viernes, 24 de julio de 2026

cha, cha, cha

Los más estúpidos niegan el cambio climático o, al menos, opinan que el aumento de la temperatura global, el incremento de catastrófes como sequías o inundaciones o la escalada de la magnitud de los incendios forestales tenga que ver con la intervención humana. Seguramente creen que la culpa la tiene -por este orden- el gobierno, los ecologistas, el feminismo, los inmigrantes, la cultura progre, el que mató a Manolete y el Chachachá. No hay que ser muy listo para darse cuenta de que el aumento de los días de calor extremo y los continuos récords de temperatura crean una situación crítica en gran parte del territorio con la proliferación de incendios forestales, incluso en años húmedos. Antes de que se iniciase el verano buena parte del territorio estaba ya más seco que el ojo de un tuerto. Por eso, el negacionismo climático de una parte de las derechas, además de estúpido, es de una irresponsabilidad insultante. Y los pactos firmados por PP y VOX, que incluyen el rechazo a lo que los ultras llaman la "agenda ideológica" medioambiental y la revisión o exigencia de derogación de normativas de cambio climático, son ya de una irresponsabilidad criminal. Pero a ellos les da igual. Saben que pase lo que pase, hagan lo que hagan, se van siempre de rositas. Sólo hay que acordarse de los más de 200 muertos de la Dana de Valencia y de las "risitas" de Mazón cuando le preguntan por su responsabilidad. Es más, ellos ven éstas catástrofes como una oportunidad de negocio político. Basta con sacudirse sus responsabilidades y echarle la culpa al Gobierno mientras se ocultan las propias. Conviene no olvidar que las CC.AA. tienen las competencias exclusivas en la prevención y extinción de incendios forestales en sus territorios. Madrid es una de las regiones que no ha aplicado la norma estatal de 2024 que garantiza una serie de derechos para los bomberos. Los bomberos denuncian carencias de dotaciones y efectivos, la falta de trabajos preventivos alrededor de las poblaciones y el escaso seguimiento de los planes de actuación municipal ante emergencias por incendios forestales. Estas personas se juegan la vida en su trabajo pero su convenio sectorial está caducado desde "2008"; sus salarios están congelados desde 2010 y se sitúan en torno a 1.300 euros. Aproximadamente, cuatro de cada diez bomberos en la Comunidad de Madrid trabajan únicamente en la temporada estival: cuatro meses al año. A partir de ahí, en vez de hacer labores de limpieza y mantenimiento de los bosques, al paro. Hay un dato demoledor: mientras la Comunidad de Madrid invierte 7 euros por habitante en la gestión de incendios, la de Castilla-La Mancha invierte 60 euros. Luego llega Ayuso con su chaleco de "estamos trabajando" y sus pantaloncitos cortos, como si estuviese de visita turística, y pide declarar el nivel 3. ¿Por qué alguien tan celoso de sus competencias las cede al gobierno, sabiendo además que el nivel 3 no dota de más medios, simplemente cambia la dirección operativa, que pasa de la comunidad autónoma al Estado?. Respuesta para despistados: Lo que si cambia es la responsabilidad penal en caso de que suceda algo, lo que significa que "apartarse de la gestión" puede tener beneficios penales en caso de que suceda algo grave. Ya aprendieron de lo de Mazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.