jueves, 16 de abril de 2026

Ruta San Martín

Comenzamos la ruta junto a la ermita de la Cruz Bendita, en las afueras de San Martín de Trevejo. Junto a ella se levanta la Hospedería Conventual Sierra de Gata, ubicado en el antiguo convento franciscano de San Miguel del siglo XV.
La ruta está señalizada con marcas blancas y verdes y no se presta a ningún tipo de confusión. Avanzamos para comenzar a caminar por un sendero abrigado por campos de olivares.
El castañar de San Martín de Trevejo comienza a servirnos de alfombra para seguir avanzando. A nuestra izquierda, un arroyo pone la banda sonara perfecta al recorrido. Pasamos junto a una zona de huertas y alguna que otra fuente. Tras superar un punto de captación de agua, el camino empieza a ascender ligeramente. Ya no hay vuelta atrás. Estamos inmersos en el castañar de San Martín de Trevejo. 
Llegamos a un punto donde existe una doble señalización. Un cartel nos indica el regreso a San Martín de Trevejo por otro sendero para hacer una mini ruta circular y el otro marca el convento de San Miguel por el camino que hemos transitado. Nosotros seguiremos recto para continuar con la ascensión.
A medida que avanzamos el bosque se hace más frondoso y los castaños de una altura considerable se multiplican. Llegamos a otra toma de agua con una fuente y el camino se va ligeramente hacia la derecha para continuar la ascensión. 
Cuando llevamos tres kilómetros de recorrido, el sendero hace un giro de 180 grados para seguir subiendo en paralelo al camino por el que hemos venido. Los castaños son cada vez más jóvenes. Sus troncos son altos y delgados buscando con ahínco la luz.
A la altura del kilómetro 4 hay dos opciones. Una es seguir adelante para regresar a San Martín de Trevejo rodeados de castaños y en busca de los “abuelos”, y la otra girar totalmente a la izquierda para ascender al puerto de Santa Clara. Son cinco kilómetros más de ruta que, si hay fuerzas y ganas, merece la pena culminar.
Empezamos a caminar sobre las piedras de la antigua calzada medieval. En este caso la señalización pasa del blanco y verde al blanco y amarillo.
Su estado de conservación es muy bueno y nos permite ir tomando altura para tener una vista privilegiada del valle del Jálama.
Los castaños nos siguen acompañando, pero cada vez en menor medida. Los robles vuelven a tomar el protagonismo mientras a nuestra izquierda se levanta un muro vestido de musgo que nos regala instantáneas muy hermosas. Al fin coronamos el puerto de Santa Clara, al pie de la carretera que une la localidad salmantina de El Payo con la cacereña de San Martín de Trevejo.
Desde el puerto de Santa Clara existe una ruta de senderismo que lleva hasta el pico Jálama. Pero eso será en otra ocasión. Deshacemos lo andado para bajar por la calzada y llegar al punto en el que nos desviamos. Este es el único tramo lineal de una ruta que en su grueso es circular. Enlazamos de nuevo con el sendero del castañar de San Martín de Trevejo sin dejar el firme de la calzada en busca de las joyas de la corona de la ruta.
El sendero se ensancha para que aparezcan ellos. Dos inmensos castaños que se dan la mano. Los “abuelos”.
Seguimos bajando y a la derecha dejamos las ruinas de un antiguo pajar. Caminamos en estos momentos por el tramo más bello de la ruta. El castañar de San Martín de Trevejo, el de Ojesto alcanza su plenitud.
Descendemos por la calzada camuflada bajos las hojas para regresar de nuevo a San Martín de Trevejo. En el tramo final nos encontramos con pequeñas huertas y fincas de los habitantes de la localidad. Llegamos a un punto en el que la calzada medieval se junta con la ruta marcada de blanco y verde que seguimos al principio. Desde aquí ya sólo quedan 700 metros para alcanzar nuestro destino.

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