El portavoz nacional de Seguridad, Inmigración y Asuntos de Interior de Vox, Samuel Vázquez -policía condenado a 10 meses de cárcel por delito electoral. Ese es el nivel del partido fascista-, ha señalado que entre sus medidas de "reemigración"está la expulsión de España de los inmigrantes que cometan delitos. Afortunadamente vivimos en un país donde si llamas hijo de puta al presidente no pasa nada, juicios éticos aparte. Aunque si lo dices del rey... ¡ay!". Pero, ¿los reyes no eran como uno más? El problema está cuando, en plena campaña electoral, un tipo zafio, patán y endiosado; un sociópata de libro; un gañán con menos modales que un gorrino, viene -invitado por sus correligionarios ideológicos- a España para insultar a su presidente, a un importante porcentaje de españoles y al 95% de los periodistas. Con la ultraderecha hemos normalizado muchas cosas. Y eso es lo que nos espera. Pero no debería ser tolerable que un fulano enloquecido, sin educación ni vergüenza, venga a tu país a insultar a la gente. A este tipo no le basta con ser un mentiroso compulsivo. Él no confronta datos, simplemente miente como un bellaco e insulta. Es un maleducado, un macarra, un mamarracho que vocifera hablando de "estúpidos incompetentes y zurdos empobrecedores", olvidando que está llevando a Argentina a unos niveles de pobreza desconocidos previamente. Por si no fueran suficientes los insultos al presidente, sus votantes y cualquiera que no comparta sus excrecencias mentales, a una periodista de la Cadena SER le respondió así: "Es una visión propia de gente corta intelectualmente y miserables políticos... Vale para tu caso" Que digo yo que el problema quizá esté en que la gente no se pone a su nivel y, ante tanta grosería, no le parte la cara. No se evitaría que siguiese siendo un imbécil con mala baba pero, al menos, se pararía a pensar un poco antes de insultar. Por ejemplo, dudaría en decir tan alegremente que "el 95% de los periodistas son delincuentes". Cree el ladrón que todos son de su condición. Me resulta especialmente inquietante que Vox y Ayuso (tanto monta, monta tanto) vean buena la estrategia de traerse a Milei en plena campaña para insultar a medio país y a casi toda la profesión periodística, por mucho que halla periodistas que están encantados con él. Ya sabemos que no hay nadie más cobarde que el que se aprovecha de su poder para dañar a los demás. Por otra parte, que dictadura esta española más rara en la que se le permite a la gente insultar públicamente a la madre del "tirano" y decir todo tipo de barbaridades sin consecuencia alguna. O dejar entrar en el país a un tipejo malencarado que se sabe que viene a desafiar al "dictador" e insultar a millones de españoles. Y, lo peor, con el aplauso de otros muchos. Qué mundo más extraño este donde los Milei, Trump, Netanyahu, Abascal o Ayuso de turno hablan en nombre de la libertad y la democracia. Pero la historia ya nos enseñó que el fascismo, a falta de ideas, sólo sabe insultar a los que no comparten sus ideas.
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