Está uno sentado plácidamente en una terraza cuando, invariablemente, alguien en otra mesa comienza a hablar, pero por su elevado tono de voz -algo muy típico de esos personajes que maltratan el lenguaje- habla para todas las mesas de la terraza y para las mesas de dos o tres terrazas cercanas. Es la manera tan mesetaria de hacerse notar a golpe de decibelios. Y lo malo no es sólo el volumen, es lo que dice. Perdón, lo que grita: un conjunto de frases incompletas, inconexas, sin estructura, de una simplicidad prehistórica y plagada de expresiones que ponen en duda que vengamos de la civilización de la oratoria de Demóstenes, del estilo natural y rico de Cervantes o de la "poesía pura" de Juan Ramón Jiménez, el maestro de la palabra exacta. Personalmente me da la risa escuchar expresiones que son un castigo para la lengua. Latiguillos con los que golpeamos el diccionario. Son frases, bueno, ni eso, son simples expresiones que se usan cada vez más como comodines y que arruinan el diálogo. Son esos horribles "ya te digo", "ya te vale", "ya, tú sabes" que no se sabe muy bien qué intentan expresar, salvo rematar un mensaje cuando se agotan las ideas y las palabras. Lo peor es que se ponen de moda y se abusa tanto de ellas que algunos como "en plan" o "... lo siguiente" han alcanzado ya la categoría de lacra lingüística. Cuando alguien intenta explicar algo y suelta, todo seguro, el mítico, "eso no, lo siguiente", tengo claro que lo hace para ahorrarse los adjetivos que no encuentra. Y si lo dice para quedar de coloquial y "enrollado", entonces es peor. Es un horror. ¿Qué problema hay en emplear malo, peor o pésimo; bueno, mejor o buenísimo; comparaciones o perífrasis sin tirar del espantoso "lo siguiente" como estribillo de vulgaridad? Y las pedradas lingüísticas se multiplican: "esto es lo que tiene"; "¿tu sabes a qué me refiero?"; "Completamente"; "Pues nada"; "No me da la vida", "Pues eso". Y si introducimos el factor generación eso es ya el acabose: "Random, Cringe, Mood, Me renta, De Chill"... y (usando una frase coloquial, tan vulgar como de uso frecuente) "su puta madre", que también hay que rendir honores al "hi de puta" de Cervantes, al "Gracias y desgracias del agujero del culo" de Quevedo o al "Tutee usted a su puta madre", de Pérez-Reverte. En fin, que "En Loja, la que no es puta, no es que sea lo siguiente, es que es coja”.
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