La palabra “paraíso” proviene de la lengua que se hablaba en Persia en el 2000 a. C., y significa “jardín amurallado”. Curioso. Quizá por ello todos los paraísos están diseñados por quienes no están ahí, por la gente a la que no se permite entrar. Es, en definitiva, una utopía. Pero en los tiempos que vivimos las utopías se han esfumado y han sido sustituidas por distopías que refuerzan la idea de la exclusión, y se asemejan más bien a un paraíso fortificado donde sus guardianes trabajan a destajo para evitar que los demás accedan. Las derechas llevan tiempo imponiendo un supremacismo de supervivencia que lleva a la mayoría a abandonar la esperanza de un mundo mejor. Saben que el mundo está gravemente amenazado, pero no tan siquiera tratan de evitar el desenlace, ya que precisamente muchos de quienes promueven el modelo depredador de recursos y personas están comprometidos financiera e ideológicamente con el agravamiento de las amenazas. De ahí el suelo de Estados-isla, de fronteras amuralladas, de expulsiones de los que llegaron de fuera, de nacionalismos excluyentes, de búnkeres bajo tierra o -en su versión low cost- de viviendas pertrechados de alarmas, cámaras y cerraduras inteligentes. Cada cual protege el "paraíso" que se puede permitir. A tomar viento el paraíso como promesa, como algo que no solo es útil sino también hermoso, reivindicando la belleza y el deleite como elementos fundamentales para la vida. Ahora priman las islas, los castillos fortificados, los jardines vallados. Al carajo el paraíso como utopía comunitaria. Viva el egoísmo rampante. La única utopía viva es conquistar la "tierra prometida' aunque haya que masacrar a los que en ella están.
lunes, 6 de octubre de 2025
domingo, 5 de octubre de 2025
El artículo establece, más allá de las notables diferencias, un paralelismo digno de tener en cuenta. El destino de la II República española y la tragedia de la Guerra Civil, no pueden explicarse sin atender al contexto histórico, tanto interno como externo: secuelas de la Depresión del 29, que castigó duramente a Europa; consolidación de los totalitarismos fascistas; miedo de la burguesía europea a la extensión del comunismo.... Pero también al miedo, a la inacción, a la inoperancia de las democracias occidentales. La Sociedad de Naciones, "gracias" a EE.UU., nació muerta. El Pacto de No Intervención fue una pantomima, un autoengaño. Y la Política de Apaciguamiento un monumental error que no fue ajeno a oscuros intereses. De aquellos lodos, estos barros. La inacción condenó a la tragedia, no ya a la República española, sino a buena parte de su sociedad. Pero también permitió el Holocausto judío. No olvidemos que la "sensación de culpa" de los vencedores de la II guerra mundial favoreció la creación del Estado de Israel, y sigue estando en la base -por ejemplo- de la más que vergonzosa posición de Alemania respecto al genocidio en Gaza.
Pero, además de esto, yo ahora veo algo mucho más preocupante, más allá de posicionamientos políticos, nauseabundos intereses y mierdas geoestratégicas. Me refiero a la deriva de una buena parte de la sociedad que, entre otras cosas, está en la base de los avances de la ultraderecha a nivel mundial. Me refiero a la creciente indiferencia ante el sufrimiento ajeno, algo que se está convirtiendo en algo normal y duradero. Mirar hacia otro lado, “que lo arreglen ellos o el estado”, o posicionarse claramente en contra de los más débiles, son posturas que se constatan, en medio de una sociedad donde sólo parece interesar el consumo convulsivo y los pasatiempos sin freno. Cada vez menos gente tiene "tiempo,"para detenerse, pensar, acompañar e intentar aliviar el sufrimiento o la injusticia ajena. Y aún menos para alzar una voz razonada y comprometida. Me preocupa enormemente la incapacidad de cada vez más gente para, simplemente, escuchar el clamor de tanto sufrimiento.
La indiferencia se alimenta de muchas maneras, formando parte de un sistema de pensamiento y vida. Por eso conecto este fenómeno con el avance de las derechas.
Más allá de su vertiente política (aunque ya no veo política alguna en los cuerpos destrozados de niños palestinos), las situaciones que estamos deberían interpelar a nuestra conciencia, sacudirla, golpearla violentamente. Pero cada vez hay más gente que ve el sufrimiento de los demás como algo ajeno, pues están muy preocupados y atareados por mantener o mejorar su propio bienestar. Es egoísmo social en estado puro, una seña de identidad de las derechas extremas.
