñar es un oficio tan antiguo como complejo, tan difícil como bello, y que él ha dominado a base de vocación, compromiso y corazón, hasta dejarse jirones de piel en el intento.

Vicente es un maestro de los que nos enseñan que un buen docente, antes que un técnico del aprendizaje, es un profesional con vocación de entender el mundo y guiar a otros para que también lo entiendan.

Vicente no es un maestro de 8 a 3, de maletín para pasear los "trastos" y taquilla ordenada. El es de los que ha hecho de su vocación una profesión casi artesanal y, más allá de la simple labor docente, se ha preocupado de conocer la complejidad de su alumnado, las dinámicas sociales de su entorno, las dificultades de las familias, los conflictos de convivencia, la diversidad creciente y hasta los sueños a medio hacer y los miedos que no siempre se dicen.

Vicente siempre ha sabido que antes de enseñar hay que comprender. Y comprender exige tiempo, dedicación, esfuerzo... Pero sobre todo proyectar hacia afuera una mirada limpia, comprensiva y solidaria, porque como dijo Antoine de Saint-Exupéry en boca del Principito: "Lo esencial es invisible para los ojos. Solo se puede ver con el corazón".

Los que en algún momento le hemos acompañado sabemos, como él, que entre reformas apresuradas, competencias que se enumeran como si fueran ingredientes de una receta y recortes que llegan siempre a la misma puerta, la educación no es algo que funcione por decreto ni el resultado de la gestión administrativa y laboral de un funcionario.

Vicente, por el contrario, ha ejercido una labor de filigrana, tejiendo una comunidad educativa que piense en el bien común. Entendiendo que insuflar vida a un Centro no es una técnica, es una forma de mirar y entender la sociedad. Y en esa mirada cabe la solidaridad, el cuidado, el respeto, la colaboración y el cariño. Es una forma diferente de mirar, de sentir y de comportarse, de proyectar la propia vida desde dentro pero pensando en los demás. Por eso a Vicente sus frutos lo desbordan. Es el resultado de más de media vida sembrando en el alma de sus "niños" semillas de esperanza, en una comunidad que ahora lo honra y se honra dándole categoría de hijo adoptivo. Y no olvidemos que la palabra adoptar proviene del latín "optare", que tiene el hermoso significado de "desear".

Esto que aquí hemos escrito quizá no sean más que palabras. Pero esas palabras son también fruto de la cosecha de Vicente. Algunos sólo verán en esta palabra un nombre. Pero nosotros vemos en ella admiración, amistad que compartir, ilusiones por estrenar, una ventana que sigue abierta para vivir lo sorprendente. Porque, como decía Pablo de Olavide -ese nuestro viejo conocido-, "No hay nada más personal que la manera en la que entendemos las palabras".



miércoles, 26 de noviembre de 2025

El "Pepinismo"

Valor es lo que se necesita para defender públicamente tus ideas, y desvergüenza lo que se requiere para mentir con descaro y exponer sin remordimientos tu naturaleza ruin y canalla. Esta "gente" ha perdido la vergüenza y ya no le incomoda ser indecente. Es más, ni se molesta en disimularlo. Han pasado de decir eufemísticamente que "no tienen complejos" a hacer del cinismo su herramienta favorita. Sin ambages. Lo que ha hecho el PP durante la celebración del día internacional para la eliminación de las violencias machistas es una auténtica metáfora visual de la falsedad de lo que venden. Han publicado un vídeo donde aparece un hombre (Jaime de los Santos, nuevo "perro de presa" del partido) hablando ante la cámara, explicando qué mujeres son feministas y cuáles no, y detrás un grupo de señoras "de bien" escuchándole sin hablar. Toda una declaración de intenciones. Están dispuestos a arrasar con cualquier avance conseguido y retrotraernos a tiempos pasados. Aquí, como en tantas otras cosas, esta gente se limita a copiar de los ultras americanos. Allí, organizaciones antifeministas exhiben con desparpajo ideas y eslóganes como: "No se necesita un título para triunfar, no te obsesiones con un sueldo o un título, tu corazón debe estar dedicado completamente al hogar”. "La cocina es donde empieza la verdadera revolución” o hay que “cambiar el feminismo por la feminidad”. Venden pegatinas con lemas como: "Mi estación favorita es la caída del feminismo" o "Menos agotamiento, más bebés, menos feminismo”. Sueltan perlas como que “el acoso sexual en el trabajo no supone un problema para la mujer virtuosa". Las "empresas" antifeministas "disparan" ideas como que “la cocina es donde empieza la verdadera revolución". En los stands de sus ferias antifeministas venden “vitaminas para mujeres conservadoras” o permiten escribir frases en el mural de “chicas malas” sobre fotos de mujeres progresistas para dejarles insultos o deseos de muerte, a modo de dedicatorias. Ya veis. Todo tiene una raíz y no surge de la nada. Vox niega sistemáticamente la violencia de género y se desmarca del minuto de silencio por las víctimas de violencia machista. El vídeo del PP tiene un claro mensaje: Detrás de un gran machista siempre hay un grupo de mujeres calladas.

