martes, 19 de mayo de 2026

Prioridad y ruina moral.

Me inquieta la pregunta: ¿se puede estar encantado de recibir en un solo año a cien millones de extranjeros -por supuesto, turistas-, y a la vez ser xenófobos? La respuesta es evidente para la ultraderecha y la derechita cobarde que le compra el discurso: Por supuesto. Si vienen con dinero, se llaman turistas y son bienvenidos; si son pobres se llaman inmigrantes y hay que echarlos. Eso es la prioridad nacional, lo mismo de siempre, la estrategia fascista de toda la vida: fabricar problemas y avivar el odio en torno a ellos para luego ofrecerse a apagar el fuego. El concepto no es nuevo. Ni original. "Nuestra" ultraderecha, siempre poco dada a trabajar, lo ha copiado de Jean-Marie Le Pen, el que fuese líder del partido de extrema derecha francés, Frente Nacional. Y tiene ya casi 40 años. La prioridad nacional va a ser que los "españolitos" necesitados van a dejar sus trabajos inseguros y mal pagados para servir en la hostelería, recoger las cosechas, trabajar en los invernaderos, la construcción, el cuidado de ancianos y niños, la limpieza de hoteles y demás en las mismas penosas condiciones que ahora tienen los inmigrantes. La auténtica prioridad de las derechas no es la nacional. Ellos priorizan a los fondos buitres extranjeros que hacen cada día más difícil a los españoles acceder a una vivienda. Ellos priorizan conceder becas a los ricos en vez de subir la cuantía a los que tienen menos ingresos. Ellos priorizan la eliminación de los impuestos a las rentas más altas. Ellos priorizan enriquecer a las empresas sanitarias privadas mientras asfixian la sanidad pública. Ellos priorizan  los conciertos con la enseñanza privada y la creación de universidades privadas mientras maltratan la enseñanza pública. Ellos defienden siempre las amenazas de un tipejo como Trump aunque afecte negativamente a los españoles. Ellos priorizan seguir defraudando y tener cuentas en paraísos fiscales aunque ello reste dinero a las políticas sociales. Ellos priorizan siempre el interés de los empresarios, oponiéndose a la subida de salarios y mejora de condiciones. Priorizan oponerse a la subida de las pensiones. Ellos dicen que los españoles deben tener prioridad para acceder a ayudas, pero a la vez claman por la eliminación de esas ayudas, a las que ellos llaman "paguitas". Su verdadera prioridad es recortar de forma salvaje el acceso a los servicios públicos a toda la población, da igual españoles que extranjeros. Quieren imponer, hasta donde sea posible, un "modelo americano", donde quien tenga dinero reciba atención sanitaria y pensión, y quien no lo tenga quede excluido. Que nadie se olvide que Vox es el único partido en España que defiende abiertamente la privatización de las pensiones y de la sanidad o la educación. La propuesta de VOX sólo persigue dividir a la población trabajadora, enfrentado a unos sectores contra otros, a los de abajo contra los de más abajo, en nombre del acceso a unos derechos y a unos servicios cada vez más escuálidos y que ellos sueñan con hacer desaparecer. Y lo peor, la prioridad nacional va precedida de una profunda corrupción moral.

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