Y, como siempre, la evidencia del horror queda oculta bajo una venda de opinantes e "informadores" que han ponen entre nosotros y los hechos una pantalla de argumentos interesados. “Esto es muy complejo”, dicen, y machacan la evidencia. Me indigna cuando oigo en los medios calificar de "ofensiva" los crímenes planificados que a diario comete Israel.
Estamos asistiendo a un genocidio televisado, para que no quede duda, pero, lamentablemente, cuanto más percibimos el horror, la tragedia, el dolor, más alejados nos sentimos y menos merecen nuestra ayuda.
¿Cuál es, para alguna gente, el peso del dolor por cada persona asesinada en Gaza? Esa gente que es capaz de ver imágenes de masacres sin sentir nada, como si lo que ven no hubiera sucedido.
Ante el sufrimiento de las víctimas no cabe la indiferencia, el silencio o la equidistancia. Lo evidente es la muerte y el desamparo de miles de inocentes bajo las bombas de un ejército genocida que, en nombre de una supuesta legítima defensa, actúa en contra del derecho internacional y la dignidad humana; o de los miles de personas que mueren en su intento de alcanzar un lugar donde poder llevar una vida más digna de todos ser humano. Pero muchos te sueltan un terrible y desmoralizante "¿y qué?"
Todos deberíamos sentirnos implicados en el cuidado de quienes tenemos al lado, como manera práctica de expresar que toda persona nos importa y queriendo extender esta positiva relación a quien lo necesite. Esto -entiendo yo, compañeros- es ser auténtico progresista y lo que hace avanzar a un pueblo. Pero, desgraciadamente, lo que trasciende es un individualismo zombi, que nos está llevando a una sociedad próspera pero errática e insensible al dolor de los demás.
Siento ser tan pesimista, pero esto ya no va de política, sino del grave deterioro de la naturaleza verdaderamente humana.
sábado, 4 de octubre de 2025
Recua de chimpancés
Desde que una recua de monos aulladores a medio alfabetizar se comenzaron a despiojar en los parlamentos españoles algunas cosas sólo van a peor. La democracia tiene estas cosas: los bienes más preciados de la sociedad pueden acabar en las pezuñas de "genios" de la mediocridad. Nada más ocupar sus poltronas iniciaron su campaña de cancelaciones de todo aquello que les parezca contrario a su decimonónica moral. Cada vez se parecen más a los talibanes. Estos guardianes de la moral de conferencia episcopal ya no pueden quemar la biblioteca de Alejandría, pero sí laminar a los curritos de la cultura. Los nuevos torquemada sólo defienden la libertad de expresión para sí mismos, para sus rebuznos, sus excesos verbales y sus floridos insultos. Para ellos la defensa de la cultura es cosa de rojos, vagos y maleantes defendiendo sus chiringuitos, blablablá... Nada que ver con el poso cultural que deja ver la tortura pública de un toro fumándote un buen puro desde el tendido 7. Y los melómanos de las marchas militares, procesionales y verbeneras, junto a los defensores del gintonic de Larios, patrimonio de la humanidad, hacen palma con las orejas. Qué desesperante tener que polemizar con gente incapaz de encontrar la salida en un Seat Panda. Te imaginas a Abascal leyendo el Marca con un diccionario Vox al lado y se te enternecen las carnes. No da para más. Por eso copia del húngaro Orbán su cruzada contra la cultura. Ya lo enseñó Platón: la estupidez y la maldad son la misma cosa, y unen mucho.
No la llames ultraderecha
Yo propongo que se dejen de utilizar los términos "ultraderecha" y "derecha extrema" y se pase a denominarlos por lo que son: "enemigos de la igualdad", "liquidadores de lo público", "expertos sembradores de odio", "activistas profundamente antifeministas, racistas, xenófobos y antiLGTB", "diestros usuarios de la mentira"... Han aprendido que se puede mentir con descaro sin problemas, que manipular, tergiversar y mentir a diario, no sólo no les penaliza, sino que les produce réditos políticos. La mecánica es sencilla. Toman una noticia -de contenido real o fabricada expresamente con ese fin-, la retuercen y propagan un bulo que, inmediatamente, se convierte en mentira lista para ser propagada y usada como munición. De ello se encargan sus portavoces políticos, periodistas de bandera, tertulianos de trinchera y las "figuritas" mediáticas comprometidas con la causa. Así, la mentira se repite mil veces hasta que se convierte en "verdad". Sin complejos, sin despeinarse, con esa alegría tan española que hace que conceptos cuya gravedad y trascendencia únicamente se les escapa a los idiotas parezcan adjetivos comprados en un todo a cien. Y funciona. ¡Vaya que si funciona! En unos casos porque hay gente dispuesta a tragarse mentiras como si se tragase a su padre por los pies con tal de estimular su sesgo de confirmación. En otros porque la mentira cansa. Y ver que, además funciona, desmoraliza y agota. Quizá sea una estrategia. Lo cierto es que cuando te cansas, pero te cansas de verdad, no insistes más en luchar. No te molestas en explicar, no ruegas, no corres, no persigues, procuras no mirar, no esperas ya nada, no te interesas más. Y te detienes, bajas los brazos, cierras el libro, apagas la luz, bajas el telón, y dejas de volver a la fuente de tu cansancio. Aunque también sé que pretender que no te importa nada es una defensa psicológica de personas a las que les importa todo demasiado.