Para Manolo

 Pues esta vez tampoco has acertado, pero has estado cerca. Cómo demuestra la foto es un antepasado mío, pero no es oro todo lo que reluce. Sólo la aureola mística, que la tenía brillante como una patena a base de frotarla con una gamuza de piel de conejo untada con netol y saliva. Su nombre es una mala traducción. El verdadero era Jonás y le conocían como "el que más va al bar". Y, claro, los pastores belgas (los perros no, los de alzacuello), sin saber papa de andalú y muy aficionados a la cerveza, tradujeron el nombre como Juan Berchmans. A muy temprana edad no sintió la llamada de Dios. Después tampoco. Pero el era tornero fresador, se hizo daño en la muñeca por beber del botijo a una mano, desarrolló el síndrome del túnel carpiano y tuvo que dejar el trabajo. Como no sabía hacer otra cosa, salvo cantar flamenco por martinetes como la madre que lo parió, acabó emigrando a Bélgica con una talega de ropa y una gallina utrerana. Al llegar llevaba una chaqueta de su primo y un jersey de cuello alto que le quedaba ridículo de chico. Tanto que al meter la cabeza rajó la parte anterior del cuello, de manera que asomaba por ella el pico de una camiseta blanca de franela, cuyo tejido estaba más tieso que el obispo de Cádiz en una guardería. Total, que parecía que llevaba un alzacuello, lo confundieron con un sacerdote y lo alojaron en el convento jesuita de Villiers. Allí, harto sopas, dedicó su vida al estudio de la elaboración de chocolates y, en sus ratos libres, a hacer chuletas, con las cuales acabó aprobando las oposiciones a presbítero del convento. Tras ello mandó "convento" fresco la vida seglar y se dedicó a vivir del cuento piadoso. Pero eran malos tiempos para la orden jesuítica, escaseaban las limosnas y los monjes estaban más quemados que el mapa de Bonanza, así que el convento montó una FP concertada de Fabricación Mecánica para aprovechar la experiencia de Jonás. Y ahí, como bien dice el texto, fue considerado un modelo para sus jóvenes estudiantes, pues para ir a clase se ponía unos monos muy ajustados que le hacían tipín y se dedicaba a cantar flamenco. Con el ruido de las máquinas no se oía bien su voz y un cachondo de la FP básica corrió la voz de que sonaba como Rosalía. Fue su triunfo definitivo. Pero -ahí también lleva razón el texto- empezó a destacar en su alegría y fidelidad a las reglas. Hasta tal punto que se fabricó una metálica con la que se dedicó a abrear de palmetazos a todo alumno que no progresaba adecuadamente. Esa fue su perdición. Un padre del consejo escolar lo denunció a inspección, lo emplumaron y ahí comenzó su martirio. Fue condenado a no jubilarse nunca, lo apartaron de los talleres y lo confinaron en el aula de convivencia para que elaborase actas, rellenase a mano y por triplicado todo tipo de inútiles informes, se encargase de todo el proceso de evaluación, mejora y recuperación e hiciese a diario todas las tareas del alumnado. Cómo hacía mucho frío en la sala de convivencia, estaba siempre resfriado, se le caía el moquillo y lo limpiaba con la bocamanga del mono de tergal. Su problema de túnel carpiano le hacía no controlar la fuerza del brazo y se daba unos tremendos golpes en la nariz que, por ello, se le quedó como a Lucas, el enemigo de Andy. Era el reidero de alumnos y compañeros y el inspector inquisidor se apiadó de él y decidió darle matarile. Primero intentaron quemarlo, pero según cuenta la leyenda el fuego no le hizo ningún daño. Después se le realizó la extracción de sus ojos, pero él dijo "no os puedo ver, sois lo peor" e interpretaron que seguía viendo. Después lo arrojaron repetidamente y de cabeza desde lo alto de una escalera de recoger melones, pero tampoco funcionó. Finalmente fue decapitado con un cúter oxidado y mellao. La aureola dorada, antes deslumbrante, quedó pringada de sangre. Esa es su reliquia, expuesta para su adoración en una caseta de plástico que, a manera de capilla" se la levantado en la rotonda de su pueblo que está enfrente de la chatarrería. Y esa es la verdadera historia de Jonás. Por tanto hoy tampoco es San Juan. Te aconsejo que aproveches el Black Friday para comprarte el martiriológico 3.0 que trae ya las últimas actualizaciones.