viernes, 7 de agosto de 2026
Riles
Pero, ¿qué mierda de mundo estamos creando? Con veintipocos años, un chaval empieza a imprimir brazos con una impresora 3D en su casa para personas amputadas. Poco después pública en redes una entrega de sus prótesis en Kenia. A partir de ahí le llueven las críticas, los comentarios desagradables y hasta los insultos: "¿Por qué te vas fuera si aquí también hay gente que lo necesita?", "primero ayuda a los tuyos", "¿y en España qué?", "¿te van los negritos?. Comentarios como éstos sólo pueden provenir de un inmenso montón de mierda. La poca tolerancia hacia quienes lo necesitan solo por haber nacido en otro lugar del mapa por absoluta casualidad sólo puede ser producto de auténticos sociópatas. Son, además, ignorantes patológicos. Les da igual saber o no que el 33% de las prótesis que el chaval fabrica se quedan aquí. Estoy seguro que estos imbéciles de mala baba no habran ayudado nunca a nadie. Ni a extranjeros ni a compatriotas. Ellos solo saben joder a los demás. Seguro que no tienen "riles" de criticar que una empresa española exporte a Kenia o fabrique en Marruecos, pero que un proyecto social cruce fronteras despierta en sus obtusas mentes sospechas y hasta xenofobia disfrazada de patriotismo. Esta gentuza es incluso capaz de dar un "me gusta" a un colega que fue a Kenia a pintar la fachada de un colegio para subirlo a Instagram, pero se encabronan si un chaval va a entregar algo que allí no existe: una prótesis funcional para alguien que nunca pudo agarrar un vaso de agua. En fin, no quiero calentarme porque se que la gente mezquina, como las alimañas, siempre ha existido. Los cretinos certificados muestran patrones universales pero, sobre todo, son reconocibles por su aplastante mediocridad, su mala leche innata y por tener la lengua muchísimo más larga que el conocimiento.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.