viernes, 3 de octubre de 2025
Sionismo
El mismo origen del sionismo "tiene su aquel" y explica muchas cosas. Como sabéis, Theodor Herzl fue el fundador del sionismo político moderno (que no su primer teórico, pues estuvo antecedido de otros, casi todos rabinos) cuando en su libro "El Estado judío: ensayo de una solución moderna de la cuestión judía", que vió la luz en 1896, propuso que la solución al "problema judío" era la creación de un Estado judío independiente y soberano para todos los judíos del mundo. Ésto cayó como agua de mayo para el naciente nacionalismo judío. Porque, sí, el sionismo es, en origen, otra manifestación del Nacionalismo, esa nueva corriente política que surgió en Europa en el XIX. Curiosamente la idea no fue muy bien recibida en los círculos judíos liberales y asimilacionistas europeos ni en las sinagogas, donde se percibió como "contrario a las enseñanzas religiosas". El contexto explica muchas cosas. Herzl fue un súbdito del Imperio Austrohúngaro, hijo de una familia judía burguesa, acomodada, liberal y de actitudes laicas (el se formó en una escuela Evangélica). Fue un judío "asimilado" que, de joven, frecuentaba círculos que aspiraban a la unificación alemana, para acabar promoviendo el retorno de "la diáspora" judía hacia el actual Estado de Israel. ¿Por qué allí? Una pista: ¿Qué Imperio domina Palestina en esos momentos? ¿Qué intereses tenía el imperio Austrohúngaro respecto a ese imperio en descomposición? Herzl prefería la región de Palestina para la "restitución" del Estado judío no sólo por razones -digamos- religiosas. Él mismo lo explicaba: "nuestra siempre memorable casa histórica allí formaría parte de una muralla de Europa contra Asia, un puesto de avanzada de la civilización frente a la barbarie". No hace falta decir los sentimientos que Herzl albergaba hacia los otomanos y, por extensión, hacia los musulmanes. En todo caso, Herzl, ¿en qué quedamos? ¿Unificamos la patria germana y asimilamos a los judíos, o nos los "sacudimos" de encima, los largamos a Palestina, jodemos a los otomanos y creamos otro "estado tapón" que proteja las "nuevas tierras" arrebatadas al moribundo imperio otomano? Herzl llegó a afirmar "Los antisemitas se convertirán en nuestros más firmes amigos, los países antisemitas en nuestros aliados.” Quizá porque los judíos antisionistas pensaban que el sionismo compartía con los antisemitas la vieja “solución” a la Cuestión Judía, es decir, la "expulsión" de los judíos de Europa. A mí juicio Herzl fue una contradicción andante, o un discípulo aventajado de Maquiavelo, o un cínico de libro, o todo lo anterior. Herzl empezó a reunirse en 1903 con infames antisemitas como el ministro ruso del interior Vyacheslav von Plehve, encargado de supervisar los pogromos antijudíos en Rusia. Buscaba deliberadamente una alianza. La infame Declaración Balfour -otro antisemita de libro- de 1917 para crear en Palestina un "hogar nacional" para el "pueblo judío", se concibió, entre otras cosas, para frenar el apoyo judío a la Revolución Rusa e impedir la oleada de nuevos inmigrantes judíos no deseados hacia Gran Bretaña. Conviene recordar éstas, y otras muchas cosas, a la hora de ubicar a sionistas y antisemitas, pues parece que en ocasiones forman parte del mismo tronco. ¿Cómo, si no, entender el inquebrantable apoyo al genocidio palestino de esas ultraderechas que siguen negando el holocausto judío o glorificando el nazismo?
jueves, 2 de octubre de 2025
VOX: El regreso.
VOX -dicen- se dispara en las encuestas. El ensanche de su base electoral debe sustentarse, en muchos casos, en gente que sabe poco, que no se informa, que reflexiona poco, que es incapaz de entender la realidad o que tiene tendencias autolesivas. En junio estos "fachavalotes" presentaron su programa económico. No hay que ser ningún experto para ver en él un engendro plagado de políticas neoliberales y en favor del desmantelamiento del Estado del Bienestar, que gira en torno a una drástica y masiva reducción de impuestos y recortes en materia pública. El programa es un engendro donde abundan las frases que la gente quiere oír y están ausentes las explicaciones de cómo se va a conseguir. Todo ello trufado de disparates, mentiras y continuos ataques al Pacto Verde europeo, los inmigrantes, la okupación, la defensa de las fronteras... Vamos, la misma mierda de siempre. Dicen, por ejemplo, que van a ahorrar 200.000 millones al año, sin tocar Sanidad y Educación, sólo con el Estado de las Autonomías. Eso es, simplemente, una necedad. ¿Van a mandar al paro a miles de funcionarios? ¿Saben el daño económico que ello causaría? El cierre de la Administración de EE.UU. en 2018 (750.000 funcionarios fueron "despedidos" durante sólo cinco semanas) contrajo la producción económica en 11.000 millones de dólares. ¿Van a recortar los cargos políticos? Porque si eliminamos todos los sueldos de los cargos electos de España (no sólo los autonómicos) y de sus asesores apenas se ahorrarían 15.000 millones. ¿Y los 185.000 que faltan? Una pista: Sanidad tiene un presupuesto estatal de 90.000 millones; Educación, 70.000 millones; Prestaciones por desempleo, 23.000; Ingreso Mínimo Vital, 3.000. Total: 186.000 millones. ¿Casualidad? Otro día hablamos de su propuesta de "pensiones mixtas de capitalización", las mismas que han hecho que los jubilados chilenos vivan en la miseria. O del programa económico que redactó para VOX Rubén Mansó, que hablaba "sin complejos" de privatizar Sanidad y Educación. VOX es sólo un engendro oportunista, que bebe de la ideología del más brutal neoliberalismo norteamericano y está al servicio de las grandes corporaciones y fondos de inversión, algo que debería preocupar a todos aquellos que sin raciocinio ni conocimiento abrazan a ese partido.
miércoles, 1 de octubre de 2025
No es latido, es arritmia. No es trauma, es ahresión
PP y VOX -tanto monta, monta tanto- han aprobado una proposición en el Ayuntamiento de Madrid para informar a las mujeres sobre el "trauma post aborto", algo no reconocido científicamente pero muy cacareado por los colectivos antiabortistas. Es otra de esas campañas de la ultraderecha con un doble objetivo: atacar derechos de las mujeres e imponerle a la sociedad los temas de los que "debe hablar". En 2023 fue el turno de intentar obligar a las mujeres que querían interrumpir su embarazo a escuchar el "latido fetal". Es lo de siempre. Querer imponer tus ideas, tus creencias religiosas, tus dogmas, a toda la sociedad. Y de paso "poner a las mujeres en su sitio". Ellos no pretenden paliar el "trauma", ni anterior ni posterior, que el aborto puede provocar, ellos quieren traumatizar a las mujeres con chantaje emocional y coacciones. Yo, simplemente, les daba su propia medicina. Les obligaría, por ejemplo, a escuchar en bucle los gritos de las mujeres maltratadas, violadas o asesinadas que sufren la violencia machista. A ver las fotografías en 3D de mujeres amoratadas por las palizas; de los cadáveres golpeados, desmembrados, rajados, tiroteados o abrasados por sus parejas. Y decirles: tiene que ver con el machismo, no con la familia. Les haría ver día y noche los ahogamientos de hombres mujeres y niños después de hundirse una patera. Les haría escuchar el sonido de las bombas y ver las imágenes de las masacres y las guerras, del hambre y la pobreza que sufren los migrantes a los que criminalizan. Les haría sentir la angustia de las lesbianas y gays a los que insultan y agreden. Les haría copiar cien veces los relatos de los cientos de miles de fusilados en una cuneta, de los "paseados", de las violadas, de los torturados y represaliados por el régimen franquista al que siguen defendiendo. Les haría vivir una semana con una familia pobre y otra con una desahuciada. Les haría vivir un mes con la pensión de muchos ancianos; acompañar a un padre de familia a hacer una cola del hambre; escuchar a una madre explicarles a sus hijos porqué no puede darles un bocadillo para el recreo; darles una manta y un braserillo para soportar el frío del invierno. Quizás después no se ocuparían tanto del aborto y se preguntarían, por ejemplo, por qué se oponen a la subida del salario mínimo, las pensiones o el impuesto a bancos y eléctricas. Y, de camino, les aconsejaría dar un repasito a los Evangelios.