viernes, 14 de agosto de 2026

Aquellos veranos

Hay lujos que no pueden comprarse. El mayor, quizá, disponer de tiempo. Tiempo para pensar sin interrupciones. Para leer sin mirar el reloj. Para conversar sin prisa. Para caminar sin destino. Para escuchar con calma. Para recordar quiénes somos cuando dejamos de ser la persona quienes los demás creen que somos. Quizá ese sea el verdadero lujo de nuestro tiempo. Cada verano me despierta recuerdos que permanecen intactos, aunque hayan pasado muchas décadas. Vengo de una familia humilde. En mi infancia las vacaciones no se parecían en nada a las que hoy llenan las redes sociales. No había hoteles, grandes viajes ni experiencias extraordinarias. El verano era, sencillamente, una pausa en el colegio. Días de piscina pública. Alguna excursión de un día. Alguna comida nocturna. Y horas interminables jugando con los amigos hasta que el sol desaparecía. Y, sobre todo, la sensación maravillosa de que el tiempo no tenía prisa y era tu principal capital. Éramos conscientes de que no podíamos permitirnos muchas cosas. Pero nunca tuve la sensación de que nos faltara lo esencial. Con los años he comprendido que, sin saberlo, aquella infancia me regaló una de las mayores riquezas que una persona puede recibir: aprender que el descanso no depende del lujo, sino de la serenidad. La tierra tiene sus ritmos. La lluvia tiene sus tiempos. La naturaleza nunca ha entendido la prisa. Quizá nosotros tampoco deberíamos hacerlo. Con el tiempo, he descubierto una constante. Las mejores decisiones casi nunca nacen de la precipitación, sino cuando alguien encuentra el valor de detenerse. Cuando deja de reaccionar para empezar a reflexionar. Cuando comprende que pensar es nuestro principal potencial. El principal problema de la prisa es que no tenemos tiempo de hacernos preguntas. Hay preguntas que solo aparecen cuando el silencio ocupa el lugar que normalmente pertenece al ruido. Y son, casi siempre, las preguntas importantes. Hay lujos que no son caros. Mejorar no consiste en tener más cosas, en ser más importante, en llegar más lejos. Consiste en vivir siendo un poco mejores cada día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.