No hace mucho las palabras, los gestos y las acciones de D. Trump resultaban chocantes, ridículas, extravagantes... Hoy, todo en él, ha pasado a ser tan grotesco como peligroso. Antes no se daba importancia a sus baladronadas y, simplemente, nos reíamos de ellas. En julio de 2024, durante un mitin en Florida, este babuino cabreado convocó al electorado con una frase histórica: “Votadme y no tendréis que volver a votar”. Quizá su contenido fuese más real de lo que podría creerse. Trump es un niño malcriado y egoísta que lo quiere todo sólo para él, que carece de límites, tolerancia a la frustración y empatía y que manifesta sus demandas como un déspota: con chulería y amenazas. No le basta con ser presidente de EE.UU., también quiere ser Virrey de Venezuela, Gran Duque de Groenlandia, Mariscal en jefe del Atlántico Norte, Mariachi Supremo de México y Regente Vitalicio en Canadá. Él se ve como el Máximo Décimo Meridio del Imperio Americano, pero se asemeja al emperador Cómodo, un déspota sanguinario, mongoloide y abusón, pero "en gordo". Los mayores lameculos de la élite mundial no cejan en su labor de agradar al esperpento, incluso cuando ello les lleva a chapotear en el ridículo más vergonzoso y la inmundicia. La FIFA (otra cueva de vividores y corruptos) le regaló el "Premio FIFA de la Paz", que es una "pollada" que se inventaron los mamandurriados del fútbol para que ese cruce entre Godzilla y Naranjito se quedase tranquilo y no le diese por bombardear los estadios de fútbol del próximo Mundial. Milagrito sea que ese mundial no lo gane EE.UU., con gol de Trump, de penalti injusto y en el último minuto. Lástima que estos becerros no inventaran también el Premio FIFA de Literatura, el de Medicina, el de Física y el de Química para metérselos todos en un balón de playa y concedérselos en una ceremonia presidida por el Papa, Javier Milei, Mark Rutte, Ayuso, C. Ronaldo, Fran Rivera y los Payasos de la Tele. Mientras, él patalea y dice que quiere recibir el auténtico Nobel de la Paz de manos de Corina Machado que, a su vez, lo recibió de una comisión de cómicos que, más que "fallar" el premio, lo "follaron". Opino que Juan del Val podría tener el detalle de ofrecerle su Premio Planeta a Trump, más que nada porque en vocabulario y sintaxis andan a la par.
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