Ser tonto es una condición. Ser imbécil es una decisión. Si los bosques gritaran mientras se consumen, quizá algunos se darían cuenta de lo imbéciles que son. Pero solo crepitan. Y ese sonido, al parecer, no compite con la estéril y cansina bronca política o con el último estúpido gurú de internet explicando que la Tierra es plana, las vacunas enferman y el cambio climático es una conspiración para vender coches eléctricos y una alucinación de los "ecohistericos y su agenda ideológica". Menudos mostrencos. No saben que detrás de cada gran incendio no hay terreno: hay siglos, hay tiempo, hay equilibrio natural. Hay vida. Cada gran incendio calcina nuestra salud y nuestro futuro. De estos necios sólo escuchamos frases pronunciadas con la seguridad de quien jamás ha dejado que un dato científico le estropee una absurda opinión. Están tan al margen del conocimiento que "creen" -ellos no piensan, sólo creen- que su opinión tiene salvaguarda legal, "saber" no. "Los incendios siempre han existido" ululan, pero no aportan ni un solo dato, no ofrecen ningún matiz no aportan ninguna explicación. La diferencia entre una persona informada y un negacionista es que la primera cambia de opinión cuando aparecen las pruebas; el segundo cambia de canal, pero no su soberbia de ignorante. Ante un incendio está gente sólo ve el paisaje y su repercusión en el turismo o el negocio agrario, porque tratan los bosques como si fueran decoración para monetizar o nicho de negocio. Ni se les ocurre pensar que cuando arde un bosque no solo desaparece la vegetación: Se esfuman también insectos, anfibios, aves, mamíferos, hongos y microorganismos que sostienen un equilibrio del que depende, entre otras cosas, nuestra comida. También desaparece una inmensa fábrica biológica que captura dióxido de carbono y produce oxígeno. Ni se les ocurre pensar que en un incendio se pierde la infraestructura natural que limpia el aire, retiene y regula el agua, enfría el clima y hace posible la vida. Sólo están pendientes de sus estúpidas ideologías y del. dinero. Dinero para hoy, miseria para mañana. La naturaleza no lee comentarios en X ni vota en las urnas pero es víctima de esos negacionista que basan su andamiaje mental en unos cuantos vídeos de cuarenta segundos y un "cuñao" con conexión a internet. Y se suman a esa rémora de borregos que aplauden al lobo, que además de mirarlos con hambre y desprecio, no tiene vergüenza.
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