sábado, 11 de abril de 2026

•Tono jocoso

Este mundo no hay quien lo entienda. Netanyahu ha firmado el alto el fuego con Irán, confundido, al creer que eso significaba que había que apuntar siempre a la cabeza. Por su parte, Trump acaba de batir el record mundial de contradecirse, al hacer una afirmación, refutarla, rebatir el resultado, impugnar la conclusión, ponerle objeciones, negarla y desmentirlo, todo antes de acabar una frase. Y como la estupidez va por barrios, la izquierda maoísta antisistema internacional ha creído buena idea y brillante estrategia llamar cobarde a Trump por no haber arrojado una bomba atómica sobre Irán. La prensa "ultraliberal" española, por su parte, en un alarde de patriotismo, ha decidido que la mejor manera de defender la soberanía de España en contra de las majaderías insultantes de Trump, es publicando que el ayatolá Sánchez insiste en atacar a Estados Unidos, insultar a su presidente y llevar la Guerra "Sancha" a su país. Pero así está el patio. Hasta la ONU se está contaminando del nivel barriobajero de la clase política, como demuestra su último comunicado dirigido a Putin, Trump y Netanyahu: "Respetad los jodidos Derechos Humanos, locos cabrones, o arderéis en el puto infierno". Así no vamos a ninguna parte. Tenemos que cambiar la forma de pensar para no contribuir a la crispación. Aceptar, por ejemplo, que Franco fue una bellísima persona que dió su vida para traer la democracia a España. O que el racismo es sólo una enfermedad, una especie de daltonismo mental. Tenemos que ayudar a los más necesitados, contribuyendo a incrementar la riqueza de los más ricos. Apostar por la solidaridad, sumándonos a los 22 millones de afiliados de la seguridad social que han decidido colaborar para comprarse un piso a medias en la periferia de Madrid. Y no molestarnos porque nos hayan obligado a posar con una sonrisa fingida para que la Tierra salga bien en las fotos de la Artemis II. Yo, por mi parte, he decidido apuntarme a un curso de FAES con el título de "¿Era Jesucristo feminista?". Total, que ninguno de sus doce apóstoles fuese mujer no quiere decir realmente nada. Que la mujer más decente y con más protagonismo en la Biblia fuese su madre, y la segunda, María Magdalena, según estableció el papa Gregorio I en el siglo VI, una prostituta redimida, tampoco habla de machismo en la Iglesia. Además, si no se hubiese falseado la historia, sabríamos que el Titulus Crucis sobre la cabeza de Jesús era INRI, pero sobre las cabezas de los ladrones figuraban, respectivamente, las cartelas de SPORT y LGTB.

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