Es imposible no haberse enterado. Julio Iglesias, que ya muchos sospechábamos que era un truhán y no tenía nada de señor, ha sido denunciado por dos extrabajadoras de sus mansiones caribeñas por agresión sexual, vejación y maltrato, que bien podría ampliarse hasta el delito de trata de personas. De inmediato se pone en marcha la máquina de polarización para generar un estado de bronca continua como modo de hacer política, por encima de la verdad, la decencia y cualquier valor moral. Se trata de aprovechar un escándalo para defender a ultranza a los "tuyos" y, de paso, atacar al contrario. J. Iglesias es el prototipo de macho alfa patriarcal: blanco, rico, poderoso, con una masculinidad tóxica, al que gusta abusar de su poder, imponer su "superioridad" y practicar la injusticia de género. ¿Puede extrañar la defensa que de él ha emprendido Abascal, arrimando el ascua a su sardina fascista para decir que esto es un "plan del Gobierno para que no se hable de corrupción"? Claro que, su facha correligionaria, Macarena Olona, ha aprovechado para cargar contra “el feminismo fijo discontinuo" de quienes callan ante las atrocidades que sufren las mujeres en Irán, o en España, cuando los culpables son políticos de izquierdas”. No es nada original. Antes había leído este mensaje social de Ayuso en X: "Las mujeres violadas y atacadas están en Irán, con el silencio cómplice de la ultraizquierda". Y añade: "La Comunidad de Madrid jamás contribuirá al desprestigio de los artistas y menos, al del cantante más "universal". Como si se pudiese equiparar la calidad artística de un tipejo con la imposibilidad de cometer algún tipo de delito de agresión sexual. ¿Quiere decir Ayuso que los artistas que han hecho "grande" a España" son incapaces de cometer algún delito?". Esa concepción es la raíz más profunda del nacionalismo ultra: los nuestros están incapacitados por naturaleza para el mal. Los "malos" son los "otros". Supongo que el que Iglesias lleve más de tres décadas de apoyo político al PP a cambio de patrocinios millonarios no tendrá nada que ver con esta defensa a "ultra"nza. Pero ya conocemos a Ayuso, que se cree la "enfant terrible" de la derecha ultra pero, en realidad, es otro espécimen más de los que ocupan y administran el poder en beneficio propio, para favorecer a los poderosos y para empeorar el mundo. Es una necia engreída, sin formación ni especiales dotes intelectuales, hipócrita, cínica y mentirosa. Es una persona que carece de decencia y moral, pero que se presta a ser la marioneta de oscuros y perversos personajes. Alguien que dice barbaridades cada dos minutos para que se hable de ella, para postularse a lo más alto del poder. Y después llega su tropa mediática con su habitual comportamiento: Frases como: "Esto es un juicio mediático"; "las supuestas víctimas tienen interés económico"; ¿Por qué no denunciaron antes?. O dando voz a los defensores de Iglesias: Ana Obregón ("no soy hombre, pero a vosotros os chupan el pito toda la noche y ¿no os salen ampollas o algo?"), Jaime Peñafiel; Nacho Cano, Javier Arcusa, Manuel Alejandro... Sólo faltan Bertín Osborne, Plácido Domingo, Miguel Bosé, José Manuel Soto y El Fary hablando del "hombre blandengue".
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.