¿Cuándo van a darse cuenta los ilusos de que lo que hacen los que ellos creen sus salvadores es empujarnos a todos al abismo? Todo comenzó con la crisis financiera de 2008. Mientras la gente trabajaba más, cobraba menos, perdía sus casas, se iba al paro y se empobrecía, lograron que, en vez de correrlos a gorrazos, fuéramos nosotros los que pagáramos la "fiesta" de los bancos. La solución benefició a los ricos y abrió la veda para disparar la desigualdad económica en todo el mundo. ¡Y, encima, nos votan!, se dijeron los poderosos, que sorprendidos y envalentonados se dedicaron a dar vueltas de tuerca una tras otra. Y cuanto más aprietan más apoyo reciben. Miremos a los EE.UU. de Trump. El empleo “irregular” es algo corriente. Los trabajadores a media jornada y los temporales están atrapados en una red de empleos de bajos salarios y cero seguridad. Triunfan los contratos de cero horas y la dependencia de trabajos basura ocasionales, temporales, a media jornada, para ir tirando. Los trabajos estables son un lujo, accesibles, con suerte, con una cara titulación universitaria y buenos "padrinos". Aún así, la destrucción de empleo es imparable, elevando la tasa de paro a máximos no vistos en años. La expulsión de inmigrantes sólo genera Shitty job (trabajos de mierda) que nadie quiere. Sólo en febrero 2026 se destruyeron más de 100.000 empleos. La contratación se ha desplomado para los licenciados a medida que los despidos aumentan y la IA asume los trabajos de cuello blanco más rutinarios. El trabajador americano, el nacido en USA, se ve empujado a la explotación y a condiciones laborales que casi violan la dignidad humana. Se ha normalizado el exceso de trabajo y hay una tendencia al aumento de muertes por burnout y al desplome de la salud mental. La cifra de estadounidenses sin amigos se estima ya entre un 8% y un 12%. La tasa de natalidad ha alcanzado mínimos históricos. La gente se casa más tarde e incluso entonces la suma de dos salarios no alcanza para sostener económicamente un hijo. La vivienda requiere dos salarios sólo para acceder a ella y los costes de la sanidad se disparan al tener un hijo. La educación es allí la menos "de todos y para todos" desde hace décadas. Todo esto nos suena ya por aquí. Y eso que aún tenemos un escudo social importante. El mismo que algunos quieren dinamitar machacando los servicios públicos, privatizándolos, eliminando "paguitas", reduciendo irracionalmente impuestos o favoreciendo a los ricos. Esos son los que apoyan las políticas de Trump. Los que no hacen sino subir en las encuestas. Masoquismo en estado puro.
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