Vivimos tiempos donde un monstruo vil y anaranjado bombardea países, secuestra presidentes, monta golpes de Estado, manipula elecciones, amenaza a Groenlandia, ejecuta militarmente a supuestos narcos o libera a otros como el expresidente de Honduras mientras mata o arresta a conciudadanos con su "Gestapo" (ICE). Además, nos obliga a endeudarnos comprándole armas y protege a genocidas como Netanyahu. Nuestros representantes se humillan ante él. Mientras, se blanquea el nuevo fascismo en canales de televisión privados y en redes sociales, justificándolo con palabras equidistantes como “polarización”. Presentadores de "naves del misterio" alzan el saludo nazi mientras impunemente sueltan bulos sin contrastar. Los estragos que en la profesionalidad de muchos medios informativos está produciendo el irrespirable clima político son incalculables. Nos encontramos ante un fraude informativo al servicio de los sesgos ideológicos en conflicto actualmente, lo cual dice muy poco en favor de quienes dirigen o se dejan manipular dentro de la clase periodística. Es época de mercenarios. Vicente Vallés, por ejemplo, es tenaz como pocos en su tarea de palanganero de la derecha, escudado en esa impecable elegancia jesuítica que le adorna. Otros, o no hablan de lo que realmente pasa, o lo hacen de un modo claramente sectario, o simplemente lo ocultan. En el terreno judicial se practica el lawfare a la luz del día, cuando no la prevaricación directamente. Se alaba y se libera a corruptores que deberían estar en la cárcel. En muchos medios se promociona el "negacionismo" de todo tipo (climático, antivacunas, anticiencia…). Todo ello sin consecuencias. Mientras España se convierte en un horno de mayo a octubre, habrá incendios cada vez más salvajes, vendrán futuras "danas" y sequías cada vez más destructivas, Vox -con el aplauso de cada vez más memos- exige la derogación de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, así como el desmantelamiento de normativas medioambientales y planes de movilidad sostenible. Y se siguen sin escuchar a científicos solventes, porque el mercado debe seguir engullendo. Y porque, en asuntos climáticos, es mejor dar voz a Jorge Rey, que con sus observaciones de las hormigas y las cabañuelas está muy por encima de los complejos procesos científicos y técnicos que sirven de base al pronóstico meteorológico. Y todo porque anticipó Filomena. Lástima que sólo viera venir la Dana de Valencia a toro pasado y en los periódicos ultras como La Nueva España, El Confidencial, La Razón, El Debate u OK Diario. Una vergüenza más, un menosprecio del primer deber de todo informador, que es contar la verdad, no invisibilizarla ni manipularla. Pero claro, Jorge Rey opina que "el cambio climático no lo está ocasionando la actividad humana y no es preocupante". No sé qué pensar, si este tipo es un imbécil útil, un facha redomado o ambas cosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.