Un reciente informe elaborado por la Universidad de Oxford concluye que los medios comunicación de España son los menos creíbles de los once países consultados en Europa. Corren malos tiempos para la prensa. A la de verdad me refiero, no a esos engendros manipuladores al servicio de espurios intereses que se han multiplicado con el desarrollo de la prensa digital. Nada es casual. Trump ningunea, maltrata, insulta de manera directa y veta a periodistas porque no le gusta la cobertura crítica que realizan sobre su presidencia. El "agente naranja" ha ido creando un circuito informativo de comunicadores afines abriendo la puerta a plataformas de comunicación afines a su Gobierno y de duro perfil ultraconservador. El presidente de Colombia ya ha anunciado que no habrá ruedas de prensa de las entidades del ejecutivo que no sean autorizadas por él. Espriella tiene un largo historial como acosador profesional de periodistas. Cualquier investigación u opinión contraria a sus intereses termina en largos procesos, audiencias, amenazas y embargos. Tras la difusión de datos oficiales negativos sobre la evolución de la economía argentina, Milei tuiteó, en mayúsculas: “Periodistas de mierda, después se quejan cuando les digo que son mierdas humanas que se la pasan mintiendo. Son basuras repugnantes”. En España, la Asociación de la Prensa de Madrid muestra su inquietud por los reiterados ataques que sufren los periodistas al informar en concentraciones públicas. Esas repletas de banderas. Cualquier periodista que esté en la calle, con un micrófono, puede recibir insultos, empujones, patadas y amenazas. Sólo por llevar un micrófono de un canal que no gusta a los energúmenos. Mientras, miembros de Vox amenazan con entrar en la radiotelevisión pública "con motosierra o con lanzallamas" y echar a los trabajadores "a patadas". Detrás de la ofensiva ultra contra el periodismo que no les es afín encontramos, además de hrand s empresas y grupos políticos, a numerosos especímenes que, guiados por una combinación de sectarismo y mala fe, se dedican a generar un estado informativo diseñado para respaldar los desmanes del Sistema que pretenden instalar de manera exclusiva y perpetuar. Ese modelo "desinformativo", que gira en torno a alimentar un estado continuado y creciente de crispación, es el preferido por las élites y el que, gracias a sus muñidores, cala en más gente. Tenemos así una sociedad cada vez más desinformada, más engañada, más manipulada y más crispada. Muchos políticos y sus sicarios los tertulianos se permiten eludir toda responsabilidad ética y, desde luego, el deber de decir verdad. Su único objetivo es sustituir el estado de derecho por el estado de derechas. Son expertos en presentar la injusticia como un mal menor y en engañar a los ilusos. Mientras la prensa objetiva y libre mengua, en todos los foros se permite a nulidades soltar necedades y asnadas sin que nadie denuncie su estulticia. El nivel del debate ha alcanzado profundidades abisales de manipulación y la mentira se ha convertido en la reina de las fiestas. Lo pagaremos claro.
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