viernes, 13 de marzo de 2026

La naturaleza nos hará llorar

Cuando ya hemos consumido el primer cuarto del siglo XXI, cuando el analfabetismo está prácticamente erradicado, -por lo menos en occidente– cuando hasta el más pobre tiene un smartfone con conexión a internet, donde podría contrastar toda la información que quisiese para evitar que le engañen, ¿cómo puede suceder que setenta y siete millones de almas hayan puesto en la Casa Blanca a un putero, un pederasta, un mafioso que tenía que estar en la cárcel? ¿Cómo es posible que los argentinos hayan metido en la Casa Rosada a un imbécil que toma las decisiones después de meditar con el espíritu de su perro muerto? ¿Cómo es posible que en Austria, que fue la principal sucursal del nazismo, ya no recuerden lo que fueron las SS? ¿Cómo explicamos que los fundadores del fascismo hayan aupado al Quirinal a una fascista? ¿Quién puede entender que húngaros y polacos que sufrieron en su piel los dos totalitarismos apuesten por gobiernos totalitarios? Y qué decir de la derecha británica, que enseñó democracia a toda Europa y que ahora ha vendido su país al fascismo mas rastrero y mentiroso con las consecuencias que ya sabemos de ruina económica tras el brexit. ¿Cómo es posible que un país que vivió cuarenta años bajo la bota de un dictador sangriento como Franco, apueste por una derecha que lo admira y protege? ¿Cómo es posible que tanta gente confíe su futuro a personajes fanáticos, que huelen de lejos a odio y mentira, que no llegan a dominar la técnica de colocar sujeto, verbo y predicado uno detrás de otro para formar una frase coherente; gente de encefalograma plano incapaz de ver más allá de su ombligo? Quizá sea el gen de la estupidez, la obra final de Diós para castigar la soberbia, la ecpatía, el egoísmo extremo, la falta de remordimientos, el narcismo, la deshonestidad, la envidia, el odio. Cuentan que hace dos mil años en Palestina, un tal Pilatos quiso soltar a un inocente, pero el populacho "eligió"a Barrabás”, un criminal confeso. Todos los conocían. Nadie les engañó. Eligieron -dicen- crucificar a Jesús de Nazaret. Dos mil años después seguimos sin aprender nada, y sus seguidores menos. Siguen eligiendo a bribones, sinvergüenzas y miserables, prefiriendo odiar que amar al prójimo y aplaudiendo a genocidas y responsables de crímenes contra la humanidad. La naturaleza hace bien su trabajo, y como buena madre, nos hará llorar. A todos.

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