martes, 17 de marzo de 2026

Neonazi’s Clowns Circus.

Milei ha vuelto a España para demostrar, una vez más, de qué va la corrupción política y moral de la ultraderecha. Los líderes fachas viajan mucho invitados por otros líderes fachas. Son viajes privados pero, por supuesto, pagan sus ciudadanos. Ha venido a clausurar el Madrid Economic Forum 2026, un foro de economistas, empresarios y políticos de extrema derecha. Realmente viene -para eso le llaman- para insultar a Sánchez y a la izquierda en general. Pero también viene huyendo de su país. Es curioso que sus viajes suelen coincidir con revelaciones sobre sus escándalos de corrupción. A partir de ahí todo es un disparate, una provocación, una obscenidad, una formidable tomadura de pelo a los ciudadanos. Se ha reunido con Abascal -Dios los cría vagos y ellos se juntan- vestido con un mono de trabajo de la petrolera YPF, empresa de la española Repsol que fue expropiada por el gobierno argentino. Así es el patriotismo de mierda del de VOX. Después, ambos se han dedicado a lo que mejor saben hacer: mentir y decir gilipolleces. Abascal, insigne lamebotas, dijo: "Siempre es un placer reunirme con mi buen amigo y aliado Milei, referente internacional de la libertad que ha devuelto a Argentina a la senda de la prosperidad y a la liga de las grandes naciones". O es un ignorante, o miente más que habla, o ambas cosas. Santiaguito se calla que, desde que Milei asumió el cargo, treinta empresas cerraron por día en Argentina. Unos 330.000 trabajadores perdieron sus empleos entre noviembre de 2023 y noviembre del 2025 tras el cierre de más de 22.000 fábricas. La pobreza y la explotación se ha disparado y hay muchos argentinos que pasan hambre. Estos viajes sirven también para dar munición tóxica a la prensa conservadora y ultra española, que convierten sus bravatas, sus insultos, sus bulos y sus memeces en verdades absolutos. Milei es ya una caricatura de su propia caricatura. El Milei que gritaba "¡Viva la libertad, carajo!" era una excentricidad de imitación filotrumpista que creaba espectáculo ultraderechista. Pero lo que antes era “anti-sistema” se ha vuelto sistema. El suyo. Es la norma de los ultras. Pero sus frases para imbéciles ya empiezan a cansar, cómo demuestra que medio auditorio estaba vacío y muchos de los asistentes bostezaban de tedio. Ya hay saturación propagandística y, sobre todo, cuando esta morralla alcanza el poder, ni la propaganda puede evitar que sus mentiras queden al desnudo, que se evidencie la inmoralidad y la corrupción que está en la genética ultra y que los ilusos empiecen a sufrir en sus carnes las políticas económicas y sociales que esta gente aplica. Milei, como Trump, no están locos: sólo son psicópatas. Y ese es el problema, que ahora tenemos a psicópatas que alcanzan el poder político casi como en un reality show. Y que es "la audiencia" quien ha votado por ellos". Lo que no saben es que su auténtico objetivo es "reventar las audiencias. Cuando uno ve a los líderes del fascismo mundial reunidos en lo que debería llamarse "Neonazi’s Clowns Circus", más que risa, siente terror.

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