viernes, 20 de marzo de 2026

Lenguaje fascista

Las palabras y el tono con que se emiten dicen mucho más de lo que parece de la intención del que las pronuncia. La huida hacia adelante del imperialismo de EE.UU., en estrecha alianza con Israel, han venido a introducir el caos mundial. Y lo hacen de la mano de cambios en las estrategias de comunicación política y de un nuevo lenguaje de la dominación basado en el chantaje, la humillación, el expolio y la guerra. La agresividad trumpiana comunica sus amenazas con un tono chulesco y una simpleza y crudeza discursivas sin precedentes. Parecen mensajes de un niño malcriado de siete años dirigidos a una población infantilizada: "Queremos el dinero para matar a los malos". La retórica (falsa) de la democracia, la libertad y los derechos humanos con la que EEUU había llevado a cabo sus guerras imperialistas en el pasado ha dado paso a la expresión de las formas de dominación extrema con un estilo bruto, arrogante, bravucón, cínico y matonista, en el que la crueldad se presenta como una virtud y la extorsión como una forma legítima de negociación. Uno de los síntomas del avance y la normalización del actual autoritarismo ultra es el exhibicionismo de la brutalización discursiva. Ya no se molestan en articular un discurso que no asuste a las masas, que les alejase del fascismo histórico. Pero el suicida apoyo popular a las ideas autoritarias les ha enseñado que ya no hay que evitar dar miedo, sino más bien al contrario: conviene que en la dinámica amigos/enemigos los segundos tomen en serio las amenazas y que todo se presente bajo una retórica brutalista y adaptada al nivel de una sociedad con claros signos de estar afectada por crecientes taras cognitivas. El lenguaje agresivo, provocador, amenazante y violento es pieza clave en la normalización de la violencia real de este nuevo ciclo. Trump ya ha normalizado y legitimado el supremacismo blanco y el racismo amparado en sus continuas mentiras. Ya lo decía Steve Bannon en un acto del congreso del Frente Nacional en 2018, junto a Marine Le Pen: "Dejad que os llamen racistas. Dejad que os llamen xenófobos. Dejad que os llamen nativistas. Usad estas palabras como insignias". Es el lenguaje del fascismo. O, como decimos aquí, de la derecha son complejos